THE UNTHANKS

The Unthanks, luna rosa

 

 

Rachel y Becky, las hermanas Unthank, son la cabeza visible de este grupo de folk-pop-indie. Como Rachel Unthank and the Winterset editaron en el 2005 Cruel Sister, álbum del año para la revista Mojo, y The Baims en 2007. Sus álbumes aparecieron en lo mejor de esta década para publicaciones como Uncut o The Observer. Recientemente, con un cambio de formación y de nombre por el medio, han editado Here’s The Tender Coming, que en estos días presentan por España, como, por ejemplo, el viernes en Vigo en La Fábrica de Chocolate. Rachel al habla desde el bus de la gira que las llevaba de Copenhague a Ámsterdam.

 

Da la impresión de que habéis estado cantando muchos años. ¿Cómo fue ese periodo de formación?

– Desde que éramos niñas hemos cantado. Casi sin pretenderlo empezamos a hacerlo como dúo, con la intención de poder acudir a festivales de folk. Más adelante pensamos que podía ser una buena idea grabar un disco. Conocimos a Adrian McNally, pianista y vocalista, que hoy es mi marido, y él nos presentó a otros músicos con los que formamos un grupo y grabamos nuestro primer álbum oficial.

 

¿Cómo fue el contacto con ellos previamente?

            – Tiene gracia, pero mi marido precisamente no entró en el grupo hasta hace muy bien poco; él estaba en la sombra ayudándonos con todo, hasta que un día, mientras tocaba el piano con nosotras, nos dimos cuenta de que tenía que estar dentro. Chris Price, el guitarrista, era un amigo de Adrian desde el colegio, y Niopha Keegan es una gran violinista a la que tuvimos suerte de conocer cuando se mudó a Newcastle para cursar estudios de folk. Digamos que todos son músicos a los que admirábamos.

 

¿Cuál es su contribución al sonido del grupo teniendo en cuenta que vosotras, como hermanas, ya teníais una idea, un sonido, una experiencia juntas anteriormente?

            – A veces llegamos con casi todo el trabajo hecho, pero en otras ocasiones no son más que armonías o algo de trabajo que hemos hecho previamente con Adrian, así que en ese caso su contribución es decisiva. Con ellos nuestras ideas evolucionan, cambian, y entre todos conseguimos nuestro sonido.

 

¿Tiene que ver con esas incorporaciones para el nuevo disco el cambio de nombre de Rachel Unthank and the Winterset a The Unthanks o hay algo más detrás?

            – Probablemente tenga que ver con haber cambiado y ampliado nuestra formación, pero también es cierto que Becky siempre ha compartido el protagonismo en las voces conmigo, así que tener un grupo con mi nombre sólo no era lo correcto. Cuando empezamos, ella era muy joven e iba a empezar en la Universidad y aún no lo tenía claro, así que con mi nombre solo en el grupo tuvo libertad para escoger qué hacer con su vida. ¡Finalmente escogió ser cantante!

 

¿Son las historias las que conducen las canciones en vuestra música?

            – La mayoría de nuestras canciones son tradicionales o temas escritos por otra gente, así que lo que tratamos es de centrarnos en la historia de la canción, y la música es la que nos ayuda a contar esa historia y a embellecerla.

 

¿Qué tienen que tener esas canciones tradicionales para fijaros en ellas e introducirlas en vuestro repertorio?

            – Tienen que tener una historia que nos enganche y que haga que la queramos contar y cantar a la gente y, también, que sean lo suficientemente complejas e interesantes como para cantarlas cada noche sin cansarnos de ellas.

 

Por cierto, ¿ha escuchado Robert Wyatt vuestra versión de “Sea Song”? ¿Y qué otras versiones os gusta hacer en directo?

            – Sí, vino a vernos a Londres, y estábamos bastante nerviosos porque somos fans de su música, tanto que tuvimos que empezar la versión de nuevo porque nos equivocamos, algo que nunca nos pasa. Sabemos que le gustó. Además de esa versión, normalmente Becky canta “River Man”, la canción de Nick Drake, y también hacemos… Espera, me he olvidado. Becky va conmigo aquí en el bus. Le pregunto. (Gritando) Becky, ¿cuál es la versión que hacemos? Ah, sí, “For Today I’m A Boy” de Antony & The Johnsons.

 

¿En qué diríais que se concreta vuestra evolución desde vuestros inicios?

            – Probablemente nos sentimos más seguros ahora, no tanto en nuestra forma de cantar, sino en ser creativos y querer explorar más, en poder usar más instrumentos y tener más valentía con los arreglos.

 

¿Cuál fue vuestra ruta hacia la música folk?

            – Pues surgió todo en casa. Se puede decir que fuimos adoctrinadas por nuestros padres, a los que les encanta el folk de los años 60. Íbamos de acampada por los festivales, cantando en el coche, bailando en la tienda, siempre nos hacían cantar en las fiestas familiares…

 

 

¿Qué buscabais y qué fue lo que encontrasteis en los festivales folk a los que acudíais cuando erais más jóvenes?

            – Como niñas estuvimos muchas veces en esos círculos redondos en los que todos cantan y participan, y en los que nosotras también teníamos que cantar. Ahí aprendimos a amar las historias, a apreciar el baile… Todo un mundo que como adolescentes estábamos descubriendo, un ambiente maravilloso en el que crecer, con un montón de libertad.

 

¿Te consideras una cantante folk o es más complejo que eso?

            – Sí, totalmente, soy una cantante folk, aunque a la hora de componer nuestra música todo acabe siendo algo más que simplemente eso, algo que se me hace muy difícil de explicar como para que lo pueda entender alguien sin malinterpretarme.

 

¿Cómo ves el estado del folk hoy? ¿Se aprecia más que hace unos años? Si es así, ¿ha aumentado el número de vuestros seguidores en consecuencia?

            – Sí, totalmente. Los medios han empezado a prestarle más importancia al folk, son más receptivos en los últimos tiempos. Diría que se han abierto más. En nuestro caso, nuestra repercusión ha ido aumentando gradualmente. Damos muchos conciertos y eso está claro que ayuda

 

Si lo recuerdas, dime alguno de vuestros últimos descubrimientos musicales.

            – Oh, Dios, esta pregunta me pone en un aprieto… Déjame pensar. Espera que le pregunte de nuevo a Becky, que tiene mejor memoria para los nombres. Ah, sí, Dirty Projectors, son realmente excitantes y originales, nunca sabes por dónde van a salir.

 

¿Qué otros tipos de música que no asociaríamos fácilmente con vosotras os gustan?

            – Escuchamos un montón de estilos, no lo imaginarías… Rock, música indie, por supuesto Robert Wyatt. Ah, se me olvidó citar a Jonny Kearney and Lucy Farrell, que están ahora mismo con nosotros de gira abriendo los conciertos. Su música realmente te rompe el corazón, es tan pura y hermosa… Cada noche nos emocionamos escuchándolos. Queremos que vengan siempre con nosotros de gira para poder escucharlos cada noche.

 

¿Y cuáles son esos clásicos a los que volvéis una y otra vez?

            – Joni Mitchell, que siempre escuchamos en casa, y que compone de una forma exquisita, y siempre nos gusta cantar sus canciones mientras suenan de fondo. También nos encanta Sufjan Stevens y Antony & The Johnsons, que son esos discos a los que volvemos una y otra vez. Intentamos no ponerlos demasiado para no acabar cansados de ellos, pero me temo que eso no va a pasar nunca por mucho que los escuchemos.

 

¿Sabéis algo del folk gallego y de los mitos celtas que nos emparentan con el Norte de Inglaterra de donde venís, con Gales, Escocia…?

            – Sí, hemos escuchado mucha música irlandesa, escocesa, sobre todo Niopha. Conocemos a Hevia y tenemos ya ganas de tocar en España. Por suerte, será ya en pocos días.

 

Finalmente, ¿cuál ha sido la mejor anécdota hasta ahora en el mundo de la música?

            – Pues tengo una buena de anoche en Copenhague en el concierto que dimos. Era el cumpleaños de Lucy y decidió que quería ver más chicas alrededor, así que obligamos a los chicos a vestir como mujeres. ¡Y les gustó!

 

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