THE RIVER (1)

The river, entre el sueño americano y la puta realidad

 

En medio de la gira que Bruce Springsteen realizó en 2012 apoyando a Barack Obama en su campaña presidencial norteamericana, el músico concedió una entrevista al diario Seattle Times. No pasaría de ser una más de las que ha hecho en su carrera de no ser por una frase definitiva, casi lapidaria, en la que resumió como nadie lo ha hecho hasta ahora toda su obra: «Durante 40 años he estado escribiendo sobre lo que separa al sueño americano de la realidad americana».

 

Esa sentencia es totalmente aplicable a The river, su celebrado disco doble de 1980 y el primero en tener una gran repercusión en España, con el que muchos conocieron a Springsteen, identificándose con sus canciones y jurándole lealtad eterna. No obstante, la idea de su principal responsable no fue en un primer momento editarlo como tal. Continuando con el viaje arquetípico que comenzó con la inocencia de Born to run y siguió con la experiencia de Darkness on the edge of town, Springsteen grabó un álbum de diez canciones titulado The ties that bind (que no llegó a ver la luz como tal hasta el año pasado).

 

Descontento con su contenido, se metió de nuevo en el estudio. Entendía que aquellos 10 temas no daban una imagen lo suficientemente amplia de sus verdaderas preocupaciones por aquel entonces, y quiso completar su rango emocional en un trabajo que contuviera «diversión, baile, risas, chistes, política, sexo, camaradería, amor, fe, noches solitarias y, por supuesto, lágrimas». La entrada en la vida adulta, a sus 30 años que acababa de cumplir, las responsabilidades y los compromisos que ello representa en cuanto al trabajo, las relaciones personales y la familia, quedaron mejor documentados en The river, al que, curiosamente, añadió también varias canciones festivas en su sonido y más inmediatas en sus textos. Tras más de un año en el estudio, el disco que editó en octubre de 1980 incluía 20 cortes.

 

Sin embargo, durante los dos años que pasaron desde su anterior álbum, Springsteen compuso casi 70 canciones, de las que la mayoría quedaron registradas en el estudio. Tal empache de temas hizo que Springsteen perdiese su capacidad de decidir con criterio, con lo que algunas de las que finalmente aparecieron en The river resultaron ser menos interesantes que algunos de los descartes que después ha ido dejando caer a lo largo de varios de sus discos.

 

Sí, nadie las ha llamado así, pero estas son las auténticas Basement tapes (Cintas del sótano, en referencia a las legendarias grabaciones de Bob Dylan con The Band) de Bruce Springsteen. Nunca hasta ahora se habían valorado y comentado esas  canciones en conjunto, algo a lo que dedicamos las siguientes líneas en el orden cronológico de su publicación, con algunos comentarios de su autor y estrofas sacadas de sus letras, quedando únicamente fuera aquellas de las que se conocen sus títulos (e incluso registros piratas) pero que nunca ha incorporado a su discografía: “Janey needs a shooter”, “Find it where you can”, “Break my heart”, “Out on the run (looking for love)”, “Under the gun”, “Love won’t let you down”, “I don’t wanna be”, “Chevrolet deluxe”, “Slow fade”, “Do you want me to say alright”, “Angelyne”, “A thousand tears (William Davis)”, “I will be the one”, “Tonight”,  “I’m gonna treat you right”, “Dedication”, “Jole Blon”, “Your love” y “This little girl”. Las repasamos en tres partes. Hoy, la primera.

 

 

«En Norteamérica existe esa promesa de que lo puedes conseguir, y se le llama el Sueño Americano, que es el derecho a vivir tu vida con algo de decencia y dignidad… Pero allí, y en muchas partes del mundo ahora, ese sueño es verdad para poca, muy poca gente. Parece que no lo es si no has nacido en el sitio correcto o si crees en algo diferente a lo que creen los demás» (Estocolmo, 1981)

 

The River

 

  1. The ties that bind

La canción que abría el disco había sido compuesta en 1978, interpretada por primera vez en septiembre de aquel año y grabada en mayo de 1979. A ritmo de rock urgente, el tema contaba con influencias de los grupos británicos de los años sesenta que habían tomado al asalto las listas norteamericanas y otros como Creedence Clearwater Revival (“Who’ll stop the rain”), Jackie De Shannon (“When you walk in the room”) o The Byrds, con sus guitarras Rickenbacker de 12 cuerdas y un solo de saxo como únicamente Clarence Clemons podía tocar. Fue grabada en un solo día para retener la urgencia, la espontaneidad y la frescura de la interpretación en directo de la E Street Band,  en un estudio con paneles de madera y micrófonos sobre la batería para conseguir un efecto de reverberación como en un concierto.

