ULTRASONICA ARTÍCULOS 2006 JOHNNY CASH

ULTRASONICA ARTÍCULOS 2006 JOHNNY CASH

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ARTÍCULOS 2006


Johnny Cash, espíritu muy antiguo en un cuerpo muy joven

 

 

         En las Crónicas que editó el año pasado, Bob Dylan habla de un período en el tiempo, la década de los 50, en la que sintió que Norteamérica se transformaba para siempre, de forma definitiva, irremediable. Todos los personajes que describe, los ambientes que evoca, las memorias que recupera, indican en el fin de la Norteamérica que, con sobresaltos pero en línea recta, sin desvíos, había existido desde el final de su Guerra Civil.

 

El viaje hacia el Oeste alimentado por emigrantes de todas las nacionalidades, la euforia económica de las primeras décadas del siglo XX, la Gran Depresión que le siguió, la II Guerra Mundial y los años de optimismo que llegaron después son los que Dylan describe a Martin Scorsese en el documental No Direction Home, como representando el crepúsculo de la inocencia norteamericana.

 

Años y años de convulsiones y profundas transformaciones que, con todo, mantenían inalterable la esencia de una Norteamérica a la que no podíamos aún llamar mítica. ¿Cómo llamar mito a lo que estaba todavía profundamente presente, enraizado en la vivencia de aquellos que lo habían experimentado en primera mano, de aquellos que lo tenían cicatrizado en la piel y que lo habían preservado en cancionero hecho de las vivencias cotidianas, no relegado a lectura de biblioteca?

 

Dylan, en medio de las corrientes enfrentadas, el pasado estructurado en disolución y el futuro que se comenzaba a anunciar, deambulaba por el Greenwich Village de Nueva York y fabulaba con bibliotecas, biografías, artistas del folk y todas sus historias disponibles. Como recoge en sus Crónicas, el futuro no ejercía sobre él ninguna fascinación. Le interesaba el pasado, y de él extrajo la materia prima con la que construyó la primera de sus muchas máscaras.

 

         Johnny Cash puede haber sido también un hombre de máscaras pero fue, principalmente, alguien que llevo consigo todas sus contradicciones, con todos sus valores, de ese pasado a punto de disolverse. Fue alguien que atravesó sin ceder la barrera entre el ‘antes’ y el ‘después’. Un espíritu libre en conflicto, más rebelde por la incapacidad de aplacar sus demonios interiores que por convicción; un espíritu muy antiguo en un cuerpo demasiado joven, demasiado deseoso de ceder a la tentación.

 

En En la cuerda floja, la película sobre una parte de su vida realizada por James Mangold que recientemente se ha estrenado, el puente entre esos dos tiempos está claro. El ‘antes’ está marcado por la infancia en los campos de Arkansas, en los himnos gospel aprendidos con su madre, está en la familia Carter que lo acompaña desde joven a través de la radio de casa, como premonición del ‘anillo de fuego’ que lo uniría a June Carter.

 

 

El ‘después’ es aquella música demasiado agreste para ser country y demasiado adulta para ser rock’n’roll. Todo ello configura un mundo con un cuadro de referencias viejas de un siglo en descalabro y Johnny Cash atravesándolo cual personificación excesiva del conflicto latente. Love, God, Murder Amor, Dios, Muerte-, como reza el título de uno de sus más famosos recopilatorios. Rock’n’roll y redención, resumimos nosotros.

 

Cristo y Jesse James. Johnny Cash encarnó la vieja Norteamérica que Dylan veía desaparecer. Nacido en el seno de una familia de agricultores sobreviviendo al abrigo del new deal de Roosevelt -criado para apoyar a los supervivientes más necesitados de la Gran Depresión-, creció educado en el temor a la justicia de Dios y respetando una jerarquía de valores donde cosas como la honra, el trabajo y la dignidad aparecían en lugar preponderante.

 

Cantaba himnos gospel con su madre, aprendía a dar los primeros acordes con un vecino y tenía como compañía insustituible la radio que su padre había comprado para informarse de las crecidas del Mississipi. Años después, con todo, mientras cumplía el servicio militar en Alemania, período en el que compuso sus primeras canciones, no se deshizo de su inspiración de salmos bíblicos: “He matado a un hombre en Reno sólo por verlo morir”, es lo que dicen los primeros versos de “Folsom Prison Blues”, escrita tras ver un documental sobre la prisión que se convertiría para él en una imagen de marca.

 

Es la vieja Norteamérica construida con una mano sobre la Biblia  y la otra sobre el revólver: pecado y redención. Cristo y Jesse James. Johnny Cash partido por la mitad, un Johnny Cash que transporta la vieja América hacia la nueva que surge y que, por eso mismo, nunca se encontraría verdaderamente encuadrado en ella.

 

Inició su carrera en los estudios Sun de Memphis, los mismos en los que empezaron Elvis Presley o Jerry Lee Lewis. Abandonó el gospel ‘obligado’ por el productor Sam Phillips y, con los Tennessee Two -el bajista Marshall Grant y el guitarrista Luther Perkins-, creó un sonido áspero y agresivo que le debería garantizar un lugar en la historia como precursor del rock’n’roll.

 

Así lo dice la rudeza que empleaba en el country, así lo dicen las canciones grabadas con Elvis Presley, Jerry Lee Lewis o Roy Orbison, así lo dice la histeria de las fans adolescentes y los singles destacados en las listas de ventas. Cash, con todo, sería inmortalizado como el nombre más grande del country -la música antigua- y, sobre todo, como un artista por encima de distinciones de género musical. Así lo dictó el genio, un genio unánime, un genio controvertido e inquietante.

 

 

Lo vemos en el escenario: guitarra en diagonal, con el cuerpo erguido y el brazo apuntando al público, mientras con su mirada penetrante, viva y enigmática, desafiaba a todo los que lo observaban desde la platea. Kris Kristofferson diría a este respecto: “Era un terror divino, y se convirtió en el Padre de nuestro país”.

 

Lo escuchamos en disco: una voz granítica, aparentemente poco dotada, aunque inmediatamente reconocible y con una expresión inimitable. “No sé de dónde venían esas voces de Dios, no sé quién las sustituirá”, suspiró Nick Cave a la revista Mojo, comentando su muerte el 12 de septiembre de 2003. Su renacimiento al final de su carrera en las manos del productor Rick Rubin, etapa en la que le escuchamos robar para sí canciones como “Personal Jesus” de Depeche Mode, “One” de U2 o “Hurt” de Nine Inch Nails, sólo amplifica el suspiro.

 

Acompañamos la biografía: el hombre movido a anfetaminas desde su primera actuación y que, décadas después de deshacerse del hábito que casi le cuesta la vida y la carrera, decía sentir falta de energía, del vértigo que la droga le daba a su música. El ‘Hombre de Negro’ que, en la canción que le inmortalizó el apodo, cantaba: “Voy de negro por los pobres y los maltratados que viven en el lado hambriento de la ciudad”. “¿Por qué de negro? ¿Vas a algún funeral?”, le preguntan varias veces en la película En la cuerda floja. Respuesta invariable: “Tal vez, tal vez”.

