ULTRASÓNICA 1999 ENTREVISTA CON EVERYTHING BUT THE GIRL

ULTRASÓNICA 1999 ENTREVISTA CON EVERYTHING BUT THE GIRL

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ENTREVISTAS 1999


Everything But The Girl, tras la pista

 

 

Ben Watt y Tracey Thorn se cansaron un día de seguir haciendo discos acústicos y decidieron poner fin a la rutina en su vida en común. Tracey colaboró con Massive Attack y Ben  sufrió una extraña enfermedad que lo tuvo al borde de la muerte. Después de reinventarse con Walking Wounded, Ben nos explica su último paso, aún más orientado hacia la pista de baile, Temperamental.

 

Temperamental parece un nuevo giro de tuerca en la línea abierta con Walking Wounded. Es un disco aún más dance.

– Sí, estamos muy orgullosos del nuevo publico al que accedimos con Walking Wounded y queríamos llevar esa evolución al siguiente nivel. Mantener una línea similar, pero con un sonido más intenso y ritmos más profundos y sólidos. Es un disco con un sonido mayor y más contundente. Estaba muy interesado en ver hasta dónde podía hacer llegar los ritmos y las bases percusivas manteniendo la voz de Tracey y el formato de canción del grupo. Creo que nos ha quedado un álbum muy rítmico, con un importante componente vocal. Quería que la voz de Tracey jugara un papel algo diferente. La hemos utilizado casi como un instrumento, incidiendo más en el ritmo que en la melodía, jugando con los ecos, filtros, usando fragmentos de la voz como si fuera percusión.

 

Deep house, drum’n’bass, jazz, funk suave, hip hop… El abanico de influencias parece también mayor.

– Creo que en Walking Wounded también había muchos elementos diferentes, lo que ocurre es que la gente recuerda sólo la influencia del drum’n’bass. Pero, si se escucha atentamente, se ve que tenía canciones muy distintas, temas cercanos al soul, algo de trip-hop, pop acústico. Algo parecido está pasando con Temperamental. La gente está diciendo que hemos hecho un disco de deep house, pero es mucho más que eso. Temas como “Compression” o “Blame” aglutinan muchos estilos diferentes.

 

Del clásico pop acústico de Everything ButThe Girl sí que no queda nada.

– Ja, ja… No, no hay demasiado de eso. Obviamente, nuestro interés está ahora en el ritmo y la cultura de baile, así que no encontrarás guitarras acústicas en el disco.

 

Los últimos años te has dedicado, sobre todo, a trabajar como pinchadiscos. ¿Cómo ha afectado al disco?

– De una manera radical. Me ha abierto los oídos a nuevas posibilidades, a nuevos sonidos que funcionan de una manera diferente. Ya sabes: los discos que escuchas en tu casa o en el coche no tienen nada que ver con lo que puedes oír en un club. He salido mucho por ahí, me he pasado muchas noches pinchando en clubes y muchos días en las tiendas buscando discos. He absorbido todo lo que he podido, y eso me ha ayudado a dar un nuevo enfoque a nuestra música.

 

¿Qué importancia tuvo en vuestra reconversión la colaboración con Massive Attack y las remezclas de Todd Terry?

– Fueron muy importantes. Para ser sincero, creo que a principios de los 90 estábamos muy aburridos de nuestra propia música y cortamos por lo sano con la escena musical. No podíamos entender cómo habíamos llegado a aquel punto. Hicimos dos discos, Language Of Life y Worldwide, que no conectaron con la gente, y queríamos cambiar. Yo estaba cada vez más interesado en la música de baile y compraba discos sin parar. Pero necesitábamos coraje para ir en esa dirección. Trabajar con ellos ayudó a llamar la atención de la gente y nos animó.

 

Hubo quien os acusó de oportunistas.

– Sí. Para algunos éramos algo sospechosos. La música de baile es una escena algo cerrada, aunque si haces un buen disco o una buena mezcla, te ganas el respeto. Pero la gente que nos seguía desde el principio recordaba que ya entonces experimentábamos con el jazz y la música de club. Tipos que ahora son pinchadiscos consagrados, como Gilles Peterson, nos recuerdan de la escena de clubes y no ven un giro tan radical. Lo nuestro les parece una progresión larga. Quizás es más extraño para quienes nos conocieron a finales de los 80, cuando hacíamos baladas.

 

¿Se han convertido las remezclas en una moda más?

