CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON JET LAG

ENTREVISTAS 2003

Jet Lag, cicatrices brillantes

Jet Lag acreditan con su nuevo álbum Beautiful Scars ser más que una promesa del pop independiente español, mostrando una evolución impensable desde su anterior disco, Amplifier, también editado por Bittersweet Recordings.

Bittersweet Recordings acaba de publicar vuestro segundo álbum, Beautiful Scars. ¿Qué diferencias sustanciales hay con vuestro anterior trabajo, Amplifier?

– Las diferencias entre ambos álbumes son muchas y grandes. La primera de todo es la formación. Desde que Amplifier terminó de ser grabado hasta ahora ha habido varias incorporaciones. Nada más grabar este primer disco, Josema, que ya venía de trabajar con Juan en Vancouvers, dejó libre el puesto de batería, que ocupó Ramiro. Más tarde, ya con el disco en la calle y unos cuantos conciertos, surgió la idea de reclutar un teclista, no solo para llevar al directo el primer disco de una forma más completa, sino ya pensando en la composición y grabación de la continuación de Amplifier. A partir de este hecho y de que en la composición de los nuevos temas hemos participado los cinco componentes, el resultado ha sido un disco en sustancia diferente a su predecesor. El disco resultante está mucho más elaborado, tanto en arreglos como en sonido. A esto ha ayudado el hecho de tener más tiempo para grabar y que a la hora de componer y arreglar hemos colaborado los cinco. Llegamos a dar muchas vueltas a los temas hasta que nos convencían. Se grabaron unos 18 temas, excluyéndose finalmente los que nos hacían dudar. Todo ello sin peder la visión de álbum como un todo unitario. Con un principio y un fin, donde cada canción tendría su lugar y su función.

¿Cuál va a ser el single del disco?

– Después de Shine On no sabemos todavía cuál puede ser el siguiente single. Lo que sí que tenemos claro es que queremos dar a la gente una muestra más de la diversidad de la que está compuesta el álbum.

La producción, de nuevo, ha corrido a cargo de Paco Loco… Me parece que ha hecho un gran trabajo. ¿Satisfechos? Además ha tocado la guitarra también en un par de temas.

– Sí, la verdad es que sí. Muy satisfechos. Después de haber grabado Amplifier también con él, nos planteamos la posibilidad de grabarlo fuera. Gracias a amigos habíamos establecido contactos con gente en NY. Sin embargo, el hecho de un presupuesto ajustado y el ver que, aunque en directo el grupo funcionaba a las mil maravillas, en estudio aún no habíamos hecho nada juntos, nos llevó a la conclusión de que quedarnos en la península nos beneficiaría y que la opción de Paco, por haber trabajado ya con él y por saber que tenía un nuevo estudio mucho más grande y con más y mejores aparatos, que nos daría opción a volver a grabar en caso de que lo necesitáramos, fue lo que hizo que repitiéramos. ¿Satisfechos? Sí, a la vista está. Creo que es de lo mejor que ha grabado últimamente Paco. Es lo más parecido a una producción americana que se puede encontrar en España ahora mismo. Y, sinceramente, no creo pecar de prepotencia. Obviamente, a ello ha ayudado, y bastante, la masterización Jeff Lipton. En cuanto a lo de las guitarras de Paco, no creo que haya un álbum grabado por Paco en el que no aparezca alguna guitarra -o algún otro artilugio- suyo.

Hablando de colaboraciones, Muni Camón presta su voz a "Rain". ¿Cómo surgió la colaboración?

– Es otra suerte de grabar con Paco. El que siempre está por allí cerca la maravillosa voz de Muni. Muni es increíble. Además de cocinar alucinantemente, canta como los ángeles. Siempre ha habido muy buen rollo con ella: a ella la gustamos, a nosotros nos encanta. Así que cuando decidimos que debía grabar un tema a dúo con Pablo -a mí personalmente me encantan los dúos hombre-mujer, eso sí, siempre bien entendidos- no puso ningún reparo. Además en Amplifier ya grabó un par de estrofas de "Baby" (canción que por otra parte se volvió a grabar, esta vez a solas, en clave country rock para el single de adelanto "Don’t Forget The Clock". Hace poco en un acústico en Madrid la hicimos venir para que cantara tanto "Baby" como "Rain" con nosotros y fue increíble. Tiene una voz y una presencia privilegiadas. Creo, y pienso que no soy el único, que Mrs. Camón debería volver al ruedo del rock & roll.