 

Su letra, dirigida a aquellos lobos solitarios que han sido heridos demasiadas veces en el amor como para confiar en alguien de nuevo, le habla a una mujer herida diciéndole que no debe buscar el amor, sino aceptar los lazos que se crean entre las personas en las relaciones, aunque estos acaben por herirla. Después de “Thunder road”, es la mejor apertura de un álbum de Springsteen.

 

«Cuando vas al colegio y estás creciendo, tratan de enseñarte cómo ser justo y razonable, tratan de enseñarte algo sobre la justicia. Y, después, cuando has crecido, tienes que enfrentarte a un mundo que no es justo, que no es razonable y donde no hay justicia muchas veces. Es aterrador y parece que, dondequiera que estés, vives al límite y lo único que quizá pueda salvarte seas tú mismo y la persona que está junto a ti esta noche. Así que… no puedes romper los lazos que te atan». (19 de diciembre de 1980, Nueva York).

 

«Te sientas y preguntas quién va a detener la lluvia / Quién aliviará la tristeza, quién va a calmar el dolor / Una larga autopista oscura y una fina línea blanca / Es lo que conecta tu corazón al mío».

 

  1. Sherry darling

Los sonidos de fiesta envuelven este tema celebratorio y de un optimismo contagioso que ya interpretaba en directo en 1978 y que le sirve para mostrar uno de sus textos más humorísticos: el protagonista ama a la Sherry del título pero no soporta a su madre; lleva a su suegra a la oficina de empleo cada lunes y, cuando esta acaba por agotar su paciencia hablando demasiado, la obliga a volver a casa en el metro.

 

«La próxima canción la grabamos por primera vez a principios del verano pasado. Tenía que estar en Darkness pero no llegó a tiempo, y es una canción como las de los principios de los sesenta, en los que había un tipo de música no muy conocida llamada Fraternity Rock. No sé muy bien cómo definirlo, pero el Fraternity Rock eran canciones como “Louie Louie”, “Farmer John” de The Premiers o “Double shot of my baby’s love” de The Swinging Medallions. No es que fueran grandes éxitos, de acuerdo; más bien lo mejor de esas grabaciones era que con ellas la audiencia era al menos el doble de ruidosa que la banda. Creo que ya me entendéis. Cuando Clarence levanta el cartel de ‘Aplausos’, no me refiero a si lo sentís, sino a que os excite, esa es la idea. Esto se llama “Sherry Darling”, debería haber sido un single y debería haberse publicado durante el verano, así que lo que necesitamos es mucho ruido de fiesta para empezar la canción» (9-8-1978, Cleveland, Ohio).

 

«Y, Sherry, mi amor por ti es auténtico / Pero no contaba con este paquete / Y, chica, este coche no es lo bastante grande para los dos».

 

  1. Jackson cage

Se trata de una de las canciones de Springsteen más influidas por la nueva ola del momento, como queda claro por el arreglo de teclado de Danny Federici. Su texto habla de la frustración del personaje por no poder ayudar a una mujer desesperada y mancillada: «Te hacen recordar cada noche que ya has sido juzgada y condenada». El Jackson del título se puede referir tanto a una localidad del Estado de Nueva Jersey como a una prisión. En cualquiera de las dos interpretaciones, y a diferencia de los personajes de “Thunder Road” y “Born to Run”, los protagonistas en este caso no saben cómo escapar de aquello que los tiene atrapados sin poder salir.

 

«Hay noches en que sueño con un mundo mejor / Pero me despierto tan abatido / Sé que te sientes muy cansada y confusa / Me pregunto qué valor tiene para nosotros / Simplemente esperas ver el sol / Siempre dudando si ese día llegará alguna vez».

 

  1. Two hearts

Con un ímpetu casi punk, bien se podría considerar a este tema como una continuación de “The ties that bind”. Si en una buena parte de sus textos Springsteen se refiere a los retos que una relación en pareja presenta, en este caso en concreto se centra en los elementos positivos de esas relaciones: aquí no busca un amante sino a alguien que le ayude a convertir el mundo en algo que merezca la pena vivir, lo que reconoce que es un trabajo de dos a pesar de la imagen idílica que se pueda desprender de lo que nos muestran en la gran pantalla.

 

«Si crees que tu corazón es de piedra / Y que eres bastante fuerte para bregar solo en este mundo / Tú solo, amigo, nunca encontrarás la paz / Por eso seguiré buscando hasta descubrir mi otra mitad».