 

El cantante respetado por los conservadores que cuenta como discos más vendidos dos actuaciones en directo en prisiones de alta seguridad (Live At Folsom Prison y Live At St. Quentin) y el músico de una generación anterior que, por su mismo calado moral, es adoptado por la joven contra-cultura americana como uno de los suyos.

 

La rebeldía de los discos en directo, la empatía generada con los prisioneros y las provocaciones a la autoridad en lo alto de un escenario así lo atestiguan. Cantó a la fe de una forma tan convencida como encarnó el crimen, y fue un hombre tan deseoso de la redención como consciente de la imposibilidad de ceder a la tentación: “Walk The Line”, una de sus canciones más famosas, es la confesión de eso mismo.

 

Y, por fin -que es una forma de volver al inicio-, el clasicista revolucionario, héroe no declarado del rock’n’roll, dictó el destino que tendría que seguir inevitablemente, para que todo tenga sentido, a la familia más importante e impoluta de la música country, la Carter Family. En la cuerda floja es la historia de amor de Johnny Cash y June Carter, con la vida de Cash, sus convulsiones y contradicciones como plano de fondo revelador.

 

James Mangold, el realizador de En la cuerda floja reconoció recientemente haberse centrado en un período específico de la vida de Cash, desde la infancia hasta sus primeros tres lustros de carrera, para “representar una imagen de él que, en cierta forma, fue apagada”. Viendo el film sabemos que no sólo fue por eso. En la cuerda floja es, primero, una historia de amor y, sólo después, la de una carrera.

 

 

 

El hecho es que entre la entrada en los estudios Sun, en 1955, y el concierto grabado en la prisión de Folsom, en 1968, Johnny Cash se asentó en el universo de la música popular como uno de sus máximos símbolos. A pesar de que el renacimiento en la década de los 90 fue la confirmación definitiva de que nos encontrábamos ante un genio mayor, sólo lo que grabó en aquellos años le habría asegurado la inmortalidad.

 

En ellos, y en la película que ahora se estrena, encontramos todo aquello que componte la cosmología cashiana: la infancia pasada entre la radio y el libro de cánticos de su madre, las marcas dejadas por un padre severo y alcohólico y, principalmente, la muerte de su hermano pequeño, culpa cristiana que, como señala el film, nunca más lo abandonará. La perseverancia en continuar una carrera musical cuando todos los caminos, de las puertas de los estudios a la oposición de su primera mujer, parecían cerrados.

 

Éste es el hombre que, al entrar en una sala de grabación, tres días después de la muerte de June Carter, exclamó: “No desisto, no creo en desistir”. Los excesos de una vida en los primeros pasos del rock’n’roll, pasada en largas giras por los Estados Unidos en pequeños coches y mantenida a base de dosis industriales de anfetaminas y cerveza. La prisión y la drogodependencia. El amor obsesivo por June Carter, que sobrepasa los convencionalismos, que superó el espacio y el tiempo y que, al fin, acaba por ser su salvación.

 

En a cuerda floja es la historia del camino al éxito de una de las voces más singulares de la música norteamericana, de la turbulencia que la creó y, por fin, de su redención y matrimonio con June Carter. En 1968, cuando atraviesa las puertas de la prisión de Folsom, es ya el ‘Hombre de Negro’, donde conviven lo sagrado más profundo y el profano más visceral, el músico que revolucionó la música country y vivió intensamente los escenarios, la música, la cerveza, la droga y los desacatos con los pioneros del rock’n’roll. Es el héroe de los fuera de la ley y una voz respetada por los puritanos. Es la Biblia y Jesse James con una guitarra colgada del cuello: el espíritu de la vieja Norteamérica perpetuándose de la mejor manera posible.

 

Xavier Valiño

ARTÍCULOS 2005 SER CRITICO DE ROCK

ARTÍCULOS 2005 SER CRITICO DE ROCK

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ARTÍCULOS 2005


Ser crítico de rock

 

Últimamente he notado una nueva arruga en el paisaje: parece que hay una nueva generación de chicos, cada uno más joven que el anterior, que viven, respiran y sueñan con un sólo deseo: “¡Quiero ser un crítico de rock cuando crezca!”

 

Aunque suene condescendiente, quiero que se sepa que yo una vez fui como ellos; la única diferencia era que, cuando tenía esas aspiraciones, el campo estaba relativamente desocupado: no costaba nada entrar sin llamar la atención y comenzar la masacre. En cambio, ahora el campo está tan cubierto que la última cosa que alguien debería considerar es entrar en este fraude organizado. En primer lugar, no se paga bien y no lleva a ningún lado en particular, por lo que no importa cuán famoso seas en esto, ya que antes o después tienes que decidir qué vas a hacer con tu vida. En segundo lugar, es básicamente un fraude, y no uno particularmente glorioso.

 

Para empezar, es casi seguro que no vas a tener sexo. Puede que los críticos de rock hayan tenido groupies de algún tipo, pero la mayoría fueron los aspirantes a críticos de rock más jóvenes de un sexo o del otro, así que parece que tiene más que ver con la edad que con la actividad.

 

Tampoco te vas a hacer rico: la revista que más paga de la prensa dedicada al rock no da ni para la cena en tu restaurante favorito; una parte paga menos, y la mayoría, nada. Por lo que nunca vas a poder ganarte la vida con esto. Tampoco se te va acercar nadie por la calle y te va a decir “Oye, ¡te reconozco! ¡Tú eres Jon Landau! Cabrón, la última crítica estuvo increíble”. En realidad, mucha gente te va a odiar y va a pensar que eres un gilipollas pomposo sólo por expresar tus opiniones, y te lo van a decir en la cara.

 

A pesar de eso, en el otro lado están los beneficios, que están bien si no quedas atrapados por ellos. La primera cosa grande es que si permaneces en esto el tiempo suficiente, vas a empezar a recibir discos gratis por correo y, si perseveras más aún, puedes terminar en las listas promocionales de todas las compañías del país, lo que no sólo te va ahorrar mucho dinero y te va asegurar el escuchar prácticamente cualquier cosa que quieras, sino que te va ayudar a pagar el alquiler, vendiendo los discos que están empezando a ocupar tu baño en las tiendas de discos usados, variando el precio entre 50 céntimos y tres euros cada uno.

 

Además, en Navidad no necesitas comprarle regalos a nadie si no quieres: sólo dale a tu madre el nuevo disco de Barbra Streisand que Sony te mandó porque Barbra está tratando de ponerse al día; a tu hermana mayor dale una de las tres copias del nuevo de Sinead O’Connor que trajo el correo; a tu hermana pequeña ese disco de Hanson que nunca abriste porque eres demasiado alternativo… Al final, eso te deja con el dinero suficiente ahorrado para estar borracho de buen whisky todas las fiestas de este año.