Las letras del disco giran entorno a las relaciones que se rompen, que dejan cicatrices. ¿Son vivencias personales? Lo de hermosas es por los buenos recuerdos que dejan algunas de esas relaciones… ¿no?

– Algunas sí .Otras son figuradas, pero siempre sabiendo que pueden ocurrir. Siempre con un alto grado de realidad. Lo de hermosas es más por lo que puedes aprender de esa cicatriz que por el buen recuerdo que tengas de ella. Una herida siempre duele y una cicatriz no es más que lo que el paso del tiempo le hace a esa herida. La cicatriz te señala esa herida, ese recuerdo, pero el paso del tiempo suaviza el dolor hasta a veces hacerlo prácticamente imperceptible. Es ahí donde aparece la belleza, lo bonito, cuando al verte la cicatriz, cuando al recordar la herida, ésta ya no duele y puedes sonreír. Bellas cicatrices que enseñan, nunca dejes de aprender.

Se dice que Jet Lag es una banda que puede funcionar muy bien fuera de España. Vuestro disco anterior se vendió en Japón. Not Lame os ha pedido un tema para el tributo a Teenage Fanclub. Puede que con Beatiful Scars se produzca esa explosión de la banda en el extranjero.

– Eso espero. Tenemos ganas de salir fuera. Hemos pulido mucho, mucho, las letras y la pronunciación para que fuera no nos pongan peros. Además contamos con un sonido de calidad que espero nos abra puertas más allá de los Pirineos. Bueno, de hecho ya tenemos cuatro fechas en Portugal, un terreno aún por explotar por los grupos españoles y donde me consta que se le da cancha a la música alternativa.

En algunas crónicas de los conciertos de vuestra gira de presentación del disco anterior se decía que adolecían de fuerza. ¿Habéis madurado también en directo?

– Bueno, que comenten eso referente a la grabación, donde la posibilidad de controlar volúmenes y meter arreglos más complejos hacen que los temas sean más intensos que potentes, lo puedo aceptar. Pero si de algo andamos sobrados en directo es de fuerza, de intensidad, de decibelios. De hecho lo que estamos trabajando ahora mismo de cara a los próximos conciertos, es el controlar el volumen, la intensidad, el poder de nuestro sonido para, una vez domesticado, darle salida cuando el concierto lo requiera. A veces hace más daño una acústica que una torre Marshall. Recuerda lo que ponía en la guitarra de Guthrie: This machine kills fascits.

Toño Crespo

CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON MAXIMILIAN HECKER

ENTREVISTAS 2003

Maximilian Hecker, crooner romántico

Rose es el segundo álbum de Maximilian Hecker para Kitty-Yo después de su debut, Infinite Love Songs, de octubre del 2001. De nuevo su potencial de crooner romántico estalla en todo su esplendor.

Rose incluye once nuevas canciones que han contado con una producción mucho más profesional que la de su anterior entrega. Además, a sus 25 años, la capacidad de interpretar y de componer de Maximilian ha experimentado una notable mejoría desde entonces.

Tanto en Rose como en Infinite Love Songs, el esqueleto se construye a partir de las maquetas caseras, pero para Rose las posibilidades del estudio han sido superiores, y el trabajo conjunto con el productor Gareth Jones ha supuesto una mejoría sustancial.

Durante los dos últimos años, Maximilian ha estado de gira intensiva por toda Europa, como telonero de The Walkabouts en Escandinavia y de Lloyd Cole en Francia, y no ha dejado de tocar en festivales de primera fila, como Pukkelpop y La Route Du Rock. En mayo del 2003 inició su gira por Europa, en la que pasará, además, por distintos festivales de verano. Si en las anteriores ocasiones siempre actuaba en solitario, para la gira del 2003 llevará, por primera vez, una banda de tres músicos de acompañamiento.

El propio Maximilian nos comenta una por una sus canciones.

“Rose”

– El indie y el pop unidos. La primera parte de la canción trata del último grito desesperado antes de que todo acabe; la segunda habla de la redención a través de la fe en el llanto, las minas de oro y ella.

