YĪN YĪN: Yatta!

YĪN YĪN: Yatta! (Glitterbeat Records)

Llegados a su cuarto disco, parece que el cuarteto de Maastricht haya alcanzado un punto de madurez en el que su mezcla de influencias ya no sorprende, sino que simplemente deslumbra. Su fórmula a base de funk tailandés, psicodelia luminosa, electrónica juguetona y un pulso rítmico que nunca se detiene, se afianza aquí con una claridad que no le resta un ápice de frescura. El grupo sigue sonando a viaje, pero ahora el trayecto es más nítido, más decidido, como si hubieran encontrado el mapa que antes improvisaban.

Varias de las ideas para Yatta! nacieron durante sesiones en las que la banda componía a partir de imágenes: escenas de películas de artes marciales, paisajes nocturnos de Asia o videojuegos retro. Esa imaginería visual se percibe en la música, que a menudo parece narrar algo sin necesidad de palabras, manteniendo la esencia instrumental de sus canciones, como en sus discos previos.

Desde el mismo inicio con “In Search of Yang”, el álbum establece un pulso entre polos opuestos, ritmos contagiosos y texturas serenas, que invitan a recorrer una banda sonora tan imaginaria como conseguida, más allá de fronteras geográficas. Ese primer corte, que incorpora un fragmento filosófico sobre el equilibrio personal, desemboca en un ritmo disco que despierta tanto al cuerpo como a la mente.

“Spirit Adapter” emerge como uno de los momentos más celebrados: su mezcla de estética disco con rasgos psicodélicos y matices inspirados en el Sudeste Asiático funciona como puente entre sonoridades retro y propuestas contemporáneas. Por su parte, “Lecker Song” remite a bandas sonoras de espías de los sesenta, con una guitarra crujiente y alusiones sutiles a instrumentos tradicionales, mientras que “Yata Yata” y “Pattaya Wrangler” evocan paisajes que parecen sacados de un western con atmósfera tropical. “Night in Taipei”, en contraste, ofrece un respiro breve pero evocador, casi como una postal capturada al vuelo. “Golden Lion” retoma la intensidad con un bajo musculoso y una estructura que crece sin perder nunca el control.

A nivel formal, Yatta! se puede entender como una sola pieza continua más que una colección de pistas aisladas. Y tiene su lógica: la banda se encargó de producirlo todo como un concepto íntegro, lo que refuerza una narrativa cohesiva que va del ritmo exaltado a la calma envolvente con suma fluidez, que solo se diluye un tanto hacia el final de su trayecto.

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