THE GUILTY

The Guilty

Gustav Möller (Caramel)

Es difícil mantener durante hora y media la atención cuando toda una película transcurre en un único espacio, el único medio de comunicación posible es un teléfono y la acción transcurre en tiempo real. Buried (Rodrigo Cortés, 2010) o Locke (Steven Knight, 2013) lo lograban. Y The Guilty, que comparte los tres elementos, también lo consigue, sumándole el mérito de que parte de lo que sucede está fuera de campo y de que durante el metraje solo se puede ver a la mitad de los interlocutores.

Con un planteamiento así, evidentemente la labor del actor principal es decisiva: aquí el sueco Jakob Cedergren, que soporta la práctica totalidad de los planos de la película, resulta absolutamente creíble en su ambigüedad, siguiendo el espectador cada una de sus llamadas sin tener todos los datos, como él, de forma que se comparte con su personaje sus decisiones frente a cada nueva revelación, su desorientación, sus aciertos e incluso sus errores.

En clave de thriller angustioso, el magistral montaje y su puesta en escena contribuyen a reforzar un guion que se vale de los silencios, los diálogos y las expresiones en el rostro de su protagonista para mostrar tanto la culpa como los remordimientos, el sentido del trabajo bien hecho o la posibilidad final de su redención.

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