CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON GROOVE ARMADA

ENTREVISTAS 2003

Groove Armada, baile sin complicaciones

“Sin duda”, afirma Tom Findlay, “se trata del disco menos enrevesado de cuantos hemos hecho. Es un álbum funky, con canciones más directas y más limpias”. Así se presentan Groove Armada en el 2003, con un sonido bastante distinto del que ofrecían en discos como At The River, uno de los trabajos más reconocidos de su carrera, allá por 1998. Lo mismo ocurre cuando comparamos el nuevo álbum con su segundo disco, Vertigo, del 1999.

En lo que supone un paso adelante respecto a “Superstylin”, todo un clásico en las pistas de baile incluido en el tercer álbum del grupo, Goodbye Country, Hello Nightclub, su cuarto LP, Lovebox, destaca como una auténtica fiesta llena de soul y funk. Vamos, que vienen dispuestos a que su disco sea valorado como se merece, un premio mucho más ambicioso y genérico que supondría un reconocimiento a la gran variedad de ritmos que ofrece el nuevo trabajo, en un universo lleno de texturas musicales y mundos muy personales.

“Hemos hecho un trabajo más relajado, más fácil de comprender” , afirma Andy Cato. “Cuando grabamos Northern Star (el auténtico debut del grupo, un álbum que grabaron en 1997 a través del sello Tummy Touch), los discos no se hacían así, no existían cosas como “Lounge 45” o “Ibiza 597”, y resultaba muy aburrido. En nuestras nuevas canciones también hay temas tranquilos y canciones preciosas, pero también encuentras cosas como “Madder”, un tema más cercano al sonido independiente y que, al mismo, tiempo encaja en el mundo de la música de baile. En cambio, “Tuning In”, sin ir más lejos, tiene más de los Rolling Stones que de la escena de baile.”

“El mundo del chill out es algo tremendo”, afirma Tom. “Es imposible saber en cuántas recopilaciones se ha incluido “At The River”, pero como mínimo ha aparecido en más de 200. Cuando lo hicimos, nunca pensamos: “Muy bien, somos Groove Armada, así que vamos a hacer esto, y después nos pondremos a hacer otros seis discos iguales que “At The River””. Eso habría resultado tremendamente aburrido”.

Lovebox se grabó en el pequeño y caótico estudio que posee el grupo en Londres. Se trata de un entorno sin ventanas, claustrofóbico, en el cual trabajaron durante cuatro largos meses a lo largo del pasado verano, sufriendo un tremendo calor, lo que aportó al disco, en palabras de Andy, “una sensación de agobio y calor extremo, como si estuvieras en la selva”. Desarrollado con un grupo de ocho músicos que tocó en directo, el resultado es un disco que nos ofrece la sensación de encontrarnos frente a un impecable sonido directo, como el que podríamos disfrutar en un concierto durante el verano.

Tom habla del directo: “Cuando tocamos en Estados Unidos, conseguimos que los 10.000 norteamericanos que fueron a vernos no dejaran de saltar y bailar en ningún momento. Lo mismo ocurrió en Alemania, Holanda, Inglaterra y Australia”.

Por su parte, Andy reniega del chill out: “Cuando actuamos en directo no dejamos de movernos ni un momento, entrando y saliendo del escenario constantemente. Cuando subimos al autobús escuchamos Abbey Road, y no esos asquerosos sonidos de ballenas…”

Las voces que podemos escuchar en Lovebox son sin duda bastante conocidas, gracias a la colaboración de un buen número de estrellas del hip-hop y el soul, entre ellas Neneh Cherry, que participa en la excelente “Think Twice”. “Es una persona maravillosa”, confiesan los miembros del grupo. Lo mismo sucede con Red Rat, que ha colaborado tanto en el primer single, “Purple Haze”, un tema de estilo blues-funk, como en un tema especialmente potente e irresistible, “The Final Shakedown”.

