FINK: The City Is Coming to Erase It All
FINK: The City Is Coming to Erase It All (R’Coup’D)
Ante de cumplir la mayoría de edad, Fin Greenall ya estaba harto de esperar que la vida arrancara en los suburbios de Bristol. Se largó. Mesas en restaurantes, propinas acumuladas para el siguiente vuelo, postales enviadas desde cualquier sitio menos de casa. Treinta años después, ese mismo impulso sigue siendo la materia prima con la que trabaja. Su noveno disco arranca con una línea que podría servir de autobiografía: “No tiene sentido morir de paciencia”.
El origen concreto de The City Is Coming to Erase It All (La ciudad está llegando para borrarlo todo) está en un disco de 1970: Fully Qualified Survivor, del guitarrista acústico británico Michael Chapman, un álbum de culto que Greenall y su guitarrista Tim Thornton tomaron como referencia durante la composición. Greenall llegó a plantearse versionar un tema de aquel disco y, en el proceso, el ejercicio se transformó en lo que acabó siendo la canción que abre el álbum.
La geografía también ha sido decisiva. Greenall vive ahora en Cornwall, la punta suroeste de Inglaterra, rodeado de familia y de naturaleza. Lleva tiempo observando cómo las ciudades que ha habitado -Berlín, Londres, incluso Brighton- parecían devorarse a sí mismas: barrios convertidos en decorado, espacios de creación sustituidos por oficinas, una sensación de desaparición constante. Ese malestar, mezclado con una necesidad casi física de volver a lo esencial, terminó convertido en un mapa emocional de esa pérdida.
Ese conflicto lo convertido en música de cámara acústica, en la que la conexión con Chapman es evidente en la manera de tratar la guitarra acústica. El álbum se sostiene sobre un pulso hipnótico, casi ritual. La producción es austera, pero no minimalista: cada elemento está colocado con una precisión quirúrgica, como si Fink quisiera que el oyente sintiera el peso del espacio vacío.
“Wishing for Blue Sky”, con sus ocho minutos y doce segundos, establece desde el primer momento que este disco no tiene ninguna intención de adaptarse a los tiempos de las escuchas compulsivas, lo mismo que alguno de sus momentos más memorables, como “Does the Shade Choose Who to Comfort?”, “Dark Edges” o “Keeping You Awake”. Sus ocho canciones, ninguna por debajo de cinco minutos, y con una apertura y cierre instrumental calculados, avanzan sobre una base de guitarras resonantes, construyendo su tensión sin prisas, para degustar lejos del ajetreo de las metrópolis y sus cambios irreparables.
