THE NEW RAEMON

The New Raemon, ‘dramón Rodríguez’

 

 

Ramon Rodríguez sigue adelante. Con Madee, Ghouls ‘n Ghosts, la compañía de danza La Intrusa y su sello Cydonia Records. Sin embargo, comienza a ser más conocido por The New Raemon, un proyecto surgido en 2008 con el que editó  A propósito de Garfunkel, ya cantado en castellano, un disco de pop-folk al que le siguió un 10’’ de 6 canciones titulado La invasión de los ultracuerpos. Ahora regresa con La dimensión desconocida que él mismo nos presenta.

 

Cuando editaste tu primer disco buscabas recuperar a tu chica. ¿Cómo te fue?

– En cuanto a la repercusión entre crítica y público, me parece que mi debut fue bien. ¿Y no es bonito? Por lo que respecta a mi chica, la verdad es que la recuperé antes de grabarlo. Suena absurdo, pero es tal cual te lo cuento.

 

¿Por qué la necesidad de editar el epílogo La invasión de los ultracuerpos?

            – La mitad de canciones de ese EP no me gustan demasiado y de hecho ya fueron descartadas del primer álbum, sobretodo por no haberlas ensayado demasiado antes de grabarlas. Se grabó todo en un día y me suenan ñoñas a matar… Las edité para tener más minutaje en directo. Ten en cuenta que por aquel entonces tan sólo había el debut en el mercado y dura apenas media hora. También fue un pequeño regalo para completistas y otra excusa para seguir dando conciertos.


¿Has buscado intencionadamente un sonido distinto en este álbum?

– Siempre escribo lo que me sale en ese momento. Tampoco ensayamos nada antes de la grabación, pero por suerte contamos con quince días y salió todo sorprendentemente bien, especialmente gracias a los músicos que tengo la suerte de tener a mi lado.

 

¿Es el sonido que ibas buscando lo que se puede escuchar en el disco, el que tenías en mente antes de entrar a grabar o ha ido modificándose sobre la marcha con el apoyo de la banda?

            – Mis maquetas suelen ser mucho más oscuras e inquietantes. Ricky Falkner tiende a hacerlas más bonitas -es un romántico empedernido- pese a que las canciones siempre son las mismas, de estructura, duración, incluso algunos arreglos que ya hago yo en las primeras tomas que grabo en casa… Lo que ocurre es que soy una persona abierta y respeto mucho la opinión de mis colaboradores, así que no me cierro a propuestas. Todo lo que sea beneficiar a la canción es bienvenido. En el estudio íbamos viendo lo que aportaba cada uno y opinábamos entre todos… Es bueno intercambiar impresiones.

 

¿Y cómo ha influido a todo esto el haber girado con un grupo después de editar el primer álbum?

            – No tengo ni idea de cómo le puede haber influido el haber girado con un grupo. Supongo que lo que puedo decir es que ahora yo y el grupo nos conocemos mejor, musicalmente hablando.


¿Por qué recuperas “Sucedáneos”, que ya estaba en La invasión de los Ultracuerpos?

            – Grabé cuatro canciones más, pero las descarté y las publicaré en un maxi-single en febrero. Así que podría haber editado un disco de nueve canciones y veinticinco minutos. Lo que pasó al final es que pensé que ya que “Sucedáneos” nunca se había editado en compacto y la gente le tiene cariño, pues no quedaba del todo mal dentro. Sigo pensando que es un acierto y beneficia al conjunto. No soy ni el primer ni el último artista que incluye un tema de un EP anterior en un disco.

 

 

“La siesta” parece tu canción de sonido más británico. “Por tradición” es una gran canción. “La gran caída” y “El fin del imperio” también tienen un lado oscuro. “Variables” es un single con sonido de años 80… ¿Cuál es tu favorita?

            – Yo asocio británico a Monty Python… Si “La siesta” a ti te suena así, pues maravilloso. “Por tradición” habla de malentendidos familiares. Algo hay de oscuridad en las canciones que citas, está claro que hay semitonos: aquí no hay buenos ni malos, sólo gente, alguna para todo y otra para nada. “Variables” suena muy ochentas, da hasta risa y todo. Y yo estoy contento con “El fin del imperio”, “La dimensión desconocida” y “La recta final”… Para mí son, sin duda, de las mejores que he publicado.

 

Hay cierto humor en los textos, en juegos de palabras como “Dramón Rodríguez”. ¿Lo haces para desmitificar un poco todo o es algo natural en tu forma de componer?

            – Ese humor en los textos forma parte de mi carácter como persona. Me lo tomo todo medio a broma y me va mejor así, ya que si no me volvería loco y montaría un drama de cualquier cosa.

 

¿Qué es lo que has ganado expresándote en castellano y qué es lo que has perdido?

            – Sigo tocando con Madee, pese a que mucha gente piense que el grupo ha desaparecido, así que perder eso no ha sucedido. ¿Ganar? Me lo paso bien o eso intento y he medio llegado al punto de sobrevivir de mis canciones, que ya es algo que parecía imposible.

 

¿Cómo intentas decir algo nuevo en algo tan poco favorable a la novedad como las canciones de compositor-cantautor?

            – No intento decir nada nuevo con las canciones, sino que lo que pretendo es expresarme tal como acostumbro a hacer fuera de ellas.

 

¿Con qué referencias musicales relacionarías a The New Raemon? ¿Algún grupo estatal que veas en la misma dirección?

            – No se me ocurre ninguna y supongo que esto ocurre porque no me comparo con ningún otro grupo. Hago lo que sé hacer, nada más. Sí me interesan muchos artistas que están haciendo las cosas bien, pero como oyente, no como espejo en el que reflejarme.

 

¿Cuál es la situación de Madee, Ghouls ‘n Ghosts y Cydonia Records en este momento? ¿Algún proyecto?

            – Madee tocaremos hasta que seamos viejos. Ghouls ‘n Ghosts grabaremos algún día un disco en catalán. Cydonia Records está en la cuerda floja y lo voy solucionando con buena letra… Grabaré mi tercer disco en solitario en julio y planeo editarlo en septiembre de 2010 junto a un documental que está realizando Sergi. A. Minguell y que refleja todo el proceso desde este segundo disco hasta el próximo.

 

Por último, ¿cuál ha sido la mejor anécdota de este tiempo en la música?

– Una vez que mi padre entró en una gasolinera entre Madrid y Barcelona y estaba sonando Madee. Mi padre le dijo a la chica “¡Coño! ¡Si es mi hijo!” Y la chica le contestó: “¿Ramón Rodríguez es su hijo?”

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