THE REPLACEMENTS

CAMPUS GALICIA ARTICULO THE REPLACEMENTS

ULTRASÓNICA

ARTÍCULOS 2002


The Replacements, desgana adolescente

 

        Por fin se ha hecho realidad: Restless Records acaba de reeditar los cuatro primeros discos de los Replacements en formato digital y totalmente remasterizados. Los discos, Sorry Ma, Forgot To Take Out The Trash, Stink (EP), Hootenanny y Let It Be, cada uno de ellos importante por sí mismo, han influenciado a toda una generación de músicos, al tiempo que documentaban el crecimiento de una de las bandas de rock más rotundas de los 80.

          The Replacements, que en un principio se llamaron Impediments, fue formado en 1978 por el cantante, compositor y guitarrista Paul Westerberg, el batería Chris Mars, el guitarrista Bob Stinson y su hermano de 12 años Tommy en el bajo. Después de varios cambios de nombre, The Replacements, conocidos cariñosamente como ‘Mats por sus más cercanos fans, se ganaron la atención de la gente de su Minneapolis natal, al combinar el glamour y el espíritu de los New York Dolls con la rabia adictiva de los Sex Pistols. La energía desbordada y destructiva de sus conciertos, impulsada por el alcohol y una completa falta de inhibiciones, se convirtió rápidamente en algo legendario.

         Aunque The Replacements abrazaron el espíritu punk desde sus inicios, con el deseo de molestar y una afición por la bebida habitual en otros grupos, hubo algo especial desde el principio. The Replacements se distanciaron rápidamente de las otras bandas punk-rock de su tiempo, gracias a la determinación y a las habilidades compositivas de Paul Westerberg, al tiempo que mostraban más ambición de la que nunca serán capaces de admitir.  

        Sus canciones flirteaban con el aburrimiento, la alienación y la furia adolescente, pero mostraban también un profundo conocimiento de las melodías clásicas del rock y del pop, y un estilo lírico que iba de lo sarcástico e inteligente a los honesto y directo. A medida que el grupo progresaba, tanto su sonido como la escritura de Paul se convirtieron en algo más refinado.

          Editado originalmente en agosto de 1981, el debut del grupo, Sorry Ma, Forgot To Take Out The Trash, es uno de esos discos clásicos de punk-rock. Fuerte, rápido y totalmente conciso, sus 18 canciones contienen la energía desnuda, la irreverencia y el desdén adolescente que definieron la ética del grupo en este período. Sin embargo, entre sus estrías ya se puede encontrar algún intento de Paul Westerberg de capturar y comunicar sus propias experiencias y emociones.  

        Puede que no haya muchos mejores ejemplos de la desgana y la desesperación que este disco. Bien fuera escribiendo sobre el amor no correspondido de un dependiente de una tienda o sobre algo tan simple como pasar el día en una esquina, su autor capturaba sinceramente las sensaciones de los adolescentes de buena parte del mundo. 

        El EP Stink fue grabado al mismo tiempo que su debut, pero se editó un año más tarde. Evidentemente, no es más que la continuación del anterior, con gemas como “Kids Don’t Follow”, “Stuck In The Middle” y la inolvidable “Dope Smokin’ Moron”, que lo convierten en esencial para los seguidores del grupo. 

        Su siguiente álbum, Hootenanny, editado en abril de 1983, significó un distanciamiento significativo del sonido punk-rock mostrado en los dos primeros discos. Todavía quedaba una parte de la energía y de la actitud que los había definido, tal y como prueban cortes como “Run It,” una canción sobre saltarse los semáforos en rojo, por increíble que parezca.  

        Pero son canciones como “Color Me Impressed” o “Within Your Reach” las que muestran un sentido de la melodía y una ambición por experimentar del que carecían sus predecesores. Hootenanny, al mezclar elementos pop con el clásico rock y el blues añejo, es, por muchas razones, el auténtico primer disco de The Replacements.

          Considerado por casi todos su mejor disco, Let It Be es un disco esencial para cualquier degustador de rock americano de los 80, además de convertirse, con el tiempo, en uno de los más influyentes de los editados en su época.  

        Publicado originalmente en octubre de 1984, Let It Be muestra la confianza del grupo como unidad, su madurez como músicos y la voz definitiva de Paul Westerberg como compositor. Ahí está el rock crudo y directo que se convirtió en el elemento más claro de su obra. También contiene algunos de los momentos más hermosos y melódicos de la banda, mostrando una afinidad con el gran Alex Chilton y otros clásicos de los 80, en canciones como “I Will Dare”, “Answering Machine”, “Unsatisfied” o la versión de Kiss “Black Diamond”.  