– Creo que son algo fantástico. La del jazz es, en realidad, la historia de gente reinterpretando viejas canciones. Ya sabes, Coltrane haciendo en los 60 temas que Cole Porter había grabado en los 40, y luego Keith Jarret haciendo lo mismo en los 70. La música de baile tiene el mismo enfoque: no hay versiones definitivas, y esa cualidad progresiva me perece muy interesante.

 

Recientemente se publicaba aquí Paciente, tu biografía en la que narras tu traumática experiencia tras sufrir aquella extraña enfermedad. ¿Por qué decidiste escribir sobre un período tan doloroso de tu vida?

          – Recordar lo que sufrí hace siete años fue una especie de terapia. Estuve muy cerca de la muerte, y eso cambió mi actitud frente a la vida. Me volvió más introspectivo, me costaba relacionarme con mis amigos y mi familia. Así que empecé a escribir en mi propio beneficio, para intentar sacar lo que me comía por dentro. A medida que lo hacía me sentía mejor, así que seguí. Cuando acabé, le mostré la historia a un par de personas que me animaron a publicarla.

 

Lleváis juntos desde el 82. ¿Es difícil combinar lo sentimental y lo profesional?

          – En realidad, no, aunque la gente siempre se pregunta eso. Para otros quizá sería terrible, pero no para nosotros. Trabajo en solitario muchas horas en el estudio, me dedico a la música todo el tiempo, pero Tracey es muy distinta: a ella sólo le gusta entrar ocasionalmente… Pero es una editora fantástica. Aporta su sensibilidad y sabe discriminar muy rápido lo que le gusta y lo que no. Esa capacidad de concreción es fundamental para mí; confío ciegamente en su juicio. Creo que hemos encontrado un equilibrio perfecto.

Xavier Valiño

ULTRASÓNICA 1999 ENTREVISTA CON ORISHAS

ULTRASÓNICA 1999 ENTREVISTA CON ORISHAS

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ENTREVISTAS 1999


Orishas, sabor cubano

 

 

            Desde París para el mundo. Orishas son cubanos y, al igual que Sargento García o P18, han necesitado de la capital francesa para nacer y darse a conocer. Ahora presentan su rap con base en la música tradicional cubana por medio mundo.

 

Tengo entendido que venís de dos frentes, los que se dedicaban al hip-hop y los que se dedicaban a la música tradicional cubana.

         – Sí, alguno de nosotros ya funcionábamos en el grupo Amenaza, otros estábamos conectados con el mundo del breakdance, todos nos interesábamos por el rap y Roldán, por ejemplo, siempre ha estado dentro del mundo de la canción tradicional cubana.

 

¿Fue difícil para cada uno de vosotros acercarse al otro estilo que no  practicaba?

– Los cubanos siempre sentimos la música, no importa cuál sea la forma de expresarse. A algunos no nos resultó extraño, pero sí novedoso, el intentar esta fusión.

 

¿El contacto con el hip-hop llegó en Cuba o en París?

– El contacto ya estaba en Cuba con Amenaza. Allí entramos en debate sobre cómo fundar un grupo de rap con denominación de origen, teniendo la música tradicional cubana como base. En Francia, donde vivía Livan, comenzó la elaboración de los ritmos y los sonidos con nosotros, y después entró Roldán para ayudar como cantante.

 

¿Tiene el rap relación con alguna música tradicional cubana?

– Por supuesto: el canto guajiro tiene mucho que ver con el  rap, ya que se trata de un duelo entre dos personas que van recitando y que tiene mucho que ver en cuanto a los textos, el recitado e, incluso, la música.

 

¿Y surgen voces en vuestro país integristas sobre la pureza del son o del guaguancó?

         – Sí, por supuesto que existen retrógrados, que consumen sólo son o sólo rap. Pero en la forma que nosotros lo hemos hecho tampoco se ponen decididamente en contra, porque nosotros hemos respetado la música tradicional cubana y acercamos esa música a las nuevas generaciones, dándole nuevos desarrollos.

 

¿A qué tipo de rap os sentís más cercanos?

– Este rap nuestro es netamente cubano y no se parece a nada, ni al de la Costa Este, ni al de la Costa Oeste, ni a nada. Ahora que mencionas a Sólo los Solo, puede que exista alguna relación, ya que ellos también funden elementos de la tradición flamenca con el rap, dándole una nueva identidad.