Otra de las sorpresas es la presencia del legendario Richie Havens en el tema “Hands Of Time”, lo mismo que Tim Hutton en “Tuning In”, y Criminal, por su parte, ha colaborado en el ritmo sex-funk de estilo hip-hop de “Groove Is On”. “Con Criminal nos reímos muchísimo”, afirma Andy. “Es un tipo genial. Al principio piensas que vas a encontrarte con un tío enorme, con una imagen impresionante, y en realidad se trata de un hombre más bien menudo, con gafas y muy sensible. Una noche se fue a la discoteca, se puso a hablar con unas cuantas chicas y al día siguiente nos dijo: “Tíos, la gente os adora; cada vez que le hablo de vosotros a alguna mujer se vuelve loca”. La verdad es que nos alegramos de que eso le sirviera para ligar un poco.”

A sus 30 años, Tom Findlay -nacido en Cambridge-, destaca como pinchadiscos, promotor de discotecas, relaciones públicas y es un auténtico loco del fútbol. Un buen día de 1994 conoció en Londres, a través de unos amigos comunes, a Andy Cato, también de 30 años, músico de Yorkshire, también pinchadiscos, experto en trombón y creador del sello discográfico Skinnymalinky. Poco después decidieron unir su talento y su entusiasmo para crear “Captain Sensual At The Helm Of The Groove Armada”, con toques de jazz, disco, house y funk.

Grabaron su primer LP, Northern Star, en Yorkshire, rodeados de naturaleza. El disco incluía “At The River”, tras el cual llegó el primer contrato con el sello Pepper. Fue entonces cuando reeditaron “Vertigo”. Hoy, el grupo sigue adelante, siendo una banda de referencia, un excelente dúo de pinchadiscos, y promotores de discotecas que organizan cada quince días una noche llamada “Lovebox” en diversas salas de Londres.

Los dos se muestran encantados al comprobar que por fin los pinchadiscos hayan dejado de ser las grandes estrellas y los auténticos protagonistas de la noche: “¿Qué sentido tiene pagar 40 libras para escuchar a un tío que se considera una superestrella haciendo lo mismo que podrías hacer tú en tu habitación? La gente quiere recuperar un poco de intimidad”.

“Lo importante es sumergirte en las cosas”, afirma Tom, “y abrir los oídos a la posibilidad de explorar la belleza que hay en la música. Ésta ha sido la época en que hemos escuchado más música de artistas blancos, sobre todo canciones de los Beatles y Nick Drake, junto a cosas más rockeras. Si realmente te gusta la música, la búsqueda de la calidad nunca termina, no tiene final, te puedes pasar la vida escuchando millones de cosas. Nunca vas a encontrar la canción perfecta, pero lo importante es no dejar de intentarlo.”

“Hace seis meses nos encontrábamos probablemente en nuestro peor momento”, afirma Tom. “Nos dejamos influir por toda la porquería que había a nuestro alrededor, y creo que incluso llegamos a olvidarnos de las razones que nos llevaron a entrar en el mundo de la música en un principio. En cambio, con este disco ha sido como si hubiéramos vuelto a redescubrirnos a nosotros mismos”.

“Estábamos en uno de esos períodos en los que piensas que quieres dejarlo todo o poner toda la carne en el asador para salir adelante con un trabajo maravilloso”, recuerda Andy. “Se trata de un momento de duda en el que nunca sabes qué hacer.”

“Al principio pensamos que era una locura grabar un disco en tan poco tiempo,” reconoce Tom, “pero al final ha resultado lo mejor que hemos hecho en muchos años Todos queríamos quedarnos trabajando hasta muy tarde cada noche, porque estábamos disfrutando al máximo con la experiencia, algo que desde luego no ocurrió con nuestro anterior disco, con el que pasamos demasiado tiempo metidos en aquel minúsculo estudio de grabación.”

