THE GREENBERRY WOODS: It’s All Good, Sugar…
THE GREENBERRY WOODS: It’s All Good, Sugar… (Big Stir)
En 1995, The Greenberry Woods publicaron Big Money Item, su segundo disco para la discográfica Sire, y desaparecieron. No de forma dramática ni polémica: la discográfica rescindió su contrato y los hermanos Brandt y Matt Huseman siguieron haciendo música en otros proyectos, incluido el grupo Splitsville, con quienes publicaron material el año pasado, sin ir más lejos. En todo ese tiempo, The Greenberry Woods solo editaron un álbum: House, en 2018, que era en realidad una compilación colgada en Bandcamp de canciones inéditas de los 90. Treinta y un años después de aquel segundo trabajo le dan continuidad.
Una de sus canciones, “Waiting ‘Round for Something to Go Wrong”, es una maqueta de aquella primera época que ahora se rescata y termina convirtiéndose en uno de los momentos más logrados del álbum: un minuto cuarenta y siete segundos de power pop de urgencia, sin estribillo convencional, con una letra que fluye como si el narrador estuviera pensando en voz alta sobre la inminencia del desastre. Es también la pista más breve del disco, lo que en el contexto de un álbum construido sobre la melodía accesible resulta refrescante.
El disco suena a banda en movimiento, sin nostalgia. Las guitarras entran con una claridad casi insolente, las voces se entrelazan sin esfuerzo y la producción, limpia, pero sin pulir en exceso, deja que cada canción respire. El arranque con “Summer Song”, Sugar marca el tono: power pop luminoso, melodía inmediata y un estribillo que parece escrito para ser cantado en un coche con las ventanillas bajadas. O sea, la banda disfrutando de su propio lenguaje.
En “That Won’t Make You Love Me”las armonías vocales funcionan como un pequeño motor emocional. La canción avanza con una mezcla de urgencia y dulzura que recuerda por qué The Greenberry Woods fueron, durante un breve periodo en los 90, una de las grandes promesas del género. En “All I Want Is You” aparece la cara más juguetona del grupo, con una introducción que podría haber salido de un single perdido de 1967 y una letra que se mueve entre la ironía y el afecto. Antes, “Whenever You Want Me Too” se presenta como un tiempo medio casi contemplativo, donde las guitarras se abren como capas y todo parece tan sencillo como desarmante. Tres melodías simplemente perfectas.
