ULTRASONICA ARTÍCULOS 2007 JEFF BUCKLEY

ULTRASONICA ARTÍCULOS 2007 JEFF BUCKLEY

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ARTÍCULOS 2007


JEFF BUCKLEY: In memoriam

         En este 2007 se cumplen diez años de la muerte de Jeff Buckley, ahogado en el Mississipi. El día de su muerte, un 29 de mayo de 1997, Buckley se encontraba en Mud Island, (Memphis, Tenessee) con un amigo. Estaban escuchando música y tocando la guitarra, cuando Jeff decidió bañarse vestido, algo que por lo visto ya había hecho antes. Cerca pasaba un barco presto para atracar, agitando las aguas en la maniobra. Tres días después de que su amigo le perdiera de vista, los pasajeros de otro barco encontraron su cadáver flotando, atrapado entre las ramas. Jeff Buckley tenía entonces 30 años.

Grace (1994), el único disco editado en vida por Jeff Buckley y puede que el gran disco de los 90, ha venido dejando su impronta en buena parte del rock hecho desde entonces. Como homenaje a uno de los compositores más importantes de la historia, le rendimos nuestro más sincero homenaje en tres partes: el recuerdo de su único disco editado en vida, las declaraciones que otros artistas hicieron sobre él y, por último, las canciones que otros le compusieron como tributo.

 

 

JEFF BUCKLEY: Grace (Columbia-Sony, 94)

         ¿Qué pensar de un disco de debut que mezclaba brillantes canciones originales con temas de Nina Simone, Leonard Cohen o Benjamin Britten? Pues, evidentemente, que su responsable no era un cualquiera y que tenía que estar muy seguro de lo que se traía entre manos. No, no hablamos de un desconocido.

        Cuando Jeff Buckley apareció casi por sorpresa en el 94 -antes sólo había editado un EP de cuatro canciones en directo, Live At Sin-é-, se le pudo ubicar fácilmente por ser hijo del atormentado y gran cantautor Tim Buckley, que había fallecido unos cuantos años antes víctima de una sobredosis. No servía de nada: Jeff casi no había conocido a su padre y renegaba de él por haberse fugado de su casa cuando aún era un niño. La mala suerte hizo que Jeff acabara prematuramente su carrera, como su padre, aunque en su caso ahogado en el Mississippi, dos años después de publicar su debut. 

        Grace destaca en una primera escucha, sobre todo, por la brillantez vocal de Jeff Buckley, su instrumentación ambiciosa y un sentimiento de ser fiel y verdadero al espíritu de las canciones, así que poca importancia tiene que tres de ellas sean versiones. Canciones nuevas sin ataduras, versiones insospechadas y una voz tan profunda y inusual como la de su padre son sólo algunos de los elementos de quien se descubrió entonces como un talento único.  

        Su primer y único disco editado en vida es un álbum definido por sus extremos y, ciertamente, no es recomendable para oyentes que no le dan al rock apasionado una segunda oportunidad. Buckley canta con poder y una intensidad perturbadora. El trabajo de guitarra de Buckley desafía cualquier definición: espartano y cristalino en “Lilac Wine” o “Hallelujah”, melancólico y acústico en la maravillosa “Lover, You Should Have Come Over” o como un muro de sonido eléctrico en otras ocasiones.

Si hay que sonar como Led Zeppelin, Buckley lo hace y no pide perdón, como en “Mojo Pin” o “Grace”, ambas coescritas con el antiguo guitarrista de Captain Beefheart, Gary Lucas. Además, cuenta con una gran labor de equipo, gracias a la percusión de Matt Johnson, el bajo de Mick Grohndahl y pinceladas de color de una sección de cuerda, un órgano y tablas. Grace sigue mostrándose fascinante hoy en día y difícil de escuchar por su intensidad. Tal vez sea el único disco imprescindible de los 90. El disco más influyente en la generación de músicos de los últimos años. Nunca lo confundirías con cualquier otro disco.

 

Xavier Valiño

 

       

LAS OPINIONES DE OTROS ARTISTAS SOBRE JEFF BUCKLEY

 

Bono (U2): “Jeff Buckley era una gota pura en un océano de ruido.”

