CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON IDLEWILD

ENTREVISTAS 2003

Idlewild, populismo positivo

Es la historia de cuatro jóvenes que se mueven mucho y de lo que hacen de camino. Entre los cuatro forman un grupo de rock en Escocia llamado Idlewild. Ahora pasemos a principios del 2001. Idlewild está empezando a grabar lo que se convertirá en su nuevo disco, The Remote Part, el que probablemente te encuentres escuchando en este preciso instante.

El grupo trabaja junto al productor Stephen Street (conocido por su trabajo junto a The Smiths y Blur) y la verdad es que las cosas no les iban del todo bien. Los temas parecían más bien prolongaciones de sus trabajos anteriores, lo cual tampoco era muy sorprendente, porque muchos de ellos eran restos de las sesiones de 100 Broken Windows o fueron compuestos inmediatamente después de su edición.

Entonces, y de forma bastante fortuita, les emplazaron para salir de gira por Estados Unidos en marzo. Tras las críticas favorables que mereció aquel disco anterior, la gira fue un éxito completo de taquilla, para sorpresa del grupo. Pronto volvieron a tocar en locales más grandes. Aparecieron en los programas de máxima audiencia de la televisión estadounidense, como los de David Letterman y Conan O’Brien. Se empezó a planear la tercera gira por Estados Unidos del grupo para finales de julio y el humor colectivo de la banda, pesimista e incierto durante su trabajo junto a Street, comenzó a modificarse gradual pero significativamente.

“Creo que siempre hemos tenido una especie de falta de seguridad en torno a ciertas cosas, pero eso también es bastante saludable. Cuando te has criado escuchando a un montón de grupos americanos y les has visto actuar… La verdad es que van mucho más sobrados que muchos grupos británicos. Son grupos en condiciones, no en proceso de definición. Ahora, cuando vamos a Estados Unidos, ya parecemos un grupo de verdad, pero los periodistas y los fans de por aquí nos vieron cuando teníamos tan solo 19 años, haciendo el ganso sobre los escenarios. Volvimos a plantearnos qué era lo que queríamos hacer con el grupo y los discos, sobre todo después de haber grabado siete temas en enero y febrero y habernos dado cuenta que no íbamos a lograr nada nuevo.”

Así opina el vocalista y letrista de, Idlewild, Roddy Woomble, quien se nos presenta junto al guitarrista Rod Jones para echarnos un cable, sugerirnos algunos caminos y quizás avisarnos de la existencia de posibles baches. La claridad de sus palabras procede de la que algunos considerarían una fuente inverosímil. Resulta que Lenny Kaye, gurú de la nueva ola estadounidense gracias a su pertenencia al grupo de Patti Smith (además de su recopilatorios fundamentales de la serie Nuggets, con temas clásicos de la era garage y psicodélica, perdidos o recónditos hasta entonces), era fan de Idlewild. Alguien de Capitol, sorprendido sin duda de que al fin se hubieran decidido a editar un disco suyo en Estados Unidos y sabedor de que los preparativos de su siguiente trabajo se habían estancado, sugirió que pasasen seis días en el estudio junto a Kaye en Nueva York.

“Independientemente de que pudiera salir algo en claro de aquella experiencia, pensaron que sería una buena idea pasar un tiempo junto a él”, explica Roddy, “y lo fue; es uno de los tíos más inspiradores que jamás he conocido. Tiene una conexión absoluta con la música. Ya sabes, el calvinismo nunca murió en Escocia, nosotros nos avergonzamos de todo a escondidas, pero Lenny no, y aunque pueda parecer un tópico, en cierto modo nos abrió la mente y nuestra actitud hacia los temas que estábamos componiendo. Básicamente, la música con la que crecimos se reduce a estrofa-estribillo-estrofa-estribillo, y está claro que está más que trillado, pero precisamente por eso puede regenerarse rápidamente”.

