DRY CLEANING: Secret Love
DRY CLEANING: Secret Love (4AD-Popstock!)
Con su tercera entrega, Dry Cleaning confirman que su mayor virtud no es la provocación inmediata, sino la capacidad de incomodar con sutileza. El cuarteto londinense vuelve a apoyarse en su ya reconocible spoken word, pero lo rodea de un sonido más poroso, menos anguloso que en trabajos anteriores. La mano de Cate Le Bon en la producción se percibe en cada detalle: guitarras que parecen desenfocadas, bajos que se deslizan con elegancia y un clima general que invita a la reflexión.
Este no es un disco que busque el impacto frontal. Secret Love avanza como una conversación interior, hecha de observaciones mínimas, ironías secas y emociones que rara vez se verbalizan de forma explícita. Su título funciona como pista: aquí el amor no es épico ni confesional, sino algo íntimo, casi escondido, que se filtra entre escenas cotidianas, titulares de prensa y pensamientos fugaces.
Desde el inicio con el ritmo insistente y casi hipnótico de “Hit My Head All Day”, la banda transmite una sensación de saturación que conecta de inmediato con el presente. “Cruise Ship Designer”, uno de los momentos más brillantes del álbum, combina humor y crítica social para retratar el absurdo de ciertas aspiraciones creativas, mientras las guitarras se mueven con una ligereza engañosa.
Hay también espacio para una calidez poco habitual en la banda. “My Soul / Half Pint” introduce un piano juguetón que suaviza el discurso sin restarle profundidad, y “Let Me Grow and You’ll See the Fruit” se convierte en una de las piezas más emotivas del disco, casi vulnerable, sostenida por una instrumentación contenida y una sensación de soledad persistente. En el lado más inquietante aparecen canciones como “Blood”, donde se cuela el ruido del mundo y la violencia mediática, y “Evil Evil Idiot”, que retrata la ansiedad contemporánea con precisión incómoda. El cierre con “Joy” resulta especialmente significativo: lejos de la euforia, ofrece una forma modesta y casi irónica de esperanza, un gesto pequeño pero necesario.
El álbum fue grabado en diferentes países y contextos, algo que se percibe en su carácter fragmentado pero coherente, como si cada canción fuera una habitación distinta dentro del mismo edificio, sin que el grupo se repita ni se acomode: afinan su lenguaje, amplían su paleta sonora y entregan un trabajo maduro, inteligente y profundamente contemporáneo. No es un álbum para consumir rápido, sino para vivirlo con calma.