– Elvis Costello: “Espero que la gente resista la tentación de convertir su vida y muerte en una estúpida fantasía romántica. Él era mucho más que todo eso. Jeff Buckley tomaba cualquier canción y la hacía suya, embelleciéndola, de una forma tan natural que muy poca gente puede hacer.”

– Jimmy Page (guitarrista de Led Zeppelin): “El disco que he escuchado sin parar en los últimos doce meses es Grace. Es un gran cantante. Tiene tanta variedad emocional, tanto en las versiones, como la de Leonard Cohen, como en sus propias canciones. Robert Plant y yo lo vimos en directo en Australia y nos dejó aturdidos. Alguien le gritó que dejara de tocar música tan profunda, y él le dio la respuesta perfecta: “La música debe ser como hacer el amor. Unas veces te apetece suave y tierno y otras quieres que sea fuerte y agresivo.” Creo que a Led Zeppelin nos hacía el mejor de los cumplidos con su música.”

– Elizabeth Fraser (cantante de Cocteau Twins): “Me apasiona cantar con Jeff. Ha escrito una canción llamada “Grace”, que literalmente me pone los pelos de punta. La primera vez que la escuché sudaba como una novia en su día de boda. La música nunca me había provocado esa reacción antes.”

– Nelly Furtado: “Amo a Jeff Buckley. Grace cambió mi vida. Él influyó profundamente en mis canciones, en mi forma de componer y en mi forma de actuar, en todo.”

– Eddie Vedder (líder de Pearl Jam): “Una vez estuve con él. Estuvimos hablando y tocando. Me tocó una versión de “Indifference” para mí sólo. Nunca olvidaré cómo lo hizo… Me quedé sin habla… Uno de los momentos más memorables de mi vida… Ojalá lo hubiera conocido mejor.”

 

– Fran Healy (líder de Travis): “Me contaron que un día Tom Yorke de Radiohead fue a verlo actuar y, a continuación, marchó directo al estudio a grabar “Fake Plastic Trees”. Así que cambió su forma de cantar basándose en lo que le había visto a Jeff Buckley, más o menos cuando a mí me pasó lo mismo. Yo lo vi en otra actuación, en Glasgow, y pensé que su voz no era de este mundo. Era algo que elevaba el espíritu y yo, descaradamente, traté de copiarlo.”

– Alanis Morissette: “Amo a Jeff Buckley. No es que quiera imitar su estilo, pero… Cuando estoy en el estudio, grabando las partes vocales, pienso en él. La prioridad es expresarme de esa forma.” 

– Bernard Butler (primer guitarrista de Suede): “He conocido un buen montón de estúpidos en el mundo de la música. Jeff era el que tenía más talento y, al mismo tiempo, el más agradable. Era el único de quien esperaba con ansiedad escuchar nuevas canciones. Mi mujer y yo hablamos mucho de música, y siempre nos decíamos que, por muy cínicos que fuéramos, sabíamos que Jeff Buckley siempre haría discos enormes. Durante un año toqué una de sus canciones, “Last Goodbye”, todos los días, a pleno volumen. Nadie más me ha hecho sentir sin miedo de ser yo mismo… Me hizo feliz.”

Xavier Valiño

 


 

LAS CANCIONES TRIBUTO ESCRITAS POR OTROS EN HOMENAJE A JEFF BUCKLEY

 

– Cocteau Twins: Rilkean Heart y Half-Gifts (Milk And Kisses, 1996)

         Elizabeth Fraser, una de las voces más embrujadoras del pop, fue una de las mejores amigas de Jeff Buckley y llegó a grabar varias canciones con él que aún permanecen inéditas. En Milk And Kisses le dedicó estas dos canciones. “Busqué en ti experiencias trascendentales que me transportaran lejos de la soledad y la alienación, hacia un sentimiento de conexión, estática y mágica. Me convertí en una adicta en esa búsqueda…”

– Juliana Hatfield: Trying Not To Think About It (En el EP “Please Do Not Disturb”, 1997)

         En este caso, Juliana conocía a Jeff de sus primeros tiempos, cuando éste solía hacer de telonero en sus conciertos. Aunque alcanzó más notoriedad que ella, siguieron siendo amigos. “El Mississippi tiene una fuerte corriente… Dime que estoy soñando, que es una pesadilla.”