“Lenny nos dijo que si la gente es interesante, entonces su música también lo será. Y si no tienes nada que decir, entonces, ¿para qué decir nada? Es muy fácil si te pones a pensar en ello. Sobre todo en el caso de las letras: siempre he sido un poco evasivo llegados ciertos momentos. Y esta vez examinó todas las letras que yo había compuesto, algo que nadie había hecho hasta la fecha desde el punto de vista de la producción, y simplemente me dijo: Oye ¿de qué se supone que van? ¿Qué significa eso? Nos reunió a todos y me hizo replantearme cómo componer temas. ¡Intenta expresar las ideas de modo que signifiquen algo! Es lo de siempre, no era ninguna idea radical, pero cuando alguien como Lenny Kaye te lo explica, de pronto tiene todo el sentido del mundo”.

Al final, la tercera gira estadounidense del año de Idlewild tuvo que ser cancelada porque Rod Jones cayó enfermo. Pero su breve estancia veraniega en Nueva York había servido de algo. Regresaron a Escocia resueltos a deshacerse del trabajo realizado junto a Stephen Street y empezar desde cero. Después de esperar dos semanas a que Rod se recuperara, se prepararon para emprender de nuevo sus viajes. En esta ocasión, su destino estaría más cerca de casa, aunque nada parecido a lo que estos jóvenes escoceses asiduos a los locales de moda escoceses metropolitanos estaban acostumbrados.

Incluso en los mapas más precisos de los Highlands del noroeste de Escocia, Inchnadamph es poco más que una mota. Cuarenta kilómetros al norte de Ullapool, en el corazón de la desértica región de Assynt, en Sutherland, cuenta con unas pocas granjas pequeñas, casitas, un centro para jóvenes y un hotel. Aquí fue donde Idlewild se retiró durante dos semanas y donde compuso el grueso de su nuevo trabajo. Lejos de las distracciones de su territorio urbano, amigos, pubs, lo típico, y con las inspiradoras lecciones de Lenny Kaye aún retumbando en sus mentes, compusieron un total de 20 temas, completos o no. “Lo pasamos muy bien, bastante concentrados, a menudo bastante borrachos, pero con un objetivo definido”, explica Roddy, “y fue muy divertido. Tuvimos la ocasión de conocer a los lugareños. No estoy intentando dibujar una especie de imagen idílica de la vida en los Highlands. Pero por aquel entonces era perfecto.”

Así, preparados por Kaye e impulsados por Inchnadamph, Idlewild se reunieron con su colega Dave Eringa para preparar la versión final de su nuevo disco. “Parecía muy lógico grabar el nuevo álbum junto a Dave, ya que entiende al grupo mejor que nadie, y además conocía todas nuestras razones antes de empezar a grabar”.

Uno de los dos temas que trabajaron con Lenny Kaye se recortó de sus épicos siete minutos iniciales para convertirse en “American English” que, para Roddy, se trata “quizás del mejor tema que jamás hayamos compuesto. Con una narración posible de seguir, no se apoya en su dinámica, sino en su potencia, que va creciendo y creciendo”.

Todos los temas fueron compuestos en guitarras acústicas, incluso los más enérgicos. “Es mucho más fácil componer buenas melodías cuando tienes la ocasión de escuchar lo que estás haciendo”, explica Rod.

Roddy añade por último: “Este disco es auténticamente populista. No tiene que ser necesariamente de esta o de aquella manera. Es, sencillamente, para todo el mundo. No es negativo, tampoco positivo, simplemente arroja las dudas que nos embargan, y este balance de todo y nada es lo que llevábamos tiempo intentando encontrar; creo que con este disco hemos llegado a ese punto en el que podemos ver esa línea divisoria y abarcarla”.

Xavier Valiño

CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON MALAHORA

ENTREVISTAS 2003

Malahora, la calle del viento

Malahora es un quinteto sevillano que recientemente ha editado su primer disco grande, Intro][vertido. Pop de corte clásico en las doces canciones que componen el LP y que supone la primera referencia del sello Lunar Discos.

Intro][vertidoes el título de vuestro reciente primer disco grande. ¿Contentos de cómo ha quedado?

-La grabación de un LP es uno de los eventos más importantes que pueden darse para una banda, y más si se trata del primer larga duración. Si la escala fuese: nada, poco, bastante y muy satisfechos, nos quedamos con el más alto: muy satisfechos. La primera parte del trabajo (hacerlo) y la segunda (sacarlo) acabaron, y ahora estamos enfrascados en la promoción y difusión que esperamos también pueden calificarse por lo menos como las anteriores.

