JUAN PERRO

Juan Perro, en duermevela

         Cantares de vela alude a las imágenes del insomnio y de esas horas en que la ciudad duerme y uno aprovecha para pensar. También bebe de la lírica tradicional. Los cantares de vela eran los cantos que, para no dormirse, improvisaban los guardianes que vigilaban las puertas de las ciudades. A Santiago Auserón, antes líder de Radio Futura y ahora más conocido como Juan Perro, le pareció una fórmula bonita para hablar de esa vigilia a la que casi se nos obliga hoy día en las grandes ciudades. Esta semana presenta este nuevo disco a ritmo de jazz reposado en Galicia. Recogemos sus palabras sin interrupciones. Leer más

JUAN RIVAS

Juan Rivas, casa latina

         Después de desaparecer Estereocéano, Juan Rivas decidió lanzarse en solitario. Igual que en el primer disco de su antiguo grupo, queda claro que este vigués está marcado por los ritmos latinos, la música electrónica y los ecos de la movida de los 80. Ahora presenta su primer disco en solitario, Devenir del paraíso. Leer más

CAMPUS GALICIA ENTREVISTA COLDPLAY

ENTREVISTAS 2002

Coldplay, el último vals

El segundo álbum del grupo, A Rush Of Blood To The Head, ha tardado más en aparecer de lo que esperaban sus seguidores. Una vez más, el control que el grupo lleva de todo lo relacionado con ellos es lo que ha causado esta demora.

“Tenemos un control total sobre todo lo que hacemos, y para mí eso es algo muy importante a la hora de desarrollar nuestra personalidad y la música que hacemos”, aclara Will Champion, el batería. “Controlamos la grabación, los videos, la imagen de los discos, todo. No somos un grupo que se deje controlar, aunque contamos con gente a nuestro alrededor que siempre tiene excelentes ideas.”

Para este nuevo disco, Coldplay han contado de nuevo con el mismo equipo que les ayudó en Parachutes: Ken Nelson como co-productor y mezclador y Mark Phythain en la programación de los ordenadores. Todos quedaron satisfechos del resultado, excepto el propio grupo.

“Nos parecía que había algo que resultaba demasiado suave,” recuerda Johnny Buckland, el guitarrista. “Nos gustaba lo que habíamos hecho, pero decidimos dar un paso atrás, ver las cosas bajo una perspectiva diferente, y entonces nos dimos cuenta que no era lo que queríamos. Lo más fácil hubiera sido dejar las cosas como estaban y publicar un álbum que nos sirviera para aprovechar el gran éxito que en aquel momento estaba disfrutando el grupo, pero no lo hicimos. Ahora me alegro de haber tomado aquella decisión, porque tenemos en la mano algo con lo que vamos a sentirnos a gusto durantes los próximos dos años.”

Suficiente como para dejar un legado de dos discos impecables, algo que recuerda aquella afirmación de que, probablemente, sólo grabarían un par de discos antes de disolverse.

Chris Martin, el cantante, prefiere eludir el tema y continuar en la línea apuntada por su compañero: “El material que teníamos en un principio era bueno, pero no lo suficiente, así que volvimos a Liverpool, al pequeño estudio donde creamos gran parte del material de nuestro disco anterior. Allí estuvimos los cuatro con Ken y Mark. Dos semanas después ya teníamos listas varias nuevas canciones, entre ellas “Daylight”, “The Whisper” y “The Scientist”. Las grabamos realmente deprisa.”

Parece que en el proceso tuvo una parte importante Ian McCulloch, el líder de Echo & The Bunnymen, banda revivida para bien a finales de los 90. “Nos sentíamos totalmente inspirados y nos dábamos cuenta de que en aquel momento éramos capaces de hacer cualquier cosa que quisiéramos,” prosigue Chris. “No teníamos que crear temas demasiado acústicos, ni demasiado ruidosos. Tampoco teníamos que reaccionar contra nada en especial. Empezamos prestando una atención especial al trabajo de Ian McCulloch, y él nos decía: “Intentad esto, haced lo otro.” Nos aconsejó mucho acerca de lo que estábamos haciendo.”