“Esta vez he hecho exactamente el disco que me gusta escuchar,” reconoce Tom. “Normalmente, cuando termino algo ya estoy cansado de oírlo. En cambio, esta vez, cuando llegaba a casa, aún tenía ganas de escuchar de nuevo las canciones. Al final, lo más importante es que somos un grupo británico de directo, totalmente multicultural, y representamos lo bueno que hay en Inglaterra. La verdad es que ya no quedan demasiados buenos grupos ingleses: lo único que se escucha en la radio es la porquería norteamericana, y con la televisión pasa lo mismo, así que me parece que el hecho de que nos vaya tan bien siendo ingleses es algo que deberíamos celebrar”.

Xavier Valiño

CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON MADONNA

ENTREVISTAS 2003

Madonna: baila su revolución

American Life es el nuevo álbum de una artista que representa libertad, vitalidad y entusiasmo en el mundo de la música. En este trabajo, Madonna lleva al límite su particular fervor patriótico. Además, supone una declaración de intenciones, un manifiesto innegociable y una defensa sólida de nuestro derecho inalienable a mover el culo en las pistas de baile. En pocas palabras, American Life, junto con el primer single del mismo título, es el himno de una nueva forma de vivir para Madonna.

¿Pero qué otra cosa cabía esperar de este icono polifacético que se ha convertido en la encarnación misma de hacer lo que le da a uno la gana? Continuando con el éxito de Music, su álbum del 2000, Madonna vuelve a formar equipo con el productor, compositor y alquimista musical Mirwais Ahmadzai, para crear juntos once nuevos temas originales. “Sí, supongo que estamos dentro del ámbito de la música electrónica, mirando al hip hop, al pop más puro y a la música romántica actual,” comenta la artista.

"Para mí American Life reivindica un nuevo y hermoso paisaje sonoro, sobrio y suntuoso a la vez, evocador y altivo, encantador, pero peligroso.” Por debajo laten las observaciones de Madonna sobre el actual estado de la condición espiritual contemporánea. “Vivimos en un callejón sin salida,” dice, y ella no tiene ningún miedo a bucear en su propia alma, ni tampoco a nombrar al ángel y al demonio que todos llevamos sobre nuestros hombros.

“Antes pensaba que el Sueño Americano consistía en llegar a Nueva York con treinta y cinco dólares en el bolsillo y abrirse camino a toda costa hacia la cumbre,” comenta Madonna refiriéndose a la razón de su extraordinario álbum. “Pero pienso también que los sueños de los americanos pueden ser muy fugaces. La fama, el dinero y la belleza no significan nada si realmente crees que esos valores te traerán la felicidad. Por supuesto, lo grande de ser americano es que tenemos libertad para sacar nuestras propias conclusiones sobre lo que importa en la vida. Tenemos derecho a decir lo que pensamos, y eso es exactamente lo que he venido haciendo desde mis comienzos.”

Esta convicción domina todo el álbum. “Acabo de aprender a tocar la guitarra,” confiesa Madonna, “lo que significa que ahora no me hace falta contar con mucha gente durante el proceso de composición. Quizá por eso estos temas parecen más personales.”

A pesar de la intensa intimidad de las revelaciones contenidas en American Life, Madonna reconoce de inmediato la impagable aportación del otro “conspirador” del disco. “Mirwais es una personalidad única,” afirma Madonna, “con una peculiar visión de la vida que se transmite a su forma de hacer música. En el estudio es como un científico loco, programando los sintetizadores para crear sonidos apasionantes y futuristas. Es increíble cómo toma las sencillas ideas que le propongo y las convierte en algo maravilloso con sólo tocar un botón.”

La mezcla musical fraguada por Madonna y Mirwais condensa la esencia vital de Madonna, convirtiendo así American Life en una obra confesional y polémica. “Creo que todos mis discos van configurando un mapa de mi evolución,” continúa Madonna. “Una de las preguntas que me hacen más a menudo es si mis canciones son autobiográficas. La respuesta es que siempre nacen de lo personal, y por el camino van cruzándose con las experiencias de otras personas, historias que he escuchado o leído. De pronto, esas experiencias forman parte de mí, y ya no estoy muy segura de dónde termina mi experiencia y dónde empieza la de los otros.”