 

Otro beneficio adicional que tarde o temprano aumentará si continúas golpeando con críticas rimbombantes, es que serás invitado a fiestas de prensa que se hacen cuando llegan los grandes artistas a la ciudad. Eso te ayuda a vivir en las ciudades grandes, porque hay más cosas que pasan ahí. De hecho, yo conozco a gente que se ha, literalmente, salvado de morir de hambre durante meses comiendo en distintas presentaciones ofrecidas por los medios (sé de gente que se ha montado una carrera sólo por ir a ese tipo de eventos, pero ésa es una historia diferente).

 

La comida va desde la intragable a la magnífica, a no ser que sea para un folkie con vaqueros y la compañía esté tratando de estar a tono sirviendo mierda orgánica inapropiada para las entrañas de un cerdo. Y, si estás en un caso extremo, igual puedes contentarte con asaltar el banquete. Y, aunque todavía vivas en tu casa, o no hayas tenido ningún problema últimamente con alejar el peligro, puedes emborracharte gratis a menudo y eso siempre es muy agradable, incluso si tienes que soportar seguido todo tipo de basura sólo por unos pocos vasos de ginebra.

 

Obviamente, de alguna manera te estás prostituyendo, pero ellos están haciendo lo mismo. ¿Qué son la mayoría de los negocios modernos, relaciones sociales o sexuales sino un proceso de explotación simbiótica? No importa dónde estés, es siempre la misma mierda, por lo que deberías relajarte y pasarlo bien mientras puedas.

 

El próximo gran paso después de las fiestas de prensa es que vas a empezar a recibir invitaciones a recitales, eventos y convenciones de las discográficas en ciudades lejanas. ¡Vacaciones gratis! Los sellos te van a pagar el avión, te van a poner en un hotel con servicio de habitación y te van a alimentar y emborrachar como locos mientras dure tu estadía, todo porque ellos quieren que escribas algo sobre su nuevo artista. Aquí es donde las cosas se empiezan a poner mejor y con menos esfuerzo, porque una vez que hayas publicado lo suficiente como para que ellos estén dispuestos a desembolsar unos cuantos billetitos para que escribas una historia sobre alguien bajo su alero, tú puedes más o menos elegir sobre quién quieres escribir. Bueno, no totalmente, pero todos llegan al nivel en que quieren estar, y los encuentras. Si eres un fanático del heavy metal con las orejas en llamas, ellos te llamarán un día ofreciéndote llevarte a Chicago o Nueva York a ver, oh, tal vez, a los Stooges reunidos. O, por lo menos, a Jukin’ Bone, quienes quiera que sean.

 

El beneficio final (y para algunos, el mayor) es que durante la mayoría de estas fases y mientras el tiempo transcurre, puedes codearte con las estrellas a un nivel casual en aumento: en el backstage en los recitales, en los camerinos tomando su vino, casualmente guiñándoles un ojo a los famosos, los talentosos y los bellos. La mayoría son igual de imbéciles que el resto del mundo, y probablemente no vas a llegar a conocer a muchas superestrellas porque las discográficas no necesitan publicidad para ellos, pero sí vas a hacerte amigo de muchas Estrellas del Futuro. O por lo menos, desconocidas.

 

Ése es el lado positivo. Te lo mostré como es, y si lo quieres, es tuyo, porque después de varios años en esta mafia finalmente decidí que voy a bajar la guardia y le voy a contar a todo el mundo cómo entrar. Podría sacar mucho dinero de esto si quisiera -algunos hemos hablado durante años de inventar la famosa Escuela de Críticos de Rock- pero… ¡a la mierda! Soy demasiado vago para tomarme el tiempo de armar una cosa como ésa y, por otra parte, ya es hora que todos se enteren de los Verdaderos Hechos de la Crítica del Rock ‘n’ Roll. Escuchen bien, y decidan por sí mismos si quieren preocuparse por ello.

 

La primera cosa a entender y llevar en la cabeza todo el tiempo es que esto es sólo una gran triquiñuela desde el mismo comienzo; lo que quiero decir es que sólo se trata de imponerle tus gustos a los demás de una forma explotadora, como predicador fanático. La mayoría de la gente empieza escribiendo críticas porque quieren que a la gente le gusten las mismas cosas que a ellos, y no hay nada de malo con eso, es un impulso muy honesto. Yo pertenecí a todo tipo de sectas todo cuando era más joven, por lo que es algo que ya tenía en la sangre, natural. Pero no te preocupes. Todo lo que tienes que hacer es continuar intentándolo y, tarde o temprano, la gente te va a poner en un brete diciendo cosas como “¿Dentro de tu perspectiva estética general, donde entran los Kinks?”

 

Bueno, en realidad no te van a preguntar esas chorradas, pero vas a estar bastante cerca si llegas a los círculos correctos (o incorrectos, dependiendo del caso). Porque el viejo dicho es cierto: la mayoría de los críticos de rock son unos creídos resabidos. Quizá la mayoría de los críticos son creídos resabidos, pero los críticos de rock lo son especialmente porque están trabajando en un territorio donde no hay absolutamente ningún estándar reconocido o acordado por autoridad. Y tampoco debería haber.

 

Cualquier cosa vale, así que fíngelos cada vez que puedas. Total, el rock’n’roll es, básicamente, un montón de basura, es ruido que está aquí hoy y mañana se va; entonces, la única cosa que puede hacerte tropezar es que acabes dándote cuenta que si la música es tan trivial, ¿puedes imaginarte lo superfluo que es lo que tú haces?

 

Ésta es una buena actitud desde la cual operar, porque permite mantener el factor rimbombante a raya. La mitad de los críticos de rock de este país, no, mejor dicho, el 90% de los críticos de rock en el mundo tienen una gran teoría que quieren imponerse entre ellos y a los demás, la cual, insisten, que explica todo en la historia musical y junta los cabos sueltos. Cada uno de ellos tiene una teoría y todas ellas son pura mierda, pero te haría bien tener una como parte de tu equipaje si quieres aprobar.

 

Prueba éstas: Todas las culturas de rock se plagian unas a otras. Es inherente a su naturaleza. Quizá, si al final el rock es puro plagio, entonces los copiones más extremos, los imitadores de los genios primarios… ¡son más grandes y más válidos que esos genios! Sólo piensa en esto: ¡Los Rolling Stones son mejores que Chuck Berry! ¡Los Shadows Of Night eran mejores que los Yardbirds! El primer álbum de P.F. Sloan era una obra maestra, muchísimo mejor que Blonde On Blonde. (Conozco a un prominente crítico de rock que de verdad cree eso; es un verdadero reaccionario, ¡pero la mayoría lo son!)

 

Bastante suntuoso, ¿no? Bueno, da la casualidad que ésa es una de mis teorías básicas, aunque yo, en realidad, no creo en lo que puse ahí (lo cual no hace la más mínima diferencia), y puedes apropiártela si quieres para modificarla o mutarla tu antojo. O puedes inventar tu propia teoría de mierda. Igual es bueno tener esas discusiones nocturnas furiosas que no llevan a ningún lado. Mira, todo el asunto es una gran pérdida de tiempo, pero los accesorios son divertidos y, por lo demás, a todos nos ha gustado siempre hacer gilipolleces.

