LOS ESPECIALISTAS

Los Especialistas, ritmos calientes

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Puede que sean demasiado arriesgados para llegar al gran público, pero se han paseado por todas las listas y varias compañías durante los 90 para hacer llegar sus canciones a todos. Ahora, con Un pez en mi maleta vuelven a  intentar que a la gente le lleguen los ritmos latinos y africanos, utilizando, a la vez, más ritmos electrónicos e instrumentos acústicos. Leer más

ULTRASÓNICA 1999 ENTREVISTA CON BLUR

ULTRASÓNICA 1999 ENTREVISTA CON BLUR

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ENTREVISTAS 1999


Blur, todo lo que necesitas es amor

 

 

      La crónica rosa nos pone en antecedentes: Justine Frischmann, líder de los por ahora desaparecidos Elastica, ha saltado de la cama de Damon Albarn a la de Brett Anderson, de Suede. Así que Blur aprovechan su nuevo disco 13 para: a) contarle al mundo lo mal que lo ha pasado Damon y b) seguir indagando en los aires experimentales de su anterior disco, al tiempo que reniegan definitivamente del brit-pop.

 

Damon, ¿has superado ya la etapa de sufrimiento?

        – Sí, por supuesto, sí, sí. Completamente. Intento seguir adelante con mi vida. Pero no puedes vivir con alguien y tener una carrera tan activa y una relación emocional sin… Ya sabes, me persigue allá donde quiera que vaya. Cada vez que hablo con alguien, su nombre sale a relucir, así que no es algo de lo que me pueda distanciar tan fácilmente.

 

¿Así que lo has superado pero, al mismo tiempo, tienes que cantar esas canciones de cuando lo estabas pasando mal?

        – Sí, es algo nuevo. Todo esto es algo que no había tocado antes, pero no tengo nada que ocultar ni que perder, así que no me siento a la defensiva. En el fondo, el disco es una celebración. Lo veo como una despedida prolongada.

 

¿Es tan autobiográfico el disco como parece?

        – Es totalmente en primera persona. Todo tiene mucha más alma y es más íntimo. Es más fácil ahora. Ya no le tengo miedo, y la música también tiene más espacio. Hemos dado un gran paso con este disco y nos encontramos mucho más cómodos. Hemos acabado con un montón de demonios personales. Nos hemos restablecido.

 

¿Cuántas veces antes has tenido que enfrentarte a una ruptura de este tipo?

        – Es la primera vez. Pero te diré lo que me ha pasado: creo que tienen que haberte roto el corazón de verdad para que puedas esforzarte por enfrentarte a algo así. Ahora siento la música mucho más. Es algo difícil de explicar. He hecho todo al revés, ¿sabes? Me he convertido en todo lo que debiera haber sido como músico a medida que me he hecho mayor. No lo sé, tal vez deba ser así, pero hay ese culto extraño que el pop ha introducido en la cultura que dice que todo es mejor en los primeros tiempos.

 

En el disco parece que había momentos en que debías dejarlo pero no te atrevías.

        – No, bueno, sí, exactamente. Y eso es de lo que trata este disco: de esas clases de separación. Y cuanto más tarda, más doloroso es. He aprendido a separar lo que pienso de mi música. Mi música es ahora algo mucho más relacionado con el corazón que con la cabeza. Puede que eso sea lo que ha pasado con la ruptura con Justine. He encontrado mi música y he conseguido mantener mi personalidad intacta.

 

Sin embargo, habéis dejado de hablar de Inglaterra justo cuando  parece más interesante hacerlo.

        – Sí, el país ha cambiado. Eso era lo que sentía cuando publicamos Modern Life Is Rubbish. Sentía que todo cambiaba muy deprisa. Aquellos discos estaban llenos de rabia. Probablemente no suenen así, pero eran muy violentos. No sé: debe de haber alguna semejanza con el punk en el sentido de que eran furiosos y fueron completamente malinterpretados, y se convirtieron en algo muy comercial. The Great Scape era demasiado amargo para su propio bien. Era demasiado cínico. Pero sentíamos que el Reino Unido se hundía, en el sentido de que habíamos crecido con una cultura que estaba desapareciendo, que estaba siendo eliminada. Y de eso trataban aquellas canciones, eran alegremente nihilistas. Pero todo aquello fue utilizado por el laborismo, por el negocio musical, por todo.

