Los Enemigos, cinco canciones destacadas

Los Enemigos, la vida mata

 

 

Desde su reaparición sobre los escenarios a principios de 2012, Los  Enemigos han ido expandiendo su ‘revuelta enemiga’ en contadas actuaciones allí donde los han llamado. Coincidiendo con su concierto en el Auditorio Alfredo Kraus de mañana, repasamos aquí cinco de sus canciones más emblemáticas, labor complicada sabiendo que tendrán que quedar fuera clásicos del rock en castellanos como “Soy un ser humano”, “Paracaídas”, “Ná de ná”, “La otra orilla”, “An-tonio”, “John Wayne”, “Miedo”, “Zumo de kiwi” y tantas otras.

 

1 “Desde el jergón” (La vida mata, 1990)

Posiblemente, la canción más valorada del repertorio de Los Enemigos sea esta. En ella Josele Santiago se pone en la –rasposa– voz de un preso encarcelado por temas de drogas y que expresa su rabia, desesperación y angustia cuando deja de recibir las cartas de su chica. Josele la compuso después de visitar a un amigo que había caído preso, llevándose consigo de aquel encuentro algunas frases en la cabeza, pero no la terminó hasta dos años después, cuando acabaron de fermentar en su cabeza. Durante ese tiempo no sufrió numerosas transformaciones, que es lo habitual en las canciones de parto prolongado, sino que simplemente guardó aquellas frases y un buen día salieron las demás de golpe a hacerles compañía.

“La sangre aún me hierve / Cuando pienso en mi mala suerte / Y cuando me levanto / En el jergón os maldigo / A este lado de la puerta / Llegaban tus cartas ya abiertas / Yo las necesito tanto / En el jergón, y no llegan / Y sin ellas dime / Dime qué me queda / Sigo hablando con las nubes / Ellas me enseñan lo que tuve / Y esto que no me sube / Desde el jergón os maldigo / Porque Dios se pasó / Se pasó conmigo”.

 

 

 

 

 

2 “Septiembre” (La vida mata, 1990)

La historia de ‘Septiembre’ la sacó Josele directamente de la prensa. En un periódico leyó un caso de suicidio de un chaval gallego que optó por quitarse la vida antes que enseñarle las notas a sus padres, y con el desafortunado suceso compuso una canción magistral y descarnada. De la nota de suicidio extrajo una frase textual: “Id a por el pan, que yo no voy a ir, y a por la leche, que yo no voy a estar”. En el disco que se incluye, La vida mata, las canciones tenían más melodía, así que no pegaba la voz ronca. “Septiembre” la empezó interpretando con un registro grave, pero el productor Carlos Martos intentaba convencerlo para que no camuflase su voz. Probando en el estudio consiguió unos registros más agudos.

 

“Antes de que me echen prefiero salir / Aunque sea abriendo la puerta de atrás / La puerta de atrás… / Mientras los frailes vayan a rezar / Mientras los bailes sean sin mí igual / Yo besaré a la madre / Besaré a la madre, besaré a la madre / Que hoy me velará… / Ya es septiembre y yo no voy a estar en septiembre / En septiembre no pienso vendimiar”.

 

 

 

 

 

3 “La cuenta atrás” (La cuenta atrás, 1991)

La canción que daba título a su álbum de 1991 habla del paso de la adolescencia a la madurez, de una persona que se va a incorporar al mundo adulto con todas sus servidumbres. Probablemente su autor se imaginase al  hijo de un banquero o a un profesional de las finanzas, del mundo de los trepas, algo que bien pudo resultar de su lectura en aquel entonces de La hoguera de las vanidades, de Tom Wolfe. En cuanto a su sonido, sus influencias tienen que ver sobre todo con la banda británica The Damned, en los discos de su segunda época, cuando eran más barrocos. Tras componerla, Josele descubrió que la parte central al piano era clavada al “Canon” de Pachelbel, aunque él lo había sacado de un disco de Camel que tenía una línea melódica muy parecida.

“Hola chaval / Prepárate para dejar de jugar / ¡1, 2, 3, ya! / Ahora la carrera es de verdad / Habrá que limpiar / Los colores que hay en tu cristal / ¿Lo ves claro ya? / Bienvenido hijo, a la realidad / Llave en mano / Entra, hijo, entra sin llamar / Y no cedas jamás / ¡No cedas jamás! / El mundo rula y al caer / Se muerde la cola / ¿Por qué has tenido que crecer?”.

 

 

 

 

 

4 “Dentro” (Gas, 1996)

Segunda canción de Gas y primer single del disco, “Dentro” fue grabada en directo en la buhardilla del caserío guipuzcoano Anderregui. Por aquel entonces, Josele se sentía completamente libre. No tenía ni casa, vivía de prestado y lo disfrutaba. Sobre una preciosa melodía pop que aportó el baterista Chema ‘Animal’ Pérez, Josele quiso reivindicar esa libertad sin ataduras, trabajando sobre ella una productiva tarde de verano en el local de ensayo. En su sonido, Green Day fue la principal influencia, tanto por su instinto melódico como por la energía inquebrantable que la banda mostraba en la primera parte de los años 90.

“Ya sopla el viento / No puedo quedarme tan campante / Me gusta su aliento / Me voy con él a cualquier parte / ¡Oh que impresionante! / Arrancar ahora y no arrancar antes / No hay mucho tiempo / Pero el que hay ya está todo por delante”.

 

 

 

 

 

5 “Me sobra carnaval” (Nada, 1999)

Una disputa doméstica llevó a Josele a su bar favorito, un lugar aparentemente seguro, pero en esa ocasión se lo encontró atestado de gente, en su mayoría energúmenos pintarrajeados berreando como monas. Cuando comprobó que las expectativas de paz se desvanecían, llegó a la conclusión de que se mascaba la tragedia. Tras escribir el texto, la melodía y el riff, acabó endureciéndola en el local con el resto del grupo y dotándola de esos cambios de ritmo tan característicos. Del sonido a lo Keziah Jones que tuvo en su origen acústico, el tema fue endureciéndose con la aportación de todos para acabar sonando como una patada en la entrepierna al estilo Led Zeppelin.

“Voy derecho al desguace / Con mi nuevo disfraz / Voy vestido de barbaridad /  Derechito al baile / Me sobra carnaval / ¡Estate quieto, que bailas fatal! /  Lo que crece mengua / Parece que es así / Muérdete la lengua / Y baila infeliz”.

 

 

 

 

Extra: “Señora” (Serrat… ¡Eres único!, 1995)

Entre las diferentes versiones hechas por Los Enemigos (Rosendo, ABBA, Burning, The Runaways, Buddy Holly, TV Personalities…), la más apreciada sin duda es “Señora” de Serrat. Lo curioso es que su revisión nació casi por eliminación, ya que el grupo fue requerido a última hora para participar en un disco colectivo en homenaje al cantante catalán, y las canciones más conocidas ya estaban adjudicadas. Eligieron “Señora” y la recrearon de forma vibrante, tensa y rápida, más canalla aún de lo que ya era de por sí, convirtiéndose en un clásico imprescindible de su repertorio.

«Ese con quien sueña su hija / Ese ladrón que os desvalija / De su amor / Soy yo, señora / Ya sé que no soy un buen yerno / Soy casi un beso del infierno / Pero un beso al fin / Señora / Yo soy ese por quien ahora / Os preguntáis por qué / Señora / Se marchitó vuestra fragancia / Perdiendo la vida / Mimando su infancia / Velando su sueño / Llorando su llanto / Con tanta abundancia…»

 

 

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