“I Am Falling Now”

– Tiene un estribillo que rompe mi corazón cada vez. Pienso: “Pobre tío”. Tiene que despertar la pena en quien lo oiga, sin duda. El final es puro Gallagher en sus mejores tiempos. Sólo que ellos nunca cantarían un texto así. Se parece a Liam Gallagher cantando una canción de Roy Orbison.

“Fool”

– En mis vacaciones de Navidad en casa, tomando un café, de repente me encontré con esta melodía en mi cabeza, perfectamente terminada con el ritmo y el arreglo.

“That`s What You Do”

– Es una canción muy antigua. La letra es tan fácil, que, aunque lo entendieran billones de personas, sonaría auténtica. Me recuerda al estilo de Richard Ashcroft.

“Daylight”

– Sonaba muy de los años 80 en la primera versión, como de Depeche Mode, y lo curioso era que nunca había escuchado a Depeche Mode. Sólo cuando una mujer es prácticamente inalcanzable, siento ese sentimiento de deseo que interpreto como amor.

“My Love For You Is Insane”

– Realmente es una canción para la pista de baile. El nuevo Maximilian Hecker.

“Kate Moss”

– Escribí esta canción en Barcelona, en una habitación del hotel en el que estaba. La sección de cuerda suena como su cabello.

“Never-Ending Days”

– Es la canción de un único riff. Tiene que ver con cuando fui telonero de The Walkabouts en Escandinavia y las caminatas solitarias que me daba. Siempre aparecía un McDonalds. La felicidad y el sufrimiento están tan cerca uno del otro.

“My Friends”

– Mi canción más profunda. Cada vez que la escucho, me rompe el cuello. El estribillo es tan bonito que me siento como en el estómago de mi madre. Revive a través de un grito apasionado, como el último aliento antes de una muerte dulce.

“Powderblue”

– Una nana.

Xavier Valiño

CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON ED HARCOURT

ENTREVISTAS 2003

Ed Harcourt, el último trovador

Érase una vez un hombre al que le encantaba hacer realidad sus sueños a lo largo de la vida, pintando canciones llenas de sombras de colores, un hombre que hablaba de amor y de otros sentimientos en cada uno de sus temas y que se encontraba cómodo en la oscuridad mientras vivía a fondo la belleza de la luz. Se identificaba plenamente con la imagen y el universo de artistas tan diferentes entre si como Tim Burton, J.D Salinger, Maurice Sendak, Paul Auster, los hermanos Grimm, Chet Baker, Tom Waits o Raymond Carver. Al mismo tiempo, mostraba un talento muy especial a la hora de expresar su pasión por el mundo a través de una dulce serenata.

Por supuesto, en el mundo de Ed Harcourt hay mucho más que tumbas y oscuras cartas de amor. Para todos aquellos que aún no hayan tenido la suerte de conocerle, Ed Harcourt es un romántico, un narrador de historias, un predicador contemporáneo y, lo que es más importante, un intérprete lleno de talento.

Primero surgió la descarnada ingenuidad de Maplewood, su primera grabación en solitario, formada por seis temas, un lanzamiento que atrajo la atención del público hacia el talento de Ed Harcourt durante los últimos meses de 2000. Formado por las primeras maquetas que grabó Harcourt en formato de 4 pistas, aquel disco supuso la llegada de un nuevo talento al mundo de los cantautores e intérpretes, con tanto éxito que muchos críticos se apresuraron en compararle con estrellas como Randy Newman, Tom Waits y Harry Nilsson, sobre todo en canciones como “Apple Of My Eye” y “I”ve Become Misguided”.

El joven Harcourt atrajo la atención de buena parte del público desde el principio, dejando una excelente impresión entre la crítica y convirtiéndose al mismo tiempo en uno de los artistas más innovadores y prometedores de Inglaterra. Todo ello se vio aumentado tan sólo unos meses después con el lanzamiento de Here Be Monsters, su primer larga duración. Lleno de nuevos e interesantes ritmos surgidos de la colaboración con el co-productor Tim Holmes (Death In Vegas), quien mostró una gran capacidad creativa e innovadora como creador, Here Be Monsters ofreció al público una buena imagen de lo que era capaz de ofrecer el auténtico Ed Harcourt, con una contagiosa capacidad para crear buenas canciones, una evidente majestuosidad y una irrefrenable sed de nuevos descubrimientos musicales.

