JAMES BLAKE: Trying Times

JAMES BLAKE: Trying Times (Good Boy-Virgin)

Pocas carreras en la música contemporánea resultan tan difíciles de seguir sin perderse por el camino como la de James Blake. No porque el londinense sea oscuro ni hermético, sino porque su trabajo verdadero ocurre siempre en los márgenes de lo visible: produciendo para Beyoncé, Kendrick Lamar o Travis Scott, apareciendo a medias en el álbum del rapero Dave The Boy Who Played the Harp con tanto peso creativo que casi podría firmarlo a partes iguales, o publicando canciones sin apenas ruido mediático. Para cuando llega un disco suyo propio, hay quien lo descubre como si fuera nuevo.

Tras años denunciando públicamente la precariedad del modelo de streaming y la falta de reconocimiento económico hacia los productores -él mismo ha afirmado que no ha cobrado por el 95% de la música que ha hecho para otros artistas-, Trying Times, su séptimo álbum de estudio, llega publicado de forma completamente independiente, bajo su propio sello Good Boy, en asociación con Virgin. Blake no quiere rendir cuentas a nadie. Y se nota.

El disco gira en torno al amor en tiempos complicados y la frase del título (Tiempos para intentarlo) no es metáfora vacía, aunque los temas van más allá:  “Just a Little Higher” habla de la migración y el desplazamiento con la incomodidad de quien observa sin pretender dar lecciones: la posición del testigo, no del predicador. “Death of Love” abre con un sample de Leonard Cohen y ensancha el concepto de amor hasta hacerlo colectivo, casi político.

Musicalmente, Blake vuelve a hacer lo que nadie más hace con la misma soltura: coser soul, góspel, electrónica y pop sin que las costuras se vean. “Didn’t Come to Argue” es quizás el ejemplo más logrado del álbum: empieza como una pieza de un crooner apoyada en el coro, y luego la voz de Monica Martin la sacude hasta convertirla en algo completamente distinto, fragmentado y tenso. “Doesn’t Just Happen”, con Dave de invitado, es el punto de máxima densidad orquestal.

La introducción de “Days Go By”, construida sobre sobre una base de jungle y un sample de Dizzee Rascal, había aparecido años antes en una versión temprana de “River” de Kanye West, en una sesión colaborativa que nunca llegó a publicarse. Blake recupera ese material como quien rescata una carta sin enviar. El álbum no siempre mantiene la misma tensión, con momentos donde la corriente baja y algún corte pasa sin dejar huella, pero eso forma parte del pulso de la escucha: Trying Times busca el efecto en su conjunto y no los altibajos de un par de cortes destacados.

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