 

¿Y por el patriotismo?

        – Sí, desafortunadamente. Pero todavía llevo ropa Fred Perry y me siento cómodo con ella, incluso después de todo aquello. Todavía me gusta volver atrás, al sello 2-Tone, con más ganas si cabe. Creo que este disco es lo más cercano que he estado de esa mezcla de cosas, sin ser muy consciente de ello. Porque aquellos grupos fueron mi primer amor: el sello 2-Tone, The Specials, el grupo que siempre fue mi idea de lo que quería que fuera Blur.

 

¿Cuándo llegará entonces vuestro disco ska?

        – Je, je. Ahora me va mucho la salsa, así que probablemente esté llegando el momento.

 

¿Están vuestros seguidores preparados para ello?

        – Creo que demandamos de nuestros seguidores un eclecticismo que otros no hacen.

 

¿En quién estás pensando?

        – No quiero decir nombres, pero realmente no hay nada como esto por ahí ya… He limpiado mi sistema completamente de ciertas polémicas.

 

No quieres hablar de Oasis, ya. Pero, ¿cómo se ven ahora aquellos enfrentamientos?

        – Todo aquello del brit-pop volvió a establecer realmente el sistema de clases de una manera que metía miedo. Dividió la opinión de la gente simplemente porque había dos grupos que se expresaban tan brutamente… Pero todavía me jode pensar que se nos retrató como gente elegante. Quiero decir que me he pasado la vida con gente que estaba tratando de ponerme en mi lugar… Creo que un tanto simple y estúpido decir algo así, pero hemos aprendido tantas lecciones en estos diez años juntos que, de forma natural, han derivado en este disco.

 

Pero tuvisteis una buena educación.

        – Somos una de los últimos grupos salidos de una escuela de arte. El punk rock era escuela de arte para las masas. Así que, ¿qué cojones somos nosotros entonces?

 

Graham, se os acusa de adoptar la música que más os conviene en cada momento.

        – Cuando la gente nos acusa de algo así, no es más que ignorancia. Y creo que también se trata de pereza. También nos han dicho últimamente que hacemos rock progresivo. ¡Joder, esforzaros un poco más!

 

Pero el eclecticismo es una palabra que salta a la mente.

        – ¿Ecléctico? Nuestros discos siempre son eclécticos. En este disco hay un montón de ideas y, por suerte, las ideas nuevas son algo más fácil de aceptar que aquellas ideas de antes con las que hemos dejado de jugar.

 

¿Podrías concretar algo más?

        – Está bien: el maldito Parklife y “Girls And Boys”. Aquel intento arrogante, aquella visión tan arrogante y como superior de la vida…

 

¿Condescendiente tal vez?

        – Condescendiente, sí. Creo que Damon pone un buen montón de tonterías en su boca. Se empeña en hacer esos comentarios estúpidos tan generalizados. Y, después, se pregunta por qué la gente la toma con él. Aunque creo que ahora ha dejado de hacerlo.

 

Supongo que, comercialmente, mostrar el lado vulnerable será un paso brillante.

        – Siempre he dicho que me quejo mucho, que estoy hasta las narices, que soy un depresivo y creo que tienes mucha más ayuda de la gente si eres así. Tal vez Damon esté intentando ser Graham, no lo sé. Pero si hablas de algo así, de sentirte hecho polvo, todo el mundo sabe qué es eso o deberían saberlo. Creo que Damon se encuentra más cómodo ahora mostrándose vulnerable, mientras antes seguro que pensaba que era un síntoma de debilidad.

Xavier Valiño

ULTRASÓNICA 1999 ENTREVISTA CON ORISHAS

ULTRASÓNICA 1999 ENTREVISTA CON ORISHAS

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ENTREVISTAS 1999


Orishas, sabor cubano

 

 

            Desde París para el mundo. Orishas son cubanos y, al igual que Sargento García o P18, han necesitado de la capital francesa para nacer y darse a conocer. Ahora presentan su rap con base en la música tradicional cubana por medio mundo.