– Hole: Boys On The Radio (Celebrity Skin, 1998)

         La ocasión que Jeff estuvo más cerca de ser una figura pública fue después de un breve encuentro con la viuda de Kurt Cobain, Courtney Love. Ésta le dedicó una canción. “Los chicos que suenan en la radio se golpean y queman, se retraen y se desvanecen lentamente en tus interminables noches de verano.”

– Duncan Sheik: A Body Goes Down (Humming, 1998)

         El cantautor estadounidense se toma la tragedia con proporciones bíblicas. “Un cuerpo se ahoga con el peso de una belleza temerosa de su luz. Que avisen a los hombres sagrados. Consolad a vuestros hijos e hijas.”

– Chris Cornell: Wave Goodbye (Euphoria Morning, 1999)

         El que fuera líder de Soundgarden compuso esta canción que apareció en su primer disco en solitario, justo después de la muerte de Jeff. Además de amigos en vida, Cornell ayudó a seleccionar las canciones de su disco póstumo Sketches For My Sweetheart The Drunk. Un verso de la letra: “Cada cosa dolorosa que dijiste resuena en tus oídos cuando echas de menos a alguien.”

Willie Nile: On The Road To Calvary (Beautiful Wreck Of The World, 1999)

Para muchos, el cantautor estadounidense compuso el mejor tributo posible para Jeff Buckley. “Me llevaste por el río poderoso, me levantaste sobre el mar bravo. Me das todo este amor que tienes para repartir, en mi porche de atrás de camino al calvario.”

– Aimee Mann: Just Like Anyone (Bachelor #2, 2000)

         Llegó a conocer a Jeff, pero no tuvo tiempo para dedicarle toda la atención que hubiera querido. “Eras uno de nosotros y me pregunto, como todo el mundo, si hay algo más que yo hubiera podido hacer.”

– Mark Eitzel: To The Sea (The Invisible Man, 2001)

         En uno de sus discos en solitario, el que fuera líder de American Music Club se lamenta de no haber conocido lo suficiente a alguien a quien estimaba. “Creías que estaba ocupado, pero sólo estaba ocupado escapando de tu belleza.”

– P. J. Harvey: Memphis (Cara B del single “Good Fortune”, 2001)

         P. J. Harvey compartió muchos momentos con Jeff Buckley. La que iba a ser una canción más de su disco Stories From The City, Stories From The Sea acabó como cara B. “Tú respirando en mi boca… Lo tomo, lo tomo, lo tomo.”

OTRAS:

– Heather Nova: Valley Of Sound (Siren, 1998)

– The Frames; ‘Neath The Beeches (Dance With The Devil, 1999)

– Ron Sexmith: In A Flash (Whereabouts, 1999)

– Zita Swoon: Song For A Dead Singer (Paint Pictures On A Wedding Dress, 1999).

– Those Bastard Souls: The Last Thing I Ever Wanted Was To Show Up And Blow Your Mind (Debt And Departure, 1999)

– Amy Fairchild: Jeff Buckley Song (Demographic, 2000)

– Kashmir: Gorgeous (The Good Life, 2000)

– Angelou: Little Sister (While You Were Sleeping, 2001)

– Rebecca Moore: Live In Blue Sparks (Home Wreckordings, 2001)

 

Xavier Valiño

ULTRASONICA ARTÍCULOS 2007 HOWE GELB EN CONCIERTO

ULTRASONICA ARTÍCULOS 2007 HOWE GELB EN CONCIERTO

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ARTÍCULOS 2007


Howe Gelb en concierto

 

(Sala Capitol, Santiago, 5 de mayo de 2007; Promotor: Heineken. Público: 300 personas)

 

 

         Las tormentas son siempre un buen augurio para un hombre del desierto. Y Howe Gelb debería saberlo. Cuando en el 2003 fue invitado a actuar en el Otawa Bluesfest en Canadá, en el que había sido programado junto al cantautor Jim Bryson en una iglesia, se sorprendió de que su actuación estuviera en medio de la de un coro gospel y, aunque no lo sospechara por entonces, esa coincidencia le serviría de inspiración para su siguiente álbum.