Este disco poco tiene que ver con El desierto de las mil flores, un mini-CD que habíais editado en el sello Pussycats. La verdad es que dos años dan para evolucionar mucho.

– ¡Y tanto! No renegamos de El desierto de las mil flores, pero es obvio que comparado con Intro][vertido podrían estar grabados por dos grupos distintos. Pero no, somos casi los mismos, ya que entre uno y otro están la incorporación de Julio López a la banda y la influencia de grupos, músicos y concepciones musicales nuevas. Es curioso, pero entre los dos discos grabamos una maqueta de cinco temas con la que llegamos a pensar que habíamos definido nuestro estilo. ¡Nada más lejos de la realidad! Lo cierto es que mirando hacia atrás estamos satisfechos de donde estamos; mirando hacia delante y en términos culinarios, el suflé está aún en el horno.

Quizás ahora estéis más emparentados musicalmente con bandas como Niños Mutantes.

– El caso de Niños Mutantes es digno de mención. Llevan en esto mucho tiempo y con muy buenas maneras. Personalmente los sigo desde Mano-parque-paseo y creo que Sol de Invierno es un muy buen disco, y su evolución es siempre creciente. Tenemos cierta afinidad con ellos pero está claro que si de alguna manera encajamos juntos en un estilo, las formas son distintas.

Vuestro disco supone también el debut de un nuevo sello, Lunar Discos. ¿Cómo se interesaron por editaros el disco?

– Lunar Discos nace por y para la edición de Intro][vertido. La idea parte de José Luis Osuna, aunque estamos todos metidos en el ajo. Es a través de José Luis como contactamos con la persona clave en este asunto: Roberto del sello Astro, que nos ha ayudado mucho.

Es un obstáculo para la promoción del disco que sea un sello pequeño y de reciente creación.

– Cierto; carecemos de la presencia y los medios, pero creemos que el disco vale la pena y puede funcionar. Ganas no nos faltan y estamos dispuestos a dar toda la guerra que haga falta. Estamos dispuestos a llegar a nuestro límite; a partir de ahí, alguien tiene que creer en nosotros.

El disco cuenta con las colaboraciones de Tito Valdés y Paco Martínez (Australian Blonde) y Víctor Sánchez (Del Ayo); todo un lujo.

– El asunto de las colaboraciones es algo que nos gusta bastante, pues aporta mucho durante y después de la grabación y más con músicos de esta talla. A Víctor lo conocemos desde hace tiempo; es un tío cojonudo y muy buen músico (actual guitarra de la banda de José Ignacio García Lapido). Lo de Tito Valdés fue, lógicamente, a través de Paco Loco. Paco ha sido sin duda la colaboración más importante del disco: producción, grabación y colaboración instrumental, además de otros aspectos más metafísicos y psicológicos.

Y José Ignacio García Lapido os ha escrito el tema "Todo el tiempo que pasó". ¿Cómo surgió esta colaboración?

– En este caso fueron Andrés (guitarra) y José Luis los culpables. José trabajó como manager para José Ignacio García Lapido y Andrés lo conoce a través de Víctor Sánchez, así que no fue muy difícil tener la oportunidad de tirarle los tejos para que nos escribiese un tema. Aceptó y nos envió una maqueta del tema El resto ya lo conoces.

Participáis en el disco tributo a 091 editado por Criminal Discos, haciendo el tema "El hombre invisible". ¿Cómo surgió lo de participar en este disco? ¿Y la elección del tema?

– Según tengo entendido, Criminal se puso en contacto con José Ignacio y éste les propuso algunos grupos que podrían encajar en al disco, entre los que estaba Malahora -doble satisfacción: homenajeamos a 091 y el maestro cuenta con nosotros- . Respecto a la elección del tema, pensamos que siendo del primer disco nos daría mas juego a la hora de llevarlo a nuestro terreno; además era una buena oportunidad de -modestamente- rescatar uno de los mejores temas del primer disco de 091, que es el menos conocido.