         Estos cuatro discos fueron editados en la compañía independiente de Minneapolis Twin/Tone. Poco después, The Replacements fichaban por Sire Records, subsidiaria de la multinacional Warner Brothers, con la que editaron cuatro discos más de larga duración. Esos discos les reportaría un mayor éxito comercial, aunque para la mayoría de sus seguidores los cuatro primeros representan la cima creativa del grupo. Sobre todo, documentan su poder y su popularidad creciente, además de permitir comprobar cómo fue desarrollando sus habilidades uno de los compositores más prolíficos de nuestros tiempos, Paul Westerberg. 

Xavier Valiño

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SEX PISTOLS

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ULTRASÓNICA

ARTÍCULOS 2002


Sex Pistols, la mugre y la furia

 Jubilee, The Best Of The Sex Pistols (Virgin)

 Cuando Malcom McLaren, que había sido manager de los New York Dolls, y la diseñadora vanguardista Vivienne Westwood decidieron crear un grupo de rock, lo primero que hicieron fue abrir una tienda de moda llamada Sex. Pensaban que un nombre polémico atraería a los inadaptados de la zona. En el momento en que John Lydon cruzó el umbral, sabían que no se habían equivocado. 

Parece irónico que los Sex Pistols, conocidos sobre todo por sus proclamas antisistema, surgieran de la misma forma programada que grupos para adolescentes como las Spice Girls o los Backstreet Boys. No fue la única similitud: no eran exactamente músicos cuando fueron descubiertos, sino punks creativos y comprometidos. Ésa es, justamente, la naturaleza de los Sex Pistols: fueron un dechado de contradicciones. 

Poco después de unirse al resto de compañeros -que no eran otros que Sid Vicious, Glen Matlock, Paul Cook y Steve Jones- en lo que sería esta nueva aventura, John Lydon cambió su nombre por el de Johnny Roten -Juanito Podrido-. En 1977, después de la más famosa aparición de un grupo en un programa de televisión, en la que sustituían a los previstos -y más políticamente correctos- Queen, los Sex Pistols lanzaron su único disco mientras el grupo existió, Never Mind The Bollocks, el álbum que puso a temblar el adormecido sistema y que sentaría para siempre el catálogo del perfecto punk. 

Aquel disco tomó por sorpresa las listas rompiendo muchos de los tabúes establecidos y atacando a varias vacas sagradas, llegando a insultar a la Reina del Imperio Británico en “Good Save The Queen”. En un acto de rebelión política, el grupo de anarquistas reconvertido a banda de rock editó aquel single coincidiendo con el Jubileo de la Reina Isabel. Las tensiones se desataron y había que tomar postura: o se estaba con ellos o se les despreciaba. 

Never Mind The Bollocks, con sus escasos 40 minutos, todavía mantiene toda su fuerza. Grabado entre marzo y junio del 77, en una época en la que no era fácil ser los Sex Pistols -censurados en una parte del país, bloqueados en la otra, atrapados entre las decisiones erráticas de Malcom McLaren-, no deja de ser un milagro que el álbum agitara las conciencia de la sociedad bienpensante de entonces. Más aún si tenemos en cuenta la ineptitud en el bajo de Sid Vicious, que sólo grabó un par de temas, y la presión que sentían sobre sus personas para reinventar el rock’n’roll. 

En su momento, el crítico de la revista Rolling Stone definió el disco “como dos trenes de metro desbocados que chocan bajo toneladas de barro.” No iba muy descaminado, pero se olvidó, sin duda, de la astuta observación de su productor Chris Thomas, cuando afirmó que los Sex Pistols eran como los Who. 

Otro de sus colaboradores en el estudio de grabación, Dave Goodman, afirmó que “los Sex Pistols son un grupo que han representado un paso de gigante en la historia de la música, como los Beatles, Elvis Presley o Beethoven.” Aunque la audacia de la manifestación invitaba a la controversia, lo cierto es que su tesis era difícilmente rebatible. 

Como grupo, consiguieron que se desarrollase una escena completamente nueva a su alrededor y, aunque sus limitaciones como artistas les impidió grabar un disco tan completo como London Calling de The Clash, todavía permanecen como la imagen más indeleble de aquel momento. Tan grande es su sombra, que hoy en día sus sucias huellas están marcadas en todas y cada una de las habitaciones de la música pop. 

Poco más de veinte meses después de su formación, los Sex Pistols se separaban debido a múltiples causas. La principal era que un grupo así no se podía mantener en pie sin entrar en el sistema contra el que despotricaban. Las razones secundarias habría que buscarlas en las drogas, la incompetencia y una falta de dirección por parte de su manager. 

Su nihilismo encendió la mecha que prendió en gente como Kurt Cobain, por poner uno de los ejemplos más evidentes. Grupos de los 90 como Nirvana o Pearl Jam mostraron con vehemencia su rabia y su desilusión, aunque ya entonces estaba claro que tales sentimientos pertenecían a los Sex Pistols. Además, en lugar de quejarse y lamentarse, los Sex Pistols mostraron su furia con una convicción que nadie puede definir ni negar. 

