WILCO LIVE 2009

Wilco en concierto

 

Tras la sequía a la que nos tuvo condenados en los primeros años de existencia del grupo, en los últimos tiempos hemos tenido ocasión de ver a Jeff Tweedy y los suyos a menudo por aquí. Por eso una gira por teatros se podía interpretar como una relativa novedad, algo por lo que mostrar un interés añadido por verlos, teniendo en cuenta que hasta ahora se habían mostrado infalibles, aun siendo conscientes de que Wilco (The Album) no representa, por primera vez en su trayectoria, ningún paso adelante, sino trabajar con los mismos materiales para continuar perfeccionando a la vez su repertorio.

 

Por eso sorprende dejar la sala y darse cuenta de que hemos asistido al concierto más eléctrico que Wilco han hecho por aquí, sobre todo en su parte final, con un total de veintitrés canciones y más de dos horas sobre el escenario. Más de uno se quejaba de haber tenido que vivirlo en un auditorio así. Para esto, ¿era necesario tener que estar sentados desde el inicio?

 

 

 

Al grano. Como en ocasiones anteriores, Tweedy y sus cinco compañeros vuelven a mostrar que son, tal vez, la banda mejor engrasada que desde hace un tiempo gira por el mundo. Perfectos, sobrios (al menos hasta los bises), con todo en su sitio… Todos, menos Tweedy, que se revela más próximo y dicharachero que nunca, con una retranca casi gallega, mostrando al menos en una ocasión, cuando suelta su guitarra, que podría ser una estrella del rock (¿o era simplemente ironía?) como los que se han ganado el derecho a ser considerados como tales.

 

  

 

El reparto entre sus discos, desigual. Nada de su debut, una sola canción de Summerteeth, tres de de Being There y otras tantas de su último álbum (sería preferible “You And I” a “You Never Know”, por ejemplo), cuatro de A Ghost Is Born, cinco de Sky Blue Sky y seis temas de Yankee Hotel Foxtrot, como afirmando que el cambio iniciado entonces aún colea y marca su trayectoria.

 

  

 

Neils Cline se lleva, de nuevo, la mayor ovación por su solo a lo Television en “Imposible Germany”. A partir de la mitad del concierto un zumbido de fondo acompañará toda la noche al sonido. Tras despedirse con “Hummingbird”, la vuelta al escenario es ya con prácticamente todo el público en pie, y ahí se desata la vena rockera, duelo de guitarras incluido, sin sitio para las sutilezas que hasta entonces habían mostrado.

 

  

 

Aunque si hay algo relevante, algo que pueda indicar algo distinto, tiene que ser que las tres canciones de Being There cayeran en los bises, que la espina dorsal de sus conciertos sea ahora “Bull Black Nova” (¿un “Spiders (Kidsmoke)” de recambio?) y que el cierre le correspondiera a “Hoodoo Voodoo”, una de las canciones de sus dos discos a medias con Billy Bragg sobre temas inacabados de Woody Guthrie. Por mucho que experimentar les haya situado en otra órbita, queda claro dónde están las -sus- raíces.

 

 

(Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela. 1 de junio de 2009. Promotor: Articket. Público: lleno)

 

(Más fotos en: http://picasaweb.google.es/wampush)

 

 

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