Estáis en plena gira de presentación del nuevo disco. ¿Qué tal está siendo la respuesta del público? Vais a estar tocando por casi toda la península, ¿no?

– Bastante buena, ya que si bien la afluencia de público no es masiva, las criticas sí son positivas; a la gente le gustan los temas y la puesta en escena del grupo. Somos conscientes de que la afluencia de público es un tema complicado que depende en gran medida de la promoción local que se haga y la cantidad de gente que por nosotros mismos podamos mover.De momento hemos pasado por Córdoba, Granada, Sevilla, Murcia, Valencia, Burgos, Zaragoza, Jumilla e iremos a Madrid, Jaén y Manzanares. El asalto al norte de la península (léase de Barcelona a Galicia) está cociéndose.

Ya para terminar, planes de futuro.

– Pues mientras imaginamos cómo seria nuestro concierto en Benicassim, seguimos con la gira de conciertos y la promoción del disco hasta en los confines del reino. Para finales de invierno sacaremos un single con algún tema inédito no recogido en el disco. En fin, seguir sembrando.

Toño Crespo

CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON DELUXE

ENTREVISTAS 2003

Deluxe, instinto insospechado

If Things Were To Go Wrong es el segundo disco de Xoel López en solitario bajo el nombre de Deluxe. Después del éxito inesperado de su debut, aquí llega un disco más variado y que, aunque no lo parezca, sólo tiene una voz: la del propio Xoel.

¿Sentías mucha presión después del éxito inesperado de Not What You Had Thought?

– Es cierto que había una gran expectación acerca de lo que iba a ser mi segundo disco, pero quiero pensar que he conseguido que no me afectase en ningún momento. Siempre he hecho lo que he querido y no quiero dejar de hacerlo por lo que la gente pueda esperar de mí. Siempre he roto esquemas y he sorprendido, para bien o para mal, y no he dejado de arriesgar en ningún momento por lo que otros pudieran pensar. De hecho, creo que If Things Were To Go Wrong es un disco atípico y que no responde a ningún estereotipo.

¿Te lo tomaste entonces todo con mucho escepticismo, con los pies en el suelo?

– Claro. Eso es fundamental. Cuanto más tiempo llevo en el mundo de la música, más me doy más cuenta de lo importante que es tener los pies en la tierra. Tuve la suerte de haber empezado muy prontito y de ir evolucionando poco a poco lo que me ha permitido ir asimilando cada paso con la tranquilidad y objetividad necesaria.

¿Por qué crees que te tocó a ti y no a otros grupos de la escena independiente?

– Eso depende en gran medida de la gente. Yo me lo he currado mucho desde los 17 años dando un montón de conciertos por toda España o incluso por Europa y parece que ahora estoy recogiendo lo que he sembrado todo este tiempo. También es verdad que hay gente que se lo curra y no sale pero, como te decía antes, eso a los músicos se nos escapa de las manos…

A mi entender, le debes mucho al directo. ¿Cuándo y por qué te planteaste una gira tan larga de presentación del anterior disco?

– Estoy de acuerdo contigo. Siempre le he dado una importancia especial a los conciertos porque siempre me ha gustado la música en vivo. Además, el concierto tiene algo único que no tiene el disco ya que cada concierto es un mundo y eso me gusta. Cuando salgo al escenario no sé que va a pasar, siempre surgen improvisaciones y sorpresas de todo tipo. Desde siempre tuve la sensación de que no había que despreciar ninguna oferta de dar un concierto en el lugar que fuese o para cualquier tipo de público. Ésa es la razón de que no hayamos parado de tocar para presentar el primer disco.

A pesar del -relativo- éxito, vuestra música, que podría llegar a mucha más gente, no tiene esa suerte. ¿A qué crees que se debe?

– Sinceramente, creo que se debe a una simple cuestión de promoción. Si “Que no” sonase a todas horas en los 40, muchísima gente se compraría el disco, pero, por otro lado, creo que no es eso lo que quiero. No necesito vender cientos de miles de discos para vivir de la música. Mi objetivo desde un principio era llegar a la situación que estoy viviendo en este momento. Soy feliz.

