ULTRASÓNICA ENTREVISTA CON STEVE WYNN

 Steve Wynn, fábulas de la reconstrucción

 

 

 

“Si mi vida fuera un libro abierto”

 

Steve Wynn es ya un clásico en vida. Después de encabezar durante los 80 una de las bandas más influyente del nuevo rock americano, The Dream Syndicate, inicio una andadura en solitario que, tras varios discos, ahora avisa de algo. Atención. “…tick…tick…tick”. Algo se está acabando: una era, un tipo de música, una forma de hacer política… Curiosa coincidencia que, en tiempos turbulentos, Wynn decida que sus guitarras se muestren más crudas, rememorando lo mejor del legado de The Dream Syndicate.

 

Parece que has recuperado la urgencia y la rabia de tus primeras canciones. ¿Cuál es la razón?

            – The Miracle 3. Escribí estas canciones con Dave, Jason y Linda en mi cabeza, y les dejé explayarse en el estudio. He estado tocando alto en directo con una banda ruidosa durante los últimos cinco años, y decidí que quería hacer un disco que reflejara la clase de música que la gente ha estado escuchando durante este tiempo. Mis raíces están, por supuesto, en la música de guitarras que suenan fuertes, y parecía una buena ocasión para recapitular y comprobar dónde he estado antes de decidir adónde voy.

 

Siempre te han gustado los grupos de garage, pero ahora queda más claro que nunca.

            – Bueno, conozco mucha gente que viven y respiran música garage 24 horas al día, toda su vida. Les gusta la música, llevan la ropa y tienen todos los discos en vinilo descatalogados. Ése no soy yo y nunca lo he sido. Pero paso por fases en las que se convierte en la música más excitante para mí. Tiene todo lo que me gusta: es divertida y atemoriza, es rara y parece que va a quebrarse. Pero, en este momento, estoy escuchando mucho a John Coltrane, así que quién sabe a qué sonará mi próximo álbum. Eso es lo divertido de hacer discos: sacas uno y pasas capítulo.

 

Supongo que “…tick…tick…tick” significa que nos encontramos antes una cuenta atrás.

            – Es una forma bastante apocalíptica de ponerlo. Creo que hay una sensación de que algunas cosas se están acabando y otras empiezan. Pienso que se trata de un cambio más a pequeña que a grande escala.

 

Tendrá algo que ver con muchas cosas diferentes: política, música… ¿Nos queda poco tiempo?

            – Espero que sí. Supongo que es mejor vivir tu vida como quieras, haciendo lo que te dé la gana, porque, incluso en la mejor de las circunstancias, se va a acabar antes de que te des cuenta.

 

¿Es posible contribuir de alguna forma a cambiar algo en un gobierno como el estadounidense?

            – No escribo de política directamente, pero creo que la inspiración artística se extiende por muchos lugares. Te emocionas con una película, un libro o un disco, y eso te inspira para ser más consciente, más vivo, y te hace querer ser más activo. Y esa inspiración puede llevar a cosas muy poderosas y que cambian tu vida.

 

También tus canciones tendrán un nuevo significado con lo que ha pasado en Nueva Orleáns arrasada por el huracán Katrina.

            – He pensado en ello. A veces un disco puede cobrar nuevos significados desde que está terminado. En su día pensé que Here Come The Miracles tenía mucho que ver con el 11 de septiembre, aunque hubiera sido escrito un año antes. Ese disco será siempre para mí la banda sonora de aquel día.

 

¿Es más fácil componer en tiempos tan turbulentos?

            – ¿Para mí? Encuentro más sencillo componer en el tiempo de calma que sigue a la tempestad. Pero antes necesitas saber qué quieres hacer y decir.

 

¿Cuál es tu principal motivación cuando empiezas un nuevo disco después de tanto tiempo?

            – La misma de siempre. Hay ese reto muy adictivo en el proceso de convertir la nada en algo. Es algo grande cuando, de repente, todos los trozos y todas los motivos de inspiración se convierten el algo hermoso, excitante y real. Nunca me canso de ello.

 

¿De dónde dirías que sacas tu principal fuente de inspiración?

            – Libros, películas, música, conversaciones, mis amigos, mis enemigos y, sobre todo, mi ciudad. Vivo en Nueva York, lugar en el que todo lo que tienes que hacer es dejar atrás tu puerta, y encuentras unas 1000 canciones nuevas cada día.

