THE WEDDING PRESENT

The Wedding Present: Algo perdido

 

 

Han pasado treinta años desde la edición de George Best, de The Wedding Present, el “mejor disco sobre una ruptura amorosa jamás hecho”, como lo definió alguien en su momento. Al mismo tiempo se ha estrenado en algunas pantallas, como las del Festival In-edit, el documental Something Left Behind (Algo perdido), un repaso exhaustivo a la gestación y a la impronta del debut de una institución del rock británico como fueron y son The Wedding Present.

 

 

La obsesión por la música, el mal de amores y la juventud que se escurre entre los dedos son algunos de los temas sobre los que pivota este concienzudo documental sobre el primer elepé de The Wedding Present. Formado en Leeds en 1985, el grupo capitaneado por un auténtico orfebre del pop como David Gedge llenó el vacío que habían dejado The Smiths y marcó época con un disco que es en parte responsable del posterior boom pop de los 90.

 

Coincidiendo con el trigésimo aniversario de su publicación, y con su revisión en directo, en esta película el mismo grupo y una legión de fans cuentan todo lo que uno querría saber sobre tan legendario disco. La ex novia de Gedge rememora la ruptura que inspiró las letras, Gedge explica su fascinación por George Best (el mítico y autodestructivo futbolista extremo del Manchester United en los años 60 que daría nombre e imagen al disco), la viuda de Peel rebusca en el archivo personal del locutor las fichas sobre el grupo que le encandiló al instante y los fans confiesan por qué aquellas doce piezas de rock melódico, nervioso y abrasivo sobre desamor quedaron incrustadas para siempre en sus cabezas como la banda sonora de sus años mozos.

 

Cuenta el director Andrew Jezard que la idea del documental surgió también después de un concierto, cuando vio a The Wedding Present en 2007 y éstos tocaron su álbum de debut, George Best. Le impresionó ver hasta qué punto los fans se sentían transportados a su juventud. Resultaba tan fácil identificarse con aquellas letras sobre el desmoronamiento de una relación que le asaltaron sentimientos de pérdida, arrepentimiento y nostalgia.

 

Hemos hablado con David Gedge, uno de los más brillantes orfebres del pop británico y, en gran parte, causante del boom independiente de los 90, acerca de la película que repasa exhaustivamente la gestación y la impronta del “mejor disco sobre una ruptura amorosa jamás hecho”, con ocasión de su trigésimo aniversario.

 

 

Aunque la nostalgia está en el centro del documental, en él varias personas muy jóvenes también consideran que vuestro disco de 1987 ha definido su propia juventud. ¿En qué reside el encanto atemporal de George Best?

– En que escribo sobre un tema atemporal. Siempre me han fascinado las relaciones y la comunicación, o la falta de esta. Me interesa qué se dicen las personas entre ellas, por qué lo dicen y cómo lo dicen, especialmente al inicio y al final de una relación. Y mis letras son tan extremadamente personales que creo que resuenan en la cabeza de personas de todas las edades que han vivido situaciones similares.

 

Más que un simple ‘making of’, el documental está concebido como una historia de amor, con todas las emociones y turbulencias que ello implica…

– Sí, y entiendo el punto de vista del director. La historia de un álbum como este supone mucho más que un grupo de músicos metiéndose en el estudio. Se trata de la relación entre estas personas, de la relación entre la banda y el público, y de la relación que en gran parte inspiró las letras.

 

También de la relación entre la banda y vuestro mayor fan, el locutor John Peel.

– Sí, la gente siempre dice cuán afortunados éramos de que John Peel fuese fan nuestro pero, en cierto modo, era muy obvio. De adolescente, escuchaba su programa religiosamente. Estábamos destinados a ser un “grupo de John Peel” porque nuestras influencias venían de la música que él pinchaba. Era como absorber lo que él hacía y devolvérselo.

 

¿Qué te pareció que tu propia ex novia rememorara también vuestra ruptura en la película?

– Creo que su presencia es una jugada maestra. Ahora me llevo bien con ella y ha sido interesante mirar nuestras vidas más de tres décadas atrás. Pero… ¡no me acabo de creer eso de que jamás se dio cuenta de que el disco iba sobre ella!

 

 

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