Evidentemente, las canciones son tuyas. Pero, ¿cómo han cambiado con la participación de Bonham y José María Rosillo o de tus músicos habituales?

– Me gusta que haya otra gente para contrastar ideas. Y también otros músicos que aporten su estilo interpretando cada instrumento. Quién mejor que José Martínez, Juan Gil o J. M. Rosillo…

Tengo entendido que, además de los temas en castellano y portugués, guardas otros en gallego y francés. ¿Es una especie de juego o de ponerse distintos retos?

– No sé lo que es. En realidad yo funciono por instinto. Cuando hago algo no es premeditado, me lo pide el cuerpo sin más. Me imagino que la inspiración es algo difícil de entender o de explicar…

También sorprende mucho los diferentes registros vocales en cada canción. ¿Cómo te lo planteas?

– Me gustan muchos estilos de música diferentes y eso hace que no me limite en ningún sentido a la hora de interpretar mis canciones, ya sea en cuestiones de composición, producción o interpretación vocal.

Me gusta bastante la inclusión de temas de sonido negro en el disco. ¿Fue intencionado o era porque estaban entre las mejores canciones?

– Cuando llegó el momento de grabar el disco, me di cuenta que tenía canciones como para hacer un disco triple, por lo que tuve que elegir 12 o 13 temas de entre unos 40. Después de darle muchas vueltas a la cabeza, decidí elegir simplemente las canciones que más me gustaban sin más.

¿Crees que si no vinieras de la escena mod tendrías la misma amplia cultura musical?

– Yo me alegro de haber empezado con esa historia. De todas formas, conozco mucha gente que sin haber sido mod tiene una cultura musical acojonante. A mí me ha servido como músico, pero no sé si se podría generalizar en este sentido.

La amplitud de estilos es otro fuerte. ¿Te molestan que hablen de un disco disperso o crees que los demás no se atreven a hacerlo así por falta de recursos -en la composición, en la grabación, en su cultura musical…-?

– Habrá de todo. Habrá gente que realmente no pueda hacerlo y gente a la que sólo le gusta un estilo musical. Yo soy una persona a la que le interesa todo, no lo puedo evitar. En el disco se refleja mi personalidad. Es un disco honesto, eso no se puede negar.

¿Qué sorpresas hay entre todas las canciones descartadas que no entraron en este disco?

– Hay canciones quizás más acústicas, más folkies, otras más puramente electrónicas, algún instrumental y otras que coinciden con los estilos reflejados en el disco. De todas formas, espero que no se queden en nada y poder editarlas tarde o temprano en algún otro disco, como cara B de algún single o aunque sea simplemente para los amigos.

¿Qué tendrían que ofrecerle a Xoel para que aceptase la oferta de un sello más grande?

– Respeto absoluto y dedicación, algo que no es propio de ninguna multinacional.

¿Está Xoel hoy definitivamente asentado en Madrid y alejado de Galicia?

– Llevo seis años viviendo fuera de Galicia entre Salamanca y Madrid, pero nunca he perdido el contacto con la tierra. Voy mucho por allí, tanto por razones de trabajo como para ver a la familia y amigos.

¿De cuál de tus grupos o discos anteriores guardas mejor recuerdo?

– De Lovely Luna, el proyecto, quizás, más desconocido de todos. Es un proyecto que comparto con Félix Arias (actualmente en Guru Deva) y que hemos tenido que parar temporalmente por falta de tiempo, pero que seguro retomaremos cualquier día. Llegamos a grabar un disco que sólo salió en vinilo con el nombre de Lovely Luna 1997-2000 donde se recogen todas las composiciones que hicimos en ese periodo de tiempo.

Por último, ¿cuáles con las intenciones de Xoel con Deluxe?

– Seguir haciendo lo que he hecho toda la vida: dar conciertos y escribir canciones.

Xavier Valiño

CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON ISLABIKINI

ENTREVISTAS 2003

Islabikini, llamada de larga distancia

Desde Lugo, una nueva sorpresa. Islabikini vienen del mismo lugar que Humanoid y no están tan lejos de Holywater, paisanos y amigos. Su primer disco, Things I Wanted, ha sido editado por una discográfica barcelonesa.