 

De verdad puedes impresionar a gente que quieras cargarte diciendo cosas como “John Stewart Mill no podía escribir rock’n’roll, pero Dylan debería haber escrito un ‘Ensayo sobre Comprensión Humana’. ¡Sólo él podía haberlo llamado Like a Rolling Stone! De hecho, una vez alguien me dijo eso, a mí, a toda la gente que vivía con nosotros y a todos con quienes hablaba por teléfono durante un mes. Sólo imagina decirle eso a una chica hermosa. ¡Se va a volver loca! ¡Va a pensar que eres un genio! Es eso o que piensen que eres un capullo resabido. Pero en este negocio, como en cualquier otro, ganas y pierdes un poco. Persevera, chico.

 

¿Dónde estábamos? Ah sí, también deberías saber que la mayoría de tus colegas son algunos de los mayores neuróticos del país, por lo que deberías acostumbrarte ahora mismo al hecho que te van a escribir cartas incendiarias de cinco a diez páginas en espacio simple injuriándote por haber tratado poco amablemente a una banda que ellos probaron que son los nuevos Stones. Es todo muy incestuoso, como un gran club demencial lleno de gente que, probablemente, fue el niño raro de la clase, con el acné y las gafas gruesas, muy introvertido, y que se quedaba en casa todas las noches durante la universidad escuchando sus discos mientras todos los otros se iban de parranda y se acostaban al amanecer. 

 

Mala suerte: la genialidad es dolor. O estrellas del pop frustradas, todos los críticos de rock lo son, deberías verlos cantándose a sí mismos cuando nadie los ve. ¡Y qué siúticos se ponen! ¿Melodramáticos? ¡Uf! De hecho, algunos van tan lejos como para invertir sus ahorros de toda la vida en guardarropas de estrellas del rock a la moda, y algunos son tan monomaníacos como para ir más lejos que eso y formar su propia banda. Y puedes descansar tranquilo teniendo por seguro que todos escriben canciones y fantasean constantemente, de día y de noche, con grandes contratos, poniendo a los pequeños sellos como última opción.

 

Hablando de invertir tus ahorros, otra buena manera de hacer que toda la gente del barrio se entere de que eres un crítico de rock es salir y gastar mucho dinero comprando discos viejos en la sección de ofertas. Tienen esos vertederos de ofertas en casi todos las tiendas de segunda mano o hipermercados, llenos de porquerías del año pasado y cosas más antiguas con precios de todo tipo. Si visitas esos antros regularmente, pronto vas a empezar a construir una Colección Definitiva de Discos de Rock’n’Roll, lo cual es un deber para cualquiera que quiera tomarse esta vida realmente en serio. El objetivo es simple: debes tenerlo TODO, no importa cuán viejo o malo sea, porque todo entra en el gran baluarte del Rock. Así que sal ya y entrega todo tu dinero, es una buena inversión. Vas a llenar tu casa de memeces, pero qué importa: ¿cuánta gente que tú conozcas tienen el disco de Battered Ornaments? Bueno, no saben lo que se están perdiendo.

 

Conozco a un crítico de rock que sacó todo su dinero y condujo durante varios días, parando en todas las tiendas y secciones de oferta de las poblaciones que conocía en el camino. Ése era el propósito del viaje: visitar las cubetas de discos en oferta. Ahora, este tipo está obviamente loco y fuera de sí, pero puedes ver adónde te lleva este negocio si tienes suerte y te esfuerzas: a callejones sin salida.

 

Hablando de este mismo lunático, me acuerdo de otra cosa que es esencial tener si quieres ser un crítico de rock pasado de rosca. Tienes que encontrar una banda en algún lugar que tenga hasta dos o tres álbumes, quizá, y que hasta sean medianamente buenos, pero la cosa importante es que mientras más antiguos mejor, tiene que ser algo que absolutamente nadie en el mundo conoce o le interese, excepto a ti y a dos personas más (el manager del grupo y la madre de uno de los miembros).

 

Lo que debes hacer es hablar de un montón sobre estos oscuros desconocidos y de su disco (o discos) como si fueran la cosa más candente de la historia de la música. Tienes que armar la cosa de manera que se vean realmente grandes, ellos son tus hijos, sólo tú puedes percibir su grandeza genuina, por lo que tienes que ir contándole a todo el mundo que ellos son mejores que los Rolling Stones, que avergonzarían a los Beatles, que ellos son la fuerza musical más profunda y significativa del mundo. Y, algún día, su grandeza será reconocida y tú vas a ser revindicado como una persona que podía ver más allá de su tiempo.

 

Algunas veces esta treta puede resultar de verdad, siempre que elijas a unos Captain Beefheart o Velvet Underground mucho antes que se hagan famosos, aunque ellos no son realmente elegibles porque tu banda tiene que ser tan oscura que puedan sacar todo tipo de discos y nadie les preste atención, sólo tú, y estarían pudriéndose por ahí sino fuese por tu devotos esfuerzos.

 

El Lunático (de los párrafos anteriores) tiene una joyita en relación a este tema, en realidad son dos: de lo único que habla es de Amon Duul II, y de Bang y Budgie. ¿Haz escuchado a alguno de ellos? Eso es lo que pensé. Y probablemente nunca los escuches si él no está cerca de ti molestándote hablando sobre ellos. Amon Duul II fueron una banda psicodélica experimental avant-garde free jazz electrónica con sintetizadores space-rock de Alemania. Sacaron discos allá; hasta hay dos grupos con el mismo nombre, Amon Duul I y Amon Duul II, pero casi nadie ha escuchado nada de ellos. ¡Aunque estoy seguro que un montón de gente los va a escuchar si Lunático continúa con su campaña personal en pro de ellos! En realidad, son bastante buenos, pero eso no tiene que ver con el asunto.

 

Y Bang y Budgie, sus otras dos monomanías mascota, son dos bandas que imitaban a Black Sabbath, una de Florida y otra de Inglaterra, una bastante buena y la otra más o menos.  Pues él y otro crítico se mandan largas cartas insultándose entre ellos, de ida y de vuelta, diciéndose mutuamente lo imbéciles que son, porque a uno no le gusta Budgie o algo así. ¿Captaste la idea?

 

Yo convertí a Lunático a Can, la banda psicodélica alemana que tiene un montón de canciones improvisación de 17 minutos. Él escuchó una vez un trozo de uno de sus discos y me dijo: “¿No crees que Can son mejores que los Stooges?” ¿Ves a qué me refiero? Cuando todo lo que ha hecho en la semana ha sido decir cosas como “¿No crees que Amon Duul II son el mejor grupo de la historia?” y “¿No crees que Dance of the Lemmings (uno de sus álbumes, que contiene títulos como “Dehypnotized Toothpaste” -“Pasta de dientes deshipnotizada”-, “Landing in a Ditch” -“Aterrizando en una zanja”- y “A Short Stop at the Transylvanian Brain Surgery” -“Una parada corta en la cirugía de cerebro de Transilvania”-) es el mejor disco de todos los tiempos?”, y yo sigo diciendo que no, él no acepta eso como respuesta. ¡Está claro que es un hombre con un Plan! Un cruzado al servicio de un Genio Descuidado.