 

¿Estás de acuerdo con gente como Paul McCartney o Van Morrison cuando dicen que las canciones están ahí arriba y todo lo que hay que hacer es cogerlas y grabarlas?

            – Sí, ésa es casi toda la historia. Las canciones, las ideas, los pedazos están ahí para todo el mundo. El truco consiste en saber cuándo y qué filtrar y qué usar. Se trata más de elecciones que de inspiración, al menos para mí.

 

En algunos de tus discos has puesto “Clasificar como Rock”. ¿Crees que ahora el rock es más necesario que nunca?

             – Me preguntan mucho por la supuesta muerte del rock o la irrelevancia de las guitarras, lo que me resulta divertido, ya que lo vengo oyendo desde que en 1982 comenzaba con The Dream Syndicate, y todo el mundo pensaba que el futuro de la música eran Human League y Heaven 17. Bien, todas esas bandas desaparecieron y hoy suenan huecas, mientras que el rock más salvaje de entonces todavía suena bien. Siempre habrá excitación en cuatro individuos que enchufan sus guitarras a sus amplificadores ruidosos y que lo pasan a una cinta o tocan en directo. Se ha dicho antes, pero sigue siendo verdad: el rock and roll nunca morirá.

 

¿Ves algún grupo que continúe la tradición de The Dream Syndicate?

             – Sí, hay un buen número de grupos psicodélicos haciendo ruido, y puedo escuchar elementos de lo que hicimos (intencionado o no) en Eleventh Dream Day, Primal Scream, The Cosmic Rough Riders y muchos otros. He escuchado a bandas como Yo La Tengo, Galaxie 500 o The Black Crowes y algunos otros decir que mis discos fueron importantes para ellos. Es algo agradable de escuchar. También puede ser que tuviésemos la misma colección de discos. Todo tiene su origen en Bo Diddley.

 

Pasas mucho tiempo viajando. ¿Hay algún lugar en concreto que consideres tu hogar?

             – Siempre soñé con Nueva York y, cuando me mudé hace siete años, todo cambió. Me encuentro a gusto aquí y he sido más creativo desde entonces. Es un buen lugar, aunque me puedo imaginar viviendo en Roma, Barcelona o Ámsterdam. Últimamente, también me encuentro muy en casa en Gijón.

 

Eres uno de los músicos norteamericanos que más tiempo pasa por aquí. ¿Qué ves en España que no ven otros músicos?

           – Bien, he tenido una experiencia muy diferente que la mayoría de los artistas internacionales, y es que he sido miembro de una banda española durante un tiempo (Australian Blonde). Me sorprendió ser considerado un artista local en las listas de lo mejor del año. Ayuda que hablo español, así que tengo más contacto con los fans y los amigos, y también he estado en muchas más ciudades pequeñas que la mayoría de artistas no visitan. Me encanta España y es mi país favorito para ir de gira.

 

¿Qué artistas siguen produciendo en ti esa sensación de descubrir algo único?

            – ¿Recientemente? Me gusta el disco de Antony And The Johnsons y el de LCD Soundsystem. Y las dos nuevas reediciones de John Coltrane. En mi equipo están sonando The Kinks mientras te contesto. Son una influencia continua.

 

Has trabajado con bastante gente. ¿Quién crees que ha sido la mejor contribución a alguno de tus discos y quién sería el colaborador ideal?

             – Es difícil decir que uno ha sido mejor que otro. Realmente he disfrutado trabajando con los colaboradores que he tenido en este disco. También a lo largo de los años me ha ayudado gente muy interesante como Linda Pitmon, Chris Brokaw, Robert Lloyd, Chris Cacavas y otros. Me siento feliz por tener amigos con tanto talento y tan creativos. Hace que el tiempo en el estudio sea más divertido e interesante.

 

¿Qué queda en el Steve Wynn de hoy del chaval que empezó hace veinte años en un grupo llamado Goat Deity?

            – Más cosas en común que cosas que nos distancien. Todavía me gusta la música y compongo con pasión. Aún siento lo mismo cada vez que todo conecta de la forma que sólo es posible cuando las fuerzas creativas se alían como deben. La posibilidad de trascender es algo que aún me mantiene en marcha. Y espero que esté haciendo mejores cosas ahora que cuando tocaba con Goat Deity, aunque aquella era una banda más rompedora. Tal vez debería mirar atrás y estudiar aquellas cintas que grabé en su día.

 

¿Qué sientes si alguien te llama un clásico?

             – Halagado y un poco viejo.

 

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