MATTHEW SWEET 2007

MATTHEW SWEET, la bestia alterada

Suelo distinguir entre dos tipos de discos que me gustan: por un lado, los que simplemente “están bien”, esos que resultan agradables de oír cuando estás en un bar o mientras haces otras cosas en casa. No es música difícil de encontrar hoy en día, con la gran cantidad de grupos de todos los pelajes que pululan en sellos de todo tipo. Lo realmente complicado es dar con el segundo tipo, esa clase de discos que te atrapan de una manera irremediable, que solamente se pueden escuchar poniendo los cinco sentidos y sin que nada ni nadie distraiga tu atención; esos que te acompañarán, aunque sea con intervalos, a lo largo de muchos años; esos que, tal como se están poniendo los precios en este mercado, realmente te devuelven con intereses el dinero invertido. Cuanto más tiempo llevas escuchando música, más difícil resulta que algo te enganche de verdad. No es fácil que algo te golpee con la intensidad de los primeros discos, los que te metieron un veneno en el cuerpo a prueba de antídotos. Quizá sea una sensación imposible de recuperar. Sin embargo, de vez en cuando se encuentra algo que te hace revivirla, aunque sólo sea como un reflejo de algunos falsees que te cegaron para toda la vida.

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THE BYRDS

The Byrds, después del final

 

 

 

¡Ay la Historia del Rock! Cualquiera se fía de ella, tan llena de verdades que todo el mundo da por hechas para no tener que pensar demasiado o investigar a fondo, como radicalmente reinventada para adaptarse al gusto actual. Que si el Elvis post mili era infumable, que si los discos de los Beach Boys tras “Pet Sounds” no había por donde cogerlos, que si de repente mola el heavy, que si aquel disco que nadie escuchó fue clave en el devenir de la música popular… Al final uno acaba construyéndose una “historia del rock”, así en minúscula, a su medida, a base de curiosidad y no pocas casualidades. Un servidor, hasta hace bien poco, exactamente hasta las reediciones en CD de hace cuatro o cinco años, tampoco se había preocupado por lo que le había pasado a los Byrds después de “Sweetheart of the Rodeo”, creyéndose a pies juntillas la versión oficial, la que aseguraba que se habían convertido en unos currantes a destajo del country rock sin pizca de genio. Como tantas otras veces la realidad era bien diferente, al menos para el que se acerque a tan denostados discos con el oído virgen y no espere otro “Younger Than Yesterday”.

 

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ULTRASONICA ARTÍCULOS 2007 MIST RICK TREFFERS EN CONCIERTO LIVE

 Rick Treffers (Mist) en concierto

 

(Sala Trapitos y Joyas, Santiago de Compostela, 11 de enero de 2007)

 

 

Le llaman dream pop, pero quieren decir cualquier cosa. Cualquier cosa indefinible que pueda ser considerada pop de armazón melódica y melancolía en vena. Pueden ser muchas cosas, sobre todo las vueltas que da la vida, que marcan, sí, pero el caso es que nuestro hombre en Ámsterdam, Rick Treffers, engancha a todo el que lo escucha gracias a sus canciones y, también, conquista a su audiencia con algo que no es muy habitual entre la prole del rock: sencillez y su honestidad.

 

En directo, Mist son un grupo de los que no conviene perderse, la suma de cinco componentes que aportan cada uno lo necesario a un proyecto vivo, tan vivo que ahora están regalando una canción cada mes en su web (www.mist-music.com, dentro del proyecto denominado Period), de ésas que se graban hoy y se ponen a disposición de sus seguidores al momento, gracias a la inmediatez de la red.

 

Pero bien porque no siempre se puede llevar a todo el grupo de gira, o ya sea porque también le gusta enfrentarse cara a cara con la gente, desnudo, Rick Treffers suele hacer conciertos en los salones de las casas de quienes estén interesados (Live In The Living las llama) o giras acústicas, tanto en Holanda como en el extranjero.

 

 

Así se presentó en Galicia en la segunda semana del mes de enero. Él mismo reconoció que quedó muy contento de los conciertos en Ourense, Vigo y Pontevedra. Sin embargo, en Compostela tuvo que enfrentarse a las adversidades. En primer lugar, a un local que organizaba el segundo concierto de su andadura y que andaba escaso de equipo. Tal vez por eso, Moncho, de Niño y Pistola, que abrió la noche en unos escasos 20  minutos, con una versión de The Kinks incluida (“Sunny Afternoon”), tuvo difícil hacerse oír con escaso volumen para un local grande, a pesar de contar con gente que tarareaba sus canciones.