 

Vuestro rap es positivo, no violento. ¿Tiene esto que ver con la situación cubana actual?

         – Sí, tenemos un espíritu positivo por encima de todas las cosas. Cantamos a nuestras chicas, el Caribe, nuestra música, nuestras fiestas, nuestros problemas sociales, con la idea de reconstitución, de construir, de avanzar. Pero no tiene nada que ver con la política.

 

¿Y con la confianza y orgullo que os puede haber dado cuarenta años de Revolución?

         – Sí, precisamente  eso es lo que le da este espíritu de renovación, de desarrollo continuo.

 

¿Qué es lo peor de la sociedad europea desde el punto de vista de un cubano?

         – Como en todas las sociedades, hay cosas buenas y cosas malas. Hay cosas en esta sociedad capitalista que no existen en un país comunista, como la prostitución, la drogadicción, el desempleo, escuelas privadas, la conformidad, las diferencias entre los ricos y los pobres. Aquí te encuentras muchas clases sociales, es muy evidente.

 

¿Y lo qué habéis descubierto de negativo en la sociedad cubana una vez habéis empezado a salir del país?

         – El clima es algo que no me gusta de mi país, que es bastante caluroso y pesado.      

 

¿Hasta qué punto es buen síntoma utilizar la cultura propia para samplearla?

– Eso es lo que le da un desarrollo continuo a la música de tu país. Los ritmos tradicionales, si los fusionas con cosas muy modernas, puede dar lugar a cosas nuevas. Las mezclas siempre han dado cosas indiscutiblemente favorables que contribuyen a mejorar algo ya hecho.

 

¿Es posible que el grupo hubiera nacido en Cuba?

         – La verdad es que todos los elementos se dieron en París para que esto surgiera allí. Como Sargento García, del que dos de sus fundadores están ahora en Orishas, o P18, que también nos interesan. Aunque nosotros seguimos siendo cubanos sin importar el lugar en el que el grupo haya nacido.

 

¿Dónde se recibe mejor vuestra música?

– Parece que, por ahora, donde ha tenido mejor acogida es aquí, en España. Y tampoco ha ido mal en Francia. Aunque la mejor acogida que puede tener Orishas supongo que será en Cuba, ya que esto ha sido pensado en Cuba, por cubanos y directamente para Cuba. Por ahora no hemos tocado allí, pero lo haremos pronto.

 

Supongo que como músicos os interesarán otros estilos. ¿Cuál es vuestro descubrimiento más reciente?

– Escuchamos de todo, sobre todo porque en Cuba no hay el comercio que puedas encontrar en la sociedad occidental, así que tanto escuchamos vallenatos, como cumbia, como pop electrónico. La radio programa todo tipo de música, y en nuestra educación musical puedes encontrar cualquier estilo.

Xavier Valiño

ULTRASÓNICA ENTREVISTA CON AMARAL

ULTRASÓNICA ENTREVISTA CON AMARAL

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ENTREVISTAS 1999


Amaral, la fuerza del directo

El grupo zaragozano ha presentado recientemente su primer disco 

 

 

La zaragozana Eva Amaral empezó recorriendo todos los garitos de la Península en los que le dejaban presentar sus canciones en compañía de su novio y guitarrista. Después, alguien le ofreció grabar y, ya con banda completa y de gran fuerza en escena, se ha ido ganando poco a poco a los más escépticos a base de canciones que ganan en directo.

 

¿Cuándo surgió la necesidad de dar rienda suelta a tus canciones?

         – Al principio no componía. Yo empecé tocando la batería en Zaragoza, donde nací, en un grupo que se llamaba Bandera Blanca. Había compuesto algunas canciones pero no se las enseñé a nadie. Era muy tímida hasta que un buen día comencé a enseñarle las canciones a la gente que tenía más cerca y de ahí surgió también lo de formar una banda.

 

– Supongo que tendrías una buena colección de canciones y que tendrías que rechazar para este primer disco.

– Había treinta y tantas canciones y teníamos que elegir unas doce, así que Juan, que es el guitarrista y el cincuenta por ciento de Amaral, y yo pusimos las que cada uno quería que fueran y curiosamente coincidió, aunque al final incluimos trece canciones. Las que han quedado fuera irán a un segundo disco, aunque como ya hemos compuesto nuevas canciones tal vez se queden fuera.

 

¿Lo que más te interesa son los solistas eléctricos americanos?