 

Cuando Howe Gelb volvió a la habitación del hotel, con la intención de reflejar de algún modo la experiencia que acababa de vivir, y el cielo rompió en una tormenta impresionante, lo interpretó como una señal. Así que contactó con el grupo Voices Of Praise y grabaron siete canciones nuevas, además de tres viejos temas de Giant Sand que él siempre había pensado que pedían a gritos un coro, y tres canciones de su desaparecido amigo Rainer Ptacek. Durante la grabación de ‘Sno Angel Like You el invierno siguiente en Otawa, Howe Gelb se inspiró en la belleza radical de la nieve y un frío no muy frecuente en Tucson.

 

Pero ese frío no se transmitió en su actuación en Compostela. No podía ser así, porque el coro gospel le da otra dimensión a su música, esa dimensión que es la que ha conseguido que ese disco se haya convertido en el más vendido de su trayectoria, en el que más gente acerca a sus conciertos y en el que le ha traído un respaldo crítico aún mayor que el que suele tener.

 

 

Howe Gelb reconocía en su día: “Me cautivó esa sensación, me pegó al asiento. Nunca había escuchado nada igual, nunca me había sentido así, y cuando llegas a mi edad y algo te llega de esa manera a la cabeza y el corazón, lo celebras y te regodeas un poco en ello. Me impresionó físicamente”.

 

Más o menos, así se sale de un concierto suyo con Voices Of Praise. Howe Gelb, convertido en maestro de ceremonias, mostró en Compostela una interpretación cercana a Lou Reed y un cierto parecido al Bob Dylan de hace 20 años, haciendo chistes con los pimientos de Padrón y las camisetas de Zara, y versiones del “Inmigrant Song” de Led Zeppelin y el “Lay Lady Lay” de Dylan.

 

En todo momento el coro brilló con luz propia, transmitiendo y contagiando optimismo, y pasando de las canciones más contundentes, soul y gospel, a los momentos más reposados, aunque igualmente intensos, con un gusto exquisito. Uno de los momentos más emocionantes fue la interpretación de Spiral, con Gelb al piano recordando al Lou Reed de Berlin. Si en solitario gana en intimismo, con el apoyo de las voces negras del coro consigue poner la carne de gallina. Y no hubo tormenta esa noche aunque afuera llovía.

 

Xavier Valiño

ULTRASONICA ARTÍCULOS 2007 GUÍA ESENCIAL DE LA NUEVA OLA ESPAÑOLA

ULTRASONICA ARTÍCULOS 2007 GUÍA ESENCIAL DE LA NUEVA OLA ESPAÑOLA

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ARTÍCULOS 2007


Se publica la Guía esencial de la Nueva Ola Española

 

 

        Decía Elvis Costello, hace unos años, que “la nueva ola nunca existió: fue un invento de la prensa”. Puede que así lo vea Costello, hoy en otras muchas cosas, además de continuar haciendo canciones que le deben mucho al sonido con el que se dio a conocer. Hay otros que piensan que la mejor forma de quitarle la razón al señor Costello es pasarse meses y meses dándole forma escrita a aquello que él no vio, aunque formara parte de su lanzamiento. 

 

        Rock Indiana, pequeña discográfica española que vende todo su catálogo a cinco euros, se decidió hace unos años a editar también dos publicaciones escritas en las que quedara constancia de aquello que se conoció como nueva ola. Primero fue la Guía esencial del punk y la nueva ola, un volumen centrado en los grupos y solistas que empezaron a grabar o tuvieron su momento más destacado entre finales de los 70 y principios de los 80, con el pop de guitarras como nexo de unión. Ese volumen, publicado a principios de los 90, se reeditó hace un par de años, corregido y ampliado.

 

Después llegó la Guía esencial de la Nueva Ola Española, en 1994, un salto cualitativo verdaderamente importante en los libros dedicados al pop y rock de los editados en España en los últimos tiempos. Más que nada por la auténtica voluntad enciclopédica del trabajo, que bien podría competir con la Enciclopedia Británica en exhaustividad, aunque el objeto de sus trabajos sea bien distinto. 