Desde la explosión de piano de “God Protect Your Soul” hasta la demostración de pop psicodélico de “Shanghai” o la potencia sonora de “Beneath The Heart Of Darkness”, con su espectacular final, el disco representaba una oferta llena de originalidad. Here Be Monsters era una maravillosa colección de canciones, y un primer lanzamiento repleto de calidad. Como es lógico, los premios llegaron poco después de tan importante álbum. siendo nominado al Mercury Music Prize. De ese modo, Harcourt actuó en numerosos conciertos y festivales, como solista y también como telonero de artistas como Sparklehorse, Neil Finn y Beth Orton, tanto en Europa como en Estados Unidos y Australia.

Ahora, a sus veinticinco años, muy pocos estarán preparados para lo que está a punto de ofrecernos en su nuevo trabajo, From Every Sphere, un álbum ideal para que lo disfruten todos los amantes de la buena música, un disco adictivo y muy potente, lleno de sentimientos y aromas urbanos. Sus canciones se convierten en auténticas bandas sonoras de ciudades angustiosas, amores perdidos, almas heridas, tesoros olvidados y sueños por realizar.

Grabado y desarrollado junto a Tchad Blake (Tom Waits, Low, American Music Club), el álbum supone un paso muy importante a partir del éxito de Here Be Monsters: “Desde el principio me di cuenta de que me encantan muchas de las cosas que Tchad hizo en el pasado. Pienso que ha aportado una enorme innovación al disco. Su manera de pensar es única, y hemos conectado desde el principio. Hemos llegado a desarrollar tres canciones en un día, y me encanta la forma en que los dos hemos aprendido a llevar el mismo ritmo. Desde que publiqué mi último disco, he pasado más tiempo escuchando discos que creándolos. Ahora sentía la necesidad de mantener las ideas claras para dar forma al mejor álbum posible”.

Cada canción forma parte inseparable de una auténtica tela de araña que atrapa a los que sienten curiosidad por la música, a los amantes de las buenas canciones y a todos los que en un momento u otro se hayan cuestionado el papel de Hartcourt en el mundo de la creación musical. “Estoy muy orgulloso de este trabajo, con el que me he sentido muy centrado y con las ideas muy claras en todo momento. Siempre he sabido que podía aportar muchas cosas a este disco”, afirma. Aunque al principio se planteó como un doble álbum conceptual que iba a titularse The Ghosts Parade, muy pronto aquella primera idea dio paso a un disco mucho más fragmentado en el que las canciones empezaron a tomar forma por si solas.

Desde las descarnadas armonías y la luminosidad de “Jetsetter”, hasta la grandeza sinfónica de “Metaphorically Yours”, las letras de todas las canciones del disco hacen referencia a momentos muy especiales en la vida de Ed: la ruptura de una larga relación sentimental, aderezada con la locura cotidiana que supone ser un artista del piano. “Musicalmente, este disco es mucho más complejo, también resulta más profundo en lo que se refiere a las letras de las canciones, y en general es mucho más positivo y optimista. De hecho, mis canciones favoritas siempre incluyen un mensaje de optimismo. No quiero regocijarme en la auto-compasión. Here Be Monsters supuso mi salida de la adolescencia, y From Every Sphere marcó el final de los veintitantos años, en el que me mostraba un poco más seguro acerca de casi todo. Ahora he aprendido a confiar en los primeros instintos”.

From Every Sphere nos traslada hasta el último rincón de la mente de Hartcourt. Inspirado parcialmente en la larga enfermedad que marcó las sesiones de grabación de Here Be Monsters y en los meses que Ed pasó de gira a lo largo del año pasado, el disco mezcla a partes iguales delirio y fantasía, sobre todo en temas como “Fireflies Take Flight”. “Me paso la vida escribiendo. Muchas de las letras que desarrollo surgen a partir de experiencias reales, normalmente sueños que tengo. Me gustan las historias protagonizadas por personas, así que intento pensar visualmente en lugares, situaciones, ambientes y personajes de todo tipo”.

