ULTRASONICA ARTÍCULOS 1997 MATTHEW SWEET

ULTRASONICA ARTÍCULOS 1997 MATTHEW SWEET

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ARTÍCULOS 1997


MATTHEW SWEET: "Blue Sky On Mars"

 

 

 

No parece que este sea el momento más idóneo para el power-pop, en una época en la que destaca por encima de cualquier otra cosa cualquier producto dirigido hacia la pista de baile. Tuvo su momento en el cambio de década que dio paso a los 80 y cada cierto tiempo aparece alguien reivindicando su sonido.

 

En este caso, además, acompañado de bandas como Elastica, Sleeper o Echobelly que tomaron buena cuenta de lo que por entonces sucedía. Y, sobre todo, con el refuerzo de quien ha tomado la causa como una cuestión de amor propio, todos excelentes en su defensa: The Posies, The Lemonheads, Young Fresh Fellows, Redd Kross, Teenage Fanclub, The Model Rockets, Paul Westerberg…

 

 

Blue Sky On Mars es uno de los mejores discos de pop melódico y guitarrero de los últimos años. Para encontrar algo parecido habría que retroceder a Altered Beast, 100% Fun o Girlfriend, curiosamente todos ellos debidos a la misma pluma. Eso significa armonías vocales, estribillos celestiales, melancolía desbordada, juegos de guitarras… Por muy poco que esté de moda, Blue Sky On Mars puede sonar un día tras otro y resultar siempre contagioso. 

 

Xavier Valiño

ULTRASONICA ARTÍCULOS 1997 MANSUN

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ARTÍCULOS 1997


Mansun, la super-producción

 

 

La ciudad imaginaria que Paul Draper empezó a popularizar con sus estrafalarios personajes a través de sus primeros cuatro singles hace que cualquier cosa grabada por bandas como Space parezca una de las insustanciales películas de Mike Leigh. Se trataba de cuatro pinchazos directos en el podrido bajo-vientre de la humanidad, hurgando en sus cicatrices y echándose unas risas a cuenta de las menudencias que salen a la luz. "Take It Easy, Chicken", "Egg-Shaped Fred", "Wide Open Space" o "Stripper Vicar": viñetas de tres minutos llenas todas ellas de elementos cómicos y personajes deformes.

 

Lo que viene a ser el antecedente más apropiado para que Mansun se conviertan al esplendoroso tecnicolor en su película principal. Desde el primer golpe de cuerda en el evidente pastiche Bond del corte que la abre, "The Chad Who Loved Me", Attack Of The Grey LanternEl ataque de la linterna gris– no es más que el montaje del director -Mansun- en amplia pantalla panorámica y con unos extraterrestres explotando añadidos para la ocasión. O sea, el equivalente, en disco compacto, épico y de gran presupuesto, a la película Vidas cruzadas de Robert Altman, y que nos permite olvidar, por primera vez, que Mansun sólo son cuatro tipos de Chester para los que un mal día es algo inevitable.

 

 

Los ya familiares viejos monstruos siguen aquí, pero ahora no son más que figuras sombrías en una película mucho más grande, cubiertos por inmensas partes de orquestación expansiva y atmósferas al estilo de The Charlatans, que hacen de "Wide Open Space" tal increíble bofetada en los morros. Aquellas del calibre de "Stripper Vicar" o "Egg-Shaped Fred" son ahora rellenos pop más ligeros entre cortes como el funk marciano empapado de soul de "Mansun’s Only Love Song" o la oda metálica a lo Suede de "Taxloss". E, incluso, entre las canciones uno puede encontrar sonidos de campanas, aullidos de perros, cambios de escena, argumentos enredados…

 

Naturalmente, al igual que todos los proyectos ambiciosos y entusiastas, hay momentos de mediocridad. Sí, "You Who Do You Hate?" es un chiste simple recitado histriónicamente por Kiss. Sí, "Disgusting" es Tears For Fears, la inspiración más evidente, quieran que no. Y no, incluso al final del epílogo majestuoso de ocho minutos "Dark Mavis", seguimos sin tener la más mínima idea de lo que nos cuenta Paul Draper. Pero no importa cuando lo que tenemos es música para un guión de una película inmensa e ilusoria que raya en lo pasmoso, arrasando con todo lo que toca. Próximamente en todas las pantallas: "La linterna gris contra la Tierra". Ándense con ojo…