Este proceso se hace patente en temas de American Life como “Hollywood.” “Es una de mis metáforas,” explica. “Hollywood es la ciudad de los sueños, la ciudad de la superficialidad, donde puedes perder de vista lo que verdaderamente importa en la vida. Puedes perder la memoria, la visión de futuro y, al final, puedes acabar perdiéndote a ti mismo.”

Refiriéndose al contenido de “Mother And Father,” Madonna es igualmente franca: “La canción habla de mis esfuerzos por superar el dolor por la muerte de mi madre, pero no me gusta la autocompasión. Porque cuando acaba el día, todos tenemos que asumir la responsabilidad de nuestros actos. Eso es lo que trato de hacer con mi música. Quiero contar historias con mis canciones, y que la gente saque sus propias conclusiones, que cojan lo que les sirva y prescindan del resto.”

En última instancia, por su capacidad para revelar la esencia y su inagotable esfuerzo creador, afirma que American Life es también un acto revolucionario. “Revolución es una palabra en la que he estado pensando mucho en los últimos tiempos,“ confiesa Madonna. “¿Es revolucionario que alguien que es rico y famoso y que ha alcanzado el éxito alce la voz para decir que ninguna de esas cosas importan? Ya que he llegado hasta este punto, creo que ya es hora de desmentir públicamente un montón de ideas preconcebidas sobre quién soy y qué es lo que me importa. Vivimos en un tiempo en el que todo el mundo está preocupado por conseguir su pedazo de fama, sea como sea. Y sin embargo, no nos preocupamos en absoluto por nuestra relación con los demás, no nos importa si podemos hacer un bien a los otros. Por encima de todo, ése es el mensaje de este álbum, y además es un mensaje con el que se puede bailar.”

Xavier Valiño

CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON COTI

ENTREVISTAS 2003

Coti, el viajero infatigable

La historia de Coti es la crónica de un largo viaje. No debe ser fácil meter en la maleta un primer disco en solitario recién grabado, dejar un país (Argentina) y buscar un nuevo lugar (España) donde desarrollar su música en las debidas condiciones. Una música que recrea la mejor tradición del pop-rock latino, en el que la melodía reina por encima de todo. “Ahí está la clave de la historia de la música”, dice Coti. Y sabe de lo que habla. Experiencia no le falta: la música viaja con él desde los 11 años.

Coti Sorokin nació en Rosario (Argentina) y pronto comenzaron los viajes. A los tres años se traslada con su familia a Entre Ríos, donde comienza a estudiar guitarra y teoría musical. De vuelta a Rosario continúa los estudios en la Facultad de Humanidades y Artes, mientras forma el grupo Luz Mala, y graba un disco producido por Lito Nebbia, “el creador del rock en español”, según Coti.

Y continúan los viajes. Coti se traslada a Buenos Aires, encuentra a Javier Calamaro (sí, el hermano de Andrés), compone para otros artistas, se hace habitual de los estudios de grabación y comienza a producir. Así nace el primer disco de Javier Calamaro, compuesto y producido al alimón en 1995. Juntos hacen también el disco Chiapas, en el intervienen Café Tacuba, Ilya Kuryaki y los Valderramas, León Gieco, Fito Páez, Paralamas, Mercedes Sosa, Charly García, La Maldita Vecindad… De esta forma, Coti Sorokin produce a los grandes del rock latino.