Aunque el sonido del disco es perfectamente reconocible, este álbum resulta más duro que el anterior, tiene mayor variedad de ritmos y, también, más energía. “En nuestro disco anterior había una sensación mayor de miedo e inseguridad, algo que esta vez pasa mucho más desapercibido.”

Chris continúa avanzando más pistas: “Sí, hemos madurado un poco más, también hemos viajado más y conocemos a mucha más gente. Musicalmente también hemos escuchado muchas más cosas: Echo & The Bunnymen, The Cure, P J Harvey, Nick Cave, New Order… Durante los dos últimos años nos hemos convertido en una especie de esponja que absorbía todo lo que encontraba a su paso, musicalmente hablando. Hemos recogido muchas influencias, y eso es algo que ahora se puede apreciar muy bien en el disco. Gran parte del resultado final se basa en la mayor confianza que tenemos ahora, frente a la inseguridad y las preocupaciones del álbum anterior.”

En los últimos tiempos, el grupo se ha visto envuelto en distintas actividades relacionadas con Oxfam, una organización que intenta cambiar las leyes que rigen el comercio mundial, a favor de los países más pobres.

“Cualquiera que se encuentre en nuestra posición tiene una cierta responsabilidad ante determinadas cosas,” afirma Guy Berryman, el bajista. “Por extraño que pueda parecernos, mucha gente se fija en lo que decimos y hacemos, y todo eso puede ser una importante plataforma de comunicación para conseguir que la gente se fije en temas importantes. Para nosotros no supone un esfuerzo demasiado grande, pero si, además, con ello podemos ayudar a otras personas, mucho mejor.”

“Hemos compuesto este disco como si cada día fuera el último de nuestras vidas, como si quisiéramos entregarnos al máximo, haciendo las cosas lo mejor posible,” afirma Chris. “También hemos disfrutado al límite de todo lo que teníamos alrededor. Queríamos extraer de esta experiencia la mayor cantidad posible de ideas y sensaciones, haciendo las cosas con total convicción. En todo momento hemos sido conscientes de la excelente oportunidad que teníamos entre manos, y eso se refiere no sólo al grupo, sino también a las vidas de cada uno de nosotros en particular. Por supuesto, el disco habla mucho acerca de las chicas. Al fin y al cabo, ellas son lo más importante del mundo, ¿no?”

Xavier Valiño

CAMPUS GALICIA ENTREVISTA JANE WEAVER

ENTREVISTAS 2002

Jane Weaver, flor de otoño

Jane Weaver es una nueva y brillante cantautora británica que tiene mucho que contar. Además de su primer disco, Like An Aspen Leaf, está inmersa en numerosos proyectos.

¿Qué diferencia hay entre Like An Aspen Leaf y tus trabajos anteriores?

– Es todo mucho más personal y honesto, como un resumen de los últimos años. Cuando miro atrás me doy cuenta que me he vuelto loca: he roto una relación, he cambiado de ciudad varias veces, me he enamorado, luego un amigo murió, estuve deprimida mucho tiempo, bebía mucho… Pero ahora estoy perfectamente. Musicalmente no tuve que comprometerme con nadie, ya que compuse yo todo, así que sentía que tenía el control y estoy muy contenta con el producto final.

¿Lo ves como una continuación o como algo totalmente diferente?

– Fue como un nuevo comienzo para mí. Me tuve que plantear muchas cosas, como la razón por la que quería hacerlo. Alguna vez he llegado a odiar la industria discográfica y estaba harta de que me hicieran daño. Mis canciones son siempre historias personales; doy mucho en ellas. Estos días intento no pensar en los demás. ¡Ser capaz de componer y grabar música es un trabajo brillante después de todo!

¿Por qué te encargaste tú de la producción?

– Era muy importante para mí conseguir los sonidos que escuchaba en mi cabeza. A veces, trabajar con otra gente compromete esa intención. Quería que sonara como en vivo y rudo, no algo limpio y pop… Me gustan las impurezas y las cosas que son simples pueden decir mucho.

¿Qué clase de cosas te inspiran?

– Me dejo guiar por las emociones. Lo más habitual es que escriba sobre relaciones o otras circunstancias que evocan sentimientos. Soy bastante sentimental. Siempre estoy soñando sobre cosas y ocasiones en que me han hecho sufrir. O de cuando me enamoro. Creo que es un regalo precioso que alguien te escriba una canción. Ahora que me doy cuenta, nadie ha escrito una para mí.

