JEB LOY NICHOLS, COLD DIAMOND & MINK: This House Is Empty without You

JEB LOY NICHOLS, COLD DIAMOND & MINK: This House Is Empty without You (Timmion)

Jeb Loy Nichols, nacido en Wyoming y afincado en una granja de Gales desde hace casi tres décadas, es una figura inclasificable cuya trayectoria atraviesa fronteras geográficas y estilísticas. Cantante, compositor, artista visual y ocasional novelista, se dio a conocer a comienzos de los noventa con los Fellow Travellers, donde ya asomaba esa mezcla improbable de country, soul blanco, reggae y folk que acabaría definiendo su obra. Su voz, cálida y algo polvorienta, y su visión estética, también reflejada en sus trabajos gráficos, han guiado una carrera irregular en lanzamientos discográficos, pero siempre coherente en tono y ambición. Discos para Capitol, Rykodisc o Rough Trade, colaboraciones con Horace Andy, Adrian Sherwood o Andrew Hale (el saxofonista de Sade), una novela y exposiciones artísticas jalonan un camino que ha ido ganando intimidad, hondura y madurez.

Ese trayecto desemboca ahora en This House Is Empty Without You, su nuevo álbum junto a la banda finlandesa Cold Diamond & Mink, probablemente el entorno donde Nichols mejor se siente en la actualidad. Desde la inicial “First Night Away from Home” hasta “Time on My Hands”, el disco transcurre con la calma de un libro estival, mecido por guitarras suaves, baterías contenidas y arreglos de órgano que iluminan sin estridencia. Hay soul profundo, de tradición sureña, pero pasado por el filtro de su biografía errante y su mirada reflexiva.

Brillan las melodías abiertas de “Here with You”, el pulso sureño de “Good Morning Monday” o la ternura algo quebrada de “Coming Home Love”. Emilia Sisco aporta armonías de fondo que elevan piezas como “Step In”, y detalles como la armónica en “Black Water Girl” rematan un conjunto cálido, cercano, sin artificio.

Nichols vuelve a demostrar que la sutileza también es un acto de afirmación. Este es un álbum que no necesita levantar la voz para quedarse dentro. Son canciones sobre pérdidas, retornos y hallazgos que, tras la primera escucha, parecen dirigirse a uno solo. Un hogar posible para quien lo necesite y, también, un recordatorio de que Jeb Loy Nichols no ha dejado de crecer, solo ha aprendido a decir más con menos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *