BRÒGEAL: Tuesday Paper Club
BRÒGEAL: Tuesday Paper Club (PIAS)
Si ya de por sí no fuese suficiente la gran sorpresa que representa el debut de Brògeal, este quinteto escocés que viene funcionando desde 2022 y que habían ido dejando caer algunas canciones en singles y EPs hasta ahora, el deslumbramiento es aún mayor al saber que grabaron su disco en un antiguo edificio de procesamiento de pescado, con vistas a una hermosa bahía, al aire libre, impregnado por el sonido de las olas y lo que se movía a su alrededor.
Veinteañeros, sus dos principales compositores Daniel Harkins (guitarra, voz) y Aidan Callaghan (banjo, voz) se conocieron en el grupo de punk rock Shiva. Su pasión por el folk de bandas como The Dubliners los llevó a enriquecer su instrumentación con banjo, mandolina, buzuki, flauta y acordeón. Tal vez la huella más clara es la de bandas actuales como los irlandeses The Mary Wallopers, aunque suenan menos crudos, o Fontaines D.C., pero si vamos más atrás los dos referentes más evidentes serían Billy Bragg, clarísima en temas de claro atractivo universal como “Turn and Walk Away” o “Stuck Inside”, o The Pogues, evidente, por ejemplo, en el tema tradicional “One for the Ditch” o “Lonesome Boatman”, que bien podría haber estado en la banda sonora de Directos al infierno, editada en 1987.
Con el tema titular no es difícil imaginar a un público entregado en un festival a unos The Pogues resucitados, con el buzuki de Sam MacMillan sonando como una gaita verdaderamente contagiosa. Le sigue “Vicar Street Days”, que suena como si The Stone Roses se hubieran colgado al cuello unos banjos. “Lonesome Boatman”, con sus notas galopantes de flauta irlandesa, nos transporta a las agrestes regiones costeras escocesas -o irlandesas-.
Por otro lado, la banda también tiene otra vertiente aire entre pop y punk, que se muestra en “Friday on My Mind”, donde predominan las guitarras acústicas, en la deliciosamente picante y mordaz “Lady Madonna” o en “Racing Track”, donde suenan como una versión suave de los recordados Stiff Little Fingers. Los acordes menores y el acordeón dan color al potente jangle-pop rock de “Draw the Line”, en la que se vislumbra la huella de The Bluebells.
La banda se deja mecer asimismo por un sonido más íntimo y minimalista en canciones como “Scarlett Red” o “Apples and Leaves”. La igualmente reposada “Go Home Tae Yer Bed”, cantada parcialmente en gaélico, resuena como algo más intenso y personal, una conmovedora balada folk en la que Callaghan rinde homenaje a su difunto padre, redondeando un debut sinigual en este 2025.