¿Será posible escuchar alguna canción tuya con más instrumentación?

– Me gustaría grabar con una gran orquesta algún día. También me gustaría componer música instrumental para una película: sería increíble.

¿Qué instrumento te gusta más tocar y por qué?

– La guitarra, supongo. Mi favorita es la guitarra eléctrica sonando a través de un amplificador Marshall. Odio tocar la guitarra acústica porque es muy limitada y lo que quiero es hacer un sonido rock sucio. Supongo que soy una seguidora secreta del heavy. Solía salir con motoristas cuando era más joven. Imagínate: sentada en la parte de atrás de una moto escuchando a Black Sabbath… ¡Qué más puede pedir una chica! Ja, ja

¿Todavía te sigue gustando Kate Bush?

– Sí, todavía. Y eso que no sé casi nada de ella. La verdad es que ella es un auténtico misterio.

Tengo entendido que Echo & The Bunnymen son una gran referencia para ti. ¿Crees que su regreso ha sido, tal vez, el único que ha merecido realmente la pena?

– Fui a verlos no hace mucho y son muy brillantes. Algunas canciones son eternas y Ian McCulloch todavía es sexy y carismático. Los regresos normalmente no están a la altura del pasado de los grupos. Simplemente no deberían ni intentarlo. Aunque hace dos años fui a ver a Black Sabbath por primera vez. Fue increíble. El aire olía a aceite de pachulí. ¡Estaba en mi elemento!

¿Qué clase de música pinchas cuando haces de pinchadiscos?

– Sobre todo música rock, himnos heavy. La gente piensa que estoy siendo irónica, pero de verdad que no es así. También me gustan para mis sesiones The Human League y The Pointer Sisters. Lo mío es una selección muy ecléctica que garantiza que la pista quedará vacía, pero me encanta.

¿Cómo surgió tu colaboración con Doves?

– Doves y yo trabajamos en el mismo sello hace un par de años, una compañía que llevaba Rob Gretton, manager de New Order. No tenía grupo entonces. Me ayudaron en su estudio e hicieron casi todo el trabajo. La canción que yo tenía era acústica -“Seven Day Smile”-, pero ellos la transformaron en algo épico. Y me gusta. Ahora se me hace triste recordarlo, porque Rob Gretton murió poco después

¿Cómo le va a tu otro proyecto, Misty Dixon?

– Estamos acabando nuestro disco de debut. Pronto aparecerá un single -“Love Is Like A Butterfly”-. Es difícil juntarnos porque cada uno tiene sus compromisos. Pero es divertido y vale la pena.

¿Podremos verte en España pronto?

– Me gustaría. Voy a menudo, cuando mi chico pincha discos. La hospitalidad es muy grande y la comida es estupenda. Cuando estoy ahí, siempre estoy comiendo o bebiendo, lo que no está nada mal. ¡Así que sí, por favor!

Xavier Valiño

CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON COUNTING CROWS

ENTREVISTAS 2002

Counting Crows, agosto y todo lo que vino después

En 1999, después de la publicación de This Desert Life, Counting Crows estudiaron la posibilidad de editar un disco con una colección de versiones. Pero esta idea desapareció cuando Adam Duritz empezó a darle forma a sus pensamientos y a componer canciones para un nuevo álbum. De ahí surge Hard Candy, su cuarto y más logrado disco.

“Quería hacer un álbum completamente diferente esta vez,” dice Adam. “Tuve una conversación con Paul McCartney en el Rock And Roll Hall Of Fame hace un par de años y me alejé de la idea de concentrarme en la melodía. Para el nuevo disco sólo quería canciones que se metieran en tu cabeza y que no volvieran a salir de ella. La gente empezó a tomar las melodías como algo normal cuando comenzaron a pensar en autores musicales o poetas. Sí, la poesía es grande y yo leo poesía, pero no tengo ni el más mínimo interés en ser un poeta. Yo soy un cantautor y quiero que mis canciones se metan en la cabeza de la gente.”

