THE CLASH

 

The Clash, rebeldes de vuelta

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            Joe Strummer está de enhorabuena. Desde el 83, después del abrupto final de The Clash, no había tenido un año de tanto reconocimiento, a pesar de haberlo intentado con aventuras en solitario, bandas sonoras, películas y colaboraciones con gente como Happy Mondays o The Pogues.

 

Todos están de acuerdo en la importancia de The Clash como una de las bandas definitivas de la historia del rock, a caballo entre el punk y la política de acción directa. Y ahora se recuerda con la edición de un disco en directo de grabaciones de finales de los 70 y principios de los 80, From Here To Eternity, así como su primer disco con su nueva banda The Mescaleros, Rock, Art And The X-Ray Style. Por lo menos The Clash no han sucumbido a la tentación de volver con su antiguo nombre.

 

¿Cómo han sido los últimos años, entre rumores de una inminente reunión de The Clash?

– Bueno, no he estado de moda, gracias a Dios. También he perdido mi confianza en mí mismo varias veces. Es difícil, como si se tratase de un coche que no se ha puesto en marcha durante muchos años. Crees que nunca se va a poner en movimiento y te pasas el tiempo golpeando las ruedas para que se pongan en marcha. Sólo necesitaba que alguien lo empujara un poco, que pusieran algo de gasolina en el carburador… Que alguien me tirara de la camisa y me dijera: “¡Vamos, tío!”

 

Supongo que te refieres a tu vuelta con una nueva banda como son Joe Strummer and The Mescaleros. Pero en los últimos meses, junto al disco de The Clash en directo, aparecen también nuevos discos de Iggy Pop o David Bowie, por poner un ejemplo.

– ¡Que le den a toda esa basura! Tienes que mirar hacia adelante. No me interesa nada que no sea lo que voy a hacer mañana. Es todo un buen montón de mierda antigua. Son como viejos envases baratos ya usados.

 

El disco en directo de The Clash, que incluye canciones que van del 78 al 83, fue recopilado por tus antiguos compañeros Mick Jones y Paul Simonon. ¿No quisiste participar?

– El pasado es como una habitación llena de melaza. Piensas que puedes entrar y que puedes salir sin más, pero no es así. En aquellos años yo fui parte de todo aquello al ciento diez por ciento, y ahora no hay nada que pueda hacer por ello. Me pareció que se necesitaba un montón de energía para volver al pasado, para involucrarse en la colección, así que les pregunté a Paul y a Mick si no les importaba hacerlo a ellos.

 

¿Y qué hay de que grupos como Manic Street Preachers, Rancid o Offspring os hayan mencionado desde el principio como su modelo, como la banda más perfecta de la historia del rock?

– Pero si hacen música para niños, ¿no crees? Me suena a música vieja y canosa, aunque yo no soy un experto Es algo que es para su generación. Atari Teenage Riot son brillantes, pero también es música para críos. Sin embargo, Primal Scream hacen  música para adultos. Porque el punk es una actitud. No se trata del sonido de una guitarra, de una pose o de una moda. Y Primal Scream tienen esa actitud totalmente. No son unas superestrellas del rock, sino que están ahí con la gente.

 

Puede que hayáis editado un disco en directo para sanear algo vuestra economía, pero habéis rechazado una oferta millonaria para  ser cabeza de cartel del festival Lollapalooza hace unos cuatro años.

– Era algo así como cinco millones de dólares por cincuenta conciertos. Pero no puedes conseguir algo que nació en su día por una idea mediante el dinero. Supongo que, probablemente, podríamos montar unos cuantos conciertos, pero eso no va a cambiar nada en el mundo, ¿no? Creativamente sería algo así como hacer una gira sintiéndote como The Monkeys en un circo. Si te dan la oportunidad de escoger entre un millón de dólares y tu muerte como artista, o quedarte como un auténtico artista para siempre, entonces está claro que eliges la segunda opción.

 

¿Si los Clash hubieran continuado hasta la actualidad, sería Joe Strummer el Bono de hoy en día?

– Muy probablemente. Cuando se interpone el gran  dinero, no se puede jugar. Aunque es bueno que Bono haya sabido manejar todo eso. Yo no sé si hubiera podido. Pero yo he disfrutado de mi vida porque he tenido que torear con toda clase de cosas, del fracaso al éxito, y de ahí de vuelta al fracaso otra vez. No creo que valga de nada ser famoso si eres un gilipollas o si pierdes tu condición de ser humano. Porque no vas a ser feliz viviendo en una mansión dónde quiera que sea.

 

¿Cómo se come aquello de que The Clash fueran contra toda la música anterior, lo que representaban The Beatles o los Rolling Stones, y que esas sean dos de tus bandas favoritas? ¿Eres un hippy de corazón?

          – ¡Por supuesto! Siempre he sido un hippy. Si no eras un hippy en aquellos días, entonces, ¿qué diablos eras? Los punks tenían mucho en común con los hippies, como la hierba o el estar siempre enfrentándose con la autoridad. ¿Quién, si no, inventó los festivales al aire libre y se puso a trabajar por ello? Todas las cosas serias que van con la contracultura de estas islas han salido de los hippies o de antiguos hippies. Eso se le llama dedicar toda una vida a una causa. Reto a cualquiera a que me demuestre lo contrario.

Xavier Valiño

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