 

Entonces, descubres la clave: perseverancia. Conviértete en un plasta total, y la gente te va a empezar a tomar en serio. O por lo menos van a dejar de mirarte como si no estuvieses ahí. Y si él quiere continuar este oscuro viaje en montaña rusa, hay billones de bandas alemanas más: por ejemplo, Guru Guru o Floh de Colgne. Estas bandas califican como dos de las mejores elecciones en el área de Obras Maestras Antiguas de la Historia; en realidad, de verdad lo son, porque los discos de las dos bandas se consiguen de importación y ¡no puedes ni siquiera encontrar un single de Floh de Colgne o Guru Guru sin tener que pedirlo a Alemania! Así que nadie sabe como suenan y tienen que escuchar a Lunático. Entonces, como puedes ver, así es como Lunático consigue meterse en un tema muy candente, pero las oportunidades como ésas llegan solo una vez en la vida.

 

Eso cubre más o menos los requisitos. ¿Te gusta lo que ves? ¿Quieres darle una oportunidad? Bueno, entonces prepárate, porque los buenos tiempos están a la vuelta de la esquina. La única cosa que queda por mencionar antes de que te embarques en tu carrera como crítico de rock es que el talento no tiene absolutamente nada que ver con el asunto, por lo que no te preocupes si no sabes escribir. Ni siquiera te preocupes si no puedes armar una simple frase. Tampoco si firmas con una X. Cualquiera puede hacer esta mierda; todo lo que requiere es un alto nivel de inconsciencia (y tu acabas de terminar de leer una sesión de expansión de la inconsciencia) y cierta habilidad para dejar caer tus paridas. 

 

Además, las imbecilidades ya vienen listas, ni siquiera tienes que pensarlas; todo lo que tienes que hacer es tener a mano un procesador de textos. Igual, todas las palabras y frases que necesites ya fueron escritas, están en ediciones amarillentas de las revistas que se te ocurran, por lo que sólo siéntate a leer y releer las malditas críticas todo el día, y bastante pronto vas a memorizar párrafos enteros de críticas de viejos discos, lo cual no sólo es algo excelente para impresionar a la gente en fiestas y a chicas a las que estás tratando de interesar con tu erudición, sino que también te permite plagiarlas.

 

Y no te preocupes por ser atrapado, porque nadie en el negocio tiene memoria, y por lo demás son todos plagiadores y todas las críticas parecen ser la misma cosa. Yo las aprendí a escribir de la revista X, que es la misma cosa que la Y o la Z, la misma cosa en todos lados. Sólo revuelve y arréglalo de vez en cuando. Saca una línea y pégala a la otra; y si te cansas de la forma en que eres crítico de rock, acuérdate de William Burroughs y sus métodos de recorte, y piensa en lo que es ser alguien con ganas por epatar. Yo hago eso todo el tiempo.

 

Ya, ahora es tiempo de que escribas TU PRIMERA CRÍTICA ORIGINAL de un disco. Es fácil, todo lo que tienes que hacer es escoger. Primero, elige el título del disco:

a. Naranjas en el Exilio

b. Blues Afuerinos & Deudas Enormes

c. La Fiesta Bailable de la Cítara Cajún

d. Niños Hambrientos de Babilonia

e. Cómete el Helado

 

(¿Lo captas? La próxima parte es tan fácil como la otra. Sólo completa los espacios en blanco). Ésta es la última entrega de___________

a. Dan Harmónica y su Zona Roja

b. La Silla Armada Para Buses

c. Patos en Invierno

d. Los Cuatro Tipos Gordos

e. Arturo de Córdoba

 

Se trata de _____________________________________

a. Una clara consolidación de su movida artística que fue por primera vez planteada en forma de tentativa en su anterior álbum.

b. Una verdadera desilusión después de la obra maestra que fue el álbum y single anteriores que nos ayudaron a pasar el verano y nos mantuvieron calentitos en el otoño.

c. Importante sólo en cuanto a que delinea los contornos del actual malestar para los futuros historiadores del rock, si es que con la contaminación que existe ahora éstos llegan a existir.

d. Definitivamente el disco del año.

e. Un montón de mierda.

 

(¿Cómo vas hasta el momento? ¡Mira qué fácil es! ¡Continuemos! Elige una de las siguientes para la próxima frase).

a. Con relación a este disco, ha llegado el tiempo por fin de hablar  sobre las responsabilidades, si es que existen, que cualquier artista que esté haciendo rock’n’roll le debe a su público, y específicamente esas responsabilidades que surgen de la situación política en la que nosotros, todos, y por fuerza el rock’n’roll, nos vemos empujados a asumir por el hecho de vivir aquí hoy.

b. En realidad no pienso que estos tipos/este gallo/la mina en cuestión/el perro cantante pueda defender el hecho de sacar música que ha probado ser pésima, y en continuo crecimiento, soltando muletillas rancias como “expresión personal”, “experimentación”, “una nueva libertad artística”, o cualquier excusa pobre como ésa.

c. Es tanta la emoción que me embarga porque este álbum haya finalmente salido, y que finalmente lo tenga en mis manos, que tiemblo entero mirando el impresionantemente bello dibujo de M.C. Escher en la portada con las increíbles canciones que encierra y que ahora vienen ondeando por el aire desde el viejo tocadiscos, que en realidad no sé si voy a eyacular o ponerme a llorar.

d. Es tan jodidamente aburrido tener que abrir todas estas mierdas todos los días; gastas tu tiempo, te rompes las uñas, la mitad de las veces es el mismo disco que llegó ayer, que ya casi no puedo esforzarme. Una vez  los saco del sobre y rompo el envoltorio, terminan apilados en distintos lugares por toda la casa, hasta que son movidos a un rincón por los gilipollas de mis amigos, y después de eso casi ya ni soporto pararme e ir a poner las malditas cosas en el tocadiscos. Me gustaría que se rompieran para no tener que escucharlos nunca más (¡Que buena ésta, tiene más de una frase!) Bueno, la cosa es que pongo esta mierda igual que todos los demás a excepción de los que nunca me llegan. En este momento lo estoy escuchando y, ¿adivinan qué? Estaba en lo correcto. ¡Es una bosta!

e. No me acuerdo cómo llegué hasta acá, de quién es esta casa o de dónde salió este ordenador, pero en todo caso este nuevo disco fue hecho por la mejor banda de rock’n’roll del mundo entero / por el baladista más talentoso y sensible de su generación al cual muchos de nosotros estamos llamando el Nuevo Dylan / por la cantante más dulce de este lado del río que ha salvado mi vida nuevamente tal como todos los otros discos lo hicieron, por lo que no me importa donde estoy, si me robaron anoche, si asaltan este lugar o si se acaba el mundo porque el mensaje cósmico de verdad y unidad que la música me está trayendo me ha hecho sentir completo por primera vez desde sabe Dios cuándo.

