ROCK INDEPENDIENTE ESTATAL Novedades segunda 1994

Novedades estatales

 

            También desde las grandes compañías se editan discos interesantes y, además, que contribuyen al relevo generacional en el mundo del rock estatal. El ejemplo más claro es uno de los discos del año, el debut de Los Planetas. Su Super 8 (RCA) es un trabajo con el que la escena se juega mucho, ya que se trata del primer asalto de la generación noise a los grandes medios, con toda una campaña detrás y muchos ojos pendientes de lo que pueda suceder. Si singles redondos como “Brigitte” o “Qué puedo hacer” ayudaran a despegar al grupo, todos comenzarían a fichar al montón de nuevas bandas que luchan por encontrar quien crea en ellas. Da igual: Super 8 es un álbum perfecto en el que hasta el orden de las canciones tiene un sentido, desde cortes llenos de distorsión y largos -“La caja del diablo”-, a momentos más contagiosos -“De viaje”, “Desorden”-, pero todos igualmente intensos. Tal vez no lleguen a las masas, pero abrirán muchos oídos.

 

 

            Distinto es el caso de Malcom Scarpa, y casi una excepción, ya que su segundo disco, My Devotion (Triquinoise), está editado por un sello de los considerados independientes. Tan sólo ocho meses después de su presentación, Scarpa vuelve a presentar otras nuevas 26 canciones, pequeños artefactos musicales que conjugan todo tipo de estilos musicales. Eso sí, mucho más elaborado y producido que el anterior, y con un abanico de influencias y sonidos que sorprenden continuamente. Como él mismo dice: “Yo soy un caos y mi música también. Llevo toda mi vida escuchando discos de trescientos mil estilos. No tengo el oído en la actualidad ni en el pasado. Vivo un poco de espaldas a la realidad”. Su imaginación desbordante ha de ser conservada.

 

 

            Lo mismo sucede con Eat Meat, que presentan Un audiodocumental de… (RCA), el que bien puede ser considerado como uno de los discos de rap definitivos en nuestro Estado. Primero fueron los vascos Parafunk, el año pasado, después de aquella primera ola fallida de hace unos cinco años, y ahora llegan Eat Meat con un repertorio de sonidos y temas amplios y quince cortes donde también hay lugar para algo de experimentación. Lo que demuestra este primer trabajo es que hay mucho por descubrir, y tal vez nos sorprendan aún más en un segundo intento. Ellos lo tienen claro: “Representamos con la música la esencia de las cosas. Tenemos fe. Todo cambia y todo cambiará”.

 

 

            También Os Resentidos han coqueteado con el rap. Puede que, a estas alturas, Antón Reixa se haya cansado ya de su irónica teoría de que los auténticos extraterrestres son los gallegos, pero de lo que no cabe duda es que su visión del mundo que le rodea sigue resultando hoy tan caótica como atractiva. Después de doce años de encabezar su particular guerrilla al frente de Os Resentidos, y siete discos, era hora de hacer balance. Más que nada para que podamos comprobar su evolución desde aquellos primeros tiempos más dadaístas hasta su actual revisión de todos los ritmos de baile, tanto tradicionales como de vanguardia. Made In Galicia, 1982-1984 (Gasa) es una recopilación de parte de sus momentos más brillantes en los que, además de su particular poesía y gotas de rap, hay tiempo para la pandeirada, la cumbia, la salsa, el funk… (Un desmadre)

 

 

            Igual pasión ponen Los Enemigos, que llevan en ese segundo plano muchos años y ahí seguirán, sin un paso en falso y con una discografía que ya quisieran para sí muchos de los grupos afamados de la ‘movida’. Su quinto disco, Tras el último no va nadie (RCA), es otra declaración de principios, sobre todo de como hacer sonar una guitarra rock. Josele Santiago y Fino Oyonarte lo han conseguido con la producción de Carlos Martos, con pocos momentos de descanso, a base de alguna balada y buen blues.

 

 

            Por último, El Ángel y los Volcánicos, una banda formada por un veterano que, tras varios años de luchar al frente de una banda sin mucha suerte, Los Escaparates, lo intenta de nuevo. Con él llegan un disco doble de quince canciones, Polvo de ángel (Nuevos Medios), y un libro de poesía en los que rastrear, debidamente resumidas, casi todas las vivencias de treinta y dos años de vida en el filo y de devoción por el rock’n’roll. Tan honesto como directo, El Ángel parece el heredero patrio más directo del Lou Reed poeta urbano. Ahí están la versión del clásico “Sister Ray” y una banda -parte de Los Mercenarios con la colaboración de Ana Curra- que sabe sacar a sus guitarras el sonido más sucio de los barrios de la gran ciudad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *