THE LADYBUG TRANSISTOR 2008

The Ladybug Transistor, buscando la perfecta canción pop

 

Desde Brooklyn, Nueva York, y con seis discos editados. Asociados al colectivo The Elephant Six, en el que también podemos encuadrar a grupos como The Apples In Stereo, Beulah, The Essex Green, Neutral Milk Hotel, of Montreal o The Olivia Tremor Control, el grupo viene grabando desde su creación en 1995 canciones de pop preciosista, que miran de reojo al jazz, al folk, al soul o a los crooners. Hace poco editaron Can’t Wait Antoher Day, del que nos habla su líder Gary Olson.

 

Can't Wait Another Day llega después de la marcha de Sasha Bell y tras la muerte del batería San Fadyl. ¿Cómo afectó todo esto al sonido del álbum?

            – Sasha dejó el grupo hace como unos tres años, así que hemos tenido tiempo de hacer los ajustes correspondientes desde entonces. No creo que Can't Wait Another Day signifique un cambio radical en nuestro sonido, pero nos ha dado la oportunidad de colaborar con más gente de fuera del grupo con la que estábamos esperando a hacerlo desde hace años. Realmente San toca en el disco y suena maravilloso. Él estaba orgulloso de Can't Wait Another Day. Su última gira con nosotros fue en España, en el otoño de 2006. Tenemos grandes recuerdos de esos meses. Lo echamos de menos, más de lo que puedas imaginar.

 

¿Cuál fue el reto en este disco en lo que respecta a la producción y los arreglos?

            – Fue encontrar un colaborador que pudiera ayudarme y guiarme en la visión que tenía para el disco. Nuestro teclista Kyle Forester llegó en el momento justo y me ayudó con las maquetas y el arreglo de las canciones. Le dio a Ladybug Transistor mucho aire fresco, algo que necesitábamos. Kyle también hizo los arreglos de cuerda y metales. Otro reto fue conseguir el sonido con todos los diferentes compositores e invitados que participaron. Al final creo que lo hemos conseguido.

 

Mi tema favorito es “Terry”. ¿Qué nos podéis contar de él?

            – “Terry” es una canción que trajo el guitarrista Jeff Baron. Había estado intentando componer algo con el sentimiento de “Gentle On My Mind” y “Everybody's Talkin'” (sus dos canciones favoritas) durante años. Está dedicada a Terry Melcher, que fue un magnífico productor de los 60, que hizo todos los primeros discos de The Byrds y que, como dato curioso, era el hijo de Doris Day. También es una canción de California. Siempre me he imaginado conduciendo por la Autopista 1 hacia el Gran Sur mientras la escucho, algo que todo el mundo debería experimentar al menos una vez en su vida. 

 

¿Cuál es vuestra canción favorita y cuál está resultando mejor en directo?

            – Ahora mismo, “Three Days”. La escribí hace mucho y la dejé durante años. Se la enseñé a Kyle y trabajamos en un arreglo que le diese nueva vida. En directo parece que “Always On The Telephone” siempre obtiene la mejor respuesta. Es una gran canción, pero también es la más rockera, con una guitarra loca al final, que es algo inusual en nosotros. Parece como que estamos haciendo algo que no es nuestro, ¡pero el público parece responder más cuando subimos nuestros amplificadores!

 

En el álbum hay músicos de Aislers Set, The Clientele, Architecture in Helsinki, Vetiver, Great Lakes y también está Jens Lekman. ¿Cómo fue trabajar con ellos?

            – Kevin de Vetiver/Currituck Co y yo hemos sido vecinos durante años y es la persona a la que acudir si quieres un toque de guitarra complejo. Es él quien toca el sonido acústico en “Terry”. Amy Linton y Alicia de Aislers Set son viejas amigas y han estado en nuestras giras en un momento u otro. Alicia canta y toca el órgano en “Here Comes The Rain”. Ben de Great Lakes se unió al grupo para la grabación y alguna gira. Aporta todo el gran trabajo de guitarra. Me gusta el toque tremolo que hace. Definitivamente ha enriquecido el sonido del disco. Yo he hecho giras con Jens Lekman en el pasado y él es un invitado habitual en mi casa. Al ser crooners, a menudo se nos compara, así que pensé que sería divertido cantar juntos. Canta unas bellas armonías en “Here Comes The Rain”.