 

Rick no las tenía todas consigo antes de empezar, pero quiso dar lo mejor, subiendo el volumen, obviando a quien no le hacía caso desde la barra y centrándose en aquellos que habían ido a verlo. Lo mejor fue comprobar lo bien que se defiende en las distancias cortas, hablando un perfecto castellano e introduciendo cada una de sus canciones con humor, presentándose como víctima de sus errores sentimentales y moviéndose entre el público como si estuviera en su hogar.

 

“We Should Have Been Stars”, en una versión muy distinta a la que le dio a conocer en España, “How To Drain The Swamp” o “Escape Lane” (que habla de los atascos en las autopistas holandesas de todos los días, por muy difícil que sea pensar en tal cosa, en un símil con las relaciones en conflicto) fueron cayendo junto a otras composiciones nuevas, que servirán para mantener un proyecto en el que hay mucho de lucha contra los elementos y pocas recompensas. Al acabar, Rick nos anunció que grabará próximamente un disco en holandés con un escritor de su país y preguntó también cómo le iría si grabase un disco en castellano. Se lo está pensando seriamente.

 

(Fotos: Josiño Ernie)


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RED BIRD RECORDS

Red Bird: ¿Quién dijo que los artistas eran importantes?

Seguro que no fue ni Phil Spector ni Shadow Morton, eso está claro. Los únicos que importaban eran ellos, los productores, y los compositores que les proporcionaban material de primera clase. Los músicos curraban como en una cadena de montaje de la General Motors y los cantantes… bueno, se dedicaban a cantar, sí, pero sólo lo que les ordenaban y de la manera que mejor le parecía al iluminado de turno. Si no, había cientos de chicas y chicos esperando en la puerta una llamada para subir al tren de la gloria… aunque sólo fuera durante tres minutos escasos.

 

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SPARKLEHORSE EN DIRECTO

Sparklehorse en concierto

(Sala Nasa, Santiago de Compostela, 26-11-2006)

Para muchos, todo lo que tenía que ver con este concierto sonaba un tanto extraño. La temprana hora, la sala, el día… Pero ya se sabe que Mark Linkous no es el tipo más afable del mundo: por algo entre sus amigos se encuentra Tom Waits y por algo vive recluido en un bosque al Norte de California como un ermitaño: las entrevistas hay que pasárselas por correo electrónico a su mánager, que se las lleva allí, le hace las preguntas, anota las respuestas y las pasa en su ordenador para hacérselas llegar posteriormente al periodista

Lo que pasa es que cuando se sabe que Sparklehorse inicia una gira que lo trae por estos lares con varios fechas, uno puede pensar que su predisposición es bien otra. Puede que así sea, pero no tuvimos la suerte de apreciar esa otra posible faceta de su personalidad en Compostela. La decepción no lo fue tanto por el grupo (eran buenos, sí, a pesar del batería demasiado gesticulante y de un pedal steel guitar que casi no tocó nada escondido entre las sombras), sino por la impresión algo errónea que se llevó Mark Linkous del sonido de la sala y que lo jodió todo.

Se supone que el sonido le entraba muy mal por el pinganillo que llevaba en la oreja, y ya desde el principio se le veía pedir que le subieran el volumen, decir claramente que no le funcionaba el micro, que había mucho ruido de fondo en los monitores, ajustar continuamente su guitarra, etc. Se le notaba a disgusto, y nos contagió a (casi) todos. En la cuarta canción se paró y dio la impresión que se marchaba. Continuó, sí, pero saltándose algunas de las canciones que tenía preparadas diciendo bien claramente que las saltaba. De las 16 que aparecían en el listado que tenía a sus pies durante el concierto, no llegó a interpretar ni una docena.

Cumplió porque la gente había pagado y suponemos que no quería líos, pero si es otro tipo aún más divo se larga y no queda más que aguantarse. Dio las gracias a los que allí estábamos por ser pacientes y no hizo nada más que cumplir y acabar cuanto antes, sin llegar a la hora de concierto.

Tampoco dio la impresión de que Sparklehorse sea uno de esos grupos que impactan en directo, pero nosotros lo vimos a medio gas. Y el sonido, aunque a él le pareciera lo contrario, no era malo. La Sala Nasa no es el lujo de la Capitol, pero lo que se escuchaba está claro que era bastante mejor de lo que él pensaba. 

Xavier Valiño
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