Para empezar, ¿de qué grupos venís y que tipo de música hacíais?

– Comenzamos en un grupo llamado Mushroom en el que estábamos ya los tres, más otro guitarrista y un cantante. Teníamos algún tema propio de esos que ahora te sacarían los colores y también solíamos hacer temas de Sonics, Stooges, Velvet Underground… A nuestro cantante le molaba mucho REM, así que sonábamos algo así como a los REM bastante cabreados.

¿Cómo fue el tema de las maquetas? ¿Dónde las grabasteis y si os sirvieron de algo?

– Hemos grabado tres maquetas. La primera titulada Calling From Long Distance, título sacado de una canción de Tom Waits. La segunda titulada Islabikini, que más tarde dio nombre al grupo. Con la tercera maqueta, sin título, encontramos lo que de verdad es nuestra música y fue la que nos abrió las puertas del sello barcelonés Maidins. Las dos primeras fueron experiencias buenas y siempre mola que la gente que te sigue pueda escuchar tus temas. Con ellas aprendimos a perderle el miedo al estudio, a ser más serios e intentar ser lo más profesionales que pudiéramos. Las dos primeras las grabamos en unos estudios llamados Boomker Records, que creo que ya no existen, y la tercera en Green Room Studios, todas bajo la producción de Arturo Vaquero “Humanoid”.

¿Hasta que punto os ayudó el trabajo y la experiencia de Arturo Vaquero -Humanoid- para definir vuestro sonido?

– Humanoid, además de ser un gran músico, es un gran productor con un muy buen gusto musical. Él sabía perfectamente lo que queríamos, e iba aportando al disco ideas que ayudaban a que los temas tuviesen la atmósfera apropiada a cada uno. Además es un fan de Star Trek y eso siempre ayuda.

¿Habéis quedado contentos del trabajo?

– La verdad es que estamos orgullosos del resultado final. Quizás si el disco hubiese sido producido por nosotros hubiésemos hecho algunos cambios, pero simplemente por la propia metodología de trabajo de cada uno. La discográfica piensa de una forma y el grupo de otra. Pero el resultado final creemos que es bueno.

¿Había mucha presión al grabar este vuestro primer disco?

– Presión la verdad es que no, ya que partíamos con la ventaja de no pagar horas de estudio. Había los nervios típicos de una primera grabación. Pope discutía con el metrónomo al principio, el sonido de las guitarras se resistía a aparecer, Bassy lo mismo con el bajo… Pero, en definitiva, nuestra única presión era la de hacer un disco que, de no ser nuestro, nos gustase.

¿Qué hay de homenajes en temas como “Radioactivity “, -Kraftwerk-, “Morphine “ o “New Order “?

– “Radioactivity” la grabamos con Arturo, que le flipa Kraftwerk; en principio era un juego de palabras con “Radio” y “Activity”, todo ello pensando en la Isla Bikini y el rollo de que no se puede ir allí por la radiación. A New Order los conocíamos, pero la verdad es que el tema pedía ese titulo: habla de alguien que mira atrás y no se reconoce. Con Morphine creo que ha sido el subconsciente, porque no los controlábamos, pero cuando nos lo dijeron hubo una especie de “¡Lo sabía!”; es curioso que también sean un trío. Hay mucho de coincidencia en los tres casos, pero si hay que hacer un homenaje me quedo con el de Kraftwerk y con su video de las cabezas, que de pequeño era el que más me molaba ver en Tocata.

Sin embargo, vuestra música parece más cercana al pop-rock independiente de los 90. ¿Es así?

– Supongo que es inevitable por la música que hemos escuchado siempre. Los grupos que merecían la pena en los 80 eran de difícil acceso y el resto era realmente funesto… La explosión de bandas para nuestra generación llegó en los 90. Sin embargo, intentamos centrar nuestro mensaje en los sentimientos que son atemporales.

¿Algún otro estilo o grupo presumiblemente alejado de vosotros que escuchéis habitualmente?

– Nos gustan mucho Sigur Ros, Piano Magic y cosas de ese estilo por como consiguen crear atmósferas; el último tema del nuevo disco de Sigur Ros es increíble. También nos mola Ween.

