ULTRASONICA ARTÍCULOS 1997 THE CHEMICAL BROTHERS

ULTRASONICA ARTÍCULOS 1997 THE CHEMICAL BROTHERS

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ARTÍCULOS 1997


The Chemical Brothers, fuerza de la naturaleza

 

 

Tom y Ed van entrando poco a poco en los circuitos habituales del rock. Ellos son, junto a bandas como Underworld, Orbital, The Prodigy o Daft Punk, el rostro del hasta ahora anónimo mundo dedicado a las pistas de baile. Todos hablan de su sorprendente y adictivo directo. Pero conviene saber que en sus discos hay sobradas razones para prestarles atención.

 

Por si acaso alguien no pudo estar en el directo de The Chemical Brothers en Benicassim del año pasado, o en cualquiera de sus dos intervenciones en el Glastonbury británico, por si simplemente aún existe una persona que no ha tenido oportunidad de ver ninguna de sus legendarias actuaciones -aunque sea a través del vídeo-, va siendo hora de darles una oportunidad.

 

En Benicassim, y por petición expresa de ellos, este año hay una nueva ocasión para descubrirlos. Son, ahora mismo, el ejemplo más contundente del cambio que experimenta el mundo del rock, viendo como se le infiltran los magos de las pistas de baile (Underworld, The Prodigy, Orbital…) y -curioso, curioso- ganan por goleada.

 

No son flores de un día. Bien, pudiste pasar por alto su disco de debut –Exit Planet Dust-, o incluso llegar a pensar que su reciente número uno "Setting Sun" era una racha pasajera que tenía más que ver con la colaboración de Noel Gallagher que con los méritos del dúo.

 

Pues tendrás que abandonar tus prejuicios, porque, si sólo les dedicas los 64 minutos que dura su segundo disco para una única escucha, caerás rendido ante la evidencia: este nuevo álbum de los Chemical Brothers es ahora mismo una de esas obras capitales del rock’n’roll, que supera todos los pronósticos en  más de un momento. Para los despistados que aún hay por ahí, Dig Your Own Hole es un argumento de mucho peso.                                     

 

No hay más que escuchar su single actual, "Block Rockin’ Beats". Todas las señales de marca de los Chemical Brothers están en él: ritmos monolíticos, sonidos eléctricos, arreglos metálicos, eructos abrasadores que salen de unos teclados incendiarios, un amasijo de voces por encima y sorprendentes cambios de dirección.

 

Todo un inicio amenazador, que advierte de la tempestad monstruosa que se avecina. Exit Planet Dust era un buen aviso, pero aquí está la confirmación definitiva: lo que escuchas son una cantidad increíble de trucos sonoros sin descanso, algo así como el sonido de una autopista sobrecargada en la hora punta estallando desde tus altavoces.

 

 

Pero Dig Your Own Hole" no se conforma con eso. Hay ganas de avanzar y experimentar. Y los resultados van sentando precedente en la senda que, desde ahora, recorrerán muchos imitadores y otros que, a partir de sus enseñanzas, encontrarán su propio camino.

 

Hay donde dar y tomar. El agitado rock de "Elecktro Bank" y "Dig Your Own Hole", por ejemplo, con sus contundentes ritmos y sus explosivas guitarras por encima. Las tinieblas altamente intoxicantes de "Piku". La pesadilla electrónica de las inseparables "It Doesn’t Matter" y "Don’t Stop The Rock". El retro-funk de "Lost In The K-Hole". El techno-folk de "Where Do I Begin", en el que los lamentos de Beth Orton son apuntalados por el dúo de forma sorprendentemente contenida.

 

Aunque la mayor y más arriesgada progresión son los grandiosos nueve minutos finales de "The Private Psychedelic Reel", con los desvaríos psicodélicos de Mercury Rev, una desvergonzada sinfonía rock para la era espacial, puesta en órbita a través de vibrantes ritmos jurásicos. Por un momento uno piensa que Rick Wakeman va a saltar desde el espacio en cualquier momento, disfrazado con aquellas ropas de mago-hechicero con las que asombraba al personal en los 70.

 

Una vez que ya no cabe la menor duda y uno se ha convertido definitivamente, llega la hora de darle una nueva oportunidad a  "Setting Sun". Sí, por supuesto, no es más que el "Tomorrow Never Knows" de los Beatles al servicio de las pistas de baile. Sólo que junto con "Firestarter" y "Born Slippy" permanece como el caramelo más envenenado que jamás se haya encaramado a la cima de las listas de éxito. Aún hoy, después de ser repetida hasta decir basta, suena como una fuerza desatada de la naturaleza.

 

Y en eso consiste la magia de la música pop. Recuerda, si no, la primera vez que escuchaste "God Save The Queen", "Smell Like Teen Spirit", "Higher Than The Sun" o "Groove Is In The Heart". Todos, como los auténticos momentos cruciales en la música, contagian desde el primer momento y ayudan a renovar el rock. En ese camino estamos.

 

Xavier Valiño

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