SIMON LOVE: The One True Prince of Wales
SIMON LOVE: The One True Prince of Wales (Hurrah!)
Cuando la reina Isabel II murió en septiembre de 2022, el debate sobre si el título de Príncipe de Gales debía recaer en William -nacido en Londres, no en Gales- le dio a Simon Love la frase que buscaba sin saberlo. Alguien le preguntó en un concierto en Swansea cómo quería que lo presentaran, y él respondió con la chulería justa: “Simon Love, el único y verdadero Príncipe de Gales”. Era una broma, claro. Pero las bromas de Love nunca se quedan solo en eso.
Lo que arrancó como una gracia de camerino se fue convirtiendo en algo distinto cuando la pandemia se llevó a su madre, con él atrapado en Londres, incapaz de llegar a tiempo a Cardiff, y luego, en 2023, a su padre. Ese proceso de duelo a distancia, de gestionar funerales desde lejos y sentir cómo la ciudad de la infancia se vuelve cada vez más irreal, es el combustible de su cuarto disco en solitario.
De hecho, el disco se abre con un “Bore da” (“Buenos días”, en galés) y se cierra con una versión electrificada del himno nacional galés, “Hen Wlad Fy Nhadau”, interpretado en ese idioma por una banda formada íntegramente por ingleses. Buscando la historia de Llywelyn ap Gruffudd, el último Príncipe de Gales antes de la conquista inglesa del siglo XIII, Love descubrió que fue decapitado y su cabeza enviada a Londres coronada de hiedra como burla. El cuerpo fue hallado cerca de la casa de su tía Susan, en Llanrumney. Así que lo que empezó como broma de presentación acabó siendo una meditación sobre pertenencia, pérdida y la distancia insalvable entre el lugar donde uno vive y el lugar donde uno es.
Entre esos dos polos, Love despliega un repertorio que debe tanto a Nick Lowe o Elvis Costello como a Randy Newman o a Ray Davies (The Kinks): pop de precisión artesanal, donde cada detalle cuenta y cada chiste esconde algo más afilado debajo. Por ejemplo, en “(Feels Funny) But I’m Getting Used to It”, escrita el día en que Love tuvo que explicar la muerte de su padre en un correo de trabajo para después salir corriendo al baño a tararear la melodía al móvil.
Pero el disco no se queda solo en la elegía. “Green Man Blues” arremete contra los festivales de verano con una energía que mezcla a Madness con los Blockheads de Ian Dury. “Everything Is S4C” -sin explicación sobre el significado del título- mete tres cambios de acorde y un coro donde la banda corea las siglas a grito pelado. “Us Against the World” nació de una tarde con su hijo Joe, que llegó a casa diciendo que no tenía amigos; tras consolarlo con un helado y un tebeo, al día siguiente escribió este himno torpe y enorme. Una semana después, en la reunión con la tutora, resultó que Joe jugaba felizmente con todos sus compañeros. Tal es el poder de su música y su hijo es la mejor demostración.
