THE RUBY SUNS: Sea Lion


THE RUBY SUNS: Sea Lion (Memphis Industries-Nuevos Medios)

 

Desde que Panda Bear -o su grupo madre, Animal Collective- aparece en los mismos párrafos que The Beach Boys, nada ha vuelto a ser igual. Citar al grupo de Brian Wilson significaba, hasta hace poco, que había alguien que intentaba capturar su sonido haciéndolo vigente hoy en día a través de sus canciones. Pero Panda Bear, como elemento más destacado, está intentando aprender del pasado para atisbar y mostrar un futuro, una vía nueva en la que The Beach Boys serían ya únicamente los andamios y no la estructura.

The Ruby Suns transitan ya también por esa vía, con sus peculiaridades, claro. Gran parte de esas características especiales del grupo tiene que ver con su líder, Ryan McPhun, un californiano al que, tanto como la música, lo que le gusta es viajar. Por eso su banda, en formato de trío, está radicada en Nueva Zelanda, lugar al que llegó hace un tiempo tras recorrer parte de África y el Sudeste asiático.

 
Todo ello se traduce en un sonido único, que siente la misma fascinación por Hawai que los Beach Boys, pero que incorpora estructuras africanas y polinesias a sus canciones, con algo de pop electrónico, guitarras, las bandas sonoras de Disney y el pop radiante californiano de los 60. Lo que iba a ser un disco de músicas del mundo acabó contaminándose de psicodelia construida con instrumentos exóticos. De ello dan cuenta canciones como “Tane Mahuta”, cantada enteramente en maorí, una oda a un bosque en el Norte de Nueva Zelanda, u “Ole Rinka”, acerca de un masai que conoció en el Parque Nacional donde este vive en Kenia.

 
No suenan tan experimentales como los Mercury Rev de sus inicios ni como los Animal Collective de ahora mismo, pero sí igualmente evocadores y ensoñadores. Ahora queda recuperar el primer disco del grupo, aquel que no tuvo distribución internacional y que, por lo tanto, no conocemos, pero que podemos imaginar como un primer paso de lo que estaba por venir, este segundo álbum, y que fue, más que nada, un disco en solitario de Ryan McPhun hecho con la colaboración de otros músicos.

 
Junto a grupos como Beirut o Vampire Weekend, con gente al frente que supera escasamente los 20 años, parece que la mezcla de músicas del mundo y pop está finalmente encaminada. Como el propio McPhun dice, “esto es música pop, ruido, psicodelia, el Pacífico del Sur, Sudáfrica, grabaciones caseras, caminatas, viajes, animales, playas y comida vegetariana, especialmente falafel”.

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