– Yo escucho de todo. Me da igual que sea un grupo, un solista o un hombre orquesta. Amaral no es una solista, sino el nombre de una banda, además de ser mi apellido y el de mi padre. En la banda, la composición corre a cargo de Juan y de mí.

 

¿Es esa década la de tu educación musical básica?

– Me gusta el rock de los 50, la psicodelia, el rock de la Costa OesteY Aunque Amaral es un conglomerado de muchas músicas, pero sobre todo es un grupo de rock. No se trata de hacer un ejercicio de estilo. Vivo en 1998 y sigo todo lo que se hace ahora mismo, pero sin dejar de oír lo que me ha gustado toda la vida.

 

¿Hacéis versiones en directo o en el local de ensayo?

– Normalmente hacemos ADancing Barefoot@ de Patti Smith, una canción que también aparece ahora como versión en el disco de U 2 y que más gente se atrevió a interpretar a su manera. Hace tiempo también hacíamos una versión de AEstratosfera@, una canción del segundo disco del grupo de Granada Lagartija Nick, que se titulaba Inercia y que era muy bueno. También lo que han hecho con el cantaor flamenco Enrique Morente en Omega era bestial.

 

¿Cómo fue la colaboración de Álvaro Urquijo de Los Secretos a nivel de instrumentista, arreglista…?

– Lo suyo fue una colaboración puntual y especial dentro del disco. Sobre todo pensamos en él porque Juan toca guitarras de doce cuerdas y quería contar con alguien con experiencia en ese instrumento. Lo llamamos y lo que iba a ser una colaboración especial en una canción grabada en una noche, acabó siendo una participación mucho más amplia. Ésa fue para mí la colaboración especial del disco, junto con la de Fernando Alfaro de Chucho, ya que yo siempre fui una gran seguidora de Surfin= Bichos, y él es uno de los mayores compositores que hay.

 

¿Hay receptividad en el Estado a tu música?

– Yo estoy muy alucinada de cómo ha sido la respuesta en directo en la gira que estamos haciendo, que es algo que no nos esperábamos.

 

¿Encuentras que estás a medio camino entre las grandes audiencias y los públicos especializados?

– No lo sé. Cuando estoy en casa haciendo una canción en la  cama con mi guitarra no me planteo esas cosas. Yo hago las canciones para mí y no pensando en qué tipo de gente las pueda coger, y luego te llevas grandes sorpresas, porque la gente convierte las canciones en algo muy suyo y eso es lo más bonito de la música.

 

¿Hay alguna solista que entiendas que está en tu misma situación -Christina Rosenvinge, Mercedes Ferrer-?

– Muchas veces se tiende a comparar las mujeres con las mujeres, hacer una etiqueta, y, en los casos que citas, son muy distintas entre sí y con relación a mí. Si me tuviera que identificar con alguien, no me gustaría nada, y me retuerzo como una serpiente ante la idea.

 

– Todo el mundo está de acuerdo en que la fuerza de tu directo no se recoge en el disco. ¿Qué sucedió?

– Lo que ocurre es que en directo hay una magia muy especial que es muy difícil de capturar en el disco. Aunque, normalmente, suele suceder al revés, que los grupos desmerecen bastante de los discos. Lo sé porque he estado tocando mucho este verano. En nuestro caso pasa al contrario y eso es positivo. Espero que algún día podamos captar esa fuerza en el estudio y ésa era nuestra obsesión en este disco, sobre todo porque veníamos de recorrer toda España tocando y porque no teníamos dinero para hacer maquetas, que es el camino habitual a la hora de darte a conocer. Asumo tanto los errores como los aciertos, ya que nos han dado plena libertad para grabar el disco. Pero hay que tener en cuenta que el disco no era el objetivo, sino que gracias a él pudiéramos seguir haciendo lo que realmente queremos, que es tocar, y que para nosotros es una forma de vida.

 

Xavier Valiño

ULTRASÓNICA 1999 ENTREVISTA CON FANG

ULTRASÓNICA 1999 ENTREVISTA CON FANG

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ENTREVISTAS 1999


Fang, vestidos de negro

 

 

         Desde Cataluña, música intensa que no tiene nada que envidiar a dos de los grandes nombres internacionales de los 90  -si aún no sabes quiénes son, busca más abajo-. Jaume y Mariona forman una entidad que comparte trabajo y vida y que hace, sobre todo, grandes discos.

 

¿Tiene que ver la evolución entre My Weakpoint y vuestro segundo disco My Black Dress con un proceso distinto a la hora de componer?