 

¿Compusisteis las canciones en función de quienes iban a colaborar en ellas?

            – Se trata más de estar en el sitio adecuado en el momento justo. Grabamos todo en mi estudio, que sucede que está en mi casa. Tengo una casa grande y, viviendo en Nueva York, a menudo tengo visitas. Lo grabamos en un periodo de 6 meses, y parece algo natural invitar a mi talentosa casa a gente para que participe.

 

Las canciones siempre están acreditadas al grupo como colectivo. ¿Es realmente una situación democrática?

            – Hay muchas colaboraciones en las canciones del disco, pero la idea general empieza con una persona, y yo trato de encontrar una dirección. Soy un dictador muy benévolo.

 

Me gustaría saber qué es lo que os mantiene creativos como grupo, cuáles son vuestras motivaciones para componer.

            – Hay algo que llevas en tu corazón y que no se puede expresar con palabras y papel. Cuando llega a alguna gente, experimentas un sentimiento agradable.

 

 

¿Cómo describirías una canción pop perfecta?

            – Es más como un sentimiento inmediato que te da un escalofrío y te quita un poco de aliento.

 

¿Creéis que ya habéis escrito alguna o seguís intentándolo?

            – ¡Es un reto interminable para la mayoría de nosotros!

 

Para mí, tenéis mucho en común con el pop que se hace actualmente en Suecia y Noruega. ¿Seguís sus grupos y veis la conexión?

            – Con España, en esos países es donde se nos aprecia más. También tenemos una historia allí, por cuanto hemos ido a Escandinavia todos los años desde 1999, y ahora tenemos un montón de amigos en esos lugares. También tengo siempre invitados suecos en Brooklyn, y a menudo son varios. ¡No me puedo deshacer de ellos! 

 

¿Qué diríais que tiene en común la música que habéis creado a lo largo de estos años?

            – Buenas canciones que intentan tener una producción equilibrada prestando atención al detalle. Algo más atemporal que querrás volver a escuchar dentro de 20 o 30 años.

 

Me gustaría saber cómo fue trabajar con Kevin Ayers.

            – Kevin ha sido una gran influencia en mí, así que trabajar con él fue como un sueño extraño y maravilloso. Fue mi primer gran trabajo de producción. Pusimos mucho empeño en los ensayos y en arreglar las canciones mientras pasó un mes en Brooklyn. Conseguimos una buena banda y grabamos casi todo el disco en Tucson, Arizona, acabándolo en mi estudio Marlborough Farms.

 

¿Qué aprendiste de la experiencia?

– Kevin evitó el éxito para vivir la vida en sus propios términos, lo que es elogiable. Para ser honesto, creo que es más feliz pescando en el Sur de Francia que detrás de un micrófono. Pero está bien, porque no todos tienen que ser estrellas del rock.

 

¿Qué músicos te han afectado más en tu vida?

– Bueno, Kevin es uno de ellos. Me gustan sus primeros cinco discos, la forma en la que dejaba caer todas esas ideas locas en medio de canciones pop. Puedes escuchar su influencia más directa en nuestros primeros discos como Beverly Atonale.

 

Con los años, ¿ha cambiado lo que queréis decir o la forma en la que queréis decirlo?

            – Nunca hemos compuesto canciones con mensaje, así que no.

 

¿De qué cosa estáis más orgullosos en vuestra música?

– Me siento agradecido por poder se capaces de editar aún discos y de viajar por el mundo. Ladybug Transistor nunca ha tenido grandes apoyos que nos convirtieran en un hype, y creo que los pocos pero fieles seguidores que tenemos han hecho que seamos un grupo longevo.

 

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