Habéis tocado bastante hasta ahora. ¿Qué es lo que habéis aprendido de dar conciertos en lugares muy distintos?

– Hemos aprendido mucho de la gente que viene a nuestros conciertos. Unas veces cosas buenas y otras no tanto, tocando delante de gente a la que no le atrae nuestro estilo musical o simplemente sin gente. Otras han sido fantásticas. La sensación de tocar para gente a la que le entusiasma la música tanto como a nosotros no se puede comparar con ninguna otra. Es genial que la gente se acerque al final de los conciertos y venga a saludarnos o felicitarnos por nuestras actuaciones.

¿Han quedado ya canciones compuestas o grabadas para más adelante? ¿Qué sorpresas podemos esperar?

– Tenemos ya unos cuatro temas. Solemos trabajar sobre seguro y, si un tema no nos funciona, lo vemos enseguida y no lo llevamos al final. Estamos centrándonos en los desarrollos de los temas, intentamos que sean coherentes pero no los habituales: para eso ya está la televisión.

¿Qué versiones hacéis en directo o en el local de ensayo?

– Solemos tocar temas de los Who (“The Kids Are Aalright”) para acabar los conciertos. También una versión bastante rara de “All Apologies” de Nirvana y, a veces, “Shady Lane” de Pavement.

¿Es difícil darse a conocer desde un lugar como Lugo?

– Estamos seguros de que, de haber nacido en una ciudad grande, el proceso de grabación del disco hubiese sido más rápido, simplemente porque hay más medios y formas de dar a conocer un grupo. Pero si uno trabaja y se lo curra, al final el resultado sale a la luz.

¿Cómo es posible que haya tres grupos que hayan despuntado últimamente -Humanoid, Holywater y vosotros- cuando en muchos años no salió adelante nada?

– Lo fundamental es no desesperarse por el camino. La mayoría de los grupos no resiste la poca repercusión de su trabajo. Estos tres grupos hemos estado un montón de tiempo tocando antes de editar nuestros discos, somos amigos casi de
siempre y es una gozada ir a sus conciertos sólo a disfrutar. Creo que el buen rollo entre nosotros nos ha traído aquí.

¿Qué es lo que más os llama la atención de la escena de Lugo o de Galicia?

– Que no exista más apoyo a los grupos simplemente porque no tocamos gaitas o porque no cantemos en castellano o en gallego. También es una pena que no existan más salas que apoyen a nuevos grupos. Prevalece el negocio por encima de la música. En algunos sitios o llenas la sala o…

Por último, ¿alguna anécdota curiosa que os haya sucedido últimamente?

– El viernes pasado con gente de Holywater hicimos un homenaje improvisado a Michael Jackson en nuestro local: tocamos “We Are The World” y “Billie Jean”. Michael está chifladísimo, pero arrasa como sube árboles.

Xavier Valiño

CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON MANTA RAY

ENTREVISTAS 2003

Manta Ray, rabia contra la máquina

Desde luego, la cantera asturiana que empezó con los 90 está dando ahora sus mejores frutos. Tras el excelente disco de Nosoträsh, llega el asombroso nuevo y doble álbum de Nacho Vegas -que fuera componente de Manta Ray- y la reválida de sus antiguos compañeros en Estratexa -así, en asturiano-.

¿Se parece el resultado de Estratexa a la intención que había antes de grabarlo?

– Creo que sí. Teníamos claro desde el principio que queríamos hacer un disco más duro, más violento, más rabiado. Y el resultado cumple a la perfección con ese plan, con esa estrategia que nos habíamos marcado.

En este disco parece que habéis dejado atrás una etapa y optáis por algo más directo y menos pulido. ¿Es así?

– Es así. Teníamos la espina clavada de que, en los discos anteriores, no habíamos sabido plasmar el sonido que conseguimos en directo. Y en este disco creo que hemos conseguido hacerlo. Por eso está grabado en directo, con los cuatro en la misma sala del estudio, como si estuviéramos en nuestro local de ensayo. Y creo que eso se nota. Y se notará aun más en directo.