Esto le llevó a un ligero cambio en su método de trabajo con las canciones de Hard Candy. Esta vez, la inspiración llegó de muy pequeños detalles: si trabajándola no resultaba, tiraba la canción y comenzaba con la siguiente. Además, Duritz y sus colegas trabajaron más que nunca para encontrar la parte de cuerda perfecta o para crear un ritmo. Incluso cambiaron su rutina de estudio para mantener las cosas frescas: en vez de estirar las sesiones de grabación, la banda alternaba períodos de estudio con pequeñas giras.

También, por primera vez, utilizaron más de un productor. Su trabajo con Ethan John -Ryan Adams, Rufus Wainwright, Whiskeytown…- funcionó inmediatamente. Pasaron una semana más o menos con él, lo dejaron para estar en la carretera algún tiempo, y después volvieron para una segunda y muy productiva sesión.

Aunque esas sesiones fueron bien, la banda le dio vueltas a alguna de las canciones durante otra gira; cuando volvieron, llamaron a un nuevo productor: Steve Lillywhite -U2, The Pogues, Rolling Stones, XTC, Talking Heads, The La´s…-. Con él terminaron el álbum, retocando algunos de los temas de las primeras sesiones y dándole forma al resto de su material no grabado.

“Había trabajado con Ethan en algunos de los discos de Ryan Adams. Así que sabía que era realmente bueno,” dice Duritz. “Está mucho más atento a captar el sonido del directo, lo que nos iba muy bien a nosotros. Ha sido muy interesante trabajar con ambos por períodos de entre dos y cuatro semanas, y después estar en la carretera durante tres o cuatro meses antes de volver al estudio. Tenías que estar muy identificado con todo ello mientras estabas en el estudio, porque estabas todo el rato pensando que se te acababa el tiempo.”

“La predisposición de los productores para trabajar con nuestro calendario también fue muy importante,” añade. “No fue la cosa más sencilla para ninguno de ellos; eso creaba diferencias en su forma de trabajar y en su agenda. Y cuando Steve fue nombrado presidente de Mercury Records en Inglaterra, él retrasó ese momento para poder terminar su trabajo con nosotros, lo que es un detalle inmenso.”

En sus canciones hay lugares cercanos y lejanos: un Los Angeles vacío visto a través del filtro de la desesperación, una llamativa vista de los rascacielos de Miami, un espejismo idílico de España, el color del agua en Long Island por la tarde…

“Eso de los lugares se transformó en una broma dentro de la banda,” admite Duritz. “Pusieron un trozo de papel en la pared y lo llamaron la página de la dominación mundial. Cada vez que aparecía nombrado otro lugar en una canción, lo apuntaban en ese papel como parte de mi intento de conquistar el mundo a través de las canciones.”

Estas imágenes reflejan la intención de Duritz de llegar a los oyentes al corazón de una historia a través de la atención a los detalles. “Los detalles lo son todo cuando escribes”, insiste él. “Es más importante describir una habitación que contar como se siente alguien dentro de una habitación. ¿Qué es lo interesante cuando dices que alguien se encuentra solo entre cuatro paredes? Vaya historia. ¿Qué significa resaca? Nada. Pero si dices, como en “Holiday in Spain”, “alguien me robó los zapatos, hay unos cuantos plátanos y una botella de cerveza,” puedes comprender perfectamente la situación.”

Estos detalles nos conducen, una vez más, a la personalidad de Duritz y su compleja vida interior. Con todo, la variedad de temas presentes en las canciones de Hard Candy, están unidos por un único hilo, que Duritz identifica como la memoria.

“Este álbum trata sobre la memoria. Lo que tienes cuando no lo parece: ésas son las cosas que tienes que hacer para sentirte bien. Cuando te unes a un grupo porque crees que ya no puedes estar en casa o cuando saltas desde el borde del mundo, como los chicos en “New Frontier”, porque eliges no ir a casa, todo lo que te queda es la memoria. Quedarte mirando fotos y recordar cuando las cosas te iban mejor es una manera de hacerte sentir bien. Llamar a tu chica en mitad de la noche es otra forma. Y recordar a la gente que se ha muerto es otra manera más. Así no desaparecen así por así. Todo esto son maneras de utilizar la memoria para hacerte flotar, para sentirte mejor.”

Xavier Valiño

1 6 7 8 9 10 14