MIA WILSON: Mia Wilson

MIA WILSON: Mia Wilson (Royal Oakie)

Es ver la portada y dirigir los pensamientos directamente al Tapestry de Carly Simon. ¿Vamos descaminados? Pues no, realmente. Por los surcos del debut de Mia Wilson hay tonos apagados, aire setentero y una cantante que parece haber llegado desde otra época sin necesidad de disfrazarse. Hay ecos de Judee Sill, Carole King, Karen Capenter, Harry Nilson o Jackson Browne, pero Wilson no intenta reconstruir aquel sonido pieza por pieza. Lo utiliza como terreno conocido para hablar de sus propias dudas, afectos y pérdidas. Es decir, en esencia, el tono de los discos californianos de los cantautores de principios de los 70, como si Wilson hubiera crecido y compartido vivencias con los habituales del Laurel Canyon de entonces.

Para ser su primer álbum, sorprende su inesperada madurez, como si su autora llevara décadas transitando escenarios y estudios. La historia empezó en 2021, cuando Wilson y su pareja, Skyler Lusteg, comenzaron a escribir juntos. Tim Ramsey, conocido por su trabajo con Vetiver y Little Wings, terminó dando forma al álbum, grabado en su mayor parte en directo durante tres días de 2024 en Los Ángeles. Esa manera de registrar las canciones explica buena parte de su naturalidad: piano, guitarras, cuerdas y una banda que acompaña en todo momento a Wilson sin ocupar demasiado espacio.

“Face to Face” abre el recorrido con una intimidad que enseguida la sitúa en el territorio de la canción californiana de los setenta. “It Must Be So Easy” y “Time Is an Arrow” amplían ese paisaje con arreglos elegantes, mientras “I Want It All” resume mejor que ninguna otra la tensión entre deseo y duda que atraviesa el disco. Pero es “When You Go” la que lo despide con una enorme carga emocional. La serenidad que envuelve estas nueve canciones procede de una interpretación contenida. La estética austera -piano en primer plano, portada en sepia, título sin artificios- refleja bien un repertorio sobrio que apuesta por la sencillez como virtud, suspendido en algún punto intermedio entre lo clásico y lo contemporáneo.

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