NEIL YOUNG & THE CHROME HEARTS: As Time Explodes

NEIL YOUNG & THE CHROME HEARTS: As Time Explodes (The Other Shoe/Reprise-Warner)

A medio camino entre la crónica de carretera y el ajuste de cuentas íntimo, este nuevo directo de Neil Young con The Chrome Hearts captura un momento muy concreto de su trayectoria reciente: el tramo más intenso de la gira Love Earth de 2025, cuando el veterano canadiense decidió que la mejor forma de hablar del presente era revisitar su propio pasado desde otro ángulo. Más que un simple documento de gira, el proyecto nació de la necesidad de fijar la química recién estrenada con esta banda -una formación que mezcla viejos aliados como Spooner Oldham con incorporaciones más recientes como Micah Nelson- antes de que el tiempo la diluyera.

El resultado respira humanidad, con imperfecciones que no se esconden y una energía que sorprende en alguien que podría limitarse a vivir de su catálogo. La selección de temas funciona como un mapa emocional: arranca con “Daddy Went Walkin’”, una pieza que Young escribió pensando en su padre y que aquí suena más frágil que nunca, sostenida por una acústica que parece temblar, al que le dan continuidad “Looking Forward” y “Harvest Moon”, interpretadas con una delicadeza que contrasta con el vendaval eléctrico que llegará después.

El primer estallido aparece en “Ohio”, donde la voz quebrada de Young, lejos de restar, añade una capa de vulnerabilidad que encaja con el espíritu del disco. Continúa después con “Big Crime”, la única composición reciente incluida aquí: un dardo político disfrazado de ráfaga eléctrica, con un órgano casi espectral que subraya el malestar del presente. El tramo central del álbum es quizá el más revelador. “Be the Rain” recupera el pulso ecológico de Greendale, pero con un enfoque más seco y directo, mientras que “Long Walk Home” y “Name of Love” muestran la cara más melódica de la banda, con Oldham moviéndose entre el piano y el órgano como si estuviera bordando cada transición.

El clímax llega con dos gigantes: “Cortez the Killer” y “Like a Hurricane”, cada una por encima de los diez minutos. Aquí se entiende por qué Young quiso inmortalizar esta alineación: las guitarras se persiguen, se contradicen y se reconcilian en un diálogo que suenan a descubrimiento más que a repetición. Incluso “Vampire Blues”, tantas veces versionada, adquiere un tono nuevo gracias al peso del órgano y a un tempo ligeramente más arrastrado. Lo que hace especial este disco es la forma en que Young utiliza su repertorio para hablar del ahora: sin solemnidad, sin imposturas y con la convicción de que un directo puede ser tan revelador como un álbum de estudio. En manos de The Chrome Hearts, esas canciones todavía respiran.

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