 

  1. Independence day

Escrita en 1977, al mismo tiempo que otras canciones de Darkness on the Edge of Town, incluye incluso una referencia en su letra al título: «Hay una oscuridad en esta ciudad que también nos tiene atrapados». Basada en su relación con su padre, en este drama cantando aparecen un padre y un hijo demasiado diferentes como para vivir juntos y demasiado parecidos como para creer que es posible una tregua. Sobre una instrumentación comandada por el piano y la guitarra acústica (además de un breve solo de saxo de Clarence Clemons), Springsteen revela su tristeza por la decisión de dejar el hogar paterno pero al mismo tiempo muestra que su decisión es irrevocable. Para muchos encierra uno de los mejores trabajos vocales de Springsteen, probablemente por la sinceridad que hay en su interpretación.

 

«Nunca pude hablar con mi viejo, él nunca pudo hablar conmigo, mi madre no podía hablar con él. Así que fui feliz cuando finalmente fui lo suficientemente mayor para marcharme a vivir solo. Él siempre estaba en el trabajo o sentado a la mesa de la cocina por las noches, bebiendo demasiado. Nos llevó 30 años ser capaces de decirnos el uno al otro que nos amábamos» (3-7-1981, East Rutherford).

 

«No sé qué se interpuso siempre entre nosotros / Elegimos las palabras y, sí, establecimos los límites / Pero no hubo forma de que esta casa / Nos albergara a los dos / Supongo que compartimos demasiado la misma sangre».

 

 

  1. Hungry heart

Tras ver a Ramones en directo en el local Fast Lane de Asbury Park, Springsteen le prometió a Joey Ramone que compondría una canción para la banda. “Hungry heart” fue la elegida. Sin embargo su mánager, quien había aprendido la lección de que las canciones cedidas por Springsteen hasta entonces (“Because the night”, compuesta en parte por y para Patti Smith, “Fire” para The Pointer Sisters o “Blinded by the light” para Manfred Mann’s Earth Band) habían sido un éxito para otros, lo convenció de que se la quedase. En ella se suceden varias advertencias fatalistas de lo que podríamos llamar un ‘monógamo en serie’, con un hombre que muestra la contradicción entre su deseo por otras mujeres y su intención de ser fiel. Se convirtió en su primer éxito gracias a su pop casi perfecto al estilo de The Beach Boys, los coros de Mark Volman y Howard Kaylan (de The Turtles) y a que el coproductor Chuck Plotkin le aceleró la velocidad después de haber sido grabada para que la voz de Springsteen sonase más alta. El 8 de diciembre de 1980, horas antes de su asesinato, John Lennon dijo de ella que era «una gran canción» e incluso la comparó con su single “(Just like) starting over”, que, de hecho, había sido lanzada como tal tres días después.

 

«Tenía mujer e hijos en Baltimore, Jack / Salí para dar una vuelta y jamás regresé / Como un río que no sabe hacia dónde fluye / Tomé un camino equivocado y seguí adelante / Cualquiera tiene un corazón hambriento».

 

  1. Out in the street

Una de las canciones más efectivas en sus actuaciones en directo, “Out in the street” se trata realmente de una reescritura en su letra de “Friday on my mind”, el tema de los australianos The Easybeats de 1966: el protagonista trabaja duro durante de lunes a viernes pensando únicamente en el fin de semana, cuando sacará a su chica a vivirlo intensamente a partir del viernes noche. El golpe seco a la batería de Max Weinberg en su inicio consiguió exactamente lo que Springsteen le pidió: «Quiero que el tambor explote». Por su parte, el piano de Roy Bittan suena con eco y Clarence Clemons vuelve a tener su momento estelar al saxo. Steve van Zandt, coproductor de The river, comparte la eufórica parte vocal, dejándole Springsteen que una de las frases del estribillo la cante solo él («Encuéntrame en las calles»), convirtiéndose a partir de ese momento más en una petición que una afirmación.

 

«Trabajo cinco días a la semana / Cargando cajas encima del muelle / Recojo mi dinero bien ganado / Y me reúno con mi chica en el barrio / Y el lunes cuando el jefe me llama al trabajo / Ya tengo el viernes metido en mi cabeza».

 

  1. Crush on you

Inspirada por “1-2 Crush on you” de The Clash, aunque más cercana en su interpretación a cómo la harían The Rolling Stones, puede que esta sea la canción del álbum que más cerca esté de la sensación de haber sido sacada directamente de uno de sus conciertos en directo. Tampoco su letra escapa de su condición de derivativa, con un texto que no hubiese pasado el corte en otro momento de su trayectoria, sobre alguien prendado de una mujer. Springsteen siempre fue consciente de que había incluido un tema de relleno en The river. En el documental de The ties that bind lo deja claro, manifestando que probablemente debería haber metido en su lugar alguno de los descartes de las sesiones de grabación, como, por ejemplo, “Roulette”.