Según afirma, Ed Hartcourt no tiene la menor idea de la historia que ofrece “Ghostwriter”, aunque sí reconoce que “The Birds Will Sing For Us” se centra en una fuerte sensación de paranoia, con una mezcla de muerte y esperanza. “La felicidad está a un paso, así que lo mejor que podemos hacer es encontrarla de una vez por todas”, confiesa. El resto del disco nos ofrece búsquedas espirituales (“Bleed A River Deep”), homenajes (“Bittersweetheart”) e incluso una canción acerca de una plaga, en la que un personaje muy siniestro se dedica a robar el alma de los niños, usando para ello una red atrapa-mariposas (“Undertaker Strut”). Todo ello da forma a uno de los discos más emotivos y dramáticos de cuantos se van a publicar a lo largo de este año.

A la hora de hablar de las novedades creadas últimamente por Ed Harcourt, no podemos olvidar la versión que realizó hace poco del tema de Brian Wilson “Still I Dream Of It”, en un lanzamiento de edición limitada: “Me encanta esa canción; me parece preciosa, sincera e impecable, y al mismo tiempo llena de desesperación, hasta tal punto que te hace llegar su mensaje desde la primera vez que la escuchas. En todo momento supe que no podía intentar interpretarla como si fuera el original, así que le añadí un toque algo más dulce a mi nueva versión”, nos dice. “Ahora me siento mucho menos inseguro, y pienso que ya no necesito apoyarme tanto en la opinión de los demás para sentirme bien, porque creo profundamente en todo lo que hago. A medida que pasa el tiempo te das cuenta de que nunca dejas de aprender algo nuevo. La reacción ante ese descubrimiento es crear tu propio universo; en mi caso es así porque no me identifico con un sólo lugar. Quiero explorar lo que hay a mi alrededor utilizando mi manera de componer, sorprendiendo constantemente al público y evitando sentirme atrapado”.

Entonces, ¿cómo se ve Ed Harcourt a si mismo? “Soy el Oliver Reed del rock independiente, el Donnie Darko del piano”, nos dice. “Quiero conectar con los demás, y para conseguirlo no me importa dar todo lo que llevo dentro. Me siento el más feliz del mundo cuando estoy cantando sentado delante del piano. No me importa volcarme con lo que hago, porque mi única intención es vivir mi vida al máximo. No soy ningún superhéroe, aunque a veces sí creo que tengo una resistencia casi sobrehumana”, nos dice con una sonrisa.

Xavier Valiño

CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON JOHNNY CASH

ENTREVISTAS 2003

Johnny Cash, anillo de fuego

Johnny Cash no tiene la menor duda de que The Man Comes Around, su cuarta colaboración con el productor Rick Rubin, está a la misma altura que sus tres predecesores, que fueron recompensados con premios Grammy. “Creo firmemente que es el mejor disco que hemos hecho,” dice. “Va más allá que los anteriores, en múltiples direcciones, pero todos ellos tienen en común que he hecho esas canciones como algo mío. Ésa es su unidad: son mis canciones.”

Al igual que los tres discos anteriores de la serie de Johnny Cash y Rick Rubin, American Recordings, The Man Comes Around fue grabado casi enteramente en el salón de la casa de Rick Rubin en Los Angeles. De todas formas, esta vez parte de las sesiones se hicieron en los estudios de Johnny Cash en Tennessee y Jamaica, mientras que la emocionante versión del clásico “Danny Boy” fue grabada en dos horas en la catedral episcopal de Los Angeles. Una vez más, el cantante, el productor y sus amigos y familiares contribuyeron con muchas ideas a la grabación; además, las quince canciones seleccionadas finalmente para el disco representan uno de los discos más sorprendentes en las casi cinco décadas de carrera de esta leyenda de la música americana.

Desde el “Hurt” de Nine Inch Nails al “I’m So Lonesome I Could Cry” de Hank Williams, desde el “In My Life” de los Beatles hasta el “Personal Jesus” de Depeche Mode, desde el “Bridge Over Troubled Waters” de Paul Simon hasta “Give My Love To Rose” del propio Cash, es difícil presentar una colección que cubra más épocas y estilos. Los invitados -Don Henley, Fiona Apple o Nick Cave- sólo acaban de darle forma al conjunto.

