WESTSIDE COWBOY: It Goes On
WESTSIDE COWBOY: It Goes On (Island-Universal)
Una fotografía tomada en su piso compartido, con un ejemplar de Loaded de The Velvet Underground y un póster de Surfer Rosa de Pixies de fondo, resume mejor que cualquier biografía de dónde viene todo esto. Son cuatro amigos de Manchester que empezaron tocando versiones de country en sus habitaciones y pronto viraron hacia algo más eléctrico. Ganaron el concurso de talentos emergentes de Glastonbury, firmaron por una gran discográfica y ahora presentan el disco que llevaba dos años cociéndose entre EPs y giras interminables.
La banda ha explicado que quería facturar un álbum pensado para sus versiones más jóvenes, un recordatorio de todo lo que les hizo enamorarse de la música, con la exigencia de que sonara inmediato, directo y honesto. Mientras otros grupos construyen sus canciones hacia un clímax, aquí los temas avanzan sin descanso durante todo el disco, apenas acelerando o frenando de vez en cuando.
El motor rítmico corre a cargo del batería, Paddy Murphy, que empuja cada corte hacia la siguiente marcha. El cantante principal es Reuben Haycocks pero los mejores momentos llegan cuando Aoife Anson O’Connell se cuela entre las armonías. La propia banda no oculta su principal referencia: el single de presentación, “Kick Stones (The Boys)”, señala directamente hacia “What Goes On” de The Velvet Underground, título que además explica el juego de palabras del título del álbum.
Hay también ecos de The Strokes, Pavement y cierta tradición americana, pero también una manera muy británica de observar la vida cotidiana. Ellos mismos han bautizado su mezcla como ‘Britainicana’: una etiqueta un tanto bromista que sirve para entender el cruce entre rock de guitarras, country y cierta sensibilidad norteamericana.
“Dobro” juega con una guitarra casi de rock’n’roll clásico mientras Bradbury canta con una calma que contrasta con el empuje instrumental. La voz frágil y quebrada de O’Connell abre “Coyote” con una imagen de inocencia casi infantil antes de virar hacia algo más inquietante. “Take My Leaving As I Love You” reduce todo a una guitarra acústica y una voz. Y cuando aparece una canción como “Big Wheels”, con guiños a Creedence Clearwater Revival y Bob Dylan, lo hacen desde la ironía y no desde la reverencia. Siempre manteniendo la aspereza y las aristas sin pulir de los inicios, dando la sensación de que lo están descubriendo todo mientras siguen tocando.