 

Tengo entendido que venís de dos frentes, los que se dedicaban al hip-hop y los que se dedicaban a la música tradicional cubana.

         – Sí, alguno de nosotros ya funcionábamos en el grupo Amenaza, otros estábamos conectados con el mundo del breakdance, todos nos interesábamos por el rap y Roldán, por ejemplo, siempre ha estado dentro del mundo de la canción tradicional cubana.

 

¿Fue difícil para cada uno de vosotros acercarse al otro estilo que no  practicaba?

– Los cubanos siempre sentimos la música, no importa cuál sea la forma de expresarse. A algunos no nos resultó extraño, pero sí novedoso, el intentar esta fusión.

 

¿El contacto con el hip-hop llegó en Cuba o en París?

– El contacto ya estaba en Cuba con Amenaza. Allí entramos en debate sobre cómo fundar un grupo de rap con denominación de origen, teniendo la música tradicional cubana como base. En Francia, donde vivía Livan, comenzó la elaboración de los ritmos y los sonidos con nosotros, y después entró Roldán para ayudar como cantante.

 

¿Tiene el rap relación con alguna música tradicional cubana?

– Por supuesto: el canto guajiro tiene mucho que ver con el  rap, ya que se trata de un duelo entre dos personas que van recitando y que tiene mucho que ver en cuanto a los textos, el recitado e, incluso, la música.

 

¿Y surgen voces en vuestro país integristas sobre la pureza del son o del guaguancó?

         – Sí, por supuesto que existen retrógrados, que consumen sólo son o sólo rap. Pero en la forma que nosotros lo hemos hecho tampoco se ponen decididamente en contra, porque nosotros hemos respetado la música tradicional cubana y acercamos esa música a las nuevas generaciones, dándole nuevos desarrollos.

 

¿A qué tipo de rap os sentís más cercanos?

– Este rap nuestro es netamente cubano y no se parece a nada, ni al de la Costa Este, ni al de la Costa Oeste, ni a nada. Ahora que mencionas a Sólo los Solo, puede que exista alguna relación, ya que ellos también funden elementos de la tradición flamenca con el rap, dándole una nueva identidad.

 

Vuestro rap es positivo, no violento. ¿Tiene esto que ver con la situación cubana actual?

         – Sí, tenemos un espíritu positivo por encima de todas las cosas. Cantamos a nuestras chicas, el Caribe, nuestra música, nuestras fiestas, nuestros problemas sociales, con la idea de reconstitución, de construir, de avanzar. Pero no tiene nada que ver con la política.

 

¿Y con la confianza y orgullo que os puede haber dado cuarenta años de Revolución?

         – Sí, precisamente  eso es lo que le da este espíritu de renovación, de desarrollo continuo.

 

¿Qué es lo peor de la sociedad europea desde el punto de vista de un cubano?

         – Como en todas las sociedades, hay cosas buenas y cosas malas. Hay cosas en esta sociedad capitalista que no existen en un país comunista, como la prostitución, la drogadicción, el desempleo, escuelas privadas, la conformidad, las diferencias entre los ricos y los pobres. Aquí te encuentras muchas clases sociales, es muy evidente.

 

¿Y lo qué habéis descubierto de negativo en la sociedad cubana una vez habéis empezado a salir del país?

         – El clima es algo que no me gusta de mi país, que es bastante caluroso y pesado.      

 

¿Hasta qué punto es buen síntoma utilizar la cultura propia para samplearla?

– Eso es lo que le da un desarrollo continuo a la música de tu país. Los ritmos tradicionales, si los fusionas con cosas muy modernas, puede dar lugar a cosas nuevas. Las mezclas siempre han dado cosas indiscutiblemente favorables que contribuyen a mejorar algo ya hecho.

 

¿Es posible que el grupo hubiera nacido en Cuba?

         – La verdad es que todos los elementos se dieron en París para que esto surgiera allí. Como Sargento García, del que dos de sus fundadores están ahora en Orishas, o P18, que también nos interesan. Aunque nosotros seguimos siendo cubanos sin importar el lugar en el que el grupo haya nacido.