También produce a los emblemáticos Enanitos Verdes -“un subidón terrible porque el grupo había trabajado con los mejores productores”, dice Coti- y colabora estrechamente con Andrés Calamaro en Honestidad brutal. “Trabajamos 100 canciones para elegir 37”, afirma Coti. “Ninguno sabía lo que iba a hacer el otro con los arreglos. Nos tirábamos a la pileta todo el tiempo. Íbamos armando telarañas”. Por esto, a nadie puede extrañar que Andrés colabore en este primer disco de Coti, cantando a dúo la canción “Nada fue un error”.

Con la experiencia a cuestas, Coti piensa en su música, en sus canciones, en su disco. “Sabía que en algún momento me iba a llegar el momento. Siempre me sentí cómodo en la composición, empiezo a encontrarme bien grabando mis canciones para que las canten otros, como Diego Torres, Alejandro Lerner… Así es cómo me instalo un estudio en casa para comenzar mi disco”.

Coti empieza a grabar su primer álbum en enero de 2001. “Busco una veta, un estilo: pop-rock con aire de los 60 en el concepto de las canciones y voces, en las que la melodía es lo principal. Ahí está la clave de gran parte de la historia de la música. Siempre fui muy trabajador. Escribir, escribir, ejercitar. Creo en el ejercicio de hacer las cosas a conciencia, diariamente”.

Con estas once canciones producidas por Coti Sorokin y Cachorro López, grabadas en Buenos Aires, mezcladas en Miami y masterizadas en Madrid, Coti se busca la vida. “No es necesario explicar la situación actual en Argentina. Hoy es muy difícil vivir de la música allá y siempre me interesó España y sus artistas. El “Mediterráneo” de Serrat marcó mi infancia. Por suerte, destino o no se qué, el disco llegó a España y aquí estamos. No es fácil cambiar de país, pero me parece una gran aventura estar acá. Soy como un artista español. Ahora vivo en España y con ganas de quedarme, de estar aquí y allá”.

Coti ya tiene su primer disco como solista. Su tarjeta de presentación, su primer single es “Antes que ver el sol”, enorme canción y demostración palpable de la actitud musical de Coti en su primer disco. Once canciones que abarcan estilos diversos, siempre fronterizos, siempre latinos, siempre personales. Comienza otra etapa para Coti. Esta vez desde España y con once grandes canciones en su equipaje. Buen viaje.

Xavier Valiño

CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON IDLEWILD

ENTREVISTAS 2003

Idlewild, populismo positivo

Es la historia de cuatro jóvenes que se mueven mucho y de lo que hacen de camino. Entre los cuatro forman un grupo de rock en Escocia llamado Idlewild. Ahora pasemos a principios del 2001. Idlewild está empezando a grabar lo que se convertirá en su nuevo disco, The Remote Part, el que probablemente te encuentres escuchando en este preciso instante.

El grupo trabaja junto al productor Stephen Street (conocido por su trabajo junto a The Smiths y Blur) y la verdad es que las cosas no les iban del todo bien. Los temas parecían más bien prolongaciones de sus trabajos anteriores, lo cual tampoco era muy sorprendente, porque muchos de ellos eran restos de las sesiones de 100 Broken Windows o fueron compuestos inmediatamente después de su edición.

Entonces, y de forma bastante fortuita, les emplazaron para salir de gira por Estados Unidos en marzo. Tras las críticas favorables que mereció aquel disco anterior, la gira fue un éxito completo de taquilla, para sorpresa del grupo. Pronto volvieron a tocar en locales más grandes. Aparecieron en los programas de máxima audiencia de la televisión estadounidense, como los de David Letterman y Conan O’Brien. Se empezó a planear la tercera gira por Estados Unidos del grupo para finales de julio y el humor colectivo de la banda, pesimista e incierto durante su trabajo junto a Street, comenzó a modificarse gradual pero significativamente.