 

(Bueno, eso no fue nada difícil, ¿o sí? ¡Ya está escrito un párrafo entero! Pero no podemos parar: lo más divertido está por llegar).

 

La primera canción del disco ____________ (elige una)

a. “Cielo Catalina”

b. “Rayos de muerte en tus ojos”

c. “Quisiera ser un Clavo Oxidado”

d. “La dama de Whitewater”

e. “Nixon come”

 

(Elige nuevamente) _____________________________

a. Es una hiperventilada marcha de apertura con un alto espíritu.

b. Empieza el asunto con una energía extremadamente alta.

c. Marca la pauta y el tono del disco de manera atmosférica.

d. No ganará ningún Grammy este año.

e. Me recuerda a mi abuela vomitando el jerez que se tomó esa noche que comimos pescado que se había echado a perder cuando  yo tenía tres años.

 

La primera cosa que llama tu atención es ______________
(elige una)

a. Ese solo de guitarra vicioso y flagelante.

b. Las líneas de bajo, profundas y vibrantes.

c. La manera en que se integra esa voz dulce, sensible, casi dolorosamente frágil a los acordes españoles de esas cuatro guitarras Gibson.

e. Que los platillos no entran a tiempo.

e. Que la mezcla es un fracaso y este disco tiene, probablemente, la peor producción de todo el año.

 

El impacto total de lo que está pasando en la grabación no te va a llegar a la primera, pero si sigues escuchándola un par de veces al día durante una semana o dos, especialmente con auriculares, finalmente, como un azote, se te revelará que______

a. Estabas malgastando tu tiempo.

b. Estás escudando a una obra maestra del rock que trasciende el ‘rock’ como lo hemos conocido, y que lo más probable es que la mayoría de la gente no reconozca su grandeza hasta por lo menos diez años después.

c. Los instrumentos están desafinados.

d. Deberías haber comprado uno de The Band en su lugar.

e. Te quedaste sordo de un oído.

 

La segunda canción es__________________________ (elige una)

a. Un buen cambio de ritmo.

b. Más del mismo rollo.

c. Definitivamente estimulante.

d. Interesante, por lo menos.

e. Insultante para el oído humano (a mi perro tampoco le gustó).

 

por el hecho de que_____________________________

a. Fue producida por el primo de Nueva Jersey de Phil Spector.

b. Sólo dura dos segundos.

c. Las letras dicen más, y de manera más concisa, sobre lo que le hemos hecho a nuestro medio ambiente que cualquier otra cosa escrita en la década pasada.

d. Bobby Keyes, Jim Price y Boots Randolph se montan una jam como en los viejos tiempos.

e. Me pegué un trago y lo hizo sonar tanto mejor.

 

A pesar de eso, siento que el verdadero significado de estas letras, un tanto densas y mutantes, sólo puede ser aprehendido a través de _____________________

a. La compra de un audífono para sordos.

b. La lectura de los textos que vienen con el disco.

c. Retroceder y escuchar “Menphis Blues Again”, volver a escuchar esto ¡y ver si no vuela través de la puerta!

d. Un curso de alemán.

e. Tirar a la basura esa chorrada y salir a tomarse una cerveza a un lugar donde probablemente estén pinchando algo bueno.

 

(Ya es hora del párrafo tres ¡Enhorabuena! Ya casi llegas).

Este disco ha inspirado tal_________________________

a. Cantidad de sentimientos ambivalentes

b. Adoración incontrolable

c. Desprecio y veneno

d. Indiferencia

e. Sed en mí

 

que__________________________________________

a. No puedo lograr describir el resto de las canciones. Igual, las críticas canción por canción son una lata, y el disco cuesta lo justo en las tiendas correctas, por lo que sal, cómpralo y descubre por ti mismo si te gusta o no. ¿Quién soy yo, quién es cualquier crítico o cualquier ser conciente en este planeta, para decirte cómo suena un disco? Sólo tus oídos pueden escucharlo como tus oídos lo oirían. ¿Estoy en lo correcto, o no? Por supuesto que lo estoy. Sólo sé que voy a seguir escuchando este disco hasta que me muera de cáncer.

b. Voy a salir y voy a lanzar esta ofensa a mis ojos al incinerador apenas termine de escribir este vómito.

c. No puedo olvidar la magnífica oportunidad que me han dado aquí en X para compartir este disco tan especial, y mis más profundos sentimientos al respecto con ustedes, que si no lo saben, son personas muy especiales a quien amo muchísimo a pesar de que no nos hayamos visto nunca, no sepa sus nombres, y que estoy absolutamente seguro de que no me importaría si parecen cerdos.

d. Rompería este disco en la cabeza del próximo loco que se crea Jesús o un jodido Hare Krishna que vea en la calle, ¡sólo por la emoción de hacerlo!

e. Que me voy a dormir y me voy a despertar al día siguiente con la capacidad de apreciar esta expresión poética con oídos frescos.

 

Entonces antes de firmar al final de la página e ir a buscar el cheque que los tipos que manejan este pasquín no me van a pagar, quisiera dejarles este pensamiento:_________________

a. Hoy es el primer día del resto de sus vidas.

b. Somos muchos más aquí que pensamos que la vida es una broma.

c. Los indígenas perdieron su tierra por usted y por mí.

d. El rock’n’roll está muerto. Larga vida al rock’n’roll.

e. Ya que los capullos que son los suficientemente estúpidos como para imprimir este desvarío no me pagan nada, ¿por qué no lo haces tú? Yo probablemente te he hecho interesarte por un montón de discos buenos durante años, ¿y qué saco de eso? ¡Nada, sólo una pena enorme! ¡Un montón de malos tratos de cretinos que no pueden entender que el rock’n’roll ES la Revolución! ¡Un montón de sanguijuelas cagadas en mi camino! ¡Estoy con los “Yer Blues”! ¡He pagado con mi sangre y alma! ¡Por lo que mándame dinero, por tus muertos, o nunca más voy a escribir una sola palabra mientras viva!

 

Tu corresponsal fiel,


____________________________________ (sólo firma aquí y pon tu dirección)

 

¡Lo hiciste! ¡De verdad lo hiciste! Ahí está, ves, ¿no fue tan difícil, o sí? Ahora TÚ TAMBIEN estás oficialmente ordenado y completamente calificado como crítico de rock, sin siquiera tener una publicación en tu haber. Sólo recorta la crítica, si terminaste de llenar los espacios en blanco, y mándala a la revista de rock de tu elección en un sobre con sello y tu dirección o por e-mail. Si te la mandan de vuelta, ¡mándales otra! ¡Sé tenaz!  ¡Sé un ‘voyalograrlo’! ¿Tú crees que alguna vez dejó Jon Landau que un rechazo lo detuviera? ¡No! Y si la mandas a todas las revistas de rock que hay, alguna de ellas estará dispuesta a publicarla tarde o temprano, porque la mayoría está dispuesta a poner la parida más asquerosa en el mundo si piensan que las va a hacer parecer rompedoras. Puedes mandarles un manual de reparación de un cortacésped, escribir el nombre de algún disco que esté de moda de algún artista famoso en la tapa, firmar al final de la última página, ¡y la van a publicar! ¡Van a pensar que eres un genio!