Encontrar un sentido emocional al todo es algo que sólo Johnny Cash puede hacer. “El tema del disco es el espíritu,” dice. “El espíritu humano, más que el espíritu de Dios; en concreto, el espíritu humano luchando por sobrevivir. Probablemente refleja algo de la madurez que he experimentado con el dolor que he sufrido por la enfermedad que me llevó a casi morir.”

Durante años, su enfermedad ha sido mal diagnosticada: primero como el mal de Parkinson, después como el síndrome de Shy-Drager. “Ahora dicen que es neuropatía autonómica,” comenta. “No tengo ni idea qué significa, salvo que me estoy haciendo viejo. Me he sobrepuesto con voluntad. He encontrado las fuerzas para hacer este disco sólo para alejar el mal de mí. A veces iba al estudio sin voz, cuando podía haberme quedado en casa, pero no quería que fuera así. Llegaba, abría la boca e intentaba que saliera algo. Grababa cuando era la última cosa en el mundo que podía hacer. Y éstas son las canciones que tenían el fuego, el sentimiento, el fervor y la pasión. Hay mucha fuerza que sale de esa debilidad.”

Cash afirma que su versión del “Hung My Head” de Sting es un ejemplo de una interpretación que salió en un día especialmente difícil. “Al buscar en lo más profundo, fui capaz de trascender no sólo mi dolor, sino también mis expectativas. Es la clase de canción que tanto me gusta. Una historia trágica, lúgubre. Las canciones de mi gente son canciones de desastre y tragedia, muerte, asesinatos y relaciones rotas, y esta canción encajaba perfectamente ahí.”

Lo más sorprendente es que Johnny Cash revela una predilección especial por las dos canciones que, en principio, están más lejos de él: las versiones de los himnos industriales “Hurt”, de Nine Inch Nails, y “Personal Jesus”, de Depeche Mode. Fue el productor Rick Rubin quien le propuso cantarlas. “Creo que “Hurt” es la mejor canción en contra de las drogas que he escuchado nunca,” asegura. “Habla del dolor de un hombre y de lo que nos podemos hacer a nosotros mismos y de la posibilidad de no volver a hacerlo más. Me sentí identificado desde el principio. En cuanto a “Personal Jesus”, se trata simplemente de la canción gospel más evangélica que haya grabado. No sé cuál era la intención del autor, pero eso es lo que es.”

Esa pasión y esa entrega definen por entero The Man Comes Around. Ocho años después de que Rick Rubin –conocido por su trabajo con Beastie Boys, Red Hot Chili Peppers o Tom Petty- le propusiera a Cash grabar un disco con únicamente él y su guitarra acústica, Johnny Cash es consciente de que los cuatro álbumes de la serie American Recordings representan una fase especial de su carrera, un trabajo que ha mantenido su base en el poder y la integridad de su voz y sus canciones. “Lo protegemos con toda nuestra fuerza,” comenta. “Prestamos atención a todo. Grabamos lo que queremos y traemos a quien queremos, y no aceptamos ninguna intromisión. Lo hacemos justo como queremos.”

En febrero del año pasado, Johnny Cash celebró su 70 cumpleaños. “Recibí llamadas de todo el mundo,” dice. “Tuve un día muy agradable con todos mis amigos y la gente que quiero, y pensaba que todo el mundo parecía estar celebrando una fiesta en mi honor mientras que yo me iba a acostar temprano.” De hecho, el 2002 fue un año lleno de fechas señaladas en su vida: el 50 aniversario de Sun Records, el sello que lo lanzó, y el 25 aniversario de la muerte de su amigo Elvis Presley, además de la edición de varios discos de tributo y la reedición de su interminable catálogo. Pero el entrañable Johnny Cash se enfrenta a todo de la misma manera. “No vamos a parar,” afirma. “Ya estamos pensando en el siguiente: el año 51, el año 71. Estamos ansiosos por empezar a trabajar de nuevo.”

Xavier Valiño

CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON MCALMONT & BUTLER

ENTREVISTAS 2003

McAlmont & Butler, dos en la carretera

La hipotética idea de unir sentimentalmente a Steffi Graf y Andre Agassi no sólo es muy romántica, sino que además resulta bastante práctica. Al fin y al cabo, a nadie le apetece irse de vacaciones para descubrir que su pareja juega muchísimo mejor al tenis que él / ella. Un descubrimiento de tal magnitud podría dar al traste con la noche más apasionante del mundo.