 

        Tres personas -Fito Feijoo, Pablo Carrero y Pepe Palau- se encargaron en su momento de la recopilación de datos en la Guía esencial de la Nueva Ola Española, que ahora se reedita, 13 años después, convenientemente actualizada, corregida y ampliada, una vez cubiertos los escasos huecos u olvidos que podía contener en su primera edición.

 

El trabajo asusta por su envergadura. Son, en total, 202 páginas repletas de información sobre las bandas que comenzaron a partir del 76 y tomaron las guitarras como arma principal, teniendo en cuenta que muchas de ellas tuvieron una existencia efímera y que las nuevas generaciones probablemente desconozcan casi todo de estos grupos.

 

        Cada ficha, en riguroso orden alfabético, se ocupa de glosar las aventuras y desventuras de los grupos, con su historia, atinados comentarios críticos, reseñas, trabajos recomendados y selección de reediciones, explicando cuáles están aún disponibles, así como alguna ilustración gráfica de sus portadas. Puede que contenga algún que otro error, algo que no sería nada extraño en una recopilación tan completa, aunque para encontrarlo hay que pasarse horas. 

 

       De todas formas, eso no le quita mérito. En plena era de Internet, en la que casi todo se puede encontrar en la red, conviene resaltar que gran parte de lo que este libro contiene no tiene el más mínimo reflejo en la red, y ése es su gran mérito. Veamos un ejemplo de uno de los grupos que se recogen:

 

“ESQUELETOS

 

Es una de esas bandas que solamente graban un sencillo, pero ¡qué sencillo! Fundamental para disfrutar de la buena música hecha por estos lares. Los Esqueletos eran originalmente un trío madrileño que se llamaba RPM. Con este nombre circuló una maqueta por las radios nacionales que contenía una joya llamada “Radio 222”. Una afortunada mezcla de influencias de los Clash más bailables y los Ramones con un estribillo demoledor.

 

         Tan evidente pedazo de tema llamó la atención de Hispavox, que los firmó con su subsello Flush, una especie de campo de pruebas para grupos nue­vos. Para ello tuvieron que cambiarse el nombre a Los Esqueletos pues exis­tían problemas legales (otra banda) con el anterior.

 

En esta compañía editaron un single en 1983 de tres canciones con el men­cionado tema como estrella, aunque tampoco estaban nada mal el power­pop acelerado y ultra energético de “Solo necesito un poco de diversión” y la algo más calmada pero igualmente buena “Intrusos en mi jardín”.

 

Tristemente, la nula promoción de la compañía y su desinterés en la conti­nuidad de la banda hizo que ésta se deshiciera. Su líder, José Battaglio, fue a parar a los Seres Vacíos y posterior­mente a la Frontera, y el bajista Enri­que Martín a Las Ruedas.

 

Discografía esencial:

Radio 222 (Sg, Flush-Hispavox, 83)

 

CONTACTO: Rock Indiana. Apdo. 150.257. 28080 Madrid. Teléfono: 91-3838664. www.rockindiana.biz 

 

Xavier Valiño

ULTRASONICA ARTÍCULOS 2007 FLAMING LIPS: UFO’s At The Zoo, Legendary Concert In Oklahoma City

ULTRASONICA ARTÍCULOS 2007 FLAMING LIPS: UFO’s At The Zoo, Legendary Concert In Oklahoma City

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ARTÍCULOS 2007


FLAMING LIPS: UFO’s At The Zoo, Legendary Concert In Oklahoma City (Warner)

 

 

Probablemente queden muy pocos que no hayan visto un concierto de Flaming Lips y, si hay alguien, a menos que haya estado en una burbuja aislado del mundo en los últimos años, sabrá de su espectacular parafernalia en directo. El eco se ha ido extendiendo por los cinco continentes hasta llegar a ostentar, sin excesiva competencia, la aureola de banda más entretenida en sus espectáculos.

 

Tras casi veinticinco años de trayectoria, se edita por fin el primer DVD de la banda de Oklahoma. En directo, claro, porque para documentar su carrera ya está el brillante documental The Fearless Freaks que se ha podido ver en algunas pantallas del Estado, cortesía del Festival In-Edit, y que es fácilmente localizable para su compra.