– Efectivamente. En nuestro primer disco, la labor compositora fue diferente a la del segundo. Nuestro segundo disco, My Black Dress, fue creado totalmente al cincuenta por ciento por los dos, Mariona y Jaume, aportándole una riqueza que el primero no tenía.

 

¿Qué tipo de papel jugaron los colaboradores como An Der Beat en el disco?

– La importancia de las colaboraciones dependen del papel que tienen cada una de ellas: An Der Beat colaboró grabando unos scratches y los usamos como complemento. Los violines los grabamos pensando en la importancia de su textura. Y, respecto al acordeón, supimos en seguida que formaba una parte muy importante de la canción “My Black Dress” y decidimos resaltar aún más su sonoridad.

 

¿Había intención en el disco de experimentar más con scratches y bases electrónicas?

– Quizás en este segundo disco predominan los ambientes electrónicos, porque los hemos hecho más evidentes.

 

¿Hay alguien con  quién os gustaría contar en un disco vuestro o un productor que quisierais tener?

– Nunca hemos pensado en algún nombre en concreto, aunque lo que sí nos gustaría es poder disponer en el disco de una sección de cuerda, de un buen batería, etc…

 

¿Vuestra música persigue  de forma intencionada la sensación de misterio que desprende y sois conscientes de que una parte de quien la escuche sólo descubrirá la parte triste y siniestra?

– La sensación de misterio que pueda desprender no es premeditada. Aun así, sabemos que mucha gente tiene esta percepción escuchando nuestros discos. En cuanto a lo que dices referente a que determinada gente sólo ve una parte en nuestra música, ése no es nuestro problema: a nosotros no nos pasa.

 

¿Habéis sentido algún tipo de discriminación por cantar en inglés en Cataluña y es ése el idioma en el que más cómodo se encuentra Mariona?

– Este tipo de cuestiones demuestra que mucha gente tiene una opinión muy equivocada de la realidad de Cataluña y el tema del idioma. Mariona se encuentra más cómoda con el inglés, evidentemente, no tanto para hablarlo normalmente, aunque sí a la hora de cantar.

 

¿Qué nuevos sonidos habéis descubierto en estos dos últimos años que os hayan emocionado?

– La música con raíces, sean las que sean.

 

Supongo que la versión  de “In Heaven” vendrá por que habíais visto la película de David Lynch “Eraserhead” ¿Conocíais las versiones que habían hecho Pixies y Bauhaus?

– La película de David Lynch no la hemos visto y no podemos opinar sobre ella. Sé que hay diferentes versiones de “In Heaven”, pero nosotros sólo habíamos escuchado la de Pixies.

 

¿Hay otras versiones que hagáis en directo o en el estudio o versiones que os  gustarían y nunca hayáis hecho?

– Sí que existen muchas versiones que nos gustaría hacer: clásicos melódicos,  boleros, canciones de The Cure…

 

¿Entendéis las continuas referencias a P J Harvey y Portishead como algo que muestra falta de imaginación o como un piropo?

– Nos gusta la pregunta, pero está bien por nuestra parte no contestarla.

 

¿Cómo son las presentaciones en directo, con banda o bases pregrabadas?

– Como un grupo de hip-hop, usamos bases grabadas en samplers como apoyo. No intentamos reproducir una banda de rock. Quien busque eso en directo, no lo encontrará.

 

¿Os sentís cómodos en directo y pensáis que podéis conseguir la tensión de los discos?

– Depende del día, de la sala, del tiempo, del cachet, del catering, del público….

Xavier Valiño

ULTRASÓNICA 1999 ENTREVISTA CON OS DIPLOMÁTICOS DE MONTE-ALTO

ULTRASÓNICA 1999 ENTREVISTA CON OS DIPLOMÁTICOS DE MONTE-ALTO

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ENTREVISTAS 1999


Os Diplomáticos de Monte-Alto, surcando todos los mares

 

 

Capetón es el último disco de Os Diplomáticos de Monte-Alto, en homenaje a los marineros gallegos y sus andanzas por los mares de todo el mundo. Xurxo Souto nos habla de su disco y de otras muchas cosas, como era de esperar en un ser tan prolífico y parlanchín.

 

¿Cómo ha ido vuestro último disco?