“Creo que siempre hemos tenido una especie de falta de seguridad en torno a ciertas cosas, pero eso también es bastante saludable. Cuando te has criado escuchando a un montón de grupos americanos y les has visto actuar… La verdad es que van mucho más sobrados que muchos grupos británicos. Son grupos en condiciones, no en proceso de definición. Ahora, cuando vamos a Estados Unidos, ya parecemos un grupo de verdad, pero los periodistas y los fans de por aquí nos vieron cuando teníamos tan solo 19 años, haciendo el ganso sobre los escenarios. Volvimos a plantearnos qué era lo que queríamos hacer con el grupo y los discos, sobre todo después de haber grabado siete temas en enero y febrero y habernos dado cuenta que no íbamos a lograr nada nuevo.”

Así opina el vocalista y letrista de, Idlewild, Roddy Woomble, quien se nos presenta junto al guitarrista Rod Jones para echarnos un cable, sugerirnos algunos caminos y quizás avisarnos de la existencia de posibles baches. La claridad de sus palabras procede de la que algunos considerarían una fuente inverosímil. Resulta que Lenny Kaye, gurú de la nueva ola estadounidense gracias a su pertenencia al grupo de Patti Smith (además de su recopilatorios fundamentales de la serie Nuggets, con temas clásicos de la era garage y psicodélica, perdidos o recónditos hasta entonces), era fan de Idlewild. Alguien de Capitol, sorprendido sin duda de que al fin se hubieran decidido a editar un disco suyo en Estados Unidos y sabedor de que los preparativos de su siguiente trabajo se habían estancado, sugirió que pasasen seis días en el estudio junto a Kaye en Nueva York.

“Independientemente de que pudiera salir algo en claro de aquella experiencia, pensaron que sería una buena idea pasar un tiempo junto a él”, explica Roddy, “y lo fue; es uno de los tíos más inspiradores que jamás he conocido. Tiene una conexión absoluta con la música. Ya sabes, el calvinismo nunca murió en Escocia, nosotros nos avergonzamos de todo a escondidas, pero Lenny no, y aunque pueda parecer un tópico, en cierto modo nos abrió la mente y nuestra actitud hacia los temas que estábamos componiendo. Básicamente, la música con la que crecimos se reduce a estrofa-estribillo-estrofa-estribillo, y está claro que está más que trillado, pero precisamente por eso puede regenerarse rápidamente”.

“Lenny nos dijo que si la gente es interesante, entonces su música también lo será. Y si no tienes nada que decir, entonces, ¿para qué decir nada? Es muy fácil si te pones a pensar en ello. Sobre todo en el caso de las letras: siempre he sido un poco evasivo llegados ciertos momentos. Y esta vez examinó todas las letras que yo había compuesto, algo que nadie había hecho hasta la fecha desde el punto de vista de la producción, y simplemente me dijo: Oye ¿de qué se supone que van? ¿Qué significa eso? Nos reunió a todos y me hizo replantearme cómo componer temas. ¡Intenta expresar las ideas de modo que signifiquen algo! Es lo de siempre, no era ninguna idea radical, pero cuando alguien como Lenny Kaye te lo explica, de pronto tiene todo el sentido del mundo”.

Al final, la tercera gira estadounidense del año de Idlewild tuvo que ser cancelada porque Rod Jones cayó enfermo. Pero su breve estancia veraniega en Nueva York había servido de algo. Regresaron a Escocia resueltos a deshacerse del trabajo realizado junto a Stephen Street y empezar desde cero. Después de esperar dos semanas a que Rod se recuperara, se prepararon para emprender de nuevo sus viajes. En esta ocasión, su destino estaría más cerca de casa, aunque nada parecido a lo que estos jóvenes escoceses asiduos a los locales de moda escoceses metropolitanos estaban acostumbrados.

