JESPER LINDEL: 3614 Jackson Highway / Royal

JESPER LINDEL: 3614 Jackson Highway / Royal (Brunsvik Sounds AB-Gamelestans Gramophone)

Jesper Lindell tiene 32 años y viene de Ludvika, una ciudad obrera sueca a un par de horas al noroeste de Estocolmo. De niño era el mejor futbolista de su generación en la zona, discreto, tímido, con un talento que llamaba la atención, hasta que a los 13 años se partió la pierna en un partido y tuvo que quedarse meses en casa. Su hermano Anton le compró una guitarra acústica para matar el tiempo.

Años más tarde, justo cuando su carrera musical empezaba a tomar forma, le diagnosticaron una enfermedad renal congénita. Necesitó un trasplante, pero sobrevivió, se sobrepuso y siguió adelante. En septiembre de 2024, cargó a toda su banda, The Brunnsvik Sounds, llamados así por el lago cercano a Ludvika, y voló más de 4.000 kilómetros al sur de Estados Unidos con un plan ambicioso y casi irresponsable: grabar dos discos completos en cuatro días, uno en el estudio Muscle Shoals Sound de Alabama y otro en el estudio Royal de Memphis. Los problemas de vuelo recortaron el tiempo en Alabama a día y medio, aunque lo hicieron igualmente.

El primero en ver la luz, en marzo de 2026, fue 3614 Jackson Highway, recordando la dirección postal del estudio de Muscle Shoals, nueve canciones que van de “Rainy Night in Georgia” a piezas menos conocidas como el “Rainbow Road” que Dan Penn y Donnie Fritts escribieron para Arthur Alexander. La voz de Lindell tiene la densidad de alguien que ha digerido durante décadas a Wilson Pickett, Clarence Carter y The Staple Singers sin intentar imitarlos. En “Respect Yourself” suena como si la canción le perteneciera de siempre.

Royal, publicado en junio con el nombre del estudio de Memphis donde Willie Mitchell grabó a Al Green, tiene otro tempo y otra temperatura, más pausada, más oscura. “The Letter”, que pasó por The Box Tops y Joe Cocker antes de llegar aquí, emerge como una pieza de soul de cámara con metales de barrio. La colaboración con Frazey Ford en “Tryin’ to Live My Life Without You” es el punto álgido del conjunto, con dos voces que se necesitan sin necesidad de explicarlo.

Joe Henry, que firma las notas del libreto en ambos discos, lo describe como meter un cubo en un pozo viejo y muy hondo y sacar agua fría y limpia. Es una buena definición de alguien que no pretende competir con los originales ni convertirlos en pura nostalgia. Lo que busca Lindel es comprender por qué esas canciones siguen funcionando décadas después. Y, sorprendentemente, lo consigue porque canta desde la emoción, no desde la imitación.

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