 

¿Dónde se recibe mejor vuestra música?

– Parece que, por ahora, donde ha tenido mejor acogida es aquí, en España. Y tampoco ha ido mal en Francia. Aunque la mejor acogida que puede tener Orishas supongo que será en Cuba, ya que esto ha sido pensado en Cuba, por cubanos y directamente para Cuba. Por ahora no hemos tocado allí, pero lo haremos pronto.

 

Supongo que como músicos os interesarán otros estilos. ¿Cuál es vuestro descubrimiento más reciente?

– Escuchamos de todo, sobre todo porque en Cuba no hay el comercio que puedas encontrar en la sociedad occidental, así que tanto escuchamos vallenatos, como cumbia, como pop electrónico. La radio programa todo tipo de música, y en nuestra educación musical puedes encontrar cualquier estilo.

Xavier Valiño

ULTRASÓNICA 1999 ENTREVISTA CON CATATONIA

ULTRASÓNICA 1999 ENTREVISTA CON CATATONIA

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ENTREVISTAS 1999


Catatonia, más allá del azul

 

 

Con el primero, Way Beyond Blue, se ganaron a la crítica más exigente. El segundo, International Velvet, fue su consagración ante el gran público británico. Y ahora con Equally Cursed And Blessed se van a hacer con el público de por aquí, cual unos nuevos Texas, respaldados por la belleza y la sinceridad de Cerys Matthews, que habla un perfecto castellano desde la época en que pasó unos meses entre nosotros como parte de sus estudios, quien, además, es una perfecta jardinera y cocinera optimista que adora El mago de Oz.

 

Vuestra actitud parece una cura ante la ola de gravedad de algunos grupos recientes.

– Estoy de acuerdo, porque todos tenemos una vida dura… Bueno, yo no tanto últimamente, aunque sí por ejemplo rodando videos. El proceso es tan caro, sólo para tres minutos… Y nosotros salimos mal, porque no hemos ido a escuelas de interpretación, ni nos enseñaron cante, ni tenemos coreografías. Creo que es la culpa de Madonna. Estoy harta de ella. Será inteligente, pero es tan aburrida. Ha hecho que todo eso del estilo sea tan importante. Lo que debería importar es la música. No me quejo, sólo despotrico. Las películas que me gusta ver son aquellas que te hacen soñar con una vida mejor, y eso es lo que quiero intentar. Espero que funcione, porque es importante. ¿Entiendes?

 

¿De dónde crees que viene ese optimismo?

– Tal vez nos hayamos metido en el túnel del amor, con todo eso de las drogas, y hayamos salido otra vez, deprimiéndonos por haberlo perdido, y ahora nos hemos encontrado de nuevo. O puede que sea lo del milenio. Algo pasa. Y estoy contenta, ya que no hay nada mejor que tener una discoteca cerca de casa y tener unos discos que hagan sentirse bien a la gente. ¡Ésa es la idea!

 

¿Puede el amor llegar a ser como te lo imaginas, dada la viveza de tu imaginación?

         – Eso es exactamente… La gente es más fácil… Tienes más posibilidades de romper hoy en día de lo que lo era antes. ¡Oh, Señor! No soy muy buena con las entrevistas últimamente. Me has dejado sin habla. Creo… Creo que el amor es completamente sagrado. Es el gran tema, incluso si es un sueño o como lo quieras llamar. Si piensas en que existe la posibilidad, las cosas son más fáciles en los tiempos duros. Y eso es el amor por cualquier cosa. Por eso amo la música.

 

Pero hay gente que admite tener demasiado miedo como para enamorarse. ¿Qué les dirías?