Algo parecido ocurrió cuando Bernard Butler empezó a componer sus nuevas canciones hace dos años. Desde el principio se dio cuenta de que tan sólo existía una voz capaz de igualar su personal estilo pop. Desde que Bernard Butler vivió su época dorada con Suede, tan sólo DavidMcAlmonthabía sido capaz de ofrecer un nivel de calidad suficiente para igualarse al talento de Butler como guitarrista.

Eso ocurrió en el tema “Yes”, de 1995, y en el apasionante single “YouDo”.Tras la recopilación de temas de estudio que se publicó posteriormente The Sound Of McAlmont & Butler,ambosvieron como sus respectivas carreras tomaban caminos separados. Así transcurrieron varios años, hasta que llegó el día en que BernardButlersupo, sin ninguna duda, que el único que podía interpretar sus nuevas canciones era DavidMcAlmont.

Sin embargo, la colaboración resultaba bastante difícil de realizar, sobre todo teniendo en cuenta que ninguno de los dos había mantenido el contacto, y Butler ni siquiera tenía el número de teléfono de David.“No tenía ni idea de lo que podía hacer,” recuerda Bernard, “así que acudí a GeoffTravis,que fue quien nos presentó a los dos por primera vez, y le expliqué el problema. Le dije que siempre había tenido la seguridad de que alguna vez volvería a trabajar con David, y tenía muchas ganas de volver a hacerlo”. Afortunadamente, Travis le pasó el teléfono de David, y de ese modo la colaboración entre ambos empezó a desarrollarse una vez más, lo que se ha traducido en el nuevo álbum del dúo, Bring It Back.

“Empecé pensando que la mayoría de la gente del mundo del pop está intentando crear discos lo más comerciales y vacíos posible, mientras que los artistas que están inmersos en la música alternativa dirigen sus esfuerzos en la dirección contraria,” afirma Bernard.

“Sin embargo, había un espacio en medio de ambas posturas en el que no había nadie intentando crear rock o soul con un toque de inteligencia. Me parecía que era una auténtica pena. Crecí escuchando la música de grupos como T-Rex o Los Beatles, por eso acabé formando parte de un grupo como Suede. Me pasé más de un año intentando aclarar mis ideas acerca de si debía trabajar con David. Había pasado prácticamente dos años desarrollando varias cosas por mi cuenta, y me encontraba ante la necesidad de crear buena música de nuevo. Me daba igual el papel que acabara teniendo en el proyecto, no me importaba lo que hiciera, lo único que sabía era que quería formar parte de ese proceso, quería participar en la creación algo que rebosara calidad por todas partes.”

“En aquel momento no tenía ningún contrato en vigor, y lo mismo le pasaba a Bernard,” añade David. “Me sentía como la primera vez que trabajamos juntos, cuando el grupo Thieves se acaba de separar y Bernard acababa de abandonar Suede. En aquel momento se daban las mejores circunstancias posibles para que ocurriera algo interesante.”

“Es un tipo lleno de inspiración. En cuanto se pone a cantar, su voz suena como si fuera un pájaro, como un auténtico ángel. Es como si hubiera vendido su alma a cambio de la voz más impresionante que puedas imaginar.”

“La idea de grabar un álbum en solitario siempre me llevaba a pensar en el caso de Phil Collins,” recuerda Bernard. “La posibilidad de crear un grupo como McAlmontyButlerme hacía imaginarme a dos personajes muy concretos que no tenían por qué parecerse a nosotros mismos, y por eso nos gustó la idea de incluir un tema que tuviera esa imagen de sintonía de los personajes protagonistas.” Se refiere al tema que abre el disco, “The Theme From McAlmont & Butler”.

Las primeras maquetas, grabadas en casa de Bernard, salieron tan bien que al final acabaron por grabar la mayor parte del álbum en el mismo lugar. Por otra parte, decidieron no firmar ningún contrato discográfico antes de que el álbum estuviera totalmente terminado. Esa libertad, tanto de tiempo como de concepto, les dio la oportunidad de tomarse las cosas con calma. En algunos temas contaron con la colaboración del compositor David Arnold en los arreglos. Arnold fue el creador del álbum de nuevas versiones de canciones basadas en las películas de James Bond, en el cual DavidMcAlmontparticipó con el tema “DiamondsAreForever”.

