The Imitation Game, Descifrando Enigma

The Imitation Game, Descifrando Enigma (Tri Pictures)

The Imitation Game, Descifrando Enigma

Había un precedente al que esta película supera como biopic sobre el matemático británico Alan Turing, famoso por haber descifrado los códigos secretos nazis contenidos en la máquina Enigma, lo cual determinó el devenir de la II Guerra Mundial (1939-1945) en favor de los aliados: la estimable Enigma de Michael Apted (2001) no llegaba a las cotas de Descifrando enigma porque no contaba con un actor como Benedict Cumberbatch y porque tampoco tenía una perturbadora segunda lectura: la necesidad de blindar los sentimientos frente al poder para defenderse.

Turing fue acusado y juzgado por ser homosexual en 1952 cuando estaba penado por la ley, en lugar de ser condecorado como héroe al lograr que la guerra no continuase salvando millones de vidas; por lo tanto, parece concluir que la victoria frente al nazismo fue acompañada de en los países vencedores de un involucionismo preocupante.

Aunque el film dirigido por Morten Tyldum se toma bastantes licencias históricas, al menos contagia el suspense por descifrar el código nazi, algo loable por cuanto tiene que contar con unos matemáticos encerrados en una oficina. Frente a su corrección académica similar a la de títulos con los que tiene bastante que ver como Una mente maravillosa (Ron Howard, 2001), sobrepone el poderoso imán de la interpretación de Cumberbatch, tan perturbadora -o más- que la del Eddie Redmayne que se llevó el Oscar por La teoría del todo.

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