         – Si no te arriesgas, no ganas nada, sólo pierdes. De hecho, es bueno. Lo mejor que me ha pasado es que me rompieran el corazón. No es que sea especialmente relevante, pero es algo bueno que me ha pasado, así que nadie debería temerlo. Una vez que ha pasado, que sabes que puedes sobreponerte y relacionarte con los demás, puedes continuar y hacer buenas cosas porque de repente ves claro de nuevo. Y piensas, ‘¿por qué me preocupaba?’ Puedes hacer cualquier cosa que quieras. Excepto si eres atropellada por una locomotora de vapor o algo así; eso sería muy difícil. Es existencialismo básicamente. Como dicen Camus o Sastre, tienes control sobre tu destino. E, incluso si no es verdad, por lo menos estás haciendo algo positivo para conseguir que las cosas te sucedan, para encontrar un montón de gente maravillosa.

 

¿Te consideras inocente?

         – Sí, creo que sí. Esperanzada en el sentido de no dejar que nada me agobie. En ese sentido. Y no creo que queden muchos inocentes por ahí.

 

¿Qué tiene “Bulimic Beats” de tu propia experiencia con la bulimia?

         – Muchas chicas tienen problemas con la comida, yo incluida. No es tan raro, así que me parece que hay que tomarlo con humor. Lo que lo motiva es el aburrimiento y la falta de una madre que te dé un bofetón. Creo que es por pensar demasiado. No sucede en sitios como Ruanda. Mucha de la gente que ha estado en el ojo público son los mayores decrépitos e inadaptados sociales que puedes encontrar. ¡Y es por pensar mucho y no sé de qué viene! ¡Pero tiene gracia!

 

¿Qué es lo que defiende Catatonia?

         – ¡El poder de las provincias! No es que seamos el anti-Londres, si pensamos en Londres como un lugar… Es más la idea del poder centralizado… ¿Cómo puedo explicarlo? Poder para la gente. El individuo.

 

Las grandes bandas llegan a representar algo, ¿no crees?

         – Tienes que dejar que pasen algunos discos más. Las grandes bandas de la historia se hacen abriéndose paso a través del tiempo.

 

¿Y crees que la música hace del mundo un lugar infinitamente mejor y que eso es todo lo que tiene?

         – Lo hace. ¡Es como fumar una pipa con los indios! Es un regalo que se nos ha dado como seres humanos. ¡Hacer música! ¡Y fumar! ¡Y beber licores embriagantes! ¡Y hablar y reír con los amigos! ¡Y cocinar, y comer, y correr, y competir, y trabajar en el jardín, y crecer y florecer, y hacerte mayor y tener niños! ¡Es un regalo y un placer! ¡Apuesto a que las Spice Girls han cambiado unas cuantas vidas! ¡Y Leonard Cohen! Anima a la gente haciéndoles pensar que no están tan mal como él. No menosprecio el placer y la espiritualidad de la música, pero los mejores momentos de mi vida han sido cantando con los amigos en el pub, algo que muy fácilmente se califica como de paletos.

Xavier Valiño

ULTRASÓNICA 1999 ENTREVISTA CON OS DIPLOMÁTICOS DE MONTE-ALTO

ULTRASÓNICA 1999 ENTREVISTA CON OS DIPLOMÁTICOS DE MONTE-ALTO

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ENTREVISTAS 1999


Os Diplomáticos de Monte-Alto, surcando todos los mares

 

 

Capetón es el último disco de Os Diplomáticos de Monte-Alto, en homenaje a los marineros gallegos y sus andanzas por los mares de todo el mundo. Xurxo Souto nos habla de su disco y de otras muchas cosas, como era de esperar en un ser tan prolífico y parlanchín.

 

¿Cómo ha ido vuestro último disco?

– Ha sido un proceso largo. Primero fue Fumareu, libro que se acompañaba de un CD con cinco canciones, y que trataba de recoger historias que escuchamos en ruta, para después musicarlo. Lo que se intenta con todo ello es ampliar el ámbito de Galicia, extendida por todos los océanos. Para finalizar, haremos un musical en sentido escénico con Capetón.

 

También acabas de editar una primera novela.