 

¡Y lo eres! Y cuando todo el dinero que le pediste en esta crítica a tus lectores vaya llegando, ¡vas a ser rico! ¡David Geffen te va a invitar a su casa de veraneo el fin de semana! ¡Te van a ceder el paso en la calle! ¡Van a escribir canciones sobre ti! ¡Te van a incluir en películas! ¡Te vas a ir de gira con los grandes, leyendo tus críticas más famosas a grandes multitudes de fans rabiosos! ¡Vas a ser una celebridad internacional y te vas a morir a los 33! ¡Aprobaste el curso! ¡Eres ahora un crítico de rock, y mañana serás uno de los más importantes de este país! ¡Felicidades y bienvenido al club!

 

Xavier Valiño

ULTRASONICA ARTÍCULOS 2006 JONATHAN RICHMAN EN CONCIERTO

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ARTÍCULOS 2006


Jonathan Richman, ingenio y figura

 

(Sala Capitol, Santiago de Compostela, 28 de octubre de 2006) 

 

 

         Jonathan Richman tiene muchas y grandes canciones. Su vis cómica en el escenario, su ingenuidad, su eterna apariencia de niño atrapado en un cuerpo de persona adulta, su faceta natural de entertainer no debería hacer olvidar hitos como “Roadrunner”, “Pablo Picasso”, “That Summer Feeling”, “Ice Cream Man”, “Springtime In New York”, “I Was Dancin’ In The Lesbian Bar”, “Copules Must Fight”, “Give Paris One More Chance”, “Vampire Girl”… A algunos esa facilidad de entretener y hacer reír no les permite verlo, como si sólo los artistas torturados u oscuros pudieran ser compositores de los mejores temas.

 

         A sus 57 años, en directo, Jojo, como se le conoce con cariño, despliega todo su arsenal para llegar al corazón de su público, en la mayor parte de las ocasiones a través del humor, a veces de forma natural y en otras plenamente consciente de lo que está haciendo para lograrlo. Lo mejor que se puede decir de sus actuaciones es que todo el mundo sale con una sonrisa en la boca, algo que casi nadie puede lograr hoy, más o menos el equivalente de Woody Allen en el mundo de la música.

 

 

 

         Él, con su guitarra, sus historias y, recordémoslo, sus canciones, se basta para llenar cualquier escenario. Cierto que a su lado está el minimalista batería Tommy Larkin, compañero en los últimos siete años, el único en la sala al que no se le ve reír, si acaso un único atisbo de sonrisa en toda la actuación. Pero la hora u hora y media de recital de Jojo la podría solventar él solo sin ningún problema, como hacía ya antes de contar con su fiel escudero.

 

         Además, en sus conciertos españoles, entre temas en inglés, francés e italiano, siempre incluye numerosas canciones en castellano, jugando con un idioma que parece nacido para pasarlo bien, como demostró con una inesperada versión rumbera del “Volando Voy” de Kilo Veneno que hizo que la asimilación entre ambos no pareciera fuera de lugar.

 

 

 

Eso, que lo acerca más a sus seguidores por aquí, y que, parece mentira, nadie hace igual en este idioma, es, también, el único pero que se le puede poner a sus conciertos en España: sus canciones en castellano son minoría en sus discos y, además, tampoco lucen al mismo nivel que sus clásicos en inglés. En cualquier caso, cuando consigue el efecto terapéutico de la sonrisa, se convierte en algo perfectamente perdonable. Y si, además, eso lo hace cada pocos meses, como Woody Allen, la vida se transforma en algo más llevadero.

 

Xavier Valiño

ULTRASONICA ARTÍCULOS 2006 MASSIVE ATTACK

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ARTÍCULOS 2006


Massive Attack, el fuego camina conmigo

 

 

Lo primero que llama la atención en Collected es la portada: es difícil no darse cuenta de que es simple y brillante al mismo tiempo. Se trata de un collage digital creado por Nick Knight que resume todos los temas recurrentes en Massive Attack: la guerra, la muerte, el amor, la tecnología, la decadencia y la intersección de estas ideas con nuestras vidas.

 

Es la clase de imaginería fascinante que no se ve mucho en las portadas de discos últimamente, una pieza asombrosa que hace algo más que simplemente advertir de los contenidos que envuelve, al construir un puente entre la concepción y la realidad que hay en la mente de sus seguidores. Podría tener entidad en sí misma, pero como preludio de lo que encierra es particularmente efectiva.

 

Puede resultar un tanto extraño reparar tanto en una portada, pero Massive Attack son un tanto especiales. Cada elemento que interviene en la presentación de sus discos ha sido trabajado artesanalmente y encajado exactamente después de un largo y, a menudo, doloroso proceso. Nunca se apresurarán para editar un disco en directo o caras B de relleno. Por supuesto, en ocasiones este perfeccionismo puede ser su talón de Aquiles, como se ha visto al mostrarse especialmente vulnerables a las fricciones entre sus miembros fundadores, algo que cualquier otro grupo con un régimen menos estricto hubiera sido capaz de evitar.

 

El hecho de que Massive Attack lograse mantener un nivel de edición de discos relativamente prolífico durante los 90, publicando tres álbumes y manteniendo unos cuantos proyectos paralelos en el espacio de siete años, es bastante sorprendente teniendo en cuenta el nivel uniforme de calidad. Merece la pena destacar que, a pesar de los roces internos y la constante evolución de la música electrónica a su alrededor, sus tres primeros discos (Blue Lines, 1991, Protection, 1994 y Mezzanine, 1998) están considerados como una de las mejores series de álbumes consecutivos de la historia reciente de la música, con un nivel de aprobación casi universal, a los que es difícil encontrar rivales -Radiohead podrían estar ahí cerca, pero, desde luego, no pueden contar en su haber con el momento cumbre de los 90, “Unfinished Sympathy", ni tampoco se puede decir de ellos que creasen todo un género con la influencia de su primer álbum y que un montón de artistas partiesen de ese punto cero para crear su música”-.

 

Si, además, un disco recoge los momentos más señalados de su trayectoria, está claro que lo primero que conseguirá es recordarnos por qué Massive Attack son tan importantes. Resumiendo: basándonos simplemente en las catorce canciones recogidas en el primer compacto de Collected, Massive Attack podrían reclamar justificadamente su puesto como uno de los mejores grupos pop de todos los tiempos.

 

Incluso las canciones de su disco del 2003, 100th Window, considerado generalmente como el único que no está a la altura del resto de su obra, brillan aquí de modo diferente. La atmósfera más reflexiva de “Future Proof” o “What Your Soul Sings” encuentran una segunda oportunidad al lado de canciones más frágiles como “Risingson” o “Five Man Army”, lo que no conseguían dentro del discurso opresivo del que, hasta ahora, es el último álbum de la banda.

