ULTRASONICA ARTÍCULOS 1997 STINA NORDENSTAM

ULTRASONICA ARTÍCULOS 1997 STINA NORDENSTAM

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ARTÍCULOS 1997


Stina Nordenstam, ¿fragilidad sueca?

 

 

Que si los Cardigans, que si los Wannadies… Puede que, además de las bandas que hace un lustro atacaban el rock a ritmo de garage, pudiésemos acabar pensando que en Suecia todos tienen un especial gusto por la melodía pop. Stina Nordenstam también, pero lo suyo es bastante más frágil.

 

Hace ahora tres años se editaba Memories Of A Colour, el primer disco de la sueca morena que naciera hace 26 años en Estocolmo, en el que canciones como "He Watches Her From Behind" y "The Return Of Alan Bean" consiguieron que sobresaliera entre sus compañeras de generación. La siguiente primavera hizo brotar de nuevo su emotividad, demostrando otra vez que las frías latitudes de Escandinavia no logran congelar la sensibilidad, aunque lo persigan sin querer. And She Closed Her Eyes fue un disco más intimista que su predecesor. Como en el anterior, los acompañamientos eran básicos y sin bordados, con las voces en un segundo plano adornando los temas.

 

Siempre canta sobre lo que hay dentro de ella y cuando lo hace parece reunir el silencio a su alrededor, de manera que resulta imposible no escuchar sus palabras. Cuando las cuerdas de su guitarra dejan de sonar, ella simplemente continúa con su voz como si hubiera acordes con agujeros en el medio. Placidez, sosiego, quietud, calma y apacible son algunas de las palabras que acuden a la mente al escuchar esos dos discos.

 

 

Pero sólo hasta ahora. Mientras sus dos discos anteriores eran cuestión de belleza y fragilidad atemporal, Dynamite consigue que el secreto mejor guardado de Suecia se una a la modernidad a través de una conseguida deformación disonante del trip-hop de baja fidelidad. En lugar del acostumbrado telón de fondo, suave y acústico, Stina Nordenstam ahora solloza desolada sobre campanitas de reloj, retorcidos arreglos de jazz-hop y pinceladas de metal tocadas a media velocidad por  gnomos de alguna singular especie de árbol nórdico. Se trata de una progresión valiente, pero también profundamente extraña.

 

La sueca solitaria se enorgullece de su temblorosa voz de ángel traumatizado -pensemos en una Björk cargada de ácido-, así que enfrentarla a los sonidos metálicos y ruidosos de "Under Your Command" o "Mary Bell" es un juego que sólo funciona algunas veces. Aunque el auténtico hallazgo es que el ropaje sónico que se ha buscado parece haber hecho aflorar aún más su instinto innato para escribir melodías memorables. Una gema imperfecta.

 

Xavier Valiño

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