VÍCTOR COYOTE: El propio

VÍCTOR COYOTE: El propio (El Volcán Música)

Él estaba ahí, mezclando rock con sonidos latinos, años antes de que nacieran algunos de los nombres más grandes de la música de hoy que arrasa en todo el mundo. Fue pionero del mestizaje en España, antes de que llegaran una caterva de músicos que parecían ser los primeros, como recogió, en el relato titulado “La patente latina” de su libro Cruce de perras. Tuvo incluso una de sus canciones como sintonía oficial de la Vuelta a España, concretamente “Jaguarundi”, en 1995. Y, a pesar de todo ello, o precisamente por haber sido el primero, nunca le sacó rédito ni alcanzó la repercusión de otros contemporáneos.

Ahora publica un recopilatorio con sus temas más celebrados en solitario, después de dejar a su primera banda, Los Coyotes. Les suma un corte inédito, “Así me tratan ahora” -donde los que tuvieron éxito o poder se lamentan por cómo son recibidos tras perder lo que tenían-, así como carteles de conciertos que ha hecho como parte de su actividad principal, la de diseñador gráfico, en este caso solo en la edición en vinilo.

En su momento, Víctor Coyote fue despistando a su público con -o dándoles a conocer- músicas distintas, como en sus intentos de acercarse a la electrónica glam con una imagen a lo Prince, que alguien definió como una mezcla entre The New York Dolls y Quilapayún. En estas nueve canciones de sus seis discos con su nombre en la portada están las influencias rítmicas brasileñas de su primer álbum, Lo bueno, dentro. También sus acercamientos a la música latina o la rumba desde el punk y el rock and roll, la salsa de “Si te falta calle” o el fado en “Havemos de ir a Viana” (así, en portugués).

Tras todos estos años, Víctor Coyote no persigue el favor del gran público. Probablemente nunca lo hiciera. Pero si hablamos del éxito medido en poder dedicar toda una vida a lo que le gusta, no hay duda de que lo ha conseguido, más que la mayoría. El propio nos lo recuerda, al tiempo que sirve de introducción para quienes no lo conozcan o no lo hayan seguido o para situarlo, para el resto, donde realmente merece.

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