 

«Y ahora, una obra maestra de The river» (8-11-2009, Nueva York).

 

«Quizá sea una heredera de Rockefeller / Quizá sea una camarera o una cajera de banco / Hace que la Venus de Milo parezca que no tenga estilo / Hace que Sheena de la Jungla parezca dócil y blanda».

 

  1. You can look (but you better not touch)

Un rockabilly acelerado con un texto sobre un chico frustrado con el sexo. «Puedes mirar (pero mejor no toques)» encierra más humor del que parece a primera vista al expresar tanto el deseo como la frustración en sus vertiginosos y escasos 2 minutos y 30 segundos, en el que una inocente visita a un centro comercial acaba convirtiéndose en una noche accidentada con alguien llamada la Sucia Annie en un autocine.

«Después llamé a la Sucia Annie por teléfono / La llevé al autocine para estar solos los dos / Preparé una cita para amantes / La música baja, aparcamos / Oí algo golpeando en la ventana / Y una voz en la oscuridad / Puedes mirar (pero mejor no toques) ».

 

  1. I wanna marry you

En esta balada clásica, Springsteen une romanticismo y pragmatismo al admitir que el amor y el matrimonio son más un asunto de dos personas que afrontan sus responsabilidades que de dos personas que viven felices para siempre; o sea, puede que el amor en pareja no sea salvaje, pero sí es real. Siempre ha mantenido que la canción la compuso después de imaginarse la vida al lado de una chica que pasó a su lado por la calle. Colocada justo antes de “The river” en el disco, no es difícil imaginarse a la protagonista empujando un carrito de bebé después de quedarse embarazada. Tampoco es muy difícil imaginarse al propio Springsteen recordándose la letra de la canción en los años que estuvo casado con la modelo Julianne Phillips, de 1985 a 1989, antes de divorciarse y encontrar definitivamente la estabilidad sentimental con Patti Scialfa en 1991.

 

«Dicen que al final el auténtico amor prevalece / Pero realmente el auténtico amor podría ser una fantasía / Asegurar que convertiré tus sueños en realidad / Sería un error / Pero tal vez, cariño, pueda ayudar a conseguirlos / Pequeña, quiero casarme contigo».

 

 

  1. The river

Basado en la historia real de su propia hermana Virginia Springsteen y su marido Mickey Shave (quienes se casaron a los 18 años después de que ella quedase embarazada), el corte que da título al álbum es una historia completa en cinco minutos inspirada en parte por canciones de Hank Williams como “Long gone lonesome blues” o “My bucket’s got a hole in it”. En ella, dos personas pasan de tener toda una vida por delante de ellos a intentar sobrevivir en medio de la existencia que estaban predestinados a vivir desde el principio. Ese valle deprimente y deprimido, en el que él acepta un trabajo en la construcción para sacar adelante a su familia, está a millones de kilómetros de distancia del pequeño pueblo de “Thunder road”, en el que los perdedores todavía albergan sueños de salir victoriosos. El relato, a modo de balada conducido por una armónica que parece convertirse en una marcha funeraria hacia el final, es tal vez su lamento más conseguido por la clase trabajadora.

 

Cuando Springsteen la tocó por primera vez en septiembre de 1979 en el Madison Square Garden de Nueva York en el festival Músicos Unidos por una Energía Segura, su hermana estaba entre el público y no sabía que hablaba de ella. Años después le comentó a Peter Ames Carlin, biógrafo de Springsteen, que «todo lo que cuenta es cierto. Y ahí estaba yo, completamente expuesta. No me gustó en un principio, aunque hoy es mi canción favorita». Ginny, como su familia la conoce, y Mickey siguen casados a día de hoy.

 

«Dejé a Mary embarazada y esa fue toda su historia, señor / Y al cumplir los 19 años conseguí un carnet del sindicato y una chaqueta de boda / Nos dirigimos hacia el juzgado y el juez se encargó del resto / Ni sonrisas en el día de la boda ni paseo hasta el altar / Ni flores ni vestido de novia / Aquella noche bajamos hasta el río y en el río nos zambullimos / Oh, junto al río hicimos el amor / Logré un trabajo en la construcción para la empresa Johnstown / Pero últimamente no hay mucho trabajo por culpa de la economía».

