VARIOS: Naive Melodies

VARIOS: Naive Melodies (BBE Music)

Hoy está más que asumido, exprimido y amortizado, pero en su día Talking Heads sonaban como nadie más, a partir de influencias fundamentales en el ADN rítmico de la banda por parte de artistas de color como Fela Kuti, Parliament o Al Green. Hasta ahora discos de tributo como Everyone’s Getting Involved: A Tribute to Talking Heads’ Stop Making Sense (2024), Don’t Worry about the Coverband, Tribute to Talking Heads (2013), A Tribute to Talking Heads: Twice in a Lifetime (2000) o Sin mucho sentido: A Tribute to Talking Heads (2014)  habían incorporado a artistas de distintas procedencias, que eran, en su mayoría, otras bandas de componentes blancos.

Por eso este Naive Melodies se revela como un tributo audaz y visionario, al incluir únicamente a artistas que recrean sus canciones desde la perspectiva de la innovación musical de color, revirtiendo la deuda. Compilado por Drew McFadden, la mente creativa detrás del aclamado Modern Love (álbum de tributo a David Bowie), esta nueva colección se adentra en los ritmos de la diáspora africana y las raíces del soul experimental que ayudaron a darle forma, con Liv.e, Bilal, Aja Monet, Georgia Anne Muldrow, Theo Croker, Kenny Dope, Rosie Lowe, Theophilus London, Theo Croker, EBBA, Florence Adooni o Wu-Lu, entre otros.

Lejos de ser un tributo convencional, el álbum se configura como el más aventurado de los cinco discos de homenaje a Talking Heads hasta ahora, con reinvenciones originales y rompedoras, algunas vanguardistas, no siempre conseguidas pero siempre interesantes, en clave de afrobeat, jazz, soul, funk, gospel, dub, electrónica o jazz latino.

Lo mejor está justo al inicio y al final. Comienza Miguel Atwood-Ferguson acercando “Heaven” a la música de cámara, con violines, violonchelos, contrabajo y arpa, sin ninguna guitarra. No hay letra, pero resuena tanto como el original. Y el final lo pone Leon Jean-Marie guiando “This Must Be the Place (Naive Melody)” con su emocionante voz, que perdura en cada palabra, acompañada de un piano espectral.

Otros momentos estimulantes los aportan Pachyman convirtiendo “Sugar on My Tongue” en un carnal dub veraniego, WITCH llevando “Once in a Lifetime” a un lugar intermedio entre la salsa y Funkadelic, reforzado con guitarras rugientes, o el brasileño Rogê, quien adapta “Road to Nowhere” como una pieza de cantautor cálida cercana al universo de Sixto Rodríguez.

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