 

“Es como la Navidad”. Así describe uno de los asistentes el concierto que la banda dio en el zoo de su ciudad natal el año pasado. Y no es que los alucinógenos hayan hecho efecto -aunque puede que también ayuden lo suyo-, sino que lo que acaba de presenciar tiene algo de mágico. Desde que el grupo se presenta en el escenario en un platillo volante -sí, como Parliament, la Electric Light Orchestra o Earth, Wind & Fire hace más de 30 años-, el espectáculo se convierte en una auténtica montaña rusa de la que uno preferiría no bajarse. Más que un zoo, lo suyo es un parque de atracciones, con canciones que van desde Transmissions From The Satellite Heart de 1993 hasta At War With The Mystics del 2006.

 

            Confetis, bolas gigantes, Papas Noeles, sangre en la cara, palomas, Batmans, manos gigantes, los animales del zoo, megáfonos, el Capitán América, miles de globos, cámaras tomando primeros planos de la cara de Wayne Coyne con un títere… Hay tanto que parece que ni el realizador sabe muy bien a qué hacer caso, como si fuera imposible trasladar a imágenes el -relativo- caos de uno de sus conciertos. ¿Rock progresivo? ¿Pop sinfónico? En cualquier caso, uno de los mayores espectáculos del mundo, suficiente para olvidar que “todo aquel que conoces morirá algún día”.

 

Xavier Valiño

ULTRASONICA ARTÍCULOS 2007 ELLIOTT SMITH: New Moon

ULTRASONICA ARTÍCULOS 2007 ELLIOTT SMITH: New Moon

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ELLIOTT SMITH: New Moon (Domino-PIAS)

 

 

         Por mucho que lo digan sus amigos y allegados en el amplio libreto que acompaña a esta edición, sus canciones lo desmienten una y otra vez. Ellos aseguran que pasar un rato junto a Elliott Smith podía ser realmente divertido. Sin embargo, sus canciones buscan continuamente, puede que sin pretenderlo, vencer a la muerte a través del arte. Algo complicado, pero que, seguramente, era una de las pocas cosas que le reconfortaba.

 

Tras el lanzamiento póstumo de From A Basement On A Hill, después de su suicidio, se editan ahora otras 24 canciones bajo el título de New Moon, recopiladas por su productor y amigo Larry Crane, y que Smith registró entre 1994 y 1997, en la época de su debut y de los dos discos que le siguieron, Roman Candle y Either/Or, puede que la etapa en la que más seguro de sí mismo se encontraba, antes del éxito de la canción “Miss Misery”, con su nominación al Oscar, y su posterior fichaje por una multinacional. Aquí hay sólo voz y guitarra, con una crudeza, una honestidad y una hermosa inmediatez que no consiguió hacer tan evidente en sus siguientes discos –XO y Figure 8-, con algún detalle más barroco en sus canciones.

 

 

 

Al lado de versiones como el “Thirteen” de Big Star y primeras tomas de “Pretty Mary K” o “Miss Misery”, lo que realmente importa son los textos, que seguramente tenían parte de la clave de lo que estaba por venir. En “High Times” reconoce que “no voy a donde se supone que debo ir, y realmente no quiero ir a ningún sitio”; en “Go By” habla de una situación en la que “vives dentro de tu cabeza asustado de cualquier pequeño ruido”; en “Riot Coming” cuenta que “encontré a una chica en una plaza que me enseñó a matar mis preocupaciones”; un poco como compendio de su forma de sentir, en “New Disaster” inquiere: “Me pregunto qué es lo que buscas en mí, haciendo compañía a este desastre”…

 

Lo mejor de este disco es que, a pesar de ser un lanzamiento póstumo y con canciones que Smith dejó de lado en su momento, encajan perfectamente con el resto de su discografía sin que nadie pueda sentirse incómodo, como sucede habitualmente en este tipo de recuperaciones. Y, probablemente, igual que le ha ocurrido posteriormente a Tim Buckley o Nick Drake, Elliott Smith sea reivindicado durante décadas y con más fuerza incluso que cuando vivía esa vida de la que parecía estar queriendo escapar.

 

Xavier Valiño
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