 

  1. Point blank

El segundo de los discos de The river se inicia con una variación aún más oscura del tema tratado en el corte que le da título al álbum al dirigir su foco a una ex novia que ha perdido el interés en la vida y que probablemente se haya convertido en una adicta a las drogas. Además de volver la vista hacia aquellos seres atrapados en una vida sin salida, también se encarga de desmontar cualquier atisbo de un amor idealizado al expresar tanto decepción como miedo, soledad y desesperación en quien la canta. “Point blank”, una de las baladas más cercanas al jazz e intensas que ha grabado en su trayectoria, se beneficia del juego entre una voz que muestra vulnerabilidad, incredulidad y rabia y el perfecto acompañamiento al piano de Roy Bittan.

 

«Una canción no es buena hasta que alguien la escucha. Por sí mismo no puede tener un efecto. Tienes que conseguirlo. Esta es una canción sobre alguien que pierde ese poder (lo más poderoso del mundo), la capacidad de afectar a las vidas de sus amigos y su vida. Y yo tal vez pueda hacer algo por ti». (7-5-1981, Estocolmo)

 

«Yo iba a ser tu Romeo / Tú ibas a ser mi Julieta / Pero ahora ya no suspiras por Romeos / Sino por el cheque de la beneficencia / Y por todas las cosas bonitas que jamás has podido tener / Y por todas las promesas que siempre terminan».

 

  1. Cadillac ranch

El lugar mencionado en la canción existe realmente: se trata de un rancho al lado de la carretera en Amarillo, Texas, con 10 Cadillacs brillantes enterrados en la arena una vez han dejado de cumplir su cometido. Springsteen, yendo más allá en su evidente metáfora sobre la transitoriedad de la existencia y la inevitabilidad de la muerte, lo imagina como su cielo privado para el momento en que abandone este mundo, aunque reconoce que aún no le ha llegado el momento de ser enterrado en la arena. A ritmo de rockabilly de los cincuenta, su inclusión en The river buscaba contrarrestar el exceso de baladas escritas hasta entonces. Antes de componerla, según Springsteen, «no había encontrado una forma de sintetizar la idea de la mortalidad en una canción». Por cierto, Bruce Springsteen había estado realmente en el lugar, como prueba una foto que se incluyó en el programa de mano de la gira Born in the U.S.A.

 

«Alerones Eldorado, alas blancas y faldones / Veloz como un pedacito de cielo aquí en la tierra / Colega, cuando muera pon mi cuerpo aquí detrás / Y llévame hasta el cementerio en mi Cadillac».

 

  1. I’m a rocker

Otro de los temas despreocupados de The river al estilo de “Crush on you” o “Cadillac ranch”, en él Springsteen, invocando referencias pop, se compara a Batman, James Bond, Colombo o Kojak para acabar reconociendo que nadie puede ayudar a un corazón destrozado como él. A veces un viejo rock and roll, en el que alguien se reconoce como imbuido por todo su poder, es todo lo que uno necesita.

 

«Estoy empezando a perder el control. Como dijo Shakespeare una vez, “¿Eres o no eres un rocker?”» (25-10-1984, Los Ángeles)

 

«Si cuelgas de un precipicio o estás atada a las vías / Colombo lo deja y no encuentras a Kojak / No queda amor auténtico y tus lágrimas se precipitan / Si estás sufriendo dolor en tu corazón o cualquier otro desastre natural / A mí no me preocupa en qué apuro te encuentres / Si levantan una barricada, caeré en paracaídas / Soy un rocker, nena, soy un rocker enamorado».

 

15 Fade away

Musicalmente, es el órgano de Danny Federici el punto álgido de esta balada retro con una interpretación vocal que puede recordar a “Alison” de Elvis Costello. Su texto, con referencias a una relación fracasada, apunta a un temor aún mayor: que a uno lo olviden completamente. Si la relación fracasa en este caso, es porque la chica se siente atrapada y él, en un esfuerzo por evitar la angustia, confiesa que también añora su libertad.  En los Estados Unidos fue el único single editado del álbum, además de “Hungry Heart”. Steve van Zandt ha dicho que es una de sus canciones favoritas del repertorio de Springsteen y este la ha interpretado en algún concierto (como en Belfast, el 20 de julio de 2013) solo para darle un capricho a su guitarrista.

 

«¿Alguna vez has sentido como un amor que tenías se va desvaneciendo? Es una sensación desagradable. No sabes qué puedes hacer para arreglarlo, probablemente nada» (21-1-1981, Toronto).

 

«Ahora dices que has ordenado todas tus ideas / Que ha pasado demasiado tiempo desde que nos funcionó / Y que en algún punto de nuestro camino / Tú perdiste tu amor y yo, tu confianza / Ahora, habitaciones que antes brillaban / Se apagan con la noche cercana».

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