TURIN BRAKES

 Turin Brakes, la caja de sorpresas

TURIN BRAKES


       Estamos a principios del 2005. Estamos en Brixton. Por aquí, tras un estrecho patio, está la casa de lo que una placa de metal anuncia como “The TB Inc”. Es el estudio de Turin Brakes y su cuartel general, el lugar donde este dúo del sur de Londres han pasado el año pasado elaborando las atmósferas doradas de su tercer álbum, JackInABox.

       El TB Inc está montado en un antiguo establo, a sotavento de una de las vías ferroviarias con más tráfico de Londres y que tiene un sistema de alcantarillado chungo, elementos que proporcionaron el fondo sonoro y olfativo para la grabación del álbum. En un enclave tan cautivador en medio de la ciudad de Londres, ¿cómo se las han arreglado los Turin Brakes para hacer JackInABox? Se supone que estando contentos por estar en casa y acordándose del espíritu de esos dos tíos con guitarras que habían hecho ya dos álbumes, o sea, haciéndolo todo ellos mismos.

       El año siguiente a la publicación de su anterior álbum, Ether Song, lo pasaron en la carretera. El autocar de la gira de los Turin Brakes recorrió todo el camino hasta Tasmania para la Noche Vieja del 2003, abarcando giras con David Gray y Coldplay en ruta. De hecho, desde que su amistad de los días de colegio en el sur de Londres pasó a ser una colaboración a tiempo completo para componer canciones, Turin Brakes apenas han parado un minuto para tomarse un respiro.

       Su primer tanda de canciones pronto se convirtió en un single de 7” (“The Door EP”) que, en el verano de 1999, se publicó en el sello indie Anvil con base en Brighton. Una inmediata ola de interés por parte de los sellos terminó con el sello francés Source ganando la batalla a sellos como Domino y Heavenly. Rápidamente, tras firmar a principios del año 2000, se pusieron a grabar una serie de singles, EPs y The Optimist LP (editado a principios de febrero del 2001).

       Tan pronto como terminaron de promocionar su auto-producido álbum de debut, empezaron a trabajar en Ether Song en Los Ángeles con el productor Tony Hoffer (Beck, Air). Fue muy divertido y una experiencia enriquecedora musicalmente. Se dieron cuenta de que en sus canciones, “las cosas sutiles se pervierten cuando hay demasiada gente implicada”, explica Knights. “Sabemos que cuando hacemos música en más de una forma aislada, suena como si fuese más grande que la suma de sus partes. Para el siguiente álbum decidimos despojarnos de todo y coger sólo un estudio de 24 pistas, algunos instrumentos y micros en una habitación en Londres y ver qué pasaba.”

       La pasada primavera, Turin Brakes encontraron y equiparon su estudio de Brixton, su sueño desde que empezaron con el grupo. Invirtieron su dinero en un viejo armonio americano de fuelles de cien años que encontraron en una tienda local benéfica de segunda mano. Luego pusieron la tetera al fuego.

        “Tuvimos una reunión con el sello y fuimos con un par de demos,” comenta Paridjanian. “Pensamos que dirían, ‘es bueno pero ¿podéis ir a Texas o Nashville y grabarlas en condiciones?’ Pero lo cierto es que dijeron que les encantaba. ‘No lo cambiéis, está terminado, es perfecto’”.

       “Eso estuvo bien, porque demostró algo que llevábamos pensando durante un tiempo: se trata de la visión y de la idea, no tanto de la habilidad técnica en sí,” asegura Knights.

       Convenientemente alentados, Turin Brakes explosionaron. Bautizaron su nuevo estudio con la grabación de su primer single “Fishing For A Dream”. Si se escucha atentamente, se puede sentir el olor a pintura nueva, el crujir de las bisagras frescas, la visión de dos músicos artesanos palpando su nuevo entorno. Siendo sincero, Knights cree que en “Fishing For A Dream” sonamos un poco inseguros de lo que hacemos, en cuanto al sonido. Y al lado está, por ejemplo, “Red Moon”, lleno de energía y martilleante, el último tema que hicimos, con un ritmo swing balanceante influido por el “Hey Ya!” de OutKast.”

       “Fishing For A Dream” es inocente”, afirma Knights. “Por eso es una buena reentrada para nosotros. Es simple, franco, romántico, tranquilo… dulce.” “Come and Go” es lo que la madre de Knights considera que Noel Coward podría haber inventado si fuese un románico urbano en el 2005; Knights cree que es “bossa nova para el siglo XXI”, pero pude que pensase que eso sonaba un poco a la moda.

       “Road To Nowhere”, por su parte, cuenta con el sonido sutil de Paridjanian dándole a su elegante nuevo-viejo armonio. Todo eso es JackInABox.

       “El tema “JackInABox” es para nosotros como un lugar nuevo”, concluye Paridjanian. “Todo el disco es sencillo y directo y preparado para ir a por todas. Nada taciturno ni alicaído, sino más sobre afrontar la vida. Estar vivos en este preciso momento. Ese tema resume todo eso. Y, literalmente, JackInABox es una caja de sorpresas, eso que se abre y que está como vivo y es emocionante.”

Xavier Valiño

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