– Mi tercer libro, O retorno dos homes mariños, primera novela, después de los dos libros A tralla y a arroutada y Fumareu. Trato de reivindicar A Coruña como un espectro en el medio del Atlántico y como ciudad abierta a todos los mares, de donde salían los emigrantes gritando aquello de ‘Aí vos quedades, aí vos quedades, entre curas, frades e militares’. Y también reivindicarla como ciudad en donde ocurren cosas extraordinarias. Te pondré varios ejemplos. El primero, un recuerdo de la infancia: el hundimiento del petrolero Urquiola. El segundo, un recuerdo de la adolescencia: el hundimiento del Mar Egeo. Más tarde, un vertedero que cae al mar y, después, una plataforma petrolífera que aparca mal, en doble fila, en la parte de la Torre de Hércules. En ese contexto aparecen los hombres marinos, que fueron vistos por primera vez por un cardenal en el siglo XVI.

 

¿Te parece que ahora habéis conseguido acercaros definitivamente a un sonido que tiene más de popular que de rockero?

– No es algo intencionado, sino que surge precisamente de viajar y entrar en contacto con otras gentes, que es lo fundamental de tener una banda o de escribir: conocer historias y poner en contacto las dos esquinas de Galicia, Ribadeo y Baiona.

 

¿No os resulta curioso que ésa sea la misma evolución que siguió Manu Chao?

         – Puede, pero hay una diferencia fundamental: la espacial. Nosotros intentamos relacionar lo que tenemos cerca mientras que la geografía de Manu Chao pasa por relacionar Galicia con Brasil o con México.

 

Hace nueve años, cuando hablamos por primera vez, me comentaste que una de tus máximas ilusiones sería contactar con Manu Chao y Fermín Muguruza. ¿Cómo fueron esos encuentros? ¿Te decepcionaron?

– Sí, ya me había olvidado. Ahora hay una relación más intensa, de amistad, con Manu Chao. Tengo una historia curiosa: cuando el padre me pasó su teléfono en Madrid, lo llamé desde mi programa de radio para saludarlo en directo y realmente se enfadó. Después, de nuestra relación nace un sueño como A Feira das Mentiras. De hecho, nuestra propia compañía Fonomusic me ha pedido que haga una selección de músicas bravús extendidas polo mundo, y voy a tomar como base las bandas que estuvieron allí. Con Fermín, más que una relación tan fecunda, lo que existe es una relación con Euskadi, que es una tierra similar a la nuestra. La idea es relacionar países pequeños que hacen música con una identidad, con los escasos medios que tienen y que están enriqueciendo la cultura del planeta. Algo así pasó con Mau Mau del Piamonte, que acabaron grabando una canción en gallego.

 

¿Y Manolo Rivas?

– La relación con él fue curiosa. Manolo Rivas nació también en el barrio de Monte-Alto, pero no nos conocíamos. Un día me ofreció trabajar en el periódico El Sol de Madrid, donde me tocó cubrir los sucesos, y ahí descubrí que no quería ser periodista. Después sentimos una afinidad y, para la presentación da su novela En salvaxe compaña, definimos el término ‘punkismo mágico’, que tiene mucho que ver con la épica del mar y el presente frustrante de refinerías y petroleros, y nosotros que tenemos que vivir en esa vorágine dramática, aunque a la vez totalmente creativa. Más tarde, nos pidieron que hiciéramos conjuntamente el pregón de las fiestas del barrio de Monte-Alto y ahora le hemos ayudado a presentar el libro Ela, maldita alma.

 

¿Que diferencia puede haber entre toda esta gente y aquella de las charangas y de los pueblos que también vas encontrando por el camino?

– Lo cierto es que, cuando hablamos del rock’n’roll, hay siempre una visión de industria, excepto gente como Manu Chao o Fermín Muguruza, que decidieron vivir al margen de la industria. Pero las relaciones que funcionan son siempre las de amistad. Desde que Jesús Ordovás nos habló de los Mau Mau, ya han estado aquí, grabaron en gallego, participaron en el nuevo disco de Manu Chao… El otro día fui a entrevistar a Compay Segundo con la señora Josefa de Bastavales, una panderetera mayor, y Compay nos cantó canciones en gallego que escuchaba en Cuba. Hay que tejer más hilos de comunicación con lugares como Portugal, de los que no sabemos casi nada.

 

¿Cuál de tus actividades -radio, TV, prensa escrita, músico- es la que te llena más?

