PLACEBO: Placebo RE:CREATED

PLACEBO: Placebo RE:CREATED (Elevator Lady/AWAL-Popstock!)

En 1996 no tenían ni la experiencia ni el conocimiento de estudio para plasmar del todo lo que tenían en la cabeza. Esa es, literalmente, la confesión con la que Brian Molko y Stefan Olsdal justifican por qué, 30 años después, han vuelto a las cintas originales de su debut homónimo para grabarlo de nuevo de arriba abajo. No es una remezcla ni una colección de directos y demos para justificar el precio del vinilo doble: es, como ellos mismos lo llaman, la ‘versión del director’, hecha con Rob Kirwan en la grabación y Adam Noble en la mezcla, después de tres décadas de rodaje en directo metidas en el cuerpo de cada canción.

En las primeras copias de aquel disco de 1996, “H.K. Farewell” era una pista oculta que aparecía, sin avisar, unos diez minutos después de que terminara “Swallow”, como un huevo de pascua para quien tuviera paciencia. En RE:CREATED esa misma pieza, un instrumental de piano que cierra el disco, ya no se esconde de nadie: está ahí, a la vista, como casi todo lo demás en esta revisión.

El resto del repertorio se mantiene fiel a su esqueleto pero suena más grande y más grave, literalmente: la voz de Molko ha bajado de registro con la edad y eso le da a temas como “Nancy Boy” o “36 Degrees” un poso que el original, todo nervio adolescente, no podía tener. “Come Home” abre el disco estirada por encima de los cinco minutos, esa canción que el propio Molko describió alguna vez como “pop punk para suicidios postergados”, y aquí la tensión se construye con más paciencia antes de que entre la guitarra.

“I Know”, que Molko sitúa entre lo mejor que ha escrito nunca, nació de una llamada desesperada desde una cabina de Nueva York en mitad de una depresión y una ruptura, y esa herida sigue intacta aunque el arreglo ahora respire distinto. “Bruise Pristine”, sobre relaciones tóxicamente dependientes, gana también en peso instrumental sin perder el filo. El disco se completa con dos caras B de la época, “Drowning by Numbers” y la propia “H.K. Farewell”, más cinco remezclas electrónicas que nadie pidió y que no aportan nada. Ni siquiera eran necesarias ya que el resto tiene suficiente y mayor entidad.

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