THE DECEMBERISTS

The Decemberists y la Esposa Grulla

 

El compositor y líder de The Decemberists, Colin Meloy, se topó por primera vez con la historia de The Crane Wife (La Esposa Grulla) -título de su nuevo disco- hace varios años, en la sección infantil de una librería de Portland. Un tradicional cuento popular japonés que se ha sido transmitido en incontables variaciones y traducciones a través de los siglos (como suelen hacer los grandes y venerables cuentos populares), esta aparentemente simple historia ha permanecido con Meloy desde entonces.

 

“Pensé que sería genial intentar transformarlo en algún tipo de formato de canción, ya fuese en una única canción o en algo más largo”, recuerda. “Así que peleé con eso durante años hasta que finalmente me di cuenta que sólo necesitaba más partes y ponerme a construir aquellas”.

 

Tenía mucho en lo que ocuparse mientras tanto: en los últimos tres años su banda, The Decemberists ascendieron hasta la primera categoría en el mundo de la música con una serie de preciosos álbumes audaces, incluyendo Picaresque (2005), Her Majesty, The Decemberists (2003) y Castways And Cutouts (2002). En estos álbumes, las composiciones artesanas de Meloy casan una infalible destreza melódica con una paleta lírica arriesgada igualmente válida para pintar fantásticas canciones repletas de capitanes de barco, legionarios, deshollinadores y buscadores de todo tipo.

 

Conducidos por estas canciones, y por una dinámica de grupo que abraza la experimentación incluso aunque celebre formas clásicas de pop y folk -por no mencionar al klezmer, jig irlandés, cánticos del mar, y rock progresivo- The Decemberists están firmemente establecidos como un fenómeno completamente original en el mundo del rock contemporáneo.

 

Aun así, según su estrella iba en ascenso, Meloy se dio cuenta de que la banda -él mismo, el multiinstrumentista Chris Funk, el teclista Jenny Conlee, el bajista Nate Query y el batería John Moen- tenían sus ojos entrenados en horizontes más amplios. “No era que necesitásemos forzar el cambio”, explica, “sino que el cambio ya estaba sucediendo. Yo podía notar cuando estaba sentado con la guitarra que… lo que salía no era las mismas viejas cosas de siempre”.

 

Lo que estaba saliendo se convertiría en el disco más ambicioso de la banda hasta la fecha. Sacando provecho de la inspiración a fuego lento de la historia de la Esposa-Grulla (Crane Wife), Meloy ha escrito una colección de canciones que saltan del cuento popular hacia un rico y complejo paisaje musical. Es tentador pensar en The Crane Wife como un álbum conceptual, pero eso no es exacto del todo.

 

El álbum es más como una extrapolación del cuento popular, un imaginar de nuevo sus temáticas sobre un lienzo más amplio. Porque cada canción que toca directamente en la interpretación de Meloy de la leyenda japonesa (el estupendo tema que abre el álbum “The Crane Wife 3”, o su pre-saga, “The Crane Wife 1 And 2” y varias más), beben del tejido de la historia, sólo para expandirse en otras visiones.

 

A veces, las visiones son de deprimentes asesinos urbanos merodeadores en “The Shankhill Butchers”. Otras, la anegada entremezcla de amor y muerte se combinan en “Summersong”. Y aunque muerte, guerra, avaricia y asesinato cubren toda la estructura temática del álbum, The Crane Wife es una rotunda celebración de la vida.

 

No importa lo oscuras que lleguen a ser las palabras, el espíritu del álbum se mantiene a flote por su ilimitada energía y un extenso vocabulario musical. Abundan estilos e influencias:  sombras de Pink Floyd, Yes y Fairport Convention se compensan con la época intermedia de R.E.M., The Waterboys e incluso los primeros U2, aunque el sonido de The Decemberists es único en la música pop contemporánea.

 

“Esta fusión de oscuridad y luz cobró forma en el proceso de grabación, durante el que fuimos capaces de, por primera vez en nuestra carrera, tomarnos el tiempo necesario para construir arreglos en un estudio bien equipado montado en Pórtland”. Garantizado el lujo de la preparación, la banda y los coproductores Chris Walla (guitarrista-productor de Death Cab For Cutie) y Tucker Martine (Laura Veirs) cultivaron un ambiente de total libertad creativa durante los dos meses y medio que el grupo empleó en hacer The Crane Wife.

 

La incuestionable pieza central del álbum es la balada de asesinatos de 13 minutos “The Island”, con sus secciones “Come And See”, “The Landlord’s Daughter”, y “You’ll Not Feel The Drowning”. “A la par que las letras hacen la crónica de un cuento de rapto, violación y asesinato, los instrumentos trazan un recorrido remoto a través de múltiples géneros e influencias musicales”. No obstante, fraguado junto al apremiante y angustioso rock de “When The War Came”, y confecciones de pop perfecto como “O, Valencia” y “Sons And Daughters”, empieza a ser como una declaración de propósitos.

 

“Había una firme intención entre la banda de que no íbamos a intentar hacer un disco que alguien haría típicamente para un gran sello discográfico”, explica Meloy. “No queríamos que el hecho de que hubiésemos firmado para una multinacional cambiase nuestro enfoque o estética. En algunos sentidos, creo que nos empujó más hacia la izquierda, más allá de la confortable zona Decemberists”.

 

The Crane Wife puede ser muchas cosas: una deconstruida historia popular, una épica íntima, un gran disco nuevo de una esencial banda americana, pero nunca se podría llamar típico.

Xavier Valiño

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