         – Todas son complementarias, pero lo que más me llena es escribir. Cuando se estrenó La lengua de las mariposas, su director, José Luis Cuerda, nos decía que los gallegos no teníamos ningún mérito, ya que nos llegaba con escribir lo que se cuenta por los bares. A él le conté la historia del tío Faluco, que se embarcó una vez para Brasil y, a los dos días, estaba jugando al tute en su pueblo, Malpica. La razón era que su mujer lo había llamado al barco pidiéndole que volviera, ya que el gato había dejado de hablar. Como moría de la pena, el hombre se montó en un helicóptero y el gato, cuando llegó a casa, lo saludó con un: ‘¡Qué viva el tío Faluco! ¡Qué viva Muxía! ¡Qué viva la Virgen de la Barca!’. Todas estas historias tienen una musicalidad, y a esto se suma una nueva generación que tuvo la oportunidad de formarse en gallego.

 

¿Notas alguna evolución en estos últimos años en la sociedad gallega?

         – Total. Hasta ahora la cultura oficial se hacía en castellano y el gallego no tenía más que unos medios marginales. La gente nueva funde esa tradición con el toque salvaje del rock.

 

También me comentaste alguna vez que los Diplomáticos no bajaron su caché en una ocasión para que no os identificaran con una fuerza política. ¿Te posicionarías políticamente si te lo pidieran para algún acto a título particular?

– Sin ningún problema, pero no como grupo. Lo que sucede es que se está empleando mal el término nacionalismo, tendiendo a identificarlo con el chauvinismo e incluso con el fascismo, y creo que intencionadamente. Los que nos consideramos nacionalistas no pensamos que una cultura es mejor que las otras, sino que todas son igual de importantes, y ésa es la diferencia.

 

¿Crees que los vascos y los catalanes han conseguido más en estos años de autonomía y que desde aquí no se reivindica nada, aparentando que los gallegos somos conformistas?

         – Ése es otro debate, el de entender el nacionalismo como una reivindicación decimonónica de lo que es un Estado, que no me interesa nada, frente a la idea central de la autodeterminación, que sí que es algo radical.

 

¿Tiendes a identificarte más con los portugueses que con el Sur de España?

         – Es normal, ya que la relación con Portugal, aunque no oficial, siempre estuvo ahí. Ahora acabo de descubrir un muchacho angoleño, Alberto Mundi, que vive en Goiáns y que hace justo lo contrario de lo que hizo Zeca Afonso, que fue a Mozambique e introdujo aquella música en la occidental veinte años de que Paul Simon lo hiciera con Graceland.

 

En cuanto al bravú, lo que más me llama la atención es que me dicen constantemente que ya no tienen tanta fuerza como la que tuvo.

– Objetiva y mediáticamente es así, ya que tuvo un tirón inicial fuerte y luego fue disipándose. Lo maravilloso fue que un invento de unos chavales, en una cena en una aldea, de cultura desde abajo, sin subvenciones, tuviera tanta repercusión. Todo eso llevó a poner en contacto a gente: conocer a marineros, al chaval angoleño, a los Mau Mau, a Manu Chao… El futuro depende de los artistas y no del bravú, que no fue una institución, y hoy sigue incorporándose gente, empleando ese recurso de la comunicación. Lo que debe hacer la gente joven, entiendo, es organizarse como nosotros hicimos.

 

Por último, ¿es Os Diplomáticos un proyecto de larga vida?

– El momento de Os Diplomáticos ya pasó, entiendo. Ya hicimos lo que teníamos que hacer: romper con el tópico de que en A Coruña no se hablaba gallego y crear un vínculo de comunicación con otra gente que es el bravú. El proyecto de Os Diplomáticos ya debería estar acabado, pero la propia dinámica nos pide hacer más cosas. Ahora estamos con la idea del musical, pero ya se ha establecido una amistad y ganas de seguir, y veremos si hay más necesidad de continuar. Deberían llegar nuevas bandas y tener nosotros un relevo, para mantener la creatividad de esta pequeña cultura del fin del mundo.

 

Xavier Valiño

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