 

Xavier Valiño

ULTRASONICA ARTÍCULOS 1997 LOS RODRÍGUEZ

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Los Rodríguez, la mirada del adiós

 

 

Ellos dicen que empezaron un día 28 de septiembre, en el año de gracia de 1990, aunque nosotros sabemos que tenían una historia detrás. Dijeron que sabían tocar y que antes lo habían hecho en Tequila -Ariel y Julián-, que en Argentina también eran parte de la aristocracia rockera -Andrés Calamaro- y que conservarían su pedigrí…

 

Grabaron "Buena suerte", formando frente con Antonio Flores, en lo que parecía ser una alternativa posible de rock de canciones. Cuando se explican, dicen que mostraron sus quilates en directo y que dieron luz a su Disco pirata a la espera de mejores vientos -y de una compañía que tuviera a bien recoger su testigo-.

 

Se negaron a formar parte de las olas latinas y neo-flamencas, a pesar de la evidencia: sus roces con los príncipes gitanos y unas canciones que han hecho palidecer de envidia a los más pintados. Hay quien dice que los vieron grabando con Raimundo Amador, con Robe de Extremoduro, con Fito Páez…

 

 

Y Sin documentos. Un primer álbum para Grabaciones Accidentales. Los Rodríguez, antes perdidos en el exilio vacacional, un grupo prácticamente desconocido para las multitudes, conquistan su espacio, ganándose la razón negada de su existencia y mostrando las caras en nuevas giras.

 

Dan al mundo Palabras más, palabras menos en enero del 95, un filón inagotable. Culminan su sociedad con Joaquín Sabina y le sacan lo mejor, tocando lo de siempre en gira por España. En medio de los bolos aceptan colaborar con su sello en la producción de un recopilatorio del grupo, grabando conciertos y versiones en el estudio. Joe Balney, productor e ingeniero de su último asalto, vuela a Madrid de nuevo para mezclar el material fresco y hacer una mezcla dub.

 

En Hasta luego, que así se llama su epitafio, incluyen temas favoritos de sus cuatro artefactos sonoros; dos versiones grabadas en directo en septiembre del 96 en Fuenlabrada y San Sebastián; tomas sangrantes de "Mi enfermedad", "Mucho mejor" y "Extraño" -si Julián Infante pudiera cantar no sería un simple Keith Richards-; un ataque frontal a la ranchera "En el último trago" de José Alfredo Jiménez; la recuperación de su magistral interpretación de "Copa rota"; y dos maquetas: "La mirada del adiós", encontrada entre sus primeros paseos por el estudio, y "Cuando T has ido", que no tuvo hueco en Sin documentos. No lo dicen, pero sin ellos nuestros veranos quedan huérfanos.

 

Xavier Valiño

ULTRASONICA ARTÍCULOS 1997 LOS-PERICOS

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Los Pericos, en honor a la María

 

 

Luego de varios años de trabajo, Pericos han finalizado la cosecha de Yerbabuena, su sexto trabajo discográfico, que fue lanzado a mediados de octubre simultáneamente para toda Latinoamérica, Estados Unidos y España.

 

La Yerbabuena de Los Pericos fue grabada en los Estudios El Pie de Buenos Aires, entre efluvios de humo adulterado, y mezclado posteriormente en Nueva York, todo bajo la batuta del ingeniero de sonido Fernando Kral, que hasta ahora venía trabajando con Talking Heads, Blur, Ramones, Joe Jackson o Deborah Harry, quien viajó especialmente desde los USA para colaborar con su grupo rasta favorito.

 

En su composición han venido trabajando desde finales del 95 aunque, a pesar del tiempo empleado en darle forma, no perdieron la cabeza y mantienen su pulsación original. Según el grupo, el hecho de grabar la mayoría de los temas en conjunto, prácticamente en vivo, es lo que le ha dado al disco la espontaneidad que tiene y es lo que le permite recoger la fuerza que la banda muestra en sus presentaciones en directo.