También habéis optado por la faceta más instrumental. ¿Distraen los textos de lo que queréis decir?

– Sabemos que la materia prima de nuestro trabajo es el sonido. Nuestro lenguaje es abstracto y eso soporta mal el discurso más narrativo, más figurativo, que le pueden proporcionar los textos a la música. Preferimos explotar las posibilidades del sonido y no incorporar demasiados elementos que desvíen la atención de ello. Por eso la voz y los textos cada vez van perdiendo más peso en la música de Manta Ray.

¿Cómo están de escondidas las sensaciones que pretendéis reflejar en las letras? ¿Se les dan muchas vueltas antes de ser definitivas?

-Yo creo que en la música de Manta Ray, al margen de que haya una intención de reflejar determinadas sensaciones e ideas, hay un espacio muy grande para la interpretación del oyente. Eso nos interesa y cada vez lo tenemos más claro. De alguna manera, la percepción es un proceso también de creación, porque es donde ordenas todas esas ideas que la música te puede proporcionar.

¿Cómo se puede sonar como un grupo siempre interesante?

– Pasando muchas horas en un local de ensayo frío y húmedo.

¿Se rechaza lo que ya se ha hecho anteriormente?

– Algo de eso hay. Nos gusta reinventarnos a nosotros mismos y no tener un lenguaje musical demasiado claro. Nos desprendemos, en cada nuevo trabajo, de todo lo que adquirimos en nuestro trabajo anterior. Si no hiciéramos eso, nos estaríamos acomodando y eso no nos gusta.

¿Os sigue gustando la música que se hizo en Alemania en los 70 y es vuestra principal referencia?

– Nos gusta, claro que sí. Can nos parece un grupo fundamental, por poner un ejemplo. Pero tampoco podemos decir que sea una referencia principal para nosotros, porque procuramos trabajar sin referentes, sin influencias que nos puedan llevar al mimetismo. Hace tiempo que aprendimos a desprendernos de la música que escuchamos cuando entramos en el local de ensayo. Todas las influencias que pueda haber son inconscientes.

Si tuvierais que poner la banda sonora a una película, ¿cuál os gustaría que fuera?

– Cada uno de nosotros te diría una distinta. Además, son muchas las películas que nos podrían interesar en ese sentido. En cualquier caso, nos gustaría hacer una banda sonora de una película donde pudiéramos involucrarnos desde el principio. No nos entusiasma la idea de trabajar por encargo para una película, pero si la idea de colaborar con un director de cine desde los comienzos de un trabajo fílmico.

¿Hasta que punto controláis todo lo que afecta al grupo: portadas, escenario, producción…?

– Pues casi totalmente. Nos involucramos al 100% en todos esos aspectos, pero siempre procuramos rodearnos de gente de confianza que nos eche una mano, y en ellos delegamos algunos aspectos. De las portadas o las luces de los conciertos se encarga, por ejemplo, Ramón Isidoro, un artista asturiano amigo nuestro en el que confiamos plenamente y con el que podemos dialogar de todos esos aspectos. Nosotros sólo somos músicos y dejamos otro tipo de aspectos para gente que conoce ese terreno y sabe lo que queremos. Ellos son, de alguna manera, los otros miembros de Manta Ray.

¿Hay algún productor con el que os gustaría trabajar?

– Kaki Arkarazo. Afortunadamente, ya trabajamos con él.

¿Qué recuerdos quedan hoy de vuestro primer disco?

– Pocos, creo. Supongo que éramos más inexpertos que ahora. Más ingenuos musicalmente.

¿Ayuda a mantener la ilusión sabiendo que hay tanta o más receptividad a vuestras canciones en el extranjero?

– La ilusión se mantiene precisamente porque no sabemos qué receptividad puede tener nuestra música fuera del Estado. Nos ilusiona tocar fuera y enfrentarnos a un público nuevo, que no nos conoce de nada.

¿Qué cosas cambiaríais de vuestra trayectoria si pudierais volver a empezar?

– No me gusta mirar demasiado al pasado, así que mejor pensar qué cosas hacer en el futuro de las que no te puedas arrepentir.

Xavier Valiño

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