THE THRILLS

The Thrills, cultura popular

Ha pasado poco más de un año desde que So Much For The City situara a The Thrills entre los grupos más emocionantes del momento. Ahora, en su muy esperado segundo trabajo titulado Let’s Bottle Bohemia, el quinteto de Dublín retorna con una colección cautivadora de canciones.

Producido por Dave Sardy (Johnny Cash, The Walkmen), y con apariciones estelares de Peter Buck de REM y el legendario Van Dyke Parks, el álbum es más oscuro y más afilado -tanto en sonido como en las letras- que su juvenil y optimista predecesor, manteniendo su disposición a romper con las armonías y el esplendor melódico, ya una marca de la banda. Agridulce, Let’s Bottle Bohemia marca el paso de The Thrills de irresistibles clasicistas de pop luminoso a ser una de las bandas jóvenes más relevantes.

“Es la historia de The Thrills desde su primer disco,” explica el guitarrista Daniel Ryan. “Cuando un grupo hace su segundo álbum, la forma de planteárselo es: ‘¿Se podrían poner esas canciones en el primer álbum?’ Si no puedes, entonces ya sabes que has hecho un buen álbum. Siempre ha de ser un paso adelante.”

“El primer disco tenía un encanto ingenuo,” señala el cantante Conor Deasy. “No nos importaba que se notasen nuestras influencias, estábamos felices siendo simplemente una banda. En este disco no hubo nunca una canción en la que quisiésemos asentir a algo o imitar algo o hacer referencia a algo. El resultado es un disco más ambiguo. Es el sonido de un grupo que vuelve a sí mismo, con los pies en la tierra, y siendo lo menos creídos posible.”

Movidos por el pop de la Costa Oeste como en “Santa Cruz (You’re Not That Far)” y “Big Sur So Much For The City, su primer disco fue todo un descubrimiento. “Tuvimos tanta suerte,” dice Deasy. “Estábamos en tal racha que no creo que en realidad nos diéramos cuenta de lo que pasaba. Simplemente suponíamos que todo iba a funcionar. Cosa que ocurrió, obviamente.”

“Estábamos tan ocupados que nunca tuvimos ni la menor oportunidad de pensar en lo que habíamos hecho,” explica Ryan. “No somos el tipo de banda que se deja llevar por las cosas. Todos somos bastante equilibrados y sensatos.”

A The Thrills no les interesaba apretar el botón de pausa. Con un puñado de canciones nuevas que habían escrito a lo largo del año anterior, el grupo eligió canalizar su energía acumulada en hacer un álbum nuevo. “La mayoría de las bandas terminan una gira, se van a casa, componen canciones y luego vuelven al estudio,” explica Deasy. “No hay muchas bandas que giren y giren y luego se metan directamente al estudio. Pero no queríamos perder esa sensación de emoción.”

“Cuando grabamos el primer álbum, no habíamos girado mucho aún,” puntualiza Ryan. “Queríamos que eso viniese con este disco. Hicimos muchos conciertos y, como encajamos y nos aglutinamos juntos, queríamos capturar más nuestro sonido en directo. El último álbum es genial, pero, en comparación, suena muy blando. Suena como si fuese un grupo diferente. No en un sentido malo; es simplemente que en este disco sonamos como que hemos crecido. El sonido es mucho más fresco y descarado. Te choca de verdad, se lanza realmente hacia ti.”

También hace una aparición en el álbum Peter Buck, fan de los Thrills, que toca la mandolina en “Faded Beauty Queens” y la guitarra en “The Curse Of Comfort.” El grupo contactó con el guitarrista de REM en Glastonbury y, cuando fueron a Seattle para un concierto en el bar del guitarrista, éste se pasó por el concierto.

“Peter entró en los camerinos,” recuerda Ryan. “Estábamos charlando y yo decía cómo podía tocar la guitarra Peter en nuestro nuevo álbum y él dijo, ‘Sí, seguro, dadme un toque.’ La verdad es que yo no lo tomé muy en serio. En fin, le llamé y dejé un mensaje cuando Peter y su mujer estaban fuera. Sólo nos quedaban dos días más en el estudio, pero su mujer llamó y dijo que Peter vendría al día siguiente.”

En Let’s Bottle Bohemia también encontramos arreglos a cargo de Michel Colombier en “Not For All The Love In The World” y “Whatever Happened To Corey Haim?” Esta última canción destaca como el tótem del disco, un comentario eufórico aunque mordaz sobre lo insulso de la cultura de famosos de hoy en día.

“Realmente resume una de las cosas sobre las que he estado meditando,” comenta Deasy, “los tiempos vacíos y voyerísticos en los que vivimos. La canción ni siquiera va sobre la diversión. Sencillamente siento que vivimos en una época en la que la cultura popular ha alcanzado el nivel más bajo de la historia. Es una cultura de la buena fortuna y del recrearse, en la que se idolatra e hincha hasta niveles increíbles a gente realmente vacía con nada que decir.”

Como cabría esperar de esta banda de rock de las más inquietas, el grupo ya se está imaginando su próximo paso adelante, determinados a no dormirse en los laureles. “La verdad es que nos gustaría hacer otro disco el año que viene,” declara Ryan. “Nos encanta lo que hacemos. Queremos ser una de esas bandas que en realidad no forman parte de ninguna escena, como Blur o REM, que simplemente siguen sacando buenos discos.”

“La mayoría de los grupos modernos trabajan a un ritmo muy lento,” dice Deasy. “Miras atrás y hay tantos de los grandes grupos que simplemente hacían disco tras disco, tras disco… No hay nada peor que cuando un grupo está en su apogeo y actúan a lo Stone Roses. Lo que me encantaría es que pudiésemos sacar tres discos en tres años. Quizá entonces, tomemos un descanso. Pero, probablemente, no por mucho tiempo…” 

Xavier Valiño

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