Los Sex Pistols golpearon la escena de los setenta como ninguna banda antes. Su  irreverencia tenía precedentes en los primeros rockers, como Eddie Cochran, Chuck Berry o Pete Townshend. Desaparecieron tan rápidamente como se hicieron notorios y la sociedad se encerró en su concha durante la siguiente década. Seguidores como Frank Black o Bob Mould continuaron su legado en un anonimato casi completo hasta que a finales de los 80 todo explotó de nuevo. Ya entonces, cualquier grupo que pretendiese armar ruido con una guitarra eléctrica sólo podía hacer revival.  

Hoy, 25 años después del lanzamiento de Never Mind The Bollocks, sus canciones siguen manteniendo el mismo impacto que cuando se editaron por primera vez. En homenaje a esas bodas de plata, se publica un recopilatorio más titulado Jubilee, The Best Of The Sex Pistols, que no es más que una colección de todos sus singles en estricto orden cronológico. Aunque decir nada más en un disco que contiene “God Save The Queen”, “Anarchy In The UK”, “Pret Vacant”, “Holidays In The Sun” significa quedarse muy corto. 

Xavier Valiño

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LAS MEJORES CANCIONES DE LOS ROLLING STONES

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ULTRASÓNICA

ARTÍCULOS 2002


40 años de los Rolling Stones

 Sus mejores canciones

             Mick Jagger, Keith Richards y compañía aún se andan pensando cómo celebrarán los 40 años de andadura de los Rolling Stones. Nosotros lo tenemos claro: pinchar sus mejores canciones otra vez. Y para ello contamos con la inestimable ayuda de la aristocracia del rock. Recientemente una publicación británica les preguntó a los propios Mick Jagger y Ronie Wood de los Stones, y a, entre otros, Paul McCartney, Joe Strummer –The Clash-, Mike Scott –The Waterboys-, Ryan Adams, Johnny Marr –The Smiths-, Ian McCulloch –Echo & The Bunnymen-, Frank Black –Pixies-, Phil Manzanera –Roxy Music- o Ian Astbury –The Cult- cuáles eran las mejores canciones de los Stones. Algunas coinciden con las que están incluidas en el recientemente editado Forty Licks (Virgin), así que prepárate a compararlas con su último lanzamiento oficial; otras tendrás que buscarlas en su discografía. Éstas son, según votación de los propios músicos, los diez momentos para el recuerdo en la obra de sus satánicas majestades. 

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NUCLEARES

¿Nuclear, sí, por supuesto?

Aún hoy escuchar la proclama conscientemente polémica del Aviador Dro y sus Obreros Especializados a principios de los 80 incita a la sonrisa. Otros no mantenían la misma proclama, en canciones como “New Frontier” (Steely Dan), “Hiroshima Mon Amour” (Ultravox), “Eve Of Destruction” (Barry McGuire), “Atomic” (Blondie), “Two Tribes” (Frankie Goes To Hollywood), “Atom Tan” (The Clash), “Radioactivity” (Kraftwerk), “Nuclear War” (Jimmy Cliff) o “Hiroshima” (Todd Rundgren)…

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COLECCION DISCO-LIBROS DRO

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ULTRASÓNICA

ARTÍCULOS 2002


Colección de libro-discos del pop español

En estas fechas se edita el disco quíntuplo La edad de oro del pop español, editado por el sello discográfico DRO East West y en el que se recuerdan los tiempos que se dieron en llamar la movida. En este disco no todas las canciones son de esa compañía, pero sí una buena parte. Además, curiosamente, grupos que grabaron para otros sellos, también pasaron por los años gloriosos de DRO, más o menos hasta principios de los 90, en la que fueron absorbidos por una multinacional, aunque manteniendo su línea. 

Así que, además del quíntuplo compacto, se ha preparado una nueva colección en la que se recuerda el papel de la compañía DRO como el sello decisivo en el desarrollo y la evolución y del pop estatal de, sobre todo, los 80 y, también, los 90, recogiendo a sus grupos más destacados –aunque quedan en la recámara nuevas entregas de esta colección-. No en vano, la discográfica Dro ha ido acumulando un fondo de catálogo con grupos y artistas que son piedras angulares en la evolución del pop estatal y en español de las dos últimas décadas. 

Esta nueva colección de compactos-libros resume las aventuras de –por ahora- doce grupos históricos por circunstancias distintas. Ahí están los  malditos Parálisis Permanente, los precursores del rock latino Los Rodríguez, los ramonianos Nikis, los atípicos Esclarecidos, los pioneros del rock Loquillo y Trogloditas, los honrados Enemigos, los exitosos Hombres G y Duncan Dhu, los supervivientes Secretos y Danza Invisible, los castizos Gabinete Caligari o los muy personales Derribos Arias. 