Además de disfrutar con la mezcla de buen soul y pop que nos ofrece Bring It Back, los fans de temas como “Yes” se alegrarán de saber que McAlmont y Butler no se han olvidado del estilo con influencias de Phil Spector. De hecho, el título del álbum supone un claro homenaje al pasado. “Hemos trabajando teniendo muy claro que nadie se sentaría a ver Tiburón II antes de haber visto la primera parte, por ejemplo,” afirma Bernard.

Por otra parte, uno de los temas más explosivos del disco, “Falling”, destaca como una referencia intencionada hacia aquel recordado éxito. “La última vez que escuché “Yes” fue durante el lanzamiento de unos fuegos artificiales,” nos dice Bernard. “Estaban usando la música de Prokofiev durante todo el rato, y justo antes de lanzar la traca final pusieron la canción. Creo que ése fue el momento más agradable de mi carrera musical. Fue mejor que alcanzar el número uno: estaba allí, viendo cómo la canción impresionaba a toda aquella gente. A pesar de todo, pienso que cuando grabamos “Yes” no nos encontrábamos en nuestro mejor momento. Ahora veo que hemos necesitado varios años para superar aquella etapa y para tener las cosas mucho más claras, pero en aquel entonces sentíamos que estábamos rodeados de demasiada expectación por parte de mucha gente. Después, personalmente pasé por un momento muy especial en el que tuve que decidir si iba a dedicarme a la música en serio o si por el contrario prefería convertirme en conductor de autobús o algo así.”

Cuando se separaron, la prensa musical empezó a especular acerca de las razones que les llevaron a tomar caminos separados. Ahora, los dos componen y asisten juntos a alguna que otra fiesta de vez en cuando. “Recuerdo que cuando Bernard me llamó y me dijo que quería que quedásemos para charlar un rato, pensé: “Bueno, al menos se ha molestado bastante para llamarme”, así que será mejor que nos veamos,” recuerda David. “Charlamos, me pasó un compacto y me pidió que lo escuchara. Le dije: “¿Es que no quieres hablar acerca del pasado?,” y él me contestó: “Lo que quiero es volver a trabajar contigo”. Fue así de directo.”

“Pensé que resultaba curioso, con todo lo que nos había ocurrido tiempo atrás,” sonríe Bernard. “Soy capaz de trabajar con cualquiera que tenga el talento suficiente para crear un buen disco. En el mundo de la música no hay demasiada honestidad, y por eso recuerdo que los dos pensamos: “¿Y a quién le importa lo que ocurrió en el pasado?”

Después de haber grabado dos álbumes en solitario para el sello Creation, BernardButlerha pasado los últimos años bastante ocupado. Si a ello le unimos una serie de demandas judiciales por parte de un antiguo contable que trabajó para él, el resultado ha sido un período de tiempo especialmente complicado para Butler. Sin embargo, la mayor experiencia y el mayor talento que ha desarrollado como músico han aportado una serie de interesantes sorpresas a este álbum.

Por su parte, David McAlmont formó parte de la compañía discográfica independiente Thieves, tras lo cual publicó el álbum ALittleCommunication(a través del sello Hut)en 1998. Aquel año supuso el inicio de una nueva etapa en su carrera como compositor e intérprete.

“Hay algo muy extraño en el hecho de que dos jóvenes londinenses de clase obrera hayan acabado creando música con un estilo que recuerda a un judío independiente en Nueva York, a los negros que viven en Detroit o incluso a un grupo de estudiantes de arte de la zona del CrouchEnd,” afirma David. “Sin embargo, Bring It Backes, ante todo, nuestro propio sonido, una música ligada a nuestras vidas. Aparte de la batería y las guitarras, lo único que hay en el disco en nuestra propia inspiración. Pienso que se debe al hecho de haber estado siempre entusiasmados por la música: estamos siempre muy abiertos acerca de la manera en que debe evolucionar nuestro estilo. Ofrecemos un toque del sonido de la Costa Oeste norteamericana, y un poco del sonido Motown… El resultado es una breve historia del fanatismo que ofrece el pop más clásico. Yo lo llamo sopa de Rock and Roll.”

Xavier Valiño

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