 

 

Definido como un material verdaderamente moldeable, como para jugar con él hasta el infinito en la mesa de mezclas, Yerbabuena despliega a lo largo de sus 16 cortes todos los ritmos relacionados de una forma u otra con el reggae: dance hall, jungle, ska, rocksteady, raggamufin´… Entre otras curiosidades incluyen cuatro versiones: "Why Baby Why", que el jamaicano Ken Boothe grabó en los 60, "In My Room", tema de los Beach Boys en clave reggae, "Salmo a Bob Marley", de Culture, y una toma con bases de ritmo ska del tango de Carlos Gardel y Le Pera "Por una cabeza", con una impecable sección de vientos y los acordes del bandoneón a cargo de Walter Ríos, destacado músico de la escuela de Astor Piazolla.

 

Después de diez años de trayectoria sin traicionar sus convicciones iniciales, Pericos tienen claro que no son una banda de reggae sin más, vulgar, tradicional, y han encontrado en el mestizaje de ritmos, siempre que estén relacionados con lo que es su religión, la clave para seguir creciendo. Así que… (fuera prejuicios! El mejor disco reggae del año en castellano lo firman unos argentinos. ¿Y qué?

 

 

Xavier Valiño

ULTRASONICA ARTÍCULOS 1997 LOS BRINCOS

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ARTÍCULOS 1997


La leyenda de Los Brincos

 

 

 

Corría el año 1964. El pop español no llegaba a ponerse de largo porque los jóvenes músicos de entonces se lo tomaban como un pasatiempo de fin de semana y las compañías no querían apostar por algo tan novedoso e inestable como era ese rock juvenil. Ya había grabaciones de dos docenas de grupos como Los Mustang, Los Sirex, Los Salvajes o Los Javaloyas. Pero ninguno había conseguido interesar a la audiencia y, curiosamente, ésa era la música que empezaba a arrinconar a los viejos crooners y a las antiguas orquestas de baile.

 

Alguien tenía que tomar esa responsabilidad y ahí surgieron Los Brincos. Fernando Arbex, antes en Los Estudiantes, junto a Antonio Morales -más conocido como Junior- y Juan Pardo, los dos vocalistas en Los Pekenikes, además de Manolo González, se encerraron en una habitación durante todo el año, ensamblando voces, creando acompañamientos y perfilando canciones.

 

A finales de ese año presentaron su primer LP, con canciones como "Bye, bye chiquilla", "Cry" y, sobre todo, "Flamenco", una hábil transposición de algunas armonías clásicas de la música española al mundo del beat anglosajón, que era el sonido de su tiempo. Editaron, además, un EP de cuatro canciones y dos singles, una combinación irresistible de voces y guitarras que marcaba la mayoría de edad del pop español.

 

Su segundo disco, encerrado en una caja de cartón, contenía cortes como "Mejor", "Borracho" y "Tú me dijiste adiós". Durante la preparación del tercer disco, Juan y Junior dejaron la banda para formar su propio dúo, aunque aún tuvieron tiempo para grabar antes "Un sorbito de champagne". Ricky y Miguel, hermanos de Junior, les sustituyeron y ya participaron en los dos siguientes discos, con momentos memorables como "Contrabando", "El pasaporte", "Lola" o "Nadie te quiere ya". Ya sólo quedaba un álbum para culminar la carrera de Los Brincos. Se anticiparon a su tiempo y lanzaron, en doble versión en castellano e inglés, Mundo, demonio y carne, un disco conceptual que cerraba los seis años de su carrera.

 

Varias generaciones del pop español los han idolatrado: en los 70, con la nueva ola, la movida… Incluso la escena independiente más rabiosa les rindió homenaje en dos discos de tributo del año pasado. El doble compacto Bravo por los Brincos, ahora publicado, recoge sus 30 canciones más legendarias, remasterizadas, y con curiosidades como la versión inglesa de "Lola" y la adaptación al francés de "Mejor". Parece que se les están haciendo ofertas millonarias por dos conciertos, un programa especial de televisión y un disco doble en directo. ¡Ojalá no acaben con la leyenda!

 

Xavier Valiño
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