        Lo mejor de esta colección es que estos disco-libros tienen un formato que se deja querer, con portada en tinta oro, libreto de 36 páginas con textos biográficos a cargo de Jesús Rodríguez Lenin y Juan Puchades, una media de veinte canciones por disco, fotografías, discografía completa, letras de todos los temas y créditos detallados canción a canción. Todos los discos se han remasterizados partiendo de las mezclas originales, consiguiendo un sonido muchísimo mejor que el conocido hasta ahora en los compactos de cada grupo. Demos un repaso a alguno de ellos. 

PARÁLISIS PERMANENTE

         El disco libro dedicado a los siempre recordados Parálisis Permanente repasa la carrera entre 1981 y 1983 del grupo que estaba encabezado por Eduardo Benavente -que moriría en accidente dando lugar a la separación del grupo- y Ana Curra, que también formara parte de Alaska y los Pegamoides.  

Esta entrega incluye todas sus grabaciones, o sea, 24 canciones de after punk gótico, tan del gusto en aquella época -¿recordáis a Siouxsie & The Banshees, los primeros Cure o Bauhaus?-. Eso quiere decir que están aquí sus dos EPS Autosuficiencia y Quiero ser santa, el disco de larga duración El acto y su último single Nacido para dominar

DERRIBOS ARIAS

         Su disco se titulaba La centralita de información y fue su único recopilatorio. Ahora aparece mejorado con fotografías irrepetibles y los apuntes de Jesús Rodríguez Lenin sobre aquel recopilatorio de Derribos Arias que Dro lanzó en el año 1996. Conviene recordar que dos años después moría en su ciudad, San Sebastián, el inimitable Poch.  

        Aquí están 21 temas, extraídos de las siguientes grabaciones: el EP Branquias bajo el agua, los maxis A flúor y Disco Pocho y sus dos álbumes oficiales. Entre todos, destaca la inclusión de su singular versión de “Lili Marlen”, que no había sido incluida en la anterior colección del grupo. Parte de estas canciones formarían parte, más tarde, de aquel disco de homenaje que se editó en el 91 por parte de los grupos más importantes del momento, titulado  El chico más pálido de la playa de Gros –que no era otro que el apodo por el que todo el mundo conocía a Poch-. 

ESCLARECIDOS

         Ellos fueron los pioneros en facturar un pop mucho más adulto que el resto de sus contemporáneos, cuando ese tipo de música aún era impensable por aquí, a una distancia considerable de lo que se hacía entonces.  

Como ya quedó claro cuando se editó por primera vez, Otro agujero en el cielo es la antología definitiva del grupo que, mientras existieron, editaron nueve discos. Más tarde, tres de sus componentes formarían Lliso. Además, como hecho anecdótico, recordar que parte del grupo fundó Grabaciones Accidentales, una de las tres compañías –junto a Tres Cipreses y la propia DRO- que más tarde se fundirían en la multinacional Warner.  

DUNCAN DHU 

         Tres metros cuadrados. El único espacio que necesitaron. Los del estudio de Radio Cadena en San Sebastián donde grabaron la primera maqueta de Duncan Dhu en 1984, cuando llegaba el otoño. "Cien Gaviotas", "Esos ojos negros", o "Casablanca" y aquel primer mini-LP, Por tierras escocesas. Excursiones sentimentales con espíritu soñador para unir sin problemas la guitarra tocada entre amigos a la luz de una hoguera, con la frenética actividad que conllevan los miles de copias vendidos.  

          Catorce años. Un largo tiempo en el que Duncan Dhu ha sido uno de los grupos más importantes del pop español, una insólita isla que antes parecía imposible, entre la independencia de quien consigue hacer siempre lo que quiere, sin imposiciones, y el éxito masivo.  Esta colección cubre todo su espectro, desde aquel añorado principio hasta sus últimos éxitos.  A pesar del torbellino que sus canciones han supuesto en muchos momentos para el pop español, siguen siendo los mismos Mikel y Diego siguieron siendo siempre los mismos. 

DANZA INVISIBLE 

Era 1982 cuando se editó "Sueños de Intimidad", el primer maxi de un grupo de Málaga que decían llamarse Danza invisible y sonaba a Simple Minds –los buenos, los del principio-. Han pasado 18 años desde entonces y Danza siguen siendo uno de los grupos más sólidos que ha dado la música pop de este país.  

Nunca han estado de moda, pero nunca han dejado de hacer giras y de editar discos, 11 en concreto, con más de 150 canciones, de las que 35 han sido singles. A su sonido rock se ha ido añadiendo de una forma natural la música latina, el baile  moderno sin prejuicios y otros ingredientes.

Xavier Valiño

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