THE CRAMPS: Gravest Gravy
THE CRAMPS: Gravest Gravy (Vengeance)
En octubre de 1977, The Cramps viajaron a Memphis para grabar con Alex Chilton en los estudios Ardent. La idea inicial era sencilla: registrar un par de canciones para un single. Pero Chilton consiguió que siguieran tocando y, cuando quisieron darse cuenta, habían dejado en las cintas material suficiente para llenar un álbum. Casi medio siglo después, aquellas sesiones llegan completas bajo el título Gravest Gravy.
Lo interesante es comprobar hasta qué punto ya estaban ahí Lux Interior, Poison Ivy, Bryan Gregory y Nick Knox antes de que el mundo supiera de ellos. No hay bajo y esa ausencia deja mucho espacio a la guitarra de Ivy y al ataque frontal de Gregory. Chilton, que había producido a Big Star, entendió que no necesitaban pulirse y que bastaba con dejarles ser singulares.
“TV Set” es una magnífica declaración de principios. La canción convierte una fantasía homicida en algo parecido a una canción de amor enfermiza, mientras la guitarra dibuja un paisaje casi de película de ciencia ficción barata. “Weekend on Mars” resulta todavía más reveladora: hasta ahora era conocida sobre todo por su interpretación en directo, y aquí aparece por fin aquella versión de estudio de 1977. “Can’t Find My Mind”, “Rockin’ Bones” y “The Natives Are Restless” muestran ya varias de las obsesiones que reaparecerían en Psychedelic Jungle.
También están “Domino” y “Problem Child”, de Roy Orbison, “I Can’t Hardly Stand It”, de Charlie Feathers, y “Hungry”, de Paul Revere & the Raiders. Lux Interior las retuerce hasta hacerlas reconocibles y extrañas a la vez. Ahí está una de las claves del disco: The Cramps no copiaban o reciclaban el rockabilly sino que lo trituraban pasándolo por el punk, el terror de serie B, los cómics baratos y la cultura basura.
El rescate tiene su propia historia. Lux y Poison Ivy habían preparado estas grabaciones para publicarlas en 1989 e incluso llegaron a trabajar en una portada, pero el proyecto quedó archivado. Las siete cintas originales de cuarto de pulgada sobrevivieron y fueron descubiertas ahora por Ian MacKaye y Henry Rollins, quienes participaron en la selección. Escuchar ahora estas canciones permite entender que Gravest Gravy no es simplemente material sobrante. Es el documento de una banda descubriendo, casi por accidente, hasta dónde podía llevar una guitarra, un ritmo y una canción vieja gracias a cuatro tipos intentando hacer que el rock’n’roll sonara peligroso de nuevo.
