ULTRASONICA ARTÍCULOS 2006 PET SOUNDS REEDICION Y DO IT AGAIN TRIBUTE

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Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ARTÍCULOS 2006


Pet Sounds, EL POP

 

 

         Pet Sounds es EL DISCO. Pet Sounds es EL POP. Pet Sounds lo ejemplifica mejor que Rubber Soul, el álbum de The Beatles que sirvió a Brian Wilson de acicate para mejorar aquella obra cumbre e, incluso, mejor que Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, el disco con el que The Beatles pretendieron superar el listón marcado por Pet Sounds.

 

Siempre en esas listas con los mejores discos de ayer, hoy y de siempre, Pet Sounds aparece en los primeros lugares, sino encabezándolas. Todas las publicaciones musicales que importan, aquí o dónde sea, lo aman, eligen, veneran y señalan. Y aún lo analizan, rebuscándole secretos escondidos. Ninguna otra grabación simboliza tan bien la transición a la edad adulta que la música pop experimentó durante la década de los 60. Sus canciones fueron una oda a la gastada California que decía adiós a su fantasía hedonista, el último segundo antes de abrir los ojos a la cruda realidad post-hippie.

 

Ningún otro disco ha sido tan diseccionado. Gracias a eso, Brian Wilson ha ascendido a los altares de la melodía pop. En sus trece temas exprimió al máximo sus dos mayores talentos: la composición y la producción. Fabricó el espejo magistral de la accesibilidad armónica y la ambición sinfónica. Aunque no tenía preparación académica, con sus visionarios instintos matemáticos hizo posible unas sesiones de grabación irrepetibles, sesiones que contribuyeron a que en su siguiente e inconclusa grabación, Smile, acabara por volverse loco, metiendo camiones de arena en el estudio para recuperar la inspiración playera.

 

 

Músicos que habían tocado con Count Basie, Frank Sinatra y Nat King Cole siguieron sus instrucciones sónicas hasta el final en Pet Sounds. El resultado: trece piezas de música publicadas en 1966 con un valor atemporal. El resto es historia. Como, por ejemplo, el hecho de que fueran la principal influencia que se encuentra detrás de Sgt. Pepper’s Lonely Heart Club Band de The Beatles.

 

Por eso fue más que un cumplido diplomático la siguiente afirmación, pronunciada por Paul McCartney hace algunos años, señalando a “God Only Knows” como su canción favorita de todos los tiempos. Lo mismo puede decirse sobre la sentencia realizada por el legendario productor y ‘quinto beatle’ George Martin en el sentido de que si tuviera que elegir sólo a una persona como el principal genio de la música popular, escogería a Brian Wilson.

 

Cuarenta años después todavía sigue creciendo la reputación y relevancia de Pet Sounds. Su sombra se alarga: bandas que importan del presente lo mencionan constantemente, la crítica lo sigue reverenciando… En fecha tan señalada, dos ediciones recientes nos recuerdan la vigencia del disco. La primera, la reedición especial de Pet Sounds. Da igual que antes hayamos visto publicada de nuevo una y otra vez en varios formatos, incluyendo una caja con gran parte de las sesiones de grabación del disco que incluía hasta 90 tomas distintas de sus canciones.

 

 

 

La edición especial del cuadragésimo aniversario que ahora se publica incluye las mezclas mono y estéreo de todas las canciones, así como diversos extras en DVD: un primer documental llamado The Making Of Pet Sounds en el que se relata cómo se hizo el disco, incluyendo entrevistas con Brian Wilson, Mike Love, Al Jardine, Dennis Wilson, Carl Wilson, Bruce Johnston y Tony Asher; un segundo documental titulado Pet Stories, en el que Brian Wilson, Tony Asher, Hal Blaine, Carol Kaye, Don Randi, Frankie Capp y Tommy Morgan reflexionan sobre las sesiones de grabación y la leyenda y el legado del álbum; un cortometraje titulado Rhythm Of Life, en el que Sir George Martin y Brian Wilson conversan en el estudio; y, por último, los videos hechos en su momento de las canciones “Sloop John B”, “Pet Sounds” y “Good Vibrations”.

 

Al mismo tiempo, el sello hispano Houston Party Records ha logrado unir a gran parte de los nombres más reputados de la escena independiente o alternativa para rendir un homenaje al disco, grabando todas y cada una de sus canciones en versiones especiales.

 

 

En Do It Again: A Tribute To Pet Sounds hay versiones que siguen los pasos de las canciones originales, pero desde caminos paralelos, mientras que otras rompen directamente ese primer molde. La suma de diferentes personalidades proporciona una constante sensación de sorpresa: sólo hay que imaginar a Will Oldham y a Patrick Wolf en un mismo disco, o a Nobody y a Daniel Johnston compartiendo estrías.

 

Es más que interesante prestar atención a cómo todos estos artistas nos hablan desde la galaxia donde la mente de Brian vivía en 1966, pero usando giros refrescantes y personales. Algunos suenan extraños (Vic Chesnutt), algunos proponen un vals triste (Dayna Kurtz), otros prefieren la fría soledad (Micah P. Hinson) al cálido abrazo de la comunidad (Architecture ln Helsinki), pero nadie, por suerte, intenta vendernos fotocopias baratas. Eso es lo que ocurre cuando se confía en un puñado de gente que nunca subordina sus visiones a los convencionalismos, que no sigue el dictado de las tendencias débiles, insulsas. Exactamente, la misma ideología artística en la que creía Brian Wilson en 1966.

 

Xavier Valiño

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