Incluso en los mapas más precisos de los Highlands del noroeste de Escocia, Inchnadamph es poco más que una mota. Cuarenta kilómetros al norte de Ullapool, en el corazón de la desértica región de Assynt, en Sutherland, cuenta con unas pocas granjas pequeñas, casitas, un centro para jóvenes y un hotel. Aquí fue donde Idlewild se retiró durante dos semanas y donde compuso el grueso de su nuevo trabajo. Lejos de las distracciones de su territorio urbano, amigos, pubs, lo típico, y con las inspiradoras lecciones de Lenny Kaye aún retumbando en sus mentes, compusieron un total de 20 temas, completos o no. “Lo pasamos muy bien, bastante concentrados, a menudo bastante borrachos, pero con un objetivo definido”, explica Roddy, “y fue muy divertido. Tuvimos la ocasión de conocer a los lugareños. No estoy intentando dibujar una especie de imagen idílica de la vida en los Highlands. Pero por aquel entonces era perfecto.”

Así, preparados por Kaye e impulsados por Inchnadamph, Idlewild se reunieron con su colega Dave Eringa para preparar la versión final de su nuevo disco. “Parecía muy lógico grabar el nuevo álbum junto a Dave, ya que entiende al grupo mejor que nadie, y además conocía todas nuestras razones antes de empezar a grabar”.

Uno de los dos temas que trabajaron con Lenny Kaye se recortó de sus épicos siete minutos iniciales para convertirse en “American English” que, para Roddy, se trata “quizás del mejor tema que jamás hayamos compuesto. Con una narración posible de seguir, no se apoya en su dinámica, sino en su potencia, que va creciendo y creciendo”.

Todos los temas fueron compuestos en guitarras acústicas, incluso los más enérgicos. “Es mucho más fácil componer buenas melodías cuando tienes la ocasión de escuchar lo que estás haciendo”, explica Rod.

Roddy añade por último: “Este disco es auténticamente populista. No tiene que ser necesariamente de esta o de aquella manera. Es, sencillamente, para todo el mundo. No es negativo, tampoco positivo, simplemente arroja las dudas que nos embargan, y este balance de todo y nada es lo que llevábamos tiempo intentando encontrar; creo que con este disco hemos llegado a ese punto en el que podemos ver esa línea divisoria y abarcarla”.

Xavier Valiño

CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON MALAHORA

ENTREVISTAS 2003

Malahora, la calle del viento

Malahora es un quinteto sevillano que recientemente ha editado su primer disco grande, Intro][vertido. Pop de corte clásico en las doces canciones que componen el LP y que supone la primera referencia del sello Lunar Discos.

Intro][vertidoes el título de vuestro reciente primer disco grande. ¿Contentos de cómo ha quedado?

-La grabación de un LP es uno de los eventos más importantes que pueden darse para una banda, y más si se trata del primer larga duración. Si la escala fuese: nada, poco, bastante y muy satisfechos, nos quedamos con el más alto: muy satisfechos. La primera parte del trabajo (hacerlo) y la segunda (sacarlo) acabaron, y ahora estamos enfrascados en la promoción y difusión que esperamos también pueden calificarse por lo menos como las anteriores.

Este disco poco tiene que ver con El desierto de las mil flores, un mini-CD que habíais editado en el sello Pussycats. La verdad es que dos años dan para evolucionar mucho.

– ¡Y tanto! No renegamos de El desierto de las mil flores, pero es obvio que comparado con Intro][vertido podrían estar grabados por dos grupos distintos. Pero no, somos casi los mismos, ya que entre uno y otro están la incorporación de Julio López a la banda y la influencia de grupos, músicos y concepciones musicales nuevas. Es curioso, pero entre los dos discos grabamos una maqueta de cinco temas con la que llegamos a pensar que habíamos definido nuestro estilo. ¡Nada más lejos de la realidad! Lo cierto es que mirando hacia atrás estamos satisfechos de donde estamos; mirando hacia delante y en términos culinarios, el suflé está aún en el horno.

Quizás ahora estéis más emparentados musicalmente con bandas como Niños Mutantes.

– El caso de Niños Mutantes es digno de mención. Llevan en esto mucho tiempo y con muy buenas maneras. Personalmente los sigo desde Mano-parque-paseo y creo que Sol de Invierno es un muy buen disco, y su evolución es siempre creciente. Tenemos cierta afinidad con ellos pero está claro que si de alguna manera encajamos juntos en un estilo, las formas son distintas.