 

Collected, en su edición especial, encierra muchas otras sorpresas. Para empezar, el único corte inédito en su primer compacto, “Live With Me”, con la voz del veterano cantante folk-soul Terry Callier, tema que representa la perfecta conjunción del soul de sus inicios con los ambientes más cargados de sus últimos tiempos. Por lo tanto, aún hay vida en el seno del grupo, algo que las noticias llegadas directamente del frente de trabajo corroboran: Robert Del Naja (‘3D’) y Grant Marshall (‘Daddy G’) han vuelto a unir sus fuerzas en el estudio para un disco que se publicará en el 2007.

 

Como era lógico, además, su segundo compacto de rarezas de cerca de una hora no se reduce a una mera recopilación de canciones olvidadas: en este caso, ‘rarezas’ no debe ser confundido con ‘superfluo’. El agresivo “I Against I”, grabada con el rapero Mos Def para la banda sonora de la olvidable Blade II, merecía un lugar entre los grandes momentos del primer compacto. Pero no es la única: todas mantienen el nivel de exigencia que el trío ha perseguido desde sus inicios y todas ayudan a completar la visión de su trabajo.

 

Por último, se incluye en esta edición un tercer disco en formato DVD con todos sus videos en orden cronológico, una buena oportunidad para descubrir que Massive Attack han tenido más suerte en este terreno que la mayoría de los grupos, al haber escogido sus colaboradores con mucho tiento, produciendo algunos de los momentos más impresionantes jamás filmados. Sus inicios, con “Safe From Harm” y “Unfinished Sympathy”, ya los distanciaban del resto de sus contemporáneos. Pero hay más: “Be Thankful For What You’ve Got”, “Sly”, “Protection”, “Teardrop”… hasta llegar a las dos versiones de su nuevo single “Live With Me”.

 

         En la primera se ve un impactante primer plano de los labios de Terry Callier mientras interpreta la canción. La segunda es una de las piezas más brutales e inquietantes que se hayan podido ver en el mundo de los clips. Dirigida por Jonathan Glazer, el video sigue a una mujer joven mientras intenta suicidarse bebiendo botella tras botella de vodka. No sabemos por qué lo hace -aunque la música puede darnos una idea-, aunque es fácil imaginarse la clase de dolor que intenta ahogar en alcohol. Duro, absorbente y congruente punto y aparte en una trayectoria sin parangón.

 

Xavier Valiño

ULTRASONICA ARTÍCULOS 2006 CONCIERTO MORRISSEY AMSTERDAM

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ARTÍCULOS 2006


Morrissey en concierto: el centro de su mundo

 

(Heineken Music Hall, Ámsterdam, 10-4-2006)

 

 

 

 

         Uno de los mejores piropos que se le pueden echar a Morrissey es que es todo un animal de escenario, un showman que mantiene la atención de su entregada audiencia durante todo un concierto. Si lo logra, se debe en gran parte a que se atreve a mostrarse tal y como es, sin tapujos. Así, por una parte nos encontramos con un ser arrogante, enteramente convencido de su propia personalidad, pero al mismo tiempo vulnerable -aunque menos en los últimos tiempos-, conocedor de que eso es lo que consigue la empatía con sus seguidores y que haya, también, una parte del público que puede hacer de él un blanco fácil de sus críticas.

 

         En concierto, Morrissey es el rey del escenario, el centro de atención, tanto que muy pocas veces los focos se centran en sus músicos, sin que en ningún momento se digne siquiera a presentarlos. Y, aunque así parecen simples comparsas en la representación acaparadora de una única persona, conviene recordar que le ayudan a dar forma a sus canciones, alguno de ellos con una participación bastante relevante, por lo que no debería ningunearlos de esa forma.

 

         Lo dicho: tan arrogante como vulnerable. Y eso se pudo ver una vez mas en Ámsterdam, más en sus palabras que en su presencia en escena. Entre otras, Morrissey dejó caer las siguientes ‘perlas’: “Es primavera, así que canto en Ámsterdam con estos dos labios” -o "con estos tulipanes", según se entendiera en inglés tulips o two lips-; “La sala está llena, por lo que debe estar lloviendo fuera”; “Éste es mi primer concierto en Ámsterdam, debido a la demanda popular”; “Ya no soy tan delgado como era… ¡pero vosotros tampoco!”.

 

  

 

         En lo musical, Morrissey se debate también entre dos extremos. Por un lado, las canciones de los Smiths, que son, no nos engañemos, las que le han traído hasta aquí; de hecho es difícil encontrar a alguien que prefiera su trayectoria en solitario a la de su primer y único grupo, The Smiths, por no decir imposible. En el concierto de Ámsterdam sonaron tres temas de aquellos años dorados de su historia: “Girlfriend In A Coma”, “Still Ill” y un rácano bis con “Last Night I Dreamt That Somebody Loved Me” (lo que parecía mostrar que no se encontraba especialmente motivado ante la fría audiencia holandesa), temas que le deben gran parte de su encanto a las guitarras cristalinas de Johnny Marr. Su guitarrista de ahora no puede hacer más que intentar reproducir aquel sonido. Por supuesto que hubo una cuarta canción de The Smiths, “How Soon Is Now?”, distinta al resto, aunque ésta ya marcaba la diferencia en su momento respecto a las otras, y hoy sigue sonando igual de especial y vigente, como uno de los momentos álgidos de sus actuaciones.

 

Una buena parte de su repertorio actual está más cerca en su tratamiento rabioso y eléctrico de los New York Dolls que tanto le marcaron en su adolescencia, algo que hace 20 años resultaba totalmente impensable en el sonido del grupo que le encumbró. Dentro de estas coordenadas sonaron los singles de sus dos últimos álbumes y la cara B “My Life Is A Succession Of People Saying Goodbye”, al tiempo que recuperó “Trouble Loves Me” (de Maladjusted) y Reader Meet Author (de Southpaw Grammar), que presentó como “del álbum que no le gusta a nadie, por eso la toco”. “Life Is A Pigsty”, de su último álbum Ringleader Of The Tormentors (del que interpretó siete temas, con lo que el repertorio se resintió), fue la gran revelación de la noche, superando en mucho a su versión en disco y convirtiéndose en la espina dorsal que sustenta todo el concierto. Vamos, su nuevo “How Soon Is Now?”

 

    

 

Como curiosidad, Morrissey interpretó en esta ocasión una versión de Magazine, “Song From Under The Floorboard”, aunque la presentó, con su peculiar sentido del humor, como una canción de Mouth & McNeal (los representantes holandeses en el Festival de Eurovisión de 1974). Su teclista Michael Farrel también quiso hacer su chiste privado al arrancarse con los primeros compases de “Hocus Pocus” de Focus, pero nadie le prestó la más mínima atención. Al igual que quien le paga, todos sus seguidores sólo tenían la atención centrada en aquel personaje que los focos perseguían sin descanso, un Morrissey que se siente autosuficiente para llenar hora y media de concierto, algo de lo que a nadie le queda la menor duda.

 

Xavier Valiño

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