LED ZEPPELIN

Led Zeppelin, inmensos

 

(Y pensar que por poco se llaman Los Nuevos Yardbirds! No hubiera sido una buena idea, ya que hay algo en el nombre de Led Zeppelin que indicaba que iban a ser grandes, muy grandes. Ya lo dice el nombre: «Enormes, masivos, totalmente heavy, con todas las cartas para dominar sin piedad el mundo con su fuerza, su indecencia y su inmensidad». Leer más

ULTRASONICA ARTÍCULOS 1997 ROLLING STONES

ULTRASONICA ARTÍCULOS 1997 ROLLING STONES

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ARTÍCULOS 1997


Rolling Stones, los caminos babilónicos

 

 

 

La insistencia de los Stones en seguir haciendo discos notables viene impulsada, a la vez, por lo que parecen ser talentos diferentes, o sea el instintivo sentido para la música de Keith y el estudiado dominio del mercado de Mick. Si éste no estuviera ahí para actualizar la imagen del grupo e inyectar una dosis de contemporaneidad al sucio blues-rock cada poco, Keith podría haber acabado tocando el mismo riff una y otra vez. Incluso a veces lo parece pero, )qué importa si lo hace realmente bien? Y si Keith no estuviera ahí para mantenerse fiel a la base de Chuck Berry, Muddy Waters y sus antecesores en el reino del blues, Mick estaría seguramente saltando de un estilo a otro con resultados peores. Y no hay más que ver sus discos en solitario.

 

Lo más curioso de Bridges To Babylon es que, aunque Mick convenció a Keith y a su productor ejecutivo Don Was para traer a productores de sonido mucho más actual, como The Dust Brothers, Babyface -colaboración que no llegó a entrar en el disco- o Danny Saber -más conocido por su trabajo con Black Grape-, el resultado es puro Rolling Stones.

 

Al final, poco ha llegado del sonido moderno al disco: un sampler poco representativo de Biz Markie al final del single “Anybody Seen My Baby” -melodía robada del “Constant Craving” de k d Lang y no muy lejana tampoco de su “Beast Of Burden”-, unos sintetizadores en “Might As Well Get Juiced”, que demuestran que los Stones nunca pudieron entender los teclados, y el trabajo de Danny Saber en “Gunface”, escondiendo bajo la producción una melodía que no debía ser ya demasiado buena en su origen.

 


 

Por lo tanto, la esencia de los Stones permanece inalterable en nueve de los trece cortes del álbum. Por ejemplo, “Low Down”, empujada por la fuerza elemental del riff de guitarra de cinco cuerdas de Keith y la efectiva percusión de Charlie Watts -no hay máquina que lo pueda hacer tan simple como el viejo Charlie-. O “Already Over Me”, la clásica balada con piano y guitarra acústica en la que Mick se muestra insuperable, recordando a “You Can’t Always Get What You Want”.

 

Algunas canciones como “Saint Of Me” sugieren que lo que tienen los Stones no es tanto un nostálgico lazo con el pasado como un código o un idioma semi-secreto para construir sus discos. Algunos lo llaman experiencia y otros sabiduría. Tal vez la próxima vez, que seguro que la habrá, los Stones sean lo suficientemente valientes como para retomarlo donde “How Can I Stop” lo deja y preocuparse un poco menos de sonar actuales y sí un poco más por sonar atemporales.

 

Xavier Valiño

WILCO

Wilco: el solitario Jeff

 

Más o menos después de las dos terceras partes de esta maratón rústica es cuando todo encuentra su exacto lugar: «No te puedo decir nada que no sepas ya», canta Jeff Tweedy en «Someone Else’s Song», de Being There, y el gesto se asemeja más a un triunfo que a una derrota. Leer más

BLUR

Blur, la gran escapada

 

blur
 
 
Se han vertido, a propósito del nuevo álbum de Blur, el quinto de su carrera, ciertas exageraciones que conviene, desde ahora, reducir a su verdadera dimensión. Este disco, titulado simplemente Blur, es un álbum mucho más hacia dentro que, por ejemplo, Parklife o Modern Life Is Rubbish, colecciones de crónicas costumbristas que definieron la carrera del grupo de Damon Albarn, Graham Coxon, Dave Rowntree y Alex James. Se trata, en realidad, de un disco con un poco de todo, más íntimo aunque no intimista. La cuestión es, y aquí comienzan los equívocos, que Blur no es un disco revolucionario, ni siquiera en su carrera. Y cuando se habla de revolución uno se refiere, por ejemplo, a algo que Everything But The Girl conocen muy bien.
 
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