Vuestro disco supone también el debut de un nuevo sello, Lunar Discos. ¿Cómo se interesaron por editaros el disco?

– Lunar Discos nace por y para la edición de Intro][vertido. La idea parte de José Luis Osuna, aunque estamos todos metidos en el ajo. Es a través de José Luis como contactamos con la persona clave en este asunto: Roberto del sello Astro, que nos ha ayudado mucho.

Es un obstáculo para la promoción del disco que sea un sello pequeño y de reciente creación.

– Cierto; carecemos de la presencia y los medios, pero creemos que el disco vale la pena y puede funcionar. Ganas no nos faltan y estamos dispuestos a dar toda la guerra que haga falta. Estamos dispuestos a llegar a nuestro límite; a partir de ahí, alguien tiene que creer en nosotros.

El disco cuenta con las colaboraciones de Tito Valdés y Paco Martínez (Australian Blonde) y Víctor Sánchez (Del Ayo); todo un lujo.

– El asunto de las colaboraciones es algo que nos gusta bastante, pues aporta mucho durante y después de la grabación y más con músicos de esta talla. A Víctor lo conocemos desde hace tiempo; es un tío cojonudo y muy buen músico (actual guitarra de la banda de José Ignacio García Lapido). Lo de Tito Valdés fue, lógicamente, a través de Paco Loco. Paco ha sido sin duda la colaboración más importante del disco: producción, grabación y colaboración instrumental, además de otros aspectos más metafísicos y psicológicos.

Y José Ignacio García Lapido os ha escrito el tema "Todo el tiempo que pasó". ¿Cómo surgió esta colaboración?

– En este caso fueron Andrés (guitarra) y José Luis los culpables. José trabajó como manager para José Ignacio García Lapido y Andrés lo conoce a través de Víctor Sánchez, así que no fue muy difícil tener la oportunidad de tirarle los tejos para que nos escribiese un tema. Aceptó y nos envió una maqueta del tema El resto ya lo conoces.

Participáis en el disco tributo a 091 editado por Criminal Discos, haciendo el tema "El hombre invisible". ¿Cómo surgió lo de participar en este disco? ¿Y la elección del tema?

– Según tengo entendido, Criminal se puso en contacto con José Ignacio y éste les propuso algunos grupos que podrían encajar en al disco, entre los que estaba Malahora -doble satisfacción: homenajeamos a 091 y el maestro cuenta con nosotros- . Respecto a la elección del tema, pensamos que siendo del primer disco nos daría mas juego a la hora de llevarlo a nuestro terreno; además era una buena oportunidad de -modestamente- rescatar uno de los mejores temas del primer disco de 091, que es el menos conocido.

Estáis en plena gira de presentación del nuevo disco. ¿Qué tal está siendo la respuesta del público? Vais a estar tocando por casi toda la península, ¿no?

– Bastante buena, ya que si bien la afluencia de público no es masiva, las criticas sí son positivas; a la gente le gustan los temas y la puesta en escena del grupo. Somos conscientes de que la afluencia de público es un tema complicado que depende en gran medida de la promoción local que se haga y la cantidad de gente que por nosotros mismos podamos mover.De momento hemos pasado por Córdoba, Granada, Sevilla, Murcia, Valencia, Burgos, Zaragoza, Jumilla e iremos a Madrid, Jaén y Manzanares. El asalto al norte de la península (léase de Barcelona a Galicia) está cociéndose.

Ya para terminar, planes de futuro.

– Pues mientras imaginamos cómo seria nuestro concierto en Benicassim, seguimos con la gira de conciertos y la promoción del disco hasta en los confines del reino. Para finales de invierno sacaremos un single con algún tema inédito no recogido en el disco. En fin, seguir sembrando.

Toño Crespo

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