EBBB: Shallow Hits

EBBB: Shallow Hits (Ninja Tune-PIAS)

Cuentan que hace tres años en Londres se vendía al trío de recién llegados Ebbb con una frase que sonaba a titular: el ruido digital de Death Grips chocando contra el pop coral de Brian Wilson. Con ese contraste construyeron su leyenda en directo, entre sintetizadores que se desbocaban y baterías que alternaban ritmos electrónicos bailables con arrebatos casi hardcore, mientras la voz de Will Rowland flotaba encima como una luz tranquila en medio de la tormenta. Esa mezcla los distinguió enseguida de coetáneos como Black Midi, Squid o Black Country New Road porque a Ebbb nunca le dio miedo componer también canciones asequibles.

Shallow Hits es su debut, y llega después de un EP (All at Once, 2024) todavía aferrado a ese caos primigenio. Mientras tanto, el productor y teclista Lev Ceylan se ha venido curtiendo como productor de sesión para otros artistas, y de ahí ha sacado una lección que se nota en cada tema: ya no se trata de colar un ritmo brutal debajo de cualquier estrofa. El título, de hecho, funciona como broma y como declaración de intenciones: Golpes superficiales ya no es un insulto para ellos, sino una forma de decir que han cambiado la complejidad por canciones afiladas y directas.

El disco arranca con “Come Alive”, un calipso electrónico ensoñador que en segundos se dispara hacia un estribillo coreable en un gran estadio. “Home Ground” coquetea con el autotune y podría colarse sin fisuras en la banda sonora de Drive, la película de Nicolas Winding Refn de 2011. El single “Now You Know” los acerca al afrobeat, mientras que “Side On”, el mejor momento del disco, arranca con armonías corales muy trabajadas sobre una base de drum’n’bass que imprime carácter, mientras la letra anima a no tirar la toalla justo cuando todos los sueños empiezan a desvanecerse. Se nota que el vocalista Will Rowland se formó en un coro.

Lo que han perdido en densidad lo han ganado en emoción, aunque quien todavía echa de menos el ruido original tendrá que conformarse con el estallido final de “I’m Not Enough”, el único momento en que el caos de sus inicios se cuela por los últimos segundos del disco antes de que un violín vuelva a poner orden. Y, sí, deberían haber incluido “Himmel”, su mejor canción hasta ahora, aunque ellos han preferido que este debut tuviera una identidad completamente nueva. Así de seguros están.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *