THE SWELL SEASON

The Swell Season, el precio de la fama

 

 

¿Es posible ver The Swell Season sin haber visto antes Once? Probablemente sí, pero el espectador se perdería al menos la mitad de la historia. Todo se inició en 2006, cuando el irlandés Glen Hansard y la checa Marketa Irglova se prestaron a participar en la realización de un largometraje de bajo presupuesto (Once) para el que compusieron asimismo la música original con lo que era su casi recién formado grupo, The Swell Season. Con esa película se llevaron el gran premio del público en el Festival de Sundance y un Óscar a la mejor canción por “Falling Slowly”, además de iniciar una relación sentimental de las que parecen solo posibles en la gran pantalla.

 

A continuación, tres directores americanos siguieron y capturaron a la pareja durante los veinticuatro meses de su gira alrededor del mundo, mientras grababan discos exitosos y vivían una época de reconocimientos y adulaciones. Así pudieron recoger en The Swell Season el cariño entre ellos pero, también, las complejidades de su relación, sus personalidades y frustraciones, sus relaciones familiares (destaca la parte en la que los padres de Glen cuentan como sienten en carne propia el éxito de su hijo), sus vínculos afectivos y su particular forma de ver la vida, entregando así una película sincera, íntima y sin pretensiones.

 

En lo que se podía calificar como la segunda parte de esta historia o, más bien, su reverso, el hilo conductor se centraba en cómo afrontar el peso que conlleva la fama, teniendo en cuenta lo que cuesta conseguirla. Las consecuencias, que se va desvelando en la pantalla, conducen al final de esa relación en un triste relato plasmado a lo largo de noventa minutos.

 

Hansard estaba más preparado para ese éxito, y realmente lo anhelaba desde que se diera a conocer con The Commitments (1991) hasta hoy, con una brillante carrera en solitario y un último disco magnífico, Between Two Shores. Sin embargo, Irglova no estaba prevenida para lo que se le venía encima, y la diferente forma de enfrentarse a ello por parte de los dos los llevó del romance casi inevitable a un distanciamiento también previsible, con incómodos silencios o discusiones por detalles intrascendentes.

 

Irglova lo sufre en carne viva, mientras que Glen Hansard se recrea en el dolor con unas poses y unos diálogos que en más de una ocasión semejan falsos y  memorizados. Al final, el documental parece una película de ficción basada en los personajes de Once, que era precisamente un musical de ficción que en ocasiones parecía un documental.

 

 

 

Dentro del Monopol Music Festival que se desarrolla dentro del Festival de Cine de Las Palmas esta semana, hoy se proyecta la película The Swell Season.

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