ULTRASÓNICA 1998 ENTREVISTA CON THE JESUS AND MARY CHAIN

ULTRASÓNICA 1998 ENTREVISTA CON THE JESUS AND MARY CHAIN

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ENTREVISTAS 1998


The Jesus and Mary Chain, inocencia y simplicidad

 

 

The Jesus and Mary Chain llegaron en 1984 y con la melodía distorsionada de Psychocandy amenazaron con cambiar la música para siempre. Su arrogancia y mordacidad no dejaba de llevar razón: su original combinación de melodías inolvidables con un abrasivo, a veces inaudible, ruido ha marcado muchos de los lanzamientos de los noventa: Nirvana, Radiohead, Nine Inch NailsY La lista es interminable. Pero allí donde la mayoría de sus iguales lo dejaron, optando ansiosamente por la vida -o la muerte- fácil, The Jesus and Mary Chain siguieron inexorablemente empeñados en su búsqueda del perfecto disco pop. Ahora, con una menor influencia y repercusión, regresan con Munki. Gran sonido, mentes sangrientas. Jim Reid lo presenta.

 

¿Por qué la vuelta a Creation Records, vuestro primer sello?

– Queríamos irnos de Warner desde hace tiempo. Con ellos todo lo que esperábamos era que nos dejasen solos para hacer lo que hacíamos, luego que editaran el disco y que lo promocionaran. Y creo que no les gustaba estar tan poco involucrados, ninguna función más que la puramente industrial. Creo que están más acostumbrados a trabajar con aquellas bandas que no tienen confianza en sí mismas, a las que pueden decir qué vestir y cómo sonar, y nosotros no somos así. Parecían tener miedo de nosotros, de verdad.

 

¿Os sentís libres de nuevo?

– Para ser honesto, siempre me ha gustado el modo de trabajar de Creation. Estar en Creation significa que puedes hacer lo que quieras, del modo que quieras, y eso es fundamental. Con cada disco estás diciendo: ‘Éste soy yo y ésta es mi personalidad’. Y si dejas que la gente te cambie o que pueda opinar sobre tus discos, empiezas a perder tu identidad. También me gusta de Creation eso de que vas allí y están poniendo discos mientras trabajan y hablan y te preguntan sobre ellos. De verdad les gusta la música, y eso es importante para nosotros.

 

Tengo entendido que durante la grabación ha habido más de un problema.

– Es divertido porque la idea de este disco era que lo hacíamos en tres semanas y luego lo publicábamos un mes después. Nos habíamos dado cuenta de que nunca habíamos hecho un disco que sonase como si hubiese una banda en ello y de que justo eso era lo queríamos hacer. Y entonces todo se volvió una pesadilla. Empezamos con algunas canciones para no volver a ellas hasta años después. Mi hermano William y yo casi acabamos asesinándonos durante el proceso. Lo que nos ocurre ahora es que no nos cortamos en absoluto, somos tan honestos el uno con el otro que la gente alucina.

 

¿Seguís buscando la simplicidad?

– Todavía hay mucho que hacer en la música pop, todavía quedan muchos caminos por pisar. Y el día en que no se nos ocurran más ideas sobre cómo hacerlo, eso será todo, se acabó, prueba superada. Aún recuerdo cómo me capturó por primera vez la idea de la canción pop de tres minutos, cómo algo tan inmediato puede durar tanto en el tiempo. Ya sabes: aún me encantan los singles de los Buzzcocks del 77, siempre estarán conmigo. Creo de verdad que la música pop permanecerá para siempre.

 

¿Y seguís pensando que el 99% de la música es basura?

– Siempre ha sido así. La gente me dice que odio la música porque me estoy quejando de ella todo el rato, pero la amo. Lo único es que me doy cuenta y acepto que la mayoría de la música es una auténtica basura, y eso es bueno, porque toda esa mierda hace que lo bueno suene mejor.

 

¿Y cómo lleváis lo de la integridad en el rock and roll?

– Hacerse importante por el hecho de serlo no significa nada para mí. Solía decir que queríamos ser importantes para poder llevar nuestra música a los estadios y cambiarla para siempre, enfrentar a todo el mundo a algo tan puro que todo sufriese una alteración después de 1987. Pero cuando descubrimos que estábamos rodeados por gente a la que ni siquiera le gustaba la música, nos deprimimos seriamente. Si sólo se trata de dinero o de fama, si te olvidas de la música, entonces no tiene sentido ni utilidad. Si eso es lo que te mueve, es que no tienes alma. Nuestra actitud sobre este tema es lo que nos convierte en la última banda de rock and roll.

 

¿Os sentís hoy más jóvenes que ayer o es la madurez la muerte del pop?

– Creo que mi hermano William siente que ha madurado un poco, pero yo me niego. Quiero agarrarme a esa inocencia y a esa humildad previa a la música. No quiero sentir nunca que soy un compositor genial ni actuar con pomposidad al respecto. Por ejemplo, me encanta Van Morrison, pero odio la manera en que se comporta, con esa actitud de ‘bésame el culo’, es triste y vergonzoso.

 

¿Hay una actitud distinta a la hora de presentar vuestro nuevo disco?

– Siento como si hubiésemos estado empujando una enorme piedra hasta lo alto del Everest, )sabes? Y ahora sólo quiero que la piedra caiga, quiero poder caminar hasta lo alto del jodido Everest, un cambio. Quiero ser como Nick Cave, que ha hecho lo que ha querido. Hace lo que quiere y tú, o lo aceptas como es o te olvidas. Y la gente lo acepta. Eso es lo que querría para nosotros.

Xavier Valiño

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