– Ha sido un proceso largo. Primero fue Fumareu, libro que se acompañaba de un CD con cinco canciones, y que trataba de recoger historias que escuchamos en ruta, para después musicarlo. Lo que se intenta con todo ello es ampliar el ámbito de Galicia, extendida por todos los océanos. Para finalizar, haremos un musical en sentido escénico con Capetón.

 

También acabas de editar una primera novela.

– Mi tercer libro, O retorno dos homes mariños, primera novela, después de los dos libros A tralla y a arroutada y Fumareu. Trato de reivindicar A Coruña como un espectro en el medio del Atlántico y como ciudad abierta a todos los mares, de donde salían los emigrantes gritando aquello de ‘Aí vos quedades, aí vos quedades, entre curas, frades e militares’. Y también reivindicarla como ciudad en donde ocurren cosas extraordinarias. Te pondré varios ejemplos. El primero, un recuerdo de la infancia: el hundimiento del petrolero Urquiola. El segundo, un recuerdo de la adolescencia: el hundimiento del Mar Egeo. Más tarde, un vertedero que cae al mar y, después, una plataforma petrolífera que aparca mal, en doble fila, en la parte de la Torre de Hércules. En ese contexto aparecen los hombres marinos, que fueron vistos por primera vez por un cardenal en el siglo XVI.

 

¿Te parece que ahora habéis conseguido acercaros definitivamente a un sonido que tiene más de popular que de rockero?

– No es algo intencionado, sino que surge precisamente de viajar y entrar en contacto con otras gentes, que es lo fundamental de tener una banda o de escribir: conocer historias y poner en contacto las dos esquinas de Galicia, Ribadeo y Baiona.

 

¿No os resulta curioso que ésa sea la misma evolución que siguió Manu Chao?

         – Puede, pero hay una diferencia fundamental: la espacial. Nosotros intentamos relacionar lo que tenemos cerca mientras que la geografía de Manu Chao pasa por relacionar Galicia con Brasil o con México.

 

Hace nueve años, cuando hablamos por primera vez, me comentaste que una de tus máximas ilusiones sería contactar con Manu Chao y Fermín Muguruza. ¿Cómo fueron esos encuentros? ¿Te decepcionaron?

– Sí, ya me había olvidado. Ahora hay una relación más intensa, de amistad, con Manu Chao. Tengo una historia curiosa: cuando el padre me pasó su teléfono en Madrid, lo llamé desde mi programa de radio para saludarlo en directo y realmente se enfadó. Después, de nuestra relación nace un sueño como A Feira das Mentiras. De hecho, nuestra propia compañía Fonomusic me ha pedido que haga una selección de músicas bravús extendidas polo mundo, y voy a tomar como base las bandas que estuvieron allí. Con Fermín, más que una relación tan fecunda, lo que existe es una relación con Euskadi, que es una tierra similar a la nuestra. La idea es relacionar países pequeños que hacen música con una identidad, con los escasos medios que tienen y que están enriqueciendo la cultura del planeta. Algo así pasó con Mau Mau del Piamonte, que acabaron grabando una canción en gallego.

 

¿Y Manolo Rivas?

– La relación con él fue curiosa. Manolo Rivas nació también en el barrio de Monte-Alto, pero no nos conocíamos. Un día me ofreció trabajar en el periódico El Sol de Madrid, donde me tocó cubrir los sucesos, y ahí descubrí que no quería ser periodista. Después sentimos una afinidad y, para la presentación da su novela En salvaxe compaña, definimos el término ‘punkismo mágico’, que tiene mucho que ver con la épica del mar y el presente frustrante de refinerías y petroleros, y nosotros que tenemos que vivir en esa vorágine dramática, aunque a la vez totalmente creativa. Más tarde, nos pidieron que hiciéramos conjuntamente el pregón de las fiestas del barrio de Monte-Alto y ahora le hemos ayudado a presentar el libro Ela, maldita alma.

 

¿Que diferencia puede haber entre toda esta gente y aquella de las charangas y de los pueblos que también vas encontrando por el camino?

– Lo cierto es que, cuando hablamos del rock’n’roll, hay siempre una visión de industria, excepto gente como Manu Chao o Fermín Muguruza, que decidieron vivir al margen de la industria. Pero las relaciones que funcionan son siempre las de amistad. Desde que Jesús Ordovás nos habló de los Mau Mau, ya han estado aquí, grabaron en gallego, participaron en el nuevo disco de Manu Chao… El otro día fui a entrevistar a Compay Segundo con la señora Josefa de Bastavales, una panderetera mayor, y Compay nos cantó canciones en gallego que escuchaba en Cuba. Hay que tejer más hilos de comunicación con lugares como Portugal, de los que no sabemos casi nada.

 

¿Cuál de tus actividades -radio, TV, prensa escrita, músico- es la que te llena más?

         – Todas son complementarias, pero lo que más me llena es escribir. Cuando se estrenó La lengua de las mariposas, su director, José Luis Cuerda, nos decía que los gallegos no teníamos ningún mérito, ya que nos llegaba con escribir lo que se cuenta por los bares. A él le conté la historia del tío Faluco, que se embarcó una vez para Brasil y, a los dos días, estaba jugando al tute en su pueblo, Malpica. La razón era que su mujer lo había llamado al barco pidiéndole que volviera, ya que el gato había dejado de hablar. Como moría de la pena, el hombre se montó en un helicóptero y el gato, cuando llegó a casa, lo saludó con un: ‘¡Qué viva el tío Faluco! ¡Qué viva Muxía! ¡Qué viva la Virgen de la Barca!’. Todas estas historias tienen una musicalidad, y a esto se suma una nueva generación que tuvo la oportunidad de formarse en gallego.

 

¿Notas alguna evolución en estos últimos años en la sociedad gallega?

         – Total. Hasta ahora la cultura oficial se hacía en castellano y el gallego no tenía más que unos medios marginales. La gente nueva funde esa tradición con el toque salvaje del rock.

 

También me comentaste alguna vez que los Diplomáticos no bajaron su caché en una ocasión para que no os identificaran con una fuerza política. ¿Te posicionarías políticamente si te lo pidieran para algún acto a título particular?

– Sin ningún problema, pero no como grupo. Lo que sucede es que se está empleando mal el término nacionalismo, tendiendo a identificarlo con el chauvinismo e incluso con el fascismo, y creo que intencionadamente. Los que nos consideramos nacionalistas no pensamos que una cultura es mejor que las otras, sino que todas son igual de importantes, y ésa es la diferencia.

 

¿Crees que los vascos y los catalanes han conseguido más en estos años de autonomía y que desde aquí no se reivindica nada, aparentando que los gallegos somos conformistas?

         – Ése es otro debate, el de entender el nacionalismo como una reivindicación decimonónica de lo que es un Estado, que no me interesa nada, frente a la idea central de la autodeterminación, que sí que es algo radical.

 

¿Tiendes a identificarte más con los portugueses que con el Sur de España?

         – Es normal, ya que la relación con Portugal, aunque no oficial, siempre estuvo ahí. Ahora acabo de descubrir un muchacho angoleño, Alberto Mundi, que vive en Goiáns y que hace justo lo contrario de lo que hizo Zeca Afonso, que fue a Mozambique e introdujo aquella música en la occidental veinte años de que Paul Simon lo hiciera con Graceland.

 

En cuanto al bravú, lo que más me llama la atención es que me dicen constantemente que ya no tienen tanta fuerza como la que tuvo.

– Objetiva y mediáticamente es así, ya que tuvo un tirón inicial fuerte y luego fue disipándose. Lo maravilloso fue que un invento de unos chavales, en una cena en una aldea, de cultura desde abajo, sin subvenciones, tuviera tanta repercusión. Todo eso llevó a poner en contacto a gente: conocer a marineros, al chaval angoleño, a los Mau Mau, a Manu Chao… El futuro depende de los artistas y no del bravú, que no fue una institución, y hoy sigue incorporándose gente, empleando ese recurso de la comunicación. Lo que debe hacer la gente joven, entiendo, es organizarse como nosotros hicimos.

 

Por último, ¿es Os Diplomáticos un proyecto de larga vida?

– El momento de Os Diplomáticos ya pasó, entiendo. Ya hicimos lo que teníamos que hacer: romper con el tópico de que en A Coruña no se hablaba gallego y crear un vínculo de comunicación con otra gente que es el bravú. El proyecto de Os Diplomáticos ya debería estar acabado, pero la propia dinámica nos pide hacer más cosas. Ahora estamos con la idea del musical, pero ya se ha establecido una amistad y ganas de seguir, y veremos si hay más necesidad de continuar. Deberían llegar nuevas bandas y tener nosotros un relevo, para mantener la creatividad de esta pequeña cultura del fin del mundo.